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martes, 3 de diciembre de 2024

Agricultura de precisión previene ataque de la chicharrita en maíz

 En el municipio de La Unión (Valle del Cauca), en un cultivo de maíz de 90 hectáreas se demostró que con la agricultura de precisión –mediante tecnologías asequibles (como el NDVI) y de acceso libre– es posible conocer el comportamiento y la dispersión de la chicharrita (Dalbulus maidis), insecto transmisor del complejo de achaparramiento del maíz, enfermedad autóctona del norte de Argentina que ya se registra en Colombia.

El insecto es beige, alargado, mide entre 3 y 4 mm, y se reproduce muy rápidamente; la hembra puede poner hasta 600 huevos en todo su ciclo de vida, el cual realiza únicamente en este cultivo. Como se alimenta de la nacedera de maíz que queda de la cosecha anterior, adquiere el virus, lo inocula en su cuerpo y lo lleva a nuevos campos, convirtiéndose en vector de la enfermedad, que puede afectar hasta el 90 % de los cultivos.

Las plantas infectadas presentan síntomas como reducción en el crecimiento, clorosis (amarillamiento), deformaciones foliares y baja productividad; por eso la enfermedad se considera como una plaga de crecimiento exponencial.

Desde su aparición hace 5 años las poblaciones de chicharrita han aumentado aceleradamente convirtiéndose en un problema fitosanitario de impacto económico para el sector. El manejo integrado debe ser una estrategia multifacética que combine prácticas culturales, biológicas, químicas y tecnológicas.

Este problema motivó a los ingenieros agronómicos Diego Alejandro Mancipe Cárdenas, estudiante de la Maestría en Ciencias Agropecuarias, y José Ignacio Rodríguez, estudiante del Doctorado en Ciencias Agrarias; y al ingeniero agrícola Iván Quiñones, estudiante de la Maestría en Ciencias Agropecuarias, a probar sensores remotos y herramientas de análisis geográfico gratuitas para determinar las estrategias a realizar para mitigar el impacto de la chicharrita, con base en datos colectados y procesamiento de imágenes. 

Tecnología al alcance de los agricultores 

El índice de vegetación de diferencia normalizada (NDVI) es una tecnología que analiza imágenes satelitales descargadas desde el Sentinel-6ª; los datos obtenidos se miden y correlacionan con la información en campo, mientras que el software de acceso gratuito QGIS muestra los mapas de salud del cultivo explicando el comportamiento de la chicharrita, cómo se replica la enfermedad y cómo se manifiesta el virus a lo largo del tiempo.

“Nuestra sorpresa fue ver que con el NDVI podíamos identificar el insecto en momentos importantes del cultivo de maíz, que son: antes de que este llega a la espiga, y un mes después, cuando la planta hace una refractancia de las mejores características”, explica el estudiante Mancipe.

Mientras una planta sana refleja el 60 % del índice, en las plantas enfermas los valores son inferiores; “cuando corroboramos este dato en campo con la manifestación de síntomas, confirmamos que estas tecnologías sí ayudan a monitorear y predecir el comportamiento del insecto y la evolución del patógeno”, amplía la investigadora.

En una primera parte del trabajo los investigadores instalaron trampas en el cultivo para monitorear la llegada de la plaga desde la preparación del terreno hasta los 50 días posteriores a la siembra. Esto permitió correlacionar las imágenes satelitales con la sintomatología observada.

El análisis reveló que la infección por el complejo de achaparramiento inicia en los bordes de los lotes y avanza hacia el interior del cultivo. Este patrón fue evidente al comparar los índices NDVI de junio y julio, cuando las áreas afectadas mostraron un descenso progresivo en la salud.

Además, el estudio confirmó que los insectos actúan como vectores del complejo de achaparramiento, intensificando la propagación en campos con cultivos en diferentes estados fisiológicos. Algunas de las recomendaciones incluyen “un manejo integrado que combine prácticas culturales, trampas de monitoreo, rotación de productos para mitigar el impacto, y empleo de tecnologías”.

Los resultados son particularmente relevantes para pequeños, medianos y grandes agricultores, quienes enfrentan barreras económicas y de conocimiento para implementar estas tecnologías que permiten tomar decisiones oportunas para minimizar los riesgos y planificar estrategias efectivas, desde la selección del momento ideal para sembrar, hasta la aplicación de controles biológicos o químicos en etapas críticas del cultivo. 

El desafío para los ingenieros y estudiantes de posgrado de la UNAL es extender el uso de estas tecnologías a más agricultores y promover políticas que faciliten su acceso en la agricultura nacional mediante el empleo de agricultura digital.

El estudio se presentó en el simposio de la Asociación Colombiana de Fitopatología y Ciencias Afines (Ascolfi), realizado en la UNAL Sede Palmira para conmemorar los 50 años de la Asociación, que hoy es dirigida por la doctora en Ciencias Agrarias Ángela Liliana Rivera Calderón, egresada de la UNAL.










sábado, 3 de octubre de 2015

"2015 ENCUENTRO CON LA NATURALEZA"

Propuesta de agricultura de precisión, Premio Bayer nacional.


El premio lo obtuvo Germán Andrés Vásquez, de octavo semestre de Ingeniería Agronómica de la U.N. Sede Palmira Valle -Colombia , representante del proyecto Pequeña Caficultura de Precisión, ideado junto con sus compañeros Andrés Felipe Ibarra, también de Ingeniería Agronómica,  y Mayra Alejandra Tróchez, de Ingeniería Ambiental.

La iniciativa también integra al agricultor partiendo de su conocimiento sobre la evolución y variabilidad de su cultivo a lo largo de sus años de experiencia, para realizar muestreos georreferenciados de los lotes, mapas para ver la variación espacial y temporal de factores determinantes y limitantes de la producción, mapas de zonas de manejo y aplicación sitio–específica manual de insumos.

Esta propuesta de investigación fue ganadora en una convocatoria del Bayer Young Community Innovators (BYCI) en Colombia, en la que participaron 180 jóvenes de 60 universidades del país, quienes postularon proyectos en las áreas de salud y agro.

“Germán no solo fue seleccionado por tener un proyecto interesante y de impacto en el contexto agrícola del país, sino porque además se reconoció su liderazgo. Este programa busca promover a jóvenes de 18 a 26 años de edad en Colombia, quienes mediante un proyecto demuestren su interés por mejorar la calidad de vida de los colombianos en áreas de salud y agro”, manifestó Ana Jaramillo, de Comunicaciones Externas y Responsabilidad Social de Bayer Colombia.

El proyecto del estudiante Vásquez comprende el estudio de la variabilidad dentro de un lote de cultivo mediante la generación de mapas donde se puede cuantificar esa variabilidad para tomar mejores decisiones con respecto a la reducción de costos de producción, el uso racional de recursos naturales y de insumos, así como conseguir un equilibrio entre alta productividad y mínimo impacto ambiental.

Lo anterior es “contrario a la agricultura convencional que establece decisiones de manejo a partir de promedios y observaciones que carecen muchas veces de soporte representativo, sin tener en cuenta la variación que siempre existe en un lote de cultivo, que genera en algunos sitios un exceso y en otros una aplicación de insumos por debajo de la necesaria”, expresó el representante del proyecto.

A los estudiantes los motivó la corriente que hay alrededor del mundo en torno a la agricultura de precisión y sus beneficios, entre los cuales se encuentra la posibilidad de identificar la variabilidad espacial de las propiedades del suelo.

Por otro lado, esta iniciativa tecnifica de alguna manera a los agricultores  a partir del paquete de conocimientos, tecnología y estrategias, de acuerdo con las lecciones de experiencia producto de la ejecución del proyecto y los resultados en relación costo–beneficio.

Muestreos georreferenciados

Para desarrollar el proyecto se seleccionó a los beneficiarios en Sandoná, departamento de Nariño, porque cumplen requisitos de viabilidad técnica, como ser pequeños productores de acuerdo con las condiciones establecidas por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural para considerarse como tal: hacer parte de una agremiación regional consolidada y activa, ser miembro activo dentro de su comunidad en temas de participación y ejemplo para otros productores, así como estar familiarizado con el uso de dispositivos electrónicos.

El proyecto se enfoca en dos partes: la fertilización y la protección de cultivos, para ello se reúne a los beneficiarios y se comparte el cronograma de actividades, también se realiza un primer acercamiento con los equipos electrónicos que se van a utilizar.

Después, se asigna un número de pruebas rápidas de nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K) y pH en cada finca; luego, con el agricultor se establecen los puntos contrastantes dentro del lote donde –de acuerdo con su experiencia–, con la ayuda de fotografías y observaciones del sitio hechas por los estudiantes, se establecen los lugares para realizar los muestreos georreferenciados.

Con la información recolectada mediante softwares geoestadísticos y sistema de información geográfica (SIG), se generan superficies continuas (mapas) donde se puede observar si hay o no variabilidad en cada una de las pruebas realizadas dentro del cultivo, lo que permite tomar decisiones acertadas a la hora de aplicar fertilizantes, por ejemplo.

El proyecto se encuentra listo para su etapa de ejecución en diciembre de 2015 y terminará en mayo del 2016.

Te damos las gracias por tu compañía e interés.