miércoles, 15 de abril de 2026

Hongo “tolimense” transformaría los residuos del cultivo de arroz

 La orellana (Pleurotus sp.), un hongo conocido por su uso en la cocina, se convertiría en una alternativa para transformar residuos del cultivo de arroz en el país. Una investigación logró mantener viable por más de tres meses un producto a base de este microorganismo, lo que abre la puerta a aprovechar el tamo —el residuo que queda tras la cosecha— y reducir su acumulación en zonas arroceras.

Este producto es la suma de décadas de esfuerzos investigativos desarrollados en el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional de Colombia (IBUN) para reducir la acumulación de estos desechos en las fincas arroceras.

Más allá de su valor gastronómico, el hongo tiene la capacidad de descomponer materiales complejos. En esta investigación, la bióloga Salomé Gómez Gómez, magíster en Biotecnología, se enfocó en el micelio, una red microscópica de filamentos responsable de degradar residuos como el tamo de arroz, que suele acumularse en grandes cantidades en el campo.

Pero encontró un problema de fondo, pues llevar ese poder al campo implicaba trabajar con un organismo vivo, y eso cambia todas las reglas del juego. A diferencia de un fertilizante convencional, el micelio no es un producto inerte sino que respira, consume y se desgasta. Mantenerlo viable es, en términos simples, como conservar algo que sigue “vivo” dentro de un envase, lo que hace que con el tiempo pierda efectividad.

Ahí es donde entra el corazón de la investigación de la magíster Gómez, quien no solo probó la producción a diferentes escalas, sino también cómo evitar que el hongo se apagara antes de tiempo. Para lograrlo, ensayó distintas combinaciones de sustancias en frascos que reproducían las condiciones de almacenamiento del producto, con el fin de crear un entorno que protegiera al micelio.

Entre todas una destacó con claridad: al incorporar alcohol polivinílico al 2 % —un material usado en la industria textil y médica—, el micelio logró mantenerse viable durante casi tres meses, cerca de un mes más de lo que normalmente resistiría este tipo de formulación.

No son villanos

El resultado no significa que el hongo permanezca intacto, sino algo más realista y valioso: que se deteriora más lentamente. A medida que pasan los días su cantidad de células vivas disminuye pero no desaparecen, aún hay micelio capaz de crecer y cumplir su función. Esto se comprobó mediante el conteo de unidades formadoras de colonia (UFC), una forma de medir cuántos microorganismos siguen activos, lo que sugiere que el aditivo ayuda a prolongar su actividad biológica.

“Lo central está en que estos hongos rompen varios componentes de la pared celular del tamo, particularmente uno llamado lignina, que es muy difícil de degradar para otros microorganismos. Este tipo de orellana utiliza al menos tres enzimas para realizar este proceso”, indica la bióloga Gómez, quien contó con el apoyo del Grupo de Bioprocesos y Bioprospección, la dirección de la profesora Nubia Moreno Sarmiento, y la codirección de la profesora Marcela Aragón Novoa.

A esto se suma un factor silencioso pero determinante: la temperatura. Los ensayos mostraron que, en condiciones cercanas a los 20 °C, el micelio se mantiene relativamente estable, pero al superar los 30 °C su deterioro se acelera, lo que representa un reto para su uso en regiones cálidas como el Tolima.

Una realidad desconocida

El hongo utilizado en la investigación proviene de aislamientos del género Pleurotus adaptados a condiciones locales, el cual funcionaría en un bioinsumo aplicable al campo colombiano. Esto no solo permite trabajar con un sistema cercano a la realidad productiva, sino que además conecta directamente el desarrollo científico con una región en donde el problema es cotidiano, ya que Tolima es uno de los principales productores de arroz del país, y con cada cosecha se generan grandes volúmenes de tamo que muchas veces son subutilizados, afectando la calidad del aire y desaprovechando materia orgánica valiosa.


Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), de 1.976.520 toneladas de desechos de arroz que se produjeron en el segundo semestre de 2019 en el país, 362.484 corresponden al Tolima, lo cual lo convierte en el tercer departamento productor de este cereal en Colombia.

De dicha cantidad, 35.750 toneladas son de tamo y 3.217, de cascarilla. Por lo general estos desechos sirven de alimento al ganado, lo que produce metano —un gas de efecto invernadero—, y genera contaminación.

Pese a que la quema está prohibida, en muchas regiones estos residuos se queman para despejar el terreno, una práctica que contamina el aire y desperdicia materia orgánica que podría ser aprovechada en el suelo. En conjunto, lo que demuestra esta investigación no es solo que el hongo puede degradar residuos agrícolas —algo que ya se sabía—, sino que ahora se puede mantener viable durante más tiempo, reduciendo así pérdidas económicas y generando valor agregado para los residuos del cultivo de arroz en el país.

De hecho, como explica la investigadora, estos bioinsumos ya se han implementado en cultivos de flores en Guasca con muy buenos resultados, por lo que este es un paso más para reconocer la importancia de cientos de especies de hongos que viven en el país, y que tendrían potencial para el campo.




jueves, 9 de abril de 2026

UNAL revela el potencial del agraz para la salud y el desarrollo agrícola

 Morado y ácido, el agraz —cultivado en páramos y zonas de alta montaña— concentra más compuestos beneficiosos para la salud que los arándanos importados. Entre ellos se destacan el ácido clorogénico, asociado con efectos antiinflamatorios y protección cardiovascular, y las antocianinas, responsables de su color y de su actividad antioxidante. Así lo revela un proyecto de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y la Universidad Industrial de Santander (UIS), que además logró identificar por primera vez parte de su base genética.

Para entender estas características, el equipo de investigación de la UNAL analizó con apoyo de comunidades campesinas 119 tipos de agraz recolectados en estado silvestre y en cultivos de alta montaña en municipios de Santander y Boyacá como Onzaga, Encino, Gámbita, Piedecuesta, Charta y Maracavita, trabajo que permitió explorar la interacción entre su composición química y su diversidad genética con un nivel de detalle sin precedentes. Los científicos de la UNAL son los profesores Carlos Eduardo Narváez, del Departamento de Química, y Johana Carolina Soto, del Departamento de Biología.

En laboratorio, los investigadores analizaron la composición química de los frutos y lograron identificar 24 compuestos fundamentales. Además del ácido clorogénico y las antocianinas, estos hallazgos ayudan a explicar no solo sus posibles beneficios para la salud, sino también características como el sabor, la acidez y la sensación que deja en la boca.

El estudio evidenció además su alto contenido de fibra dietaria: una porción de una taza —aproximadamente 150 gramos— puede cubrir o incluso superar la recomendación diaria de fibra para un adulto, lo que lo posiciona como un alimento con potencial para mejorar la salud intestinal y reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Este contenido varía según el origen del fruto, siendo algunos genotipos de páramo particularmente ricos en fibra.

“Incluso las hojas de la planta mostraron valor agregado: en ellas se encontraron compuestos como la caffeoyl arbutina, asociados con actividad antioxidante y efectos en la regulación de colesterol y triglicéridos, lo que abre nuevas posibilidades de uso, por ejemplo en infusiones”, explica el profesor Narváez.

Beneficios por doquier

Pero uno de los mayores aportes del estudio está en la genética. La profesora Soto señala que “a partir de técnicas de secuenciación se identificaron más de 16.700 marcadores de ADN de alta calidad y se analizaron 69 genotipos del fruto. Con esta información, y mediante modelos de asociación genómica, logramos ubicar 40 regiones del ADN relacionadas con la variación de compuestos clave”.

En estas regiones se encontraron más de 500 genes candidatos que estarían controlando la producción de estas sustancias, incluidos algunos ya conocidos por su papel en rutas metabólicas de compuestos bioactivos.

Este avance permite entender mejor qué determina la calidad nutricional del fruto y abre la puerta para seleccionar variedades con características específicas para su cultivo.

Para características como la fibra dietaria también se identificaron múltiples regiones genéticas asociadas, lo que aporta nuevas pistas sobre cómo se regula este rasgo en la planta.

Aunque estos resultados aún requieren validación funcional, es decir más investigación en campo, representan un avance sin precedentes en el conocimiento del agraz, pues hasta ahora la falta de información genética había sido una de las principales limitantes para su aprovechamiento en programas de mejoramiento, conservación y uso sostenible.

El estudio resalta que Colombia cuenta con alimentos nativos con alto potencial nutricional que aún no han sido plenamente valorados y que pueden competir con productos posicionados en mercados internacionales.

Mientras el agraz sigue creciendo de forma dispersa en zonas de páramo y alta montaña, otros frutos similares ya tienen una industria consolidada, como su pariente el arándano, que según la Unidad de Planeación Rural Agropecuaria (Upra) ha crecido rápidamente en el país y ya suma miles de hectáreas, impulsado por la exportación y su imagen como alimento saludable. Esta expansión contrasta con el agraz, que aún no cuenta con una producción organizada ni presencia constante en supermercados.

Sin embargo, esa misma condición puede ser su mayor ventaja. Al crecer en estado silvestre y en distintos territorios, el agraz conserva una alta diversidad genética, como lo evidenció el estudio de la UNAL y la UIS. Esto no solo explica por qué algunos frutos tienen diferentes sabores, niveles de acidez o contenido de fibra, sino que además permite seleccionar y mejorar variedades para cultivo.

Con respaldo científico y una estrategia productiva este fruto nativo pasaría de ser una riqueza poco aprovechada a convertirse en una alternativa real para el campo colombiano.

La presentación formó parte del evento de cierre del proyecto “Aprovechamiento de la biodiversidad en agraz y papa para el desarrollo de cultivos promisorios en el departamento de Santander”, liderado por la UNAL y la UIS con financiación del Sistema General de Regalías.







miércoles, 8 de abril de 2026

Zapallo bolo verde, mejorado en la UNAL, se venderá en supermercados de Cali

 En pocos meses, los caleños podrán encontrar en supermercados un zapallo grande, nutritivo y desarrollado tras años de investigación en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira. Se trata del Unapal Bolo Verde, una variedad que da el salto del campo experimental al consumo directo, gracias a una alianza con una cadena de supermercados en la capital del Valle del Cauca.

Lo que durante años ha sido un trabajo en mejoramiento genético, producción de semillas y transferencia de tecnología en el Centro Experimental de la UNAL Sede Palmira (CEUNP), hoy se traduce en la comercialización en fresco de este cultivar, acercándolo por primera vez al consumidor final.

Las ventas se proyectan en cerca de 900 kilos por semana. Actualmente el cultivo está en fase de siembra y se espera que la primera cosecha esté lista en menos de cuatro meses, lo que permitirá establecer un esquema de producción continua durante un año.

El cultivar Unapal Bolo Verde se originó mediante la selección y el cruce de plantas de zapallo con las mejores características, para obtener una variedad más productiva y de mejor calidad. Cada planta desarrolla entre 3 y 4 frutos, e incluso puede superar este número, con pesos que oscilan entre 2,5 y 4,0 kg. Su pulpa, de color amarillo intenso, presenta un diámetro interno de entre 3,5 y 5,5 cm, rasgo valorado tanto por su contenido nutricional como por su aceptación en el mercado.

Las especies hortícolas del programa que han sido mejoradas y transferidas a los agricultores de la región a lo largo del tiempo por el Grupo de mejoramiento genético y producción de semillas, para que sean más productivas, nutritivas y resistentes a enfermedades son el cilantro, la habichuela, el pimentón, el tomate y el zapallo.

La comercialización del zapallo Unapal Bolo Verde busca, además, aportar a la sostenibilidad de las granjas experimentales del CEUNP, mediante la generación de ingresos que respalden los procesos académicos y productivos. Durante años, estos espacios han sido fundamentales para la formación, la investigación y la producción de semillas mejoradas.

Como parte de esta nueva fase, el CEUNP realizó una jornada de capacitación en higiene de hortalizas dirigida al personal del supermercado que recibirá el producto. El propósito fue fortalecer las buenas prácticas en el manejo de alimentos frescos, garantizando condiciones óptimas de calidad e inocuidad desde la cosecha hasta el punto de venta.

Otras variedades que consolidan la apuesta agrícola

El trabajo del CEUNP no se limita al zapallo. A la fecha se han mejorado 16 variedades de hortalizas, todas con registro del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), fundamentales para la canasta familiar.

En zapallo, además del Bolo Verde, se destaca el Unapal Mandarino, con un ciclo de 70 a 90 días y una producción de 2 a 3 frutos por planta, con pesos entre 1,5 y 2,5 kg.

El cilantro Unapal Laurena es uno de los más demandados por agricultores de la región. Derivado del Unapal Precoco, se caracteriza por su alto rendimiento, abundancia de hojas y menor incidencia de plagas y enfermedades en zonas como el Cauca y el Valle del Cauca.

En tomate, el cultivar Unapal Maravilla sobresale por su amplia adaptación a diferentes zonas agroecológicas, tanto en climas cálidos como templados. Su productividad es uno de sus mayores atributos, con rendimientos que superan los 4,5 y pueden alcanzar hasta 6 kg por planta en condiciones de campo.

Por su parte, el pimentón Unapal Serrano se distingue por su origen genético y su alto potencial productivo. Sus frutos, de maduración rojiza, pesan entre 80 y 100 gramos, y cada planta puede producir entre ocho y diez unidades comerciales.

En el caso de la habichuela, la variedad Unapal Milenio ofrece un alto potencial productivo, con rendimientos que pueden alcanzar entre 10 y 12 toneladas por hectárea. Además, presenta tolerancia a enfermedades como la roya y resistencia al virus del mosaico común, lo que favorece la estabilidad en la producción.






Cítricos uruguayos crecerían con fuerza hacia 2035 y hay buenas perspectivas para 2026

 Actualmente, la industria uruguaya de cítricos está realizando las primeras estimaciones de producción y exportación de naranjas, mandarinas y limones, con los primeros envíos proyectados para finales de este mes.

Marta Bentancur, de la Unión de Productores y Exportadores Frutihortícolas del Uruguay (UPEFRUY), comentó a Portalfruticola.com  que en 2026 “que se pueda exportar al menos un 15% más” que el año anterior, cuando las heladas generaron mermas importantes en algunas zonas del país y en ciertas variedades de cítricos.

Pese al efecto del clima, en la zafra 2025 los mercados de Estados Unidos y Europa “mostraron buenos precios en general”, dijo.

“El mercado norteamericano es nuestro principal destino para los nuestros cítricos, especialmente para mandarinas. Allí nos orientamos a una calidad superior y hemos logrado un crecimiento y una estabilidad muy interesantes”, indicó Marta.

“Nuestro sector está trabajando en sostenibilidad y certificaciones que avalan nuestros valores y calidad en los ámbitos ambiental, laboral y económico”, agregó.

Hay que destacar que Uruguay está invirtiendo en plantaciones de cítricos, “no sólo con nuevas variedades, sino también con el recambio de variedades más antiguas".

Durante la zafra pasada  el país esperaba concretar el primer envío de naranjas, mandarinas y limones a Filipinas, mercado al cual obtuvo acceso. Sin embargo, Bentancur explicó que esto no se concretó por las heladas.

“Para Filipinas está todo listo, excepto que debemos realizar un primer embarque con inspector en origen, lo que seguramente se realizará en 2026”, explicó.

En otros mercados como China, Vietnam, Malasia e Indonesia, la representante de UPEFRUY comentó que el tiempo de tránsito limita las exportaciones. En el caso del último, Bentancur señaló que en pocas semanas esperan recibir una delegación como parte del proceso de autorización “y estamos muy entusiasmados con ello”.

Producción y exportaciones para 2035

Tanto la producción como las exportaciones de cítricos uruguayos experimentarían un alza hacia 2035, de acuerdo con cifras del DIEA y del Ministerio de Agricultura del país. 

Mientras que en 2025 la producción de naranjas alcanzó 116.269 toneladas, se proyecta que dentro de diez años alcance 143.000 toneladas; en limones, la cifra aumentaría de 80.400 toneladas a 109.764 toneladas; y en mandarinas de 77.156 toneladas a 201.600 toneladas.

Por el lado de las exportaciones, que sumaron 60.445 toneladas en 2025 —lideradas por naranjas y mandarinas, con 27.000 y 27.836 toneladas respectivamente—, se proyecta que alcancen 208.925 toneladas en 2035. En este caso, el mayor crecimiento se observaría en mandarinas, con un alza del 334% hasta 120.960 toneladas.

Acuerdo Unión Europea - MERCOSUR

Desde el 1 de mayo comenzará a regir el acuerdo transitorio entre la Unión Europea y el Mercado Común del Sur, tras 20 años de negociaciones. Para Uruguay, uno de los países fundadores, el impacto podría ser gradual, según Bentancur, “aunque Uruguay siempre es un pequeño proveedor que se posiciona con una calidad muy firme".

“No se espera un impacto a corto plazo, pero sí un avance para recuperar mercado con variedades de mejor calidad: color, sabor, productividad y sin semillas”.

De acuerdo con el cronograma, y según lo expuesto por UPEFRUY durante Fruit Attraction Brazil 2026, la eliminación de los aranceles sobre mandarinas, naranjas, limones y caquis, podría tomar entre 4 y 10 años.

Mandarinas y naranjas pasarían de un arancel del 16% y 3,2% respectivamente, a cero en una década. En el caso del limón se reduciría del 6,4% a cero en siete y en caquis se espera que se elimine el 8,8% en un máximo de cuatro años.






miércoles, 18 de marzo de 2026

Argentina acelera la apertura del mercado de cítricos dulces en Estados Unidos

La diversificación de mercados es una de las claves en la rentabilidad de las exportaciones frutícolas, ya que permite reducir riesgos y llegar a nuevos consumidores. En ese contexto, Argentina vuelve a poner en el centro de su estrategia exportadora de cítricos dulces a uno de los mercados más exigentes y atractivos del mundo: Estados Unidos. 

La industria ha gestionado la apertura del mercado estadounidense por más de siete años. Actualmente, el sector citrícola se encuentra a la espera de concretar la apertura sanitaria que permitiría el ingreso de cítricos dulces a Estados Unidos. 

Es importante destacar que productores del NEA y NOA (noreste y noroeste de Argentina) impulsaron en agosto de 2025, a través de la Federación Argentina del Citrus (Federcitrus), la reactivación del proceso, retomando el seguimiento activo del expediente. 

A partir de entonces, se conformó un equipo de trabajo conjunto entre el sector público y privado, que incluyó reuniones tanto en Buenos Aires como en Washington, además de la contratación de una consultora especializada para avanzar en los aspectos administrativos.

Por su parte, Roberto Varela, gerente ejecutivo de la Cámara de Exportadores de Cítricos del Noreste Argentino, explicó que el trámite había quedado estancado en 2019 en el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), luego de que autoridades estadounidenses realizaran inspecciones técnicas en el país y manifestaran conformidad con los estándares locales. Sin embargo, el proceso no avanzó desde entonces.

Hoy, el escenario es distinto. “Lo único que falta es la publicación del Análisis de Riesgo de Plagas en el registro federal estadounidense”, detalló Varelas al medio argentino La Nación.

Este paso es clave, ya que habilita un período de consulta pública de aproximadamente 60 días. Una vez finalizado ese plazo, el USDA evalúa las observaciones recibidas y emite una resolución definitiva que, de ser favorable, permitirá el inicio de las exportaciones.

Potencial del mercado estadounidense para los cítricos dulces

José Carbonell, presidente de Federcitrus, comentó a Portalfruticola.com que existe una oportunidad concreta para abastecer un mercado con demanda creciente y producción insuficiente. 

No obstante, señaló que, una vez concretado el acuerdo, los volúmenes iniciales serán moderados y dependerán de la consolidación de relaciones comerciales.

“Ningún exportador quiere lanzarse sin tener negocios cerrados y clientes definidos”, indicó.

El ejecutivo puntualizó que proyectan exportar principalmente naranjas y mandarinas, mientras que el pomelo tendría una participación limitada debido a su mayor rentabilidad en la industria de jugos y aceites.

Agregó que “más allá de los números, el acceso al mercado estadounidense representa un salto cualitativo para la citricultura argentina; no solo implica mayores oportunidades comerciales, sino también el reconocimiento de estándares de calidad y sanidad a nivel internacional”.

Mientras la industria espera la resolución para poder exportar cítricos dulces a Estados Unidos, se prepara para iniciar las cosechas en un contexto complejo, marcado por la debilidad del consumo interno y algunos eventos climáticos adversos


Naranjas argentinas 

Al analizar puntualmente las naranjas, Carbonell comentó que la producción de naranjas a nivel mundial ha tenido una importante disminución, con una caída que ha llegado a más de 30 millones de toneladas en los últimos años, producto del Huanglongbing (HLB).

En ese sentido, señaló: “Tenemos confianza en poder desarrollar un mercado razonable sin afectar la producción norteamericana, ni competir con los otros proveedores, porque es un mercado que tiene demanda creciente y que hoy no tiene producción suficiente para ser abastecida”. 

Carbonell concluyó diciendo que, de concretarse la apertura, se abrirá una nueva puerta para las exportaciones argentinas y se consolidará una oportunidad clave para dinamizar el empleo y fortalecer las economías regionales.

 



jueves, 5 de marzo de 2026

Productores llaman a la cautela ante eventual reconversión de huertos de cerezos a avellano europeo

 

                                                                                                                                                                         Dentro de la industria frutícola chilena ha comenzado a sonar con fuerza la posibilidad de que los productores de cerezas migren a un nuevo cultivo, debido a la baja rentabilidad tras dos temporadas con resultados débiles. Ante ese panorama, se ha escuchado la opción del avellano europeo. 

En ese escenario, en  Portalfruticola.com  nos preguntamos los pros y contras de dicha alternativa. Para ello, conversamos con productores y conocedores del sector, porque entendemos que es una decisión importante y cualquier medida debe tomarse con toda la información sobre la mesa. 

Industria y mercado

Uno de los aspectos positivos y más llamativos que tiene hoy el avellano europeo es la rentabilidad de retorno al productor, explicado por el buen momento que vive el cultivo, favorecido por una menor producción en Turquía —principal productor mundial— y una demanda sostenida de la industria chocolatera. 

Cristián Parra, gerente de Inversiones Agrícolas Jeleila Ltda., conversó con nuestro medio y planteó la preocupación ante la posibilidad de que productores de cereza migren masivamente al avellano europeo atraídos por los precios actuales. “Ya vivimos el derrumbe de la cereza por sobreoferta. No me extrañaría que en las avellanas pase lo mismo”, dijo.

Parra conoce ambos mundos, ya que fue productor de cerezas hace 15 años y luego migró al avellano europeo. Desde su experiencia, insiste en que los negocios agrícolas deben analizarse en horizontes de 15 a 30 años, no en ciclos cortos.

Restricciones técnicas y climáticas

El recambio de una especie a otra no es una decisión fácil ni puede tomarse de un día para otro. También es relevante considerar que no se puede cultivar en cualquier lugar, ya que cada una posee condiciones  edafoclimáticas específicas. 

Actualmente, el avellano europeo se concentra entre las regiones del Maule y Los Lagos. Más al norte, el cultivo posee limitantes hídricas, de suelo y de horas frío, reduciendo su viabilidad.  

A diferencia del cerezo, el avellano europeo requiere una adecuada diferenciación floral en invierno y primavera, además de condiciones ambientales más húmedas y estables.

Parra indicó que la reconversión tampoco es simple desde el punto de vista sanitario. Hoy el cerezo enfrenta problemas como el cáncer bacteriano, patología a la que el avellano también es susceptible, lo que obliga a realizar procesos de sanitización de suelo antes de replantar.

Costos y retornos

En el caso de aquellos productores que, una vez analizadas todas las variables, tomen la decisión de plantar avellano europeo, deben considerar el costo de desmantelar un huerto de cerezos, ya que retirar los techos, postes, anclajes, líneas de riego y más de mil plantas por hectárea, tiene un costo promedio de $4 a $5 millones de pesos por hectárea. 

El gerente de Inversiones Agrícolas Jeleila Ltda. indicó que el establecimiento de una hectárea de avellano europeo, hace una década, bordeaba los $5 millones; hoy alcanza entre $10 y $12 millones, dependiendo de la variedad y el nivel tecnológico.

Foto

Especificó que los retornos son lentos. “La producción comercial inicia alrededor del cuarto año; los flujos positivos se estabilizan hacia el séptimo u octavo, y la recuperación total del capital puede superar los 13 años. Si el productor ya está tensionado financieramente con la cereza, sumar otro cultivo de largo plazo puede profundizar el problema”, advirtió Parra.

Parra detalló que el avellano requiere superficies mayores para justificar inversiones en cosechadoras, secadoras y sistemas de limpieza.

Además, existe una diferencia evidente: la cereza es una fruta fresca, mientras que la avellana corresponde a un fruto seco. 

Proyecciones y riesgo de sobreoferta

En Chile hay entre 45.000 a 50.000 hectáreas plantadas con avellano europeo. Si el ritmo de crecimiento continúa, la cifra podría alcanzar las 80.000 hectáreas en cinco años, considerando huertos jóvenes y plantas ya reservadas.

Parra es categórico al decir que el escenario internacional presenta un atractivo, ya que Turquía — que concentra gran parte de la producción mundial— ha sufrido bajas productivas en los últimos años. Sin embargo, el productor recuerda que el cultivo es estratégico para ese país, representando cerca del 10% de su PIB agrícola, y que el Estado turco interviene activamente para sostenerlo. 

“La recuperación vendrá. Los precios altos son coyunturales”, afirmó.

Por ello, recomienda proyectar los negocios con precios históricos promedio de los últimos 10 a 15 años, muy inferiores a los actuales, cercanos a los US$ 2.5 dólares. 

Eficiencia como clave del negocio

Desde la Región de La Araucanía, Alejandro de la Fuente, socio y gerente general de Fruticultura Río Pichunco, coincide en la necesidad de una mirada de largo plazo. 

Con 150 hectáreas plantadas y planes de expansión, destaca que el avellano se ha adaptado bien a la zona, donde las alternativas frutícolas son limitadas por las lluvias primaverales y el riesgo de heladas.

Explicó que el avellano se ha adaptado muy bien y es una alternativa rentable para la región, “de baja inversión en general, más baja que un cerezo, que un manzano, que un carozo”, y que el cultivo posee bajo requerimiento de mano de obra, ya que se puede mecanizar, tanto las aplicaciones como la cosecha. 

En condiciones normales, señaló que una producción de 2.500 kilos por hectárea puede generar retornos históricos de entre US$1 y US$1,5 por kilo, cifras competitivas frente a otros cultivos regionales. Sin embargo, descartó que el actual nivel de precios pueda sostenerse en el tiempo.

“Yo proyecto mi negocio a US$2,5 por kilo en el largo plazo, no más que eso. El secreto es eficiencia en costos y altas producciones por hectárea”, señaló.

Lecciones aprendidas 

Ambos productores coinciden en que la fruticultura chilena ha enfrentado ciclos de expansión desmedida en productos como la uva de mesa, el kiwi, el arándano y, recientemente, la cereza. La falta de coordinación gremial y de estrategias país ha derivado en sobreofertas que deprimen los precios y erosionan el capital.

Para de la Fuente es una locura la idea de reemplazar el cerezo. “Creo que el cerezo va a seguir; la zona central de Chile es de frutales, la gente está acostumbrada a estas crisis. Además es un producto de excelente calidad y con muy buena demanda a nivel mundial, por lo cual no creo que haya una sustitución tan rápida”. 

Por su parte, Parra reflexionó: “Somos muy buenos productores, pero muy malos vendedores”. A su juicio, gremios y autoridades deberían advertir cuando un rubro se aproxima a niveles de saturación.

Concluyó diciendo que el llamado no es a frenar el desarrollo del avellano europeo, sino a abordarlo con responsabilidad técnica y financiera. “No es llegar y plantar. Es un cultivo complejo, con plagas específicas, exigencias de calidad crecientes y una curva de aprendizaje larga”.

En un escenario donde la tentación de reemplazar rápidamente la cereza por avellano gana terreno, la recomendación transversal es clara: proyectar con cautela, utilizar precios conservadores y tomar decisiones con una mirada de largo plazo, sin dejarse llevar por retornos coyunturales.



                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

miércoles, 4 de marzo de 2026

Sin tumbar un solo árbol, 97 familias de Guaviare hacen del asaí y del seje su sustento

 En límites con el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, 97 familias campesinas de San José del Guaviare luchan contra la destrucción de la selva Amazónica, talada para abrir potreros ganaderos o para el cultivo ilícito de coca. Allí aprovechan palmas nativas como el asaí para comercializar su pulpa y su jugo, y el seje para desarrollar aceites naturales para la piel. Sin embargo, aunque sus productos tienen potencial, aún necesitan financiación para preservar sus iniciativas.

La ingeniera forestal Shalom Natalia Sánchez Quintero, del Instituto Amazónico de Investigaciones (Imani) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Amazonia, explica que estas familias provienen de regiones como Boyacá, Santander y Cundinamarca, de donde salieron en busca de tierra y oportunidades, y están asentadas en el Guaviare desde hace más de 50 años.

Su estudio muestra que desde 2022 la vida de esta población dio un giro, pues algunos de ellos, que hace unos años se dedicaban principalmente a la ganadería, están decididos a dejar de talar para ampliar hatos ganaderos, convertir el bosque en su principal fuente de sustento y ser pioneros en la conservación.

La iniciativa se adelanta entre la Cooperativa Multiactiva Familias del Chiribiquete (Coomagua) y la UNAL Sede Amazonia, en el marco de un proyecto orientado a fortalecer la forestería comunitaria, un modelo que enriquece las capacidades de las comunidades para hacerle frente a la deforestación con soluciones prácticas y sostenibles en el tiempo. Desde 2018 este proyecto ha sido impulsado por el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible y Gef Corazón de la Amazonia, entre otras instituciones. 

A partir de entrevistas, recorridos por las fincas, talleres participativos y análisis de la cadena productiva desde que se recolecta el fruto hasta que se comercializa, la investigadora Sánchez evidenció que el asaí (Euterpe precatoria) se ha convertido en el producto con mayor potencial económico para estas familias del norte del Guaviare, gracias a su posición en el mercado global. 

Cada temporada de cosecha implica internarse en el bosque para recolectar los racimos maduros y procesarlos el mismo día, pues el fruto es altamente perecedero. La pulpa se transforma en jugos y alimentos que se venden en el casco urbano de San José del Guaviare, generando ingresos directos sin necesidad de ampliar potreros.

También encontró que la palma de seje (Oenocarpus bataua) ofrece un recurso menos conocido pero estratégico: de su fruto se extrae un aceite natural utilizado tradicionalmente para el cuidado de la piel y con potencial en productos cosméticos y farmacéuticos. 

A diferencia del asaí, su transformación no requiere refrigeración, lo que facilita su manejo en zonas rurales con infraestructura limitada. El estudio resalta que diversificar entre ambas especies reduce riesgos económicos y distribuye ingresos a lo largo del año.

Un talón de Aquiles

A pesar de que los dos frutos tienen potencial económico para las comunidades, los principales obstáculos son el acceso a mercados, el transporte y la infraestructura para procesar mayores volúmenes de fruta. Las trochas en mal estado y los costos logísticos reducen la rentabilidad, lo que explica por qué en la zona esta economía sigue siendo complementaria frente a la ganadería extensiva.

“La Cooperativa aún no tiene una planta de transformación propia, por lo que los campesinos deben pagar a terceros para realizar este proceso, lo que dificulta la garantía de autonomía y la obtención de mayores ingresos con la venta de productos transformados, además de que no tienen aliados estratégicos que comercialicen estos productos, por lo que el material que no logra venderse ocasiona pérdidas”, señala la investigadora del Imani.

“Debido a esta limitación, en los últimos años no se ha alcanzado el volumen de toneladas previstas, que para el asaí debía superar las 1.352 toneladas anuales y para el seje las 2.028 toneladas; además los precios están por debajo de lo que sería rentable, ya que en Bogotá y otras ciudades la pulpa de asaí o el aceite de seje se vende hasta dos veces más caro, pues tienen plantas de transformación propias, segmentos de la cadena a escala industrial, lo que facilita obtener los permisos para su comercialización de entidades como el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima)”, precisa la investigadora.

Así mismo, las familias que participan activamente en el aprovechamiento de estos frutos mantienen parches —relictos de unas pocas hectáreas— significativos de bosque dentro de sus predios, pues de allí depende su ingreso. La organización colectiva mejora la negociación de precios, facilita el acceso a proyectos de apoyo institucional y fortalece la cohesión comunitaria, especialmente con la participación de grupos de mujeres en la transformación de los productos.

Guaviare es uno de los departamentos colombianos más afectados por la deforestación. Según la Defensoría del Pueblo, solo en 2024 registró la pérdida de cerca de 20.000 hectáreas de bosque, especialmente por expansión ganadera, acaparamiento de tierras y economías ilegales de grupos como las disidencias de las FARC. Cada hectárea talada también implica la desaparición de las palmas de asaí y seje, especies propias del bosque maduro que no prosperan en potreros abiertos y cuya recuperación puede tardar décadas.

En ese contexto, la investigación advierte que estas economías basadas en frutos silvestres funcionarán como un freno local a la deforestación siempre que exista demanda por pulpa y aceite y se reconozca que el campesinado es esencial en la conservación, y que mantener el bosque en pie resulta más valioso que talarlo. 

Sin embargo, no atender los cuellos de botella —como los costos de transporte, las limitaciones organizativas, la ausencia de alianzas comerciales sólidas y el procesamiento externo— limita su expansión como alternativa económica principal.