El retraso en la cosecha de cítricos en Perú responde a un invierno más frío, no a una crisis productiva, indicó a Portalfruticola.com, Marco Mattar, asesor internacional en paltos y cítricos.
El comportamiento climático registrado durante esta temporada en Perú ha generado inquietud entre productores y exportadores de cítricos debido al retraso observado en la cosecha y a las dudas respecto al desarrollo de la próxima floración.
En ese sentido, el especialista mencionó que aún no existen
antecedentes que permitan afirmar que el fenómeno de El Niño esté impactando
severamente la producción citrícola peruana. De hecho, explicó que la temporada
presenta condiciones distintas a las que muchos anticipaban.
Al respecto señaló: "Hoy existe una especie de psicosis
respecto al clima. Los cítricos florecen entre agosto y septiembre. Lo que
realmente está atrasado son las cosechas", sostiene.
Menor acumulación térmica en cítricos
Mattar explicó que el principal indicador para evaluar el
avance de la temporada son los grados-día acumulados, calculados a partir de
las temperaturas máximas y mínimas diarias.
Según el especialista, la acumulación térmica durante este
invierno en Perú ha sido inferior a la registrada en 2023, año marcado por un
intenso evento de El Niño.
"Este año ha sido más frío que el 2023, por eso las
paltas y las mandarinas presentan un atraso en la cosecha", dijo.
El experto puntualizó que el retraso también afecta la toma
de color de la fruta, prolongando las labores de cosecha y postergando las
decisiones de manejo posteriores.
Incertidumbre en las variedades tardías
Aunque fue enfático en descartar un escenario crítico,
Mattar reconoció que sí existe una preocupación técnica respecto de la
intensidad de la floración en algunas variedades tardías de mandarinas,
especialmente W. Murcott y Tango.
La razón no estaría relacionada directamente con las
temperaturas, sino con la imposibilidad de aplicar uno de los manejos
agronómicos más importantes para inducir la floración: el estrés hídrico.
"Como la fruta todavía permanece en los árboles, no es
posible suspender el riego para inducir la floración. Esa es la principal duda
que tenemos hoy", acotó.
En cambio, en las variedades tempranas ya finalizaron las
cosechas, por lo que sí pudieron recibir este manejo y actualmente presentan
una floración normal.
"Los huertos que realizaron un buen manejo
probablemente florecerán sin mayores problemas. Habrá algunos que sí
presentarán una menor intensidad floral, pero todavía es muy temprano para
cuantificar dicho efecto".
Fenómeno de El Niño
Otro de los aspectos analizados fue la eventual presencia
del fenómeno de El Niño.
Ante ello, Mattar considera que el mayor riesgo no radica
necesariamente en el comportamiento fisiológico de los árboles, sino en las
dificultades logísticas que generan las lluvias intensas.
"Caminos cortados, canales dañados, inundaciones y
problemas para transportar la fruta son los efectos que realmente complican la
producción. En cítricos y paltos, el impacto suele ser más logístico que
productivo", dijo.
Proyección
Para Mattar, la rentabilidad del negocio depende
principalmente del volumen exportable. El especialista sostuvo que los
huertos bien manejados pueden alcanzar entre 90 y 100 toneladas por hectárea
con elevados porcentajes de exportación, mientras que manejos deficientes
reducen significativamente la rentabilidad.
Concluyó señalando que la industria debería avanzar hacia
variedades más productivas, resistentes y con mejores características para
cosecha y exportación, además de ampliar nuevamente las ventanas comerciales.







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