Piñas de pulpa amarilla o de tonalidades más claras; frutos grandes, medianos o pequeños, alargados o redondos; coronas abundantes o diminutas, y hojas lisas o cubiertas de espinas. Esta diversidad de formas y colores también se encuentra en sus genes. Así lo reveló el análisis de 75 tipos de piña conservados en Colombia, entre los que están variedades conocidas como mordilona, manzana, perolera y MD2, esta última comercializada como piña gold u oro miel.
La investigación, desarrollada por Kevin Alejandro Rodríguez
Arévalo, estudiante de la Maestría en Ciencias Biológicas de la Universidad
Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, analizó materiales de piña
conservados en el Banco de Germoplasma de Piña de Colombia.
Al comparar sus características físicas y genéticas encontró
diferencias importantes entre variedades botánicas, cultivares y materiales
recolectados en distintas regiones del país.
El banco, ubicado en el Centro de Investigación Palmira de
Agrosavia, conserva esta diversidad, cuyo estudio aporta información para
orientar estrategias de conservación y futuros programas de mejoramiento
genético de la especie.
Parte de esta diversidad se explica porque el origen de la
piña es el trópico americano. La especie pertenece a la familia
Bromeliaceae, que reúne alrededor de 50 géneros y 3.140 especies, pero incluso
dentro de una misma especie, como Ananas comosus (L.) Merr., pueden
encontrarse diferencias que van mucho más allá de las visibles para el
consumidor.
Para identificar esas diferencias, el estudiante Rodríguez
estableció, mediante análisis estadísticos, grupos de materiales con formas y
tamaños semejantes. Uno de ellos agrupó materiales como mordilona, piña de agua
y piña de Castilla; otro reunió una mayor diversidad de cultivares, entre ellos
piña caqueteña, llanera, manzana/perolera, mayanesa, perola, pajarita, queen,
singapore canning y smooth cayenne.
Los resultados mostraron que la mayor riqueza genética se
concentra en las variedades botánicas de la piña, como microstachys, bracteatus
y erectifolius. En cambio, los cultivares más conocidos y cultivados, entre
ellos manzana, perolera, queen, smooth cayenne, singapore canning y MD2,
presentaron menor diversidad genética.
Para el investigador este comportamiento era esperado, ya
que la mayoría de los cultivares se multiplican de forma clonal, es decir, se
reproducen a partir de plantas genéticamente muy similares.
“Los análisis utilizados para reconstruir las relaciones
evolutivas entre los materiales confirmaron la consistencia de los resultados
obtenidos mediante las caracterizaciones morfológicas y genéticas”.
Diversidad genética para conservar y mejorar la piña
Para conocer con mayor detalle esa diversidad, los 75
materiales fueron sometidos por el investigador, en los laboratorios de la
Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia), a análisis de
diversidad genética mediante resecuenciación del genoma completo. Con esta
técnica se identificaron pequeñas variaciones en el ADN, conocidas como
polimorfismos de nucleótido simple (SNP), que permiten estudiar las relaciones
genéticas entre los materiales.
Los resultados evidencian que el Banco de Germoplasma de
Piña de Colombia conserva materiales con una amplia diversidad genética,
especialmente entre las muestras recolectadas en el país, información que
constituye una base para futuras estrategias de conservación, programas de
mejoramiento genético y nuevas investigaciones sobre la evolución y
domesticación de esta especie.
Los resultados tienen una aplicación que va más allá de
describir las características de las plantas. Según el estudiante de la
Maestría en Ciencias Biológicas, “la caracterización genética contribuye al
diseño de estrategias de conservación y mejoramiento de la piña, ya que permite
identificar materiales con características y relaciones genéticas de interés”.
El estudio también sugiere la necesidad de ampliar las
recolectas hacia regiones que actualmente están poco representadas en el banco,
especialmente la Amazonia y la Orinoquia.






