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viernes, 28 de enero de 2022

Abejas polinizadoras, aliadas en la obtención de mejores granos de café

 En los municipios cafeteros de Quipile y Juli, en Cundinamarca, una mayor presencia y frecuencia de abejas polinizadoras está relacionada con un incremento de plantas en los cafetales y con una menor distancia a los bosques más cercanos.

El estudio de la bióloga Juliana Cepeda Valencia, doctora en Agroecología y profesora ocasional de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), también mostró que las principales especies polinizadoras de estos sistemas productivos serían las abejas de las familias Apidae (Trigona y Apis mellifera) y Halictidae, que encuentran su fuente de alimentos en malezas y árboles dentro del cultivo.

La bióloga destaca que los resultados de su trabajo complementan lo reportado en otras investigaciones sobre la importancia de las abejas en la producción de cultivos de café.

Algunos estudios mencionan además que cuantas más abejas haya en los sistemas de cultivos cafeteros, mayor será el número de flores que se podrían convertir en frutos viables.

La investigadora refiere que “se ha encontrado que la polinización cruzada para el café (transporte de polen de una planta a otra) implica una estabilidad en la producción de sus frutos, los cuales son de mayor calidad, más grandes, más pesados y con mayor contenido de azúcares, lo que no solo sugiere relaciones importantes entre estos polinizadores con la producción de café o su estabilidad, sino también con la calidad, algo clave en la agricultura”.

La investigadora refiere que “se ha encontrado que la polinización cruzada para el café (transporte de polen de una planta a otra) implica una estabilidad en la producción de sus frutos, los cuales son de mayor calidad, más grandes, más pesados y con mayor contenido de azúcares, lo que no solo sugiere relaciones importantes entre estos polinizadores con la producción de café o su estabilidad, sino también con la calidad, algo clave en la agricultura”.

Así fue el estudio

En Quipile y Juli se delimitaron diversos puntos de muestreo que hacían referencia a diferentes sistemas de cultivo de café, algunos eran sistemas de policultivos tradicionales y otros comerciales, en los que predominaba una única especie vegetal encargada de dar sombra (sombrío monoespecífico), en este caso, plátano.

“En el policultivo tradicional había mucha más riqueza de especie vegetal, mientras que en los comerciales había más maderables y frutales que forman parte del sombrío del café, y en los sombríos monoespecíficos el café solo estaba asociado con el plátano”, detalla.

En cada lugar, incluyendo los parques de bosques cercanos a la zona, se midieron índices de manejo como el porcentaje de intensidad de uso de agroquímicos y la frecuencia de su aplicación, para identificar dentro del sistema qué tanta riqueza y diversidad había dentro. Además en cada una de las fincas se caracterizó cada sistema productivo.

“En paralelo hicimos un muestreo de los polinizadores y un registro de las abejas presentes en la zona de estudio, lo cual se hizo de forma individual por cada abeja para analizar el polen de contacto (polen en sus patas), que indica qué plantas están visitando, y el polen de carga, que dan pista de si son visitantes florales o posible polinizadores”.

En todos los sistemas de estas zonas de cafetales se encontraron con mayor frecuencia y abundancia las especies Apis mellifera, del género TrigonaParatrigona, y especies de la familia Halictidae, esta última asociada con los espacios que no tienen sombrío.

La investigadora señala que se realizó un análisis para entender mejor los grados de intensificación del café, y con las variables más destacadas se generaron relaciones con la riqueza de las abejas. Encontramos que las especies vegetales más visitadas están en la parte interna del cafetal, mientras que otras están dentro de la zona, pero por fuera del cafetal.











lunes, 1 de febrero de 2021

Abejas sin aguijón estarían en riesgo por mala manipulación

 Mover las colonias para comercializarlas podría causar daños ambientales y llevar a la muerte de estas abejas, que se encuentran en diferentes regiones del país.

Así lo determina un estudio dado a conocer por el biólogo Diego Guevara, investigador del Laboratorio de Investigaciones en Abejas (Labun) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), según el cual prácticas como la mala manipulación de las colmenas o la concentración de muchas en un mismo lugar generaría problemas como la introducción de bacterias riesgosas o condiciones que afectan la salud de estos insectos.

“Algunas empresas han visto a las abejas sin aguijón como una solución económica; sin embargo, hay que tener cuidado con algunas prácticas, como el movimiento de colonias, ya que algunas especies son endémicas y eso podría matarlas”, subraya el biólogo, y recuerda que para regular la apicultura y la meliponicultura se han tenido iniciativas como el proyecto de ley 250 de 2019.

En el estudio, que revisó 8 géneros y un grupo dentro del género Melipona, los investigadores encontraron 31 especies para el país, de las cuales 8 son nuevos registros para Colombia y 5 posibles nuevas especies.

Explica además que estos insectos tienen características claras como la presencia de pelos plumosos y que dependen de recursos florales principalmente, polen y néctar– para alimentar a sus crías.

Esa relación con las flores ha llevado a que el género Rediviva haya tenido adaptaciones en sus cuerpos, como modificaciones en sus patas delanteras para introducirse en las flores de Diasca y así obtener el alimento.

“Cerca del 90 % de las plantas utilizadas en la agricultura son polinizadas por abejas. Se estima que en Estados Unidos el servicio de polinización por abejas representa entre 4,6 y 19 billones de dólares en cultivos, y unos 3.000 millones de dólares cada año en ese país en producción de fruta”, explica el investigador.

Al respecto, agrega que ese uso es superficial cuando se compara con los servicios ecosistémicos, ya que todos los ecosistemas terrestres dependen de la polinización para su mantenimiento, tarea que cumplen las abejas y otros polinizadores.

Características particulares

Uno de los grupos más importantes en la melitofauna –es decir, la fauna de abejas– y a nivel tropical y neotropical, las abejas sin aguijón que pertenecen a la tribu Meliponini, presentan características que las hacen particulares: tienen castas como obreras, reinas y machos, y además presentan algunos comportamientos de defensa y relación con otros insectos como con termitas, para construir nidos.

La importancia del papel que cumplen las abejas en la naturaleza ha sido estudiada a lo largo de los años y se rescata su influencia en el campo agrícola y cultural, ya que se han usado por diversas culturas a lo largo de la historia.

En Colombia se han adelantado trabajos como “Las abejas silvestres de Colombia”, en el cual se listan por primera vez algunas especies y se da una lista preliminar, hasta 2003, de la diversidad de abejas sin aguijón usadas en la meliponicultura o crianza en el país.

Otros riesgos

“En el mundo hay cerca de 60 géneros de Meliponini y unas 600 especies descritas; en Colombia hay entre 20 a 24 géneros con 120 especies reportadas, que el cambio en el uso del suelo y el cambio climático las pondrían en riesgo”, explica el biólogo Guevara.

Por ejemplo, en el género Geotrigona se encuentran 8 especies en Chocó, Amazonas, Cundinamarca, Boyacá, Meta, Magdalena, Antioquia, Vaupés, Casanare, Huila y Putumayo con dos nuevos registros y una morfoespecie aún por confirmar, es decir que se podría tratar de una especie nueva. O en el género Nogueirapis, del cual se registran 4 especies en Amazonas, Vaupés, Chocó y Putumayo con otras 2 también por confirmarse si son nuevas para la ciencia. “Con este género se hicieron nuevos mapas de distribución en Colombia, además de que se encuentran 4 morfoespecies que presentan una fuerte diferencia morfológica marcadas debido a las cordilleras”, revela el biólogo Guevara.

La recomendación del trabajo es incorporar el conocimiento científico a la legislación de la meliponicultura para desarrollar buenas prácticas y proteger este grupo. Igualmente, por los vacíos en el conocimiento de la taxonomía del grupo, la invitación es a seguir estudiándolos para diferenciar las especies y así entender su importancia ambiental.