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jueves, 29 de agosto de 2024

Investigadores encuentran datos clave para cultivar papas con menos químicos

 Col 93, Col 9, Col 96 y Col 127, aunque pareciera tratarse de una lista de “códigos secretos”, en realidad son genotipos (información genética) de papas criollas que, según un estudio, logran crecer con pequeñas dosis de nitrógeno, un nutriente esencial en la agricultura, pero también uno de los principales responsables de la contaminación ambiental. Esta información genética podría conducir a la creación de nuevas variedades de papa.

La papa, que es un acompañamiento común tanto en platos corrientes como de alta cocina, es el resultado de un complejo proceso agrícola. Para estimular su crecimiento, los agricultores recurren a fertilizantes importados como el nitrógeno que no es aprovechado del todo por las plantas, por lo que el excedente va a parar al ambiente.

"En Colombia, el uso excesivo de insumos agrícolas es un problema grave, especialmente en cultivos como el de la papa, que es un alimento básico en nuestra dieta. Las plantas solo logran absorber un 50% del nitrógeno aplicado, lo que significa que el resto se pierde, contamina suelos, cuerpos de agua y el aire", así lo explica Aura Natalia Jiménez Medrano, estudiante de Maestría en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

El proyecto que está culminando la ingeniera agrónoma se centra en la colección de trabajo de papa de la UNAL, que consta de 118 genotipos andinos (papas con una composición genética diferente), incluyendo 8 variedades comerciales, entre ellas las criollas Colombia, Dorada, Paisa, Latina, y Ocarina. Cabe destacar que en Colombia hay aproximadamente 250 variedades de papa, de las cuales alrededor de 25 son de papa criolla.

El objetivo de la investigación fue encontrar genotipos capaces de utilizar el nitrógeno de manera más eficiente, lo que podría llevar a una reducción en el uso de fertilizantes nitrogenados. "Si podemos desarrollar variedades de papa que necesiten menos nitrógeno y aun así mantengan buenos rendimientos, estaríamos no solo reduciendo los costos para los agricultores, sino también disminuyendo el impacto ambiental del cultivo", explica.

¿Cómo se mide?

En un invernadero de la UNAL se sembraron los 118 genotipos de papa criolla en un sustrato bajo condiciones controladas, a las que se les suministró dos tratamientos con nitrógeno -dosis deficientes y dosis excesivas- para identificar cómo en esas mismas condiciones cambiaban y se diferenciaban entre sí a nivel genético.

Lo que se identificó es que los genotipos Col 93, Col 9, Col 96 y Col 127, en particular tienen un desempeño superior en condiciones de nitrógeno deficiente, es decir que usaban mejores mecanismos de adaptación para la producción de tubérculos, mientras que otros requerían de dosis mayores.

“A pesar de recibir una dosis baja de nitrógeno, las plantas de esos genotipos produjeron cantidades suficientes de biomasa en sus tubérculos, y algunas de estas incluso lograron volúmenes cercanos a los obtenidos con dosis altas de este fertilizante,” especifica la estudiante de la UNAL.

También explica que esta información es la que les permite a los investigadores conocer cuáles plantas requieren una menor cantidad de nitrógeno, cuáles se adaptan mejor al estrés y cuáles no lo hacen. Con estos datos, en un futuro, se podrían generar nuevas variedades de papa.

Análisis en genes

Los genes fueron analizados para entender cómo las plantas utilizan el nitrógeno de manera eficiente. Para ello, se tomaron y maceraron pequeñas muestras de las hojas de las plantas en laboratorio para liberar contenido celular y extraer el ADN, lo que permite hacer el análisis genético.

Jiménez explica: "el siguiente paso fue evaluar los genes seleccionados en el ADN de todos los genotipos de la colección de papa. Para ello, diseñamos primers, pequeñas secuencias que sirven como guía para que la enzima ADN polimerasa amplifique cada fragmento de ADN millones de veces, en una Reacción en Cadena de la Polimerasa".

Mediante esta técnica y el análisis posterior de las secuencias obtenidas mediante la metodología de ‘asociación del gen candidato’, se identificaron mutaciones específicas que podrían estar implicadas en la eficiencia del uso del nitrógeno.

La investigadora destaca que, "la PCR, la secuenciación y finalmente, el análisis de asociación estadística, nos ha permitido estudiar los cambios significativos en genes involucrados en la respuesta de la papa a condiciones de nitrógeno variable".

Este estudio es particularmente relevante para el sector agrícola colombiano, donde el cultivo de papa se realiza principalmente en minifundios, áreas menores a 5 hectáreas para cultivar papa. Según la estudiante de la maestría, “la implementación de variedades con uso eficiente de nitrógeno podría permitir a los agricultores mantener altos rendimientos con menor uso de fertilizantes” y esto se traduciría en una reducción de costos y en una mejoría en la sostenibilidad de los suelos y los cultivos a largo plazo.








martes, 30 de enero de 2024

Recuperación de papas nativas aporta a la seguridad alimentaria de los misak

 El protagonista de esta historia es el joven misak Andrés Tombe Morales, ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, originario del resguardo de Guambia, quien desde hace siete años se ha dedicado a hallar todas las variedades de papa que existen en la tierra que lo vio crecer, la cuenta ya va en 56 variedades nativas.


Geográficamente, el relato se ubica en los valles de las montañas de Silvia (Cauca) a 2.800 metros sobre el nivel del mar, territorio misak de casi 21.000 hectáreas de las cuales el 60 % es considerado sagrado y el 40 % restante lo ocupa la comunidad del resguardo de Guambia, distribuido en 10 zonas.

Pero un momento, regresemos al año 1980 cuando el pueblo misak-guambiano comenzó su lucha por la recuperación de la tierra y la autoridad para permanecer en el tiempo y en el espacio. Con la llegada de los invasores españoles y los terratenientes, pasaron a ser los peones de las fincas ubicadas en sus propias tierras, ahora, gracias a su lucha, han recuperado gran parte de su territorio.

"Recuperar la tierra, la historia y la memoria para recuperarlo todo”, siguiendo esta consigna del manifiesto misak creado hace 44 años, Andrés decide aplicar su conocimiento como ingeniero agrónomo para aportar a la seguridad alimentaria de su pueblo, su proyecto, financiado por el International Development Research Center (IDRC) busca  recuperar las variedades de papas nativas comerciales y tubérculos andinos que se encuentran en Cauca.

En Colombia este proceso de caracterización de la papa ya se ha realizado en Cundinamarca y Nariño, siendo este último el departamento más biodiverso con 118 variedades; en Cauca, el ingeniero agrónomo Tombe es el primero desarrollar una investigación para conocer cuántas variedades hay en el territorio, ya lleva 56. En este momento se encuentra en proceso de caracterizar los tubérculos andinos, no solo la papa, sino también el ulluco, la oca y la mauja.

Lo que hace el investigador Tombe es indagar cuáles son las características morfológicas de cada variedad y analizar sus etapas fenológicas -relación entre los factores climáticos y los ciclos de vida-, para así mismo, saber qué tipo de plagas o enfermedades pueden afectar los cultivos. 

Valor cosmogónico

El investigador resalta la importancia de la cosmogonía aplicada en las papas en relación con la cultura misak. Por medio de la cosmovisión se puede saber si el suelo debe descansar para la siguiente siembra, algunas variedades también funcionan como ofrenda para los mayores en la celebración de la venida de los ancestros. “Para la comunidad, cuando una variedad de papa desaparece también lo hace una parte de nuestra identidad”, expresa.

Por eso, “es muy importante conservar estas variedades, además es un alimento, así que para nosotros sería una doble pérdida”.

Otro factor relevante del proyecto es que ofrece información sobre las características y la carga nutricional de cada variedad, según la Federación Colombiana de Productores de Papa (Fedepapa), en el país existen 250 variedades y, en promedio, solo 7 se consumen. Esto, se debe a que al comercializar el tubérculo no se tiene en cuenta la carga nutricional, el consumidor final solo se fija en la apariencia y el agricultor solo se interesa en que sean resistentes a las plagas y enfermedades para que sean más productivas.

Normalmente las papas nativas tienen diferentes colores, no muy comunes ni populares para el comercio, pero poseen una mayor proporción de antioxidantes y otros nutrientes que aportan a una buena alimentación.

Uno de los objetivos para la recuperación de las variedades de papa es que estas retornen a las huertas de las familias, es por eso que Andrés ha distribuido las semillas y ya se están sembrando en colegios y en los terrenos de algunas familias, contribuyendo al proceso de recuperarlo todo.