miércoles, 29 de julio de 2026

Vainilla del Pacífico colombiano florece con impulso de la UNAL

Hace apenas 15 años que Colombia empezó a escribir su propia historia alrededor de la vainilla (Vanilla planifolia), la orquídea trepadora que produce uno de los aromas y sabores más apreciados del mundo. Desde entonces, profesores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y comunidades del Pacífico han identificado 9 especies silvestres entre las selvas de Guapi (Cauca) y Bahía Solano (Chocó), un hallazgo que hoy impulsa nuevas apuestas para su cultivo y aprovechamiento sostenible.

Ese conocimiento abrió el camino para que investigadores de la UNAL Sede Palmira y miembros de la comunidad sembraran 20 plantas de esta especie —la más comercial y apetecida del mundo— en la reserva La Primavera, ubicada en el municipio de San José del Palmar (Chocó), en donde confluyen la selva húmeda del Pacífico y los ecosistemas andinos, condiciones que favorecerían el desarrollo de este cultivo.

La siembra forma parte del proyecto “Plan piloto de establecimiento de Vanilla planifolia en ecosistemas de transición Andes-Pacífico”, liderado por la Fundación Ecológica PASS, con el cual se busca evaluar el comportamiento de la especie en un territorio que combina la alta pluviosidad del Pacífico, el clima tropical, la influencia de la cordillera de los Andes y una gran diversidad de bosques naturales, y también fortalecer su propagación y potencial productivo.

La iniciativa surgió de un trabajo conjunto entre la UNAL y la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria (Umata) de San José del Palmar. “Con ellos nació la idea de evaluar cómo se comporta la vainilla en estas condiciones ambientales. Conseguimos el material vegetal en Tumaco y nos desplazamos por tierra hasta San José del Palmar para realizar la plantación piloto en la finca de un habitante de la zona”, explica el profesor Joel Tupac Otero Ospina, líder del Grupo de Investigación en Orquídeas, Ecología y Sistemática Vegetal de la UNAL Sede Palmira.

Cientras en México, Madagascar y China —tres de los principales productores de vainilla del mundo— el cultivo presenta un crecimiento más lento, con hasta 3 años antes de la primera floración y otros 9 meses para que aparezcan los frutos, las condiciones de humedad, la riqueza hídrica y el clima tropical del suroccidente colombiano permiten que las plantas produzcan sus primeros frutos en unos 20 meses.

Dicho potencial se empezó a evidenciar hace 15 años, cuando durante una expedición por las selvas del Pacífico el botánico González, junto con miembros de la comunidad y el investigador Francisco Molineros, identificó 9 especies de vainilla: Vanilla oroanaV. calyculataV. odorataV. bicolorV. dressleriV. rivasii (denominada en honor al cultivador Luis Álvaro Rivas), V. trigonocarpaV. cribbiana y V. planifolia, la especie más comercializada en el mundo.

En la identificación taxonómica también participaron el profesor Otero y otros investigadores de la UNAL.

Tras la siembra, realizada en mayo pasado, el equipo inició un proceso de monitoreo en campo para evaluar la adaptación de las plantas, pues las condiciones de altitud y clima son muy diferentes a las de Tumaco, de donde proviene el material vegetal.

El seguimiento permitirá conocer cómo responde la especie a este nuevo ambiente y determinar su potencial como un cultivo promisorio que genere oportunidades económicas para las comunidades de la región.

La riqueza silvestre de la vainilla en el Pacífico

Según el profesor Robert Tulio González Mina, biólogo botánico de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNAL Sede Palmira, mientras en México —históricamente considerado como el centro de origen de Vanilla planifolia— es necesario recorrer hasta 20 km para encontrar una planta, en el Pacífico colombiano varias especies crecen naturalmente compartiendo un mismo territorio.

Mientras en México, Madagascar y China —tres de los principales productores de vainilla del mundo— el cultivo presenta un crecimiento más lento, con hasta 3 años antes de la primera floración y otros 9 meses para que aparezcan los frutos, las condiciones de humedad, la riqueza hídrica y el clima tropical del suroccidente colombiano permiten que las plantas produzcan sus primeros frutos en unos 20 meses.

Dicho potencial se empezó a evidenciar hace 15 años, cuando durante una expedición por las selvas del Pacífico el botánico González, junto con miembros de la comunidad y el investigador Francisco Molineros, identificó 9 especies de vainilla: Vanilla oroanaV. calyculataV. odorataV. bicolorV. dressleriV. rivasii (denominada en honor al cultivador Luis Álvaro Rivas), V. trigonocarpaV. cribbiana y V. planifolia, la especie más comercializada en el mundo.

En la identificación taxonómica también participaron el profesor Otero y otros investigadores de la UNAL.

A partir de ese hallazgo, en 2016 la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Swissaid), en alianza con consejos comunitarios, asociaciones de productores y universidades, puso en marcha un plan de acción en Chocó para impulsar el cultivo de vainilla como una alternativa de ingresos para comunidades indígenas y afrodescendientes. La iniciativa incluyó capacitaciones sobre el manejo del cultivo y pasó de reunir 18 productores en sus inicios a más de 200 en la actualidad.

Hoy algunas comunidades del Chocó no solo comercializan la vainilla, sino que también elaboran extractos, jabones, repelentes y otros productos con valor agregado, fortaleciendo así la economía local y promoviendo la participación de las nuevas generaciones.

Además de su potencial económico, la vainilla se cultiva en sistemas agroforestales y no en monocultivos, por lo que requiere árboles que le sirvan de soporte y favorece la conservación del bosque. A ello se suma que su producción no requiere pesticidas ni fertilizantes químicos, una característica que contribuye al cuidado del medioambiente.







miércoles, 22 de julio de 2026

Retraso en la cosecha de cítricos en Perú responde a un invierno más frío

 El retraso en la cosecha de cítricos en Perú responde a un invierno más frío, no a una crisis productiva, indicó a Portalfruticola.com, Marco Mattar,  asesor internacional en paltos y cítricos.

El comportamiento climático registrado durante esta temporada en Perú ha generado inquietud entre productores y exportadores de cítricos debido al retraso observado en la cosecha y a las dudas respecto al desarrollo de la próxima floración.

En ese sentido, el especialista mencionó que aún no existen antecedentes que permitan afirmar que el fenómeno de El Niño esté impactando severamente la producción citrícola peruana. De hecho, explicó que la temporada presenta condiciones distintas a las que muchos anticipaban.

Al respecto señaló: "Hoy existe una especie de psicosis respecto al clima. Los cítricos florecen entre agosto y septiembre. Lo que realmente está atrasado son las cosechas", sostiene.

Menor acumulación térmica en cítricos

Mattar explicó que el principal indicador para evaluar el avance de la temporada son los grados-día acumulados, calculados a partir de las temperaturas máximas y mínimas diarias.

Según el especialista, la acumulación térmica durante este invierno en Perú ha sido inferior a la registrada en 2023, año marcado por un intenso evento de El Niño.

"Este año ha sido más frío que el 2023, por eso las paltas y las mandarinas presentan un atraso en la cosecha", dijo.

El experto puntualizó que el retraso también afecta la toma de color de la fruta, prolongando las labores de cosecha y postergando las decisiones de manejo posteriores.

Incertidumbre en las variedades tardías

Aunque fue enfático en descartar un escenario crítico, Mattar reconoció que sí existe una preocupación técnica respecto de la intensidad de la floración en algunas variedades tardías de mandarinas, especialmente W. Murcott y Tango.

La razón no estaría relacionada directamente con las temperaturas, sino con la imposibilidad de aplicar uno de los manejos agronómicos más importantes para inducir la floración: el estrés hídrico.

"Como la fruta todavía permanece en los árboles, no es posible suspender el riego para inducir la floración. Esa es la principal duda que tenemos hoy", acotó.

En cambio, en las variedades tempranas ya finalizaron las cosechas, por lo que sí pudieron recibir este manejo y actualmente presentan una floración normal.

"Los huertos que realizaron un buen manejo probablemente florecerán sin mayores problemas. Habrá algunos que sí presentarán una menor intensidad floral, pero todavía es muy temprano para cuantificar dicho efecto".

Fenómeno de El Niño

Otro de los aspectos analizados fue la eventual presencia del fenómeno de El Niño.

Ante ello, Mattar considera que el mayor riesgo no radica necesariamente en el comportamiento fisiológico de los árboles, sino en las dificultades logísticas que generan las lluvias intensas.

"Caminos cortados, canales dañados, inundaciones y problemas para transportar la fruta son los efectos que realmente complican la producción. En cítricos y paltos, el impacto suele ser más logístico que productivo", dijo.

Proyección

Para Mattar, la rentabilidad del negocio depende principalmente del volumen exportable. El especialista sostuvo que los huertos bien manejados pueden alcanzar entre 90 y 100 toneladas por hectárea con elevados porcentajes de exportación, mientras que manejos deficientes reducen significativamente la rentabilidad.

Concluyó señalando que la industria debería avanzar hacia variedades más productivas, resistentes y con mejores características para cosecha y exportación, además de ampliar nuevamente las ventanas comerciales.