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lunes, 21 de abril de 2025

La “Ruta hacia la Sostenibilidad” mejorará la gestión ambiental del aguacate de exportación en México

 El Instituto del Aguacate de México (Avo Institute) lanzó la “Ruta  hacia la Sostenibilidad”, iniciativa estratégica destinada a mejorar la gestión ambiental en el panorama del aguacate de exportación en México.

Con una nueva visión estratégica, la “Ruta hacia la Sostenibilidad” guiará la ambición y el compromiso de la industria del aguacate con la sostenibilidad y la calidad, desde los huertos mexicanos hasta la mesa de los consumidores, al tiempo que logra la deforestación neta cero, el bienestar y la prosperidad en el paisaje del aguacate en México. 

Avo Institute detalló que el nuevo plan estratégico para la industria mexicana del aguacate, que abarca a todos los miembros de la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) y la Mexican Hass Avocado Importers Association (MHAIA), consolida y amplía estos esfuerzos de sostenibilidad, asegurando un enfoque inclusivo.

La “Ruta hacia la Sostenibilidad” enfatiza la dedicación inquebrantable de la industria a la restauración y conservación ambiental, estableciendo compromisos claros y objetivos medibles para construir sobre el progreso anterior.

Puntos prioritarios

Desarrollada en colaboración con las partes interesadas de la industria y los consultores ambientales Pollination Group e Innovagro, la  estrategia se centra en cuatro áreas clave: 

  • Agua: Se implementará un programa sostenible de gestión de recursos hídricos en todas las áreas de producción, incluidos los huertos y las empacadoras, para 2026. Actualmente, más del 60% de los huertos de Michoacán dependen de las lluvias y otro 35% utiliza  métodos avanzados como riego por goteo y micro-aspersión. Esta iniciativa complementa los esfuerzos actuales de conservación de cuencas hidrográficas que forman parte del Programa de Conservación de Bosques de la APEAM. 
  • Biodiversidad: Este año, la industria introducirá una estrategia y un plan de acción para conservar la biodiversidad y la conectividad ecológica, protegiendo y restaurando los ecosistemas locales. Las iniciativas actuales incluyen el manejo integrado de plagas y la  protección de polinizadores. 
  • Clima: La industria mexicana del aguacate tiene como objetivo medir y reducir su huella de carbono, allanando el camino hacia cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en toda la cadena de suministro del aguacate para 2035. 
Deforestación: Para 2035, la industria planea lograr un panorama de deforestación neta cero a través de la colaboración con las autoridades gubernamentales. Este año, se llevará 
  • a cabo un estudio de línea de base para identificar las áreas boscosas que requieren protección, gestión y restauración. Desde 2011, la APEAM ha impulsado iniciativas de reforestación plantando más de 3.6 millones de árboles forestales, lo que subraya un fuerte compromiso con la conservación de los bosques.  

  • Ernesto Enkerlin, consultor ambiental de Innovagro, que trabajó con el Instituto del Aguacate de México para desarrollar la estrategia, subrayó que esta iniciativa no solo trata de establecer objetivos, sino que también cultivar un espíritu de sostenibilidad en toda la industria.

    "Estamos fomentando un profundo compromiso con la gestión ambiental que impregna todos los niveles de nuestras operaciones. Al reunir la colaboración de diversas partes interesadas, estamos redefiniendo nuestra responsabilidad colectiva hacia el medio ambiente natural y nuestras comunidades, asegurando que nuestro legado sea de cultivo consciente e impacto duradero", compartió.

    La “Ruta hacia la Sostenibilidad” se sustenta en un conjunto de acciones claras y hitos clave, organizados en cinco programas interdependientes: Gobernanza Corporativa para la Sostenibilidad; Huertos Sostenibles; Empacadoras Sostenibles; Distribución y Comercialización Sostenibles; y Restauración de la  Biodiversidad, los Bosques y las Cuencas Hidrográficas.

    Cada uno está directamente entrelazado para crear un marco de sostenibilidad fluido y simbiótico en toda la cadena de suministro del aguacate.  




jueves, 27 de junio de 2024

¿Qué tipo de luz mejora el rendimiento de un cultivo de Cannabis sativa?

 Esta fue la pregunta que se hizo un magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien en su investigación en la Sabana de Bogotá determinó que al suministrar luz led blanca en invernaderos durante la siembra o fase vegetativa de tres variedades de Cannabis sativa L. (Calotoweed, Higth Cool y Souce Cauca) se aumenta la producción del contenido de cannabidiol (CBD), sustancia química con propiedades terapéuticas.

Este hallazgo permite entender el comportamiento del cultivo en las condiciones agroclimáticas de la Sabana de Bogotá, pues, como asegura el investigador Julián Eduardo Carranza Ramírez, “en el país se conoce poco el efecto del tipo de luz en el desarrollo, el rendimiento y la síntesis de cannabinoides”.

En su proyecto comparó la luz led blanca con la luz led DR/W, que presenta una composición de luz con mayor proporción de luz roja, la cual tiene efectos en el crecimiento y la producción de CBD en las plantas de cannabis, y también de tetrahidrocannabinol (THC), que aunque se ha asociado con los efectos psicoactivos, también es de importancia medicinal.

El experimento –adelantado con 1.060 plantas en total para las 3 variedades– se realizó en una empresa ubicada en La Conejera, dedicada a la producción de esta planta; es una finca de alrededor de 10 hectáreas y se usó un invernadero, ya que esto permite controlar las condiciones ambientales en el cultivo. 

“La temperatura promedio del invernadero es de 17 °C; los tratamientos de luces se separaron mediante cortinas plásticas negras para evitar la contaminación lumínica y estuvieron presentes durante la fase vegetativa hasta 60 días después, momento en que inició la etapa de floración”, explica el investigador Carranza.

Así se identificó que las plantas sometidas a la luz led DR/W (mayor proporción de luz roja) crecieron un 30 % menos, ya que en condiciones normales –lo que se simuló con la luz convencional o led blanca– alcanzaron hasta 1,45 cm, mientras en el experimento alternativo crecieron 1,20 cm.


Por otro lado, el área foliar (follaje u hojas) también disminuyó hasta en un 55 %, lo que se traduce en una reducción de entre 500 y 1.000 cm2, es decir que se generó una compactación del dosel. Y como último punto, la producción de CBD con luz led DR/W se redujo un 3 % en comparación con la luz led blanca.

“Con el THC ocurrió algo muy interesante, y es que cuando se usó la luz led de espectro rojo se presentó una mayor concentración, lo cual no se conocía para este tipo de iluminación en Cannabis sativa L. en el país”.

“Esto nos brinda una idea de lo que ocurre con la variación del tipo de luz, y de cierta manera es una guía para que los productores sepan qué parámetros deben manejar si quieren uno u otro  compuesto. Usar luz led blanca –que es la empleada típicamente en la mayoría de los cultivos bajo invernadero– ayuda a tener una mayor producción de CBD, pero para el THC la historia cambia; incluso hay estudios que han probado la luz led azul con buenos resultados”, asegura el investigador.


Otro punto a tener en cuenta en estos cultivos es el costo asociado con el uso de una u otra luz; en el estudio se determinó que la luz led blanca es un 50 % más económica, pero a largo plazo la alternativa de espectro rojo es más rentable, un factor determinante ya que los cultivos que requieren condiciones controladas, y por ende más energía. También es importante señalar que estos cultivos requieren una serie de permisos del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y de vigilancia por entes de control como el Ministerio de Justicia y del Derecho.

Las plantas se analizaron en todas sus fases en invernadero con observaciones y mediciones del crecimiento de las hojas, tallos y en general la acumulación de biomasa en cada parte de la planta; a su vez, se usaron equipos como un termómetro infrarrojo y un analizador de florescencia para determinar la tasa de transporte de electrones, un parámetro relacionado con las fotosíntesis.

Para determinar el contenido de cannabinoides y su rendimiento se realizó el secado de las plantas –hasta que tuvieran un 9 % de humedad–, luego se trituraron y se extrajeron muestras que se expusieron a un analizador de potencias que muestra la concentración específica de cada cannabinoide; en el caso del THC, no superó los niveles permitidos para plantas no psicoactivas (1 %).