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jueves, 11 de junio de 2026

UNAL destaca en ranking que mide la producción científica de Colombia

 La Sede Bogotá ocupó el segundo lugar nacional en el ranking Art-Sapiens 2026 y logró que sus artículos científicos llegaran a revistas de 50 países. Además, las Sedes Medellín, Manizales, Palmira y La Paz mejoraron su posición, reflejando el alcance nacional de la investigación que se produce en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Dicha medición evalúa a las instituciones de educación superior según su producción de artículos científicos publicados en revistas nacionales e internacionales. La edición 2026 del ranking Art-Sapiens deja una fotografía poco común: las cinco Sedes de la UNAL que clasificaron avanzaron posiciones.

El resultado más destacado lo obtuvo la UNAL Sede Bogotá, que alcanzó el segundo lugar nacional con 486,9 puntos y 905 artículos científicos registrados durante el periodo evaluado se consolidó como uno de los principales referentes de la producción científica colombiana. Sus grupos de investigación lograron que los resultados de sus trabajos fueran publicados en revistas de 50 países, la cifra más alta entre las instituciones que integran el Top 15 del ranking.

La Sede Medellín también confirmó su peso en la producción científica nacional. Con 202 puntos, ocupó el octavo lugar del ranking general y se mantuvo dentro del Top 10 de las instituciones con mejor desempeño del país. Además, sus artículos circularon en revistas de 29 países, un dato que habla de una investigación con alcance internacional.

Entre las universidades públicas, fue la quinta con mayor número de publicaciones científicas, con 380 artículos registrados en el periodo evaluado, lo que refuerza el papel de la UNAL Sede Medellín como uno de los polos más sólidos de generación de conocimiento en Colombia.

El avance de la Sede Manizales es uno de los más llamativos dentro de la Universidad. Pasó del puesto 70 en 2025 al 39 en 2026, con 73,4 puntos, y sus investigaciones fueron publicadas en revistas de 18 países. Este salto muestra una mayor visibilidad de su producción científica y el fortalecimiento de grupos que, desde el Eje Cafetero, están logrando que sus resultados circulen en escenarios académicos más amplios.

La Sede Palmira también registró un crecimiento importante: pasó del puesto 109 al 64, con 45,5 puntos, y publicó artículos en revistas de 17 países. Su avance resulta especialmente valioso porque refleja cómo la producción científica de la UNAL se fortalece desde territorios distintos a los grandes centros universitarios tradicionales, ampliando el mapa nacional de la investigación.

La Sede de La Paz, la más joven de la Institución, alcanzó el puesto 109 con 17,4 puntos y publicaciones en revistas de 7 países. Aunque su escala es distinta a la de sedes con mayor trayectoria, su presencia en el ranking muestra un proceso de consolidación académica e investigativa en el Caribe colombiano, una región estratégica para ampliar el impacto territorial de la UNAL.

Estos resultados cobran especial relevancia si se tiene en cuenta que el ranking evalúa variables asociadas a la internacionalización de la producción científica, como las publicaciones en revistas extranjeras, los artículos escritos en inglés y la diversidad de países donde circulan los resultados de investigación. En otras palabras, no solo mide cuánto se publica, sino también qué tan lejos llegan esos nuevos conocimientos.

Así se calcula el ranking

El ranking Art-Sapiens es elaborado por Sapiens Research y clasifica a las instituciones de educación superior colombianas a partir de la producción internacional de artículos científicos.

Para la edición 2026 fueron evaluadas 368 instituciones activas y clasificaron 260, entre sedes principales y seccionales.

La metodología tiene en cuenta cinco variables: publicaciones en revistas colombianas, publicaciones en revistas extranjeras, artículos en español, artículos en inglés y diversidad de países donde circulan los resultados de investigación, este último indicador permite medir el alcance internacional del conocimiento producido por las universidades y la capacidad de sus investigadores para participar en conversaciones científicas globales.

Los resultados se construyen a partir de la información registrada por los grupos de investigación categorizados ante el Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación (MinCiencias) en las plataformas GrupLAC (Grupo Latinoamericano y del Caribe) y CvLAC (Currículum Vitae Latinoamericano y del Caribe), que recopilan y validan la producción científica de investigadores, semilleros y grupos de investigación del país.

 






martes, 21 de abril de 2026

Arándano colombiano entra en fase de expansión y apuesta exportadora

 Desde hace varios años la industria del arándano en Colombia trabaja en su consolidación y proyección internacional. Miller Preciado, gerente general de Agroventure Capital, calificó 2026 como un punto de inflexión para el desarrollo del cultivo, el que se ha visto impulsado por nuevas inversiones, la expansión de hectáreas y un cambio en la mirada estratégica del negocio.

“Estamos en un momento en el que el arándano deja de ser solo una alternativa para el mercado local y comienza a posicionarse como una oportunidad real de agroexportación”, dijo Preciado a Portalfruticola.com

Hoy en Colombia hay cerca de 1.000 hectáreas en producción del fruto azul. Casi el 95% se destina al consumo local. Este dato revela una particularidad del mercado colombiano: la demanda interna ha crecido a tal punto que absorbe casi toda la producción nacional, e incluso requiere importaciones desde países como Chile y Perú.

Desafíos y potencial de los arándanos colombianos 

Preciado indicó que uno de ellos son los altos costos de inversión, especialmente asociados al uso de cubiertas tipo invernadero. “Este factor eleva significativamente el CAPEX (Gasto de Capital) en comparación con otros países productores como México, Perú o Chile”.

No obstante, el ejecutivo destacó que desde el punto de vista productivo, Colombia muestra condiciones altamente competitivas. 

“Tenemos productividades similares a otros países y la capacidad de superar las 30 o 35 toneladas por hectárea, con fruta de excelente sabor y buena resistencia para exportación”, destacó.

El ejecutivo, puntualizó que actualmente solo entre el 5% y el 10% de la producción se exporta. “De ese total, más del 90% tiene como destino Estados Unidos, mientras que pequeños productores han encontrado oportunidades en mercados del Medio Oriente como Qatar, Dubái y Arabia Saudita, principalmente mediante envíos aéreos de menor escala”, dijo.

Sin embargo, la limitada disponibilidad de volumen exportable sigue siendo una barrera para acceder a mercados más grandes y exigentes como Europa o Norteamérica. “En la medida en que aumenten los excedentes, veremos una diversificación natural de destinos”, proyectó el ejecutivo.

Proyección al 2030

Preciado estima que Colombia podría alcanzar las 5.000 a 6.000 hectáreas de arándano hacia 2030, con tasas de crecimiento anual superiores al 20% o 30%. Este impulso estaría respaldado por la entrada de nuevos inversionistas provenientes de sectores como el bananero y el palmero.

Además, expuso que Colombia comienza a posicionarse estratégicamente en la ventana comercial posterior a la temporada peruana, lo que le permitiría competir directamente con Chile como proveedor complementario en el mercado global.

El gerente general de Agroventure Capital, puntualizó que la compañía trabaja en un plan de expansión. Detalló que planean finalizar el año con 124 hectáreas plantadas y proyectan sumar 157 hectáreas adicionales en 2027, con el objetivo de alcanzar 500 hectáreas al 2030.

Además, están trabajando en la construcción de una moderna planta de empaque en Tocancipá, en el departamento de Cundinamarca, que proyectan pueda estar operativa en agosto de 2026. “La instalación tendrá capacidad para procesar la producción de hasta 500 hectáreas y también ofrecerá servicios a pequeños y medianos productores”, acotó Preciado.

“El desafío no es solo crecer en volumen, sino hacerlo con estándares de calidad, consistencia y productividad que nos permitan diferenciarnos. Colombia tiene todo para convertirse en un actor relevante en la industria global del arándano”, concluyó Preciado.




jueves, 26 de febrero de 2026

Colombia proyecta aumentar exportaciones de pasifloras al 10% con producción más sustentable

  

Actualmente, la industria exportadora de pasifloras en Colombia atraviesa un momento decisivo. Aunque las exportaciones superan los US$ 65 millones al año, los volúmenes han disminuido cerca de 4% respecto del año anterior, en un escenario marcado por mayores exigencias sanitarias del principal destino: la Unión Europea.

Es importante recordar que en 2024, Europa concentró cerca del 90% de los envíos colombianos de pasifloras, proporción que se mantuvo en 2025. A diciembre del 2025, las exportaciones alcanzaron un total de más de 70 millones de dólares, con un volumen neto de casi 14 millones de kilos. 

Portalfruticola.com conversó con la directora ejecutiva de la Corporación Gremial de Exportadores de Pasifloras de Colombia, Marisol Parra, quien se refirió al endurecimiento de los controles bajo el Pacto Verde Europeo, “el cual implica un aumento en el muestreo e inspección de fruta colombiana: del 10% al 20% del volumen que ingresa al bloque comunitario, debido a exigencias en los Límites Máximos de Residuos (LMR)”.

Explicó que el incremento de las inspecciones ha generado mayores costos logísticos, demoras y presión financiera sobre las empresas exportadoras, lo que ha llevado incluso a que algunas empresas decidan retirarse del mercado europeo. 

Asimismo, esta situación ha provocado una reducción en el cultivo de pasifloras, afectando la oferta exportable. “Aunque el alza en precios internacionales compensó parcialmente la caída en volumen, el impacto estructural obligó al sector a replantear su estrategia productiva” indicó.

Rol de los pequeños productores 

Parra dijo que uno de los principales desafíos radica en la estructura productiva del sector. “El 85% de la fruta exportable proviene de pequeños productores, mientras que solo el 10% corresponde a cultivos propios de grandes exportadoras”.

Detalló que la atomización hace más compleja la implementación de cambios técnicos y sanitarios, especialmente en el uso responsable de agroquímicos y el cumplimiento de períodos de carencia exigidos por mercados como el europeo.

Frente a este escenario, Parra comentó que, como gremio, han intensificado el trabajo territorial. Tras el Congreso Mundial de Pasifloras realizado en Medellín, se decidió replicar el modelo en versiones regionales enfocadas directamente en productores. El próximo encuentro se realizará el 13 de mayo en Neiva, departamento del Huila, una de las principales zonas productoras.

Agregó que el objetivo es acercar la institucionalidad —incluyendo autoridades sanitarias y organismos de promoción comercial— a los predios rurales, fortalecer la comunicación del riesgo y generar conciencia sobre la importancia de cumplir los estándares internacionales.

Parra dijo que hasta ahora los productores han mostrado receptividad y disposición al cambio, aunque persisten mitos respecto a la eficacia de los bioinsumos y existe preocupación por los costos de transición.

Reconversión tecnológica

El desafío que tiene el sector es claro: producir fruta más sustentable. Por ello, el eje estratégico de la industria es la reconversión tecnológica hacia una producción más limpia. 

La ejecutiva comentó que, en alianza con el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), están estructurando un plan de acción que incluye campañas de capacitación, sensibilización y acompañamiento técnico en campo.

Además, el gremio trabaja con la Fundación de Usos Menores de Estados Unidos y con la Corporación CABI, organismo internacional especializado en control biológico, para formular un proyecto orientado al desarrollo de bioinsumos específicos para pasifloras.

Parra dijo que la meta es, en el plazo de un año, contar con una propuesta tecnológica sólida que permita reducir la dependencia de moléculas de síntesis química, combinando bioplaguicidas y agroquímicos tradicionales bajo protocolos técnicos adecuados. Se proyecta incluso la creación de biofábricas gremiales que aseguren calidad, disponibilidad regional y precios competitivos.

El presente de la industria 

Colombia cuenta con más de 20.000 hectáreas sembradas de pasifloras y una producción cercana a 320.000 toneladas anuales, de las cuales apenas el 4% se exporta. 

En ese sentido, Parra expuso que el objetivo es elevar ese porcentaje al 10% en los próximos dos a tres años, impulsando nuevas siembras bajo estándares de producción limpia.

El sector también está trabajando en diversificar los mercados de destino. “Aunque Europa sigue siendo el principal mercado, el sector avanza en gestiones para abrir Estados Unidos, donde la admisibilidad sanitaria aún se encuentra en fase final de negociación entre autoridades técnicas de ambos países”, señaló Parra.

Especificó que la expectativa es que, una vez habilitado el mercado estadounidense, este pueda igualar en cinco años la relevancia que hoy tiene Europa, reduciendo así la alta dependencia del bloque comunitario.

Agregó que también se exploran oportunidades en Chile y China —con especial interés en granadilla— y otros mercados de América del Norte y Centroamérica, aunque actualmente representan una fracción menor del total exportado.

Fortalecimiento del sector 

Frente a los desafíos que enfrenta la industria, Parra enfatizó que los pequeños productores no están solos, ya que el proceso implica acompañar a miles de agricultores en una modernización técnica que garantice calidad, sostenibilidad y competitividad internacional.

La ejecutiva concluyó diciendo que la apuesta gremial combina apertura de mercados, reconversión tecnológica e incentivos a nuevas siembras, con un mensaje claro hacia el sector: “fortalecer la industria exportadora no solo impacta en cifras comerciales, sino en generación de empleo rural, mejora de ingresos y dignificación del trabajo en el campo colombiano”.

*Fotografías gentileza Corporación Gremial de Exportadores de Pasifloras de Colombia. 













miércoles, 25 de junio de 2025

Aliado invisible mejora hasta un 33 % el crecimiento de importante árbol maderero de Colombia

 Rhizophagus irregularis, un hongo que existe hace más de 400 millones de años, sería crucial para mejorar el crecimiento de la melina (Gmelina arborea), uno de los principales árboles madereros del país. Una investigación evidenció que el uso del hongo, junto con ciertas bacterias del suelo, aumenta entre un 15 y 33 % el crecimiento de esta especie, reduciendo a la mitad el uso de fertilizantes químicos.

Desde hace décadas la melina –un árbol originario de la India y el sudeste asiático– se ha establecido en Colombia como una importante fuente de madera. En 2023 se reportaron 17.684 hectáreas sembradas, especialmente en el Caribe y el Eje Cafetero, en donde se adapta bien a temperaturas entre 24 y 28 °C.

Su madera es ampliamente usada en construcción, muebles, instrumentos y vigas laminadas. Puede alcanzar hasta 30 m de altura y un diámetro de 80 cm, pero en sus primeros meses enfrenta una limitación crítica: sus raíces, poco desarrolladas, no logran absorber suficiente fósforo del suelo. Esta deficiencia suele compensarse con fertilizantes químicos, cuyo uso excesivo puede generar impactos ambientales.

En busca de alternativas sostenibles, la bióloga Karen Julieth Higuera Trujillo, magíster en Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), introdujo en el suelo a un diminuto organismo que actúa como un verdadero “ingeniero” subterráneo: el hongo R. irregularis, cuyas esporas (células reproductivas que le permiten propagarse) miden entre 40 y 140 micrómetros, un tamaño comparable al grosor de un cabello humano.

El grupo de investigación en Biotecnología de Hongos Formadores de Micorrizas Arbusculares de la UNAL ha cultivado en laboratorio este microorganismo, de donde se extrajeron las esporas utilizadas en el experimento.

El hongo actúa como una red de tuberías microscópicas que transporta fósforo desde el suelo hasta las raíces de la melina, incluso cuando el nutriente se encuentra en formas poco disponibles. Por eso se le conoce como un “movilizador”, ya que facilita la absorción del fósforo y mejora la nutrición de la planta.

La investigadora comprobó que este microorganismo es un aliado eficaz: permitió que las plántulas de melina crecieran hasta un 33 % más que en condiciones convencionales, utilizando solo el 50 % del fertilizante químico habitual. Esta reducción en el uso de insumos sintéticos también disminuye el riesgo de afectaciones ambientales asociadas con sus residuos.

¡El hallazgo tiene madera!

El protagonista del hallazgo no fue solo R. irregularis, sino también un conjunto de microorganismos que favorecen la disponibilidad de fósforo para las plantas. Se trata de  organismos “solubilizadores”, capaces de transformar este nutriente en formas más asequibles para las raíces, ampliando así la oferta disponible en el suelo.

Entre ellos se incluyen bacterias como Pseudomonas orientalis, utilizada en el control biológico de plagas; Paenibacillus taichungensis, aplicada en la biorremediación de suelos contaminados con metales pesados; y hongos como Penicillium chrysogenum, conocido por ser fuente de penicilina, y P. citrinum, precursor de compuestos empleados para reducir el colesterol.

“El objetivo del estudio fue analizar cómo interactúan estas especies entre sí y con la planta; queríamos demostrar que el crecimiento de la melina y la salud del suelo no dependen solo del uso de químicos, sino de las relaciones simbióticas que se pueden potenciar”, explica la magíster Higuera.

En su experimento trabajó con cerca de 300 plántulas de melina en las primeras etapas de desarrollo (120 días), tiempo en el que las sembró en los viveros de la Universidad del Tolima, y utilizó muestras de suelo traídas del centro Universitario Regional del Norte (CURN) Granja Armero, en donde se produce esta especie, y que tenían las condiciones ideales para replicar el crecimiento.

La investigadora aplicó 18 tratamientos distintos y observó variaciones notables en el desarrollo de las plántulas. En varios de ellos, el uso combinado de microorganismos y solo el 50 % del fertilizante químico permitió no solo un mayor crecimiento, sino también un aumento significativo en la biomasa seca, lo que indica plantas más robustas y con mayor potencial productivo.

Por otro lado, y de manera sorpresiva, algunos tratamientos disminuyeron la longitud de las raíces, pero sin perder la concentración del carbono. La experta explica que “esto se debe a que, al tener bacterias y hongos encargados de trabajar y movilizar el fósforo, la melina se puede concentrar en adquirir otros nutrientes como nitrógeno o potasio, igualmente necesarios para su crecimiento”.

“Aunque a veces se piensa que cuanto más crecen las raíces es mejor, esto no siempre es cierto, pues una gran longitud también muestra que la planta tiene déficit de nutrientes y debe hacer todo lo posible por buscarlo”, amplía la magíster Higuera.

Añade que “las combinaciones también aumentaron el peso o biomasa seca de las plantas, lo cual se reflejaría en árboles más grandes y resistentes a futuro, y se presentó una mayor diversidad de bacterias y hongos en el suelo, pues los tratamientos permitieron el crecimiento de todo tipo de microorganismos beneficiosos”.

En otra investigación de la UNAL de 2015, el doctor Omar Melo Cruz, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL Sede Medellín, modeló la cantidad de dióxido de carbono que la melina es capaz de atrapar del aire en el Cauca y Magdalena, y descubrió que en 10 años el árbol puede capturar entre 220 y 320 toneladas de dióxido de carbono (CO2), lo cual también lo convierte en una esperanza para cuidar el medioambiente de la contaminación atmosférica.

Según el Boletín Forestal de la Federación Nacional de Industriales de la Madera, en 2022 Colombia produjo cerca de 3,1 millones de metros cúbicos de madera, 2,5 millones proveniente de plantaciones forestales comerciales y 0,6 millones de bosque natural.

Estas cifras convierten la melina en un árbol a proteger y convierten la investigación de la experta Higuera en un insumo indispensable para que no se ignore la vida en el suelo, pues es allí en donde se tejen las primeras briznas biológicas de la naturaleza del planeta. El trabajo se realizó con el apoyo de la Universidad del Tolima, en el marco de un proyecto del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

 







jueves, 30 de enero de 2025

Colombia perdería hasta un 35 % de producción de aguacate por el cambio climático

 El “oro verde” del país está en riesgo en zonas como Antioquia y Caldas, que concentran el 58 % de área cultivada, debido al aumento de la temperatura, la disminución de lluvias y el aumento de plagas de ácaros u hongos que dañan el cultivo. Un estudio pionero de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), identificó el riesgo a largo plazo que presenta el cambio climático para este fruto, con proyecciones de más de 50 años.

El investigador Diego Fernando Sánchez Vivas, magíster en geomática de la UNAL, estudió el aguacate Hass, la variedad más popular de esta planta, que en 2023 envío 1.500 toneladas para ponerle sabor a uno de los eventos deportivos estadounidenses más grandes del mundo: el Super Bowl. Además, según cifras el Instituto Colombiano Agropecuario, ese mismo año se registró un aumento del 56 % en exportaciones del fruto.

Su interés era determinar qué zonas del país se verían más afectadas con el aumento de la temperatura de los próximos años, pues la Organización Meteorológica Mundial aseguró que para el periodo 2024 a 2028 aumentaría entre 1,1 y 1,9 ° C, poniendo en riesgo al planeta.

Encontró que, para las zonas de clima cálido y húmedo, en regiones como el norte de Antioquia y Magdalena Medio, hay condiciones óptimas para el desarrollo del aguacate Hass, pero la productividad se reduciría hasta en un 15 % si no se adoptan estrategias para combatir el cambio climático.

También que Risaralda y Quindío tienen las áreas más prometedoras para mantener una producción estable en la actualidad; sin embargo, hay una mayor vulnerabilidad a enfermedades que pudren la raíz (pudrición), y, por ende, todo el cultivo.

Por otro lado, evidenció que, en Tolima y Huila, el sector del aguacate Hass ya enfrenta problemas de escasez de agua, y se proyecto una pérdida de hasta el 40 % de las hectáreas que son aptas para cultivo en el peor escenario de cambio climático; en el sur de Caldas y el norte del Valle del Cauca, los cambios de temperatura también reducirían en un 20 % de la productividad para 2060.

Usó “cerebros artificiales”

Lo descubrió gracias a una serie de herramientas tecnológicas novedosas, entre ellas los algoritmos de redes neuronales (ConvLSTM y Bi-LSTM), capaces de predecir los cambios de temperatura y precipitación en estas zonas; los drones multiespectrales, que monitorean en tiempo real el estado de los cultivos (entre 118 y 237 imágenes por vuelo, cubriendo áreas de 1,414 m² a 3,313 m²), identificando plantas afectadas por plagas o condiciones climáticas adversas; y mapas de riesgo internacionales (cerca de 27.000 datos) que facilitan la proyección del rendimiento del cultivo entre los años 2024 y 2100.

Impresionante, ¿verdad? Estas herramientas le permitirían a cualquier productor de aguacate Hass o de otra planta de interés, saber si la zona en la que cultiva es idónea o no, resistiendo el aumento  de temperatura de los próximos años. En las proyecciones se veían intervalos en los que el calor podría ascender de 2,6 a 8,5 ° C.

Pero vamos punto por punto para entender. Los algoritmos de redes neuronales son como “cerebros artificiales”, que analizan grandes cantidades de datos históricos de clima, que el investigador recopiló de la base de datos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (entre 1981 y 2011). Allí observó temperatura y lluvias para identificar patrones entre las regiones.

Uno de estos algoritmos combinó mapas climáticos y series de tiempo en que ha variado la temperatura y las precipitaciones, para ver cómo esto cambiaría en los próximos años. El estudio consideró escenarios climáticos en periodos entre: 2021-2040, 2041-2060 y 2061-2080. En el escenario más crítico la temperatura podría aumentar hasta 8,5 ° C para 2080, representando una pérdida de hasta el 35 % de la producción nacional.

Finalmente, se realizó un trabajo de campo en 8 fincas de los municipios de Sonsón y La Unión (Antioquia), en el que se usaron drones con cámaras especializadas, que pueden ver más allá de lo que los ojos humanos, capturando imágenes de diferentes longitudes de onda, y detectando, gracias a la luz que reflejan las plantas en pigmentos de color llamados clorofila, si están enfermas o estresadas por falta de agua.

Es importante resaltar la importancia que tuvo el mapa de riesgo internacional Maxent, que es de acceso público y gratuito, allí hay modelos estadísticos para proyectar cómo cambiará, con el calor y las sequías, la fertilidad de las zonas de cultivo, tanto de aguacate Hass, como de cualquier planta o fruto en el planeta.

El magíster menciona que, “la planta de esta variedad puede tomar entre 3 o 4 años en dar fruto, por lo que se generarían pérdidas económicas para los productores; adicional a esto, en los últimos años se le ha quitado financiamiento a entidades que se encargan de investigar el rendimiento del aguacate Hass en Colombia”.

El proyecto contó con el apoyo y dirección de los profesores Joaquín Guillermo Ramírez Gil, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL, y Cesar Augusto Teran Chavez, de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia).







lunes, 23 de septiembre de 2024

UNAL fortalece estrategias de comercialización de cacao con mujeres tumaqueñas

 El proceso de transformación de cacao en Tumaco es un trabajo que día a día realizan cientos de mujeres asociadas o emprendedoras para sobresalir a los hechos de violencia que han sufrido por varias décadas. Para potenciar las posibilidades de este cultivo tradicional en la generación de ingresos económicos, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) brinda acompañamiento y capacitación a las cacaocultoras.

Muchas de ellas son mujeres rurales que adquieren el cacao en baba y con sus manos continúan el proceso de transformación que implica la selección del grano, el secado, el tostado y la elaboración y comercialización de productos con valor agregado como nibs, chocolate de mesa saborizado y chocolatinas, licores, cosméticos y bombones, entre otros.

A través de un grupo interdisciplinario, la UNAL Sede Tumaco, el Instituto de Estudios del Pacífico (IEP) y la Cámara de Comercio municipal desarrollan acciones que generen sostenibilidad, herramientas para implementar estrategias de promoción comercial, fortalecimiento comercial en redes sociales, asociatividad y alfabetización digital.

Según estudios realizados por la Cámara de Comercio de Tumaco, en el municipio hay 3.500 empresas registradas y 500 negocios en modalidad informal, el 60 % son empresas familiares y el 40 % son emprendimientos de diferentes grupos poblacionales.

El futuro en manos de las mujeres

El principal cambio en el territorio se relaciona con el hecho de que en el pasado las actividades en la finca eran realizadas principalmente por hombres, mientras que hoy son las mujeres quienes las realizan, especialmente los procesos de transformación del cacao.

A lo anterior se suman los talleres de capacitación y diferentes espacios de formación pensados desde las metodologías participativas que buscan involucrar a todos los participantes de la cadena del valor del cacao en estos territorios: adultos mayores, mujeres, jóvenes y adolescentes, y que además han llevado a crear una red de apoyo para afrontar juntas las violencias basadas en género y el conflicto armado.

“Con estas intervenciones se fortalecen las capacidades de las mujeres cacaocultoras, el valor y las formas de compartir sus conocimientos, la creación de emprendimientos, y mediante estos elementos, sus proyectos de vida y de permanencia en sus territorios”, señala el profesor Gabriel Barrero Tapias, director de la UNAL Sede Tumaco.

Transmisión de saberes y costumbres

La siembra de cacao fomenta oportunidades de empleo y conlleva transformaciones significativas en los hogares del Consejo Comunitario Rescate Las Varas, asentado en el corregimiento de San Luis Robles, a 45 minutos de la vía al mar que conduce de Tumaco a Chilvi.

Allí, 286 familias afrodescendientes forman parte de la Corporación de Asistencia Técnica Las Varas (Corpoteva) que desde 2009 brinda asistencia técnica y comercial para mantener viva esta tradición ancestral, que es base fundamental de la economía local.

Las 70 mujeres que conforman Corpoteva trabajan el cacao por tradición heredada de sus padres y abuelos. Ahora también se encargan de enseñarles a los más jóvenes los usos y costumbres alrededor de este cultivo ancestral. Mientras algunas siembran y cosechan, otras se dedican a la transformación de los “nibs” o pequeños trozos de granos de cacao fragmentados con sabor a chocolate, panela y coco.

“La capacitación recibida por parte del equipo de profesionales de la UNAL nos permitió elegir un nuevo nombre para este producto, seleccionar el empaque más adecuado e iniciar en el proceso de registrar la marca, además del estudio de validación. También nos capacitamos en el manejo de redes sociales para potenciar la comercialización”, afirma la representante legal Fanny Rodríguez Angulo.

El cacao de la paz

Otro caso es la Asociación de Cultivadores, Comercializadores y Procesadores de Cacao (Procacao), cuyos miembros encontraron en el cacao una forma de resiliencia ante el conflicto armado que afecta a los territorios del Pacifico nariñense. Este fruto fue una oportunidad para dejar a un lado los cultivos de coca, una de las principales fuentes de ingreso en esta región. Los cultivos de cacao tienen una alta rentabilidad y amplio mercado regional, nacional e internacional.

Conformada en un 80 % por mujeres víctimas de violencias de género y del conflicto, provenientes de diferentes veredas y corregimientos de Tumaco, el objetivo de Procacao es fortalecer 180 iniciativas productivas de cacao en temas técnicos, de producción, financieros y de transformación en productos de valor agregado como chocolate amargo, saborizado con clavos y canela, manteca de cacao, cobertura, licor, pulverizado y pastillas de 25 gramos.

“Mientras 40 mujeres en las veredas se encargan de la siembra y cosecha, 9 se dedican a la transformación de productos de valor agregado. El acompañamiento que recibimos de la UNAL nos permitió aprender cosas nuevas y eso hicimos, trabajar en equipo, relacionarnos con nuestros compañeros, llevar registros, analizar antes de negociar. Cuando llegaron los profesionales aprovechamos todas esas recomendaciones. Hemos visto avances y estamos dando mayor visibilidad a nuestros productos”, señala María Perpetua Calderón, tesorera de la Asociación.

Belleza o cosméticos

En cosmética, el extracto de cacao favorece la hidratación de la piel y el extracto del polvo de cacao tiene propiedades calmantes y combate los radicales libres.

“Antes de empezar a involucrarme en la producción de cosméticos a base de cacao realizaba diferentes labores. Ahora siento que el cacao es la principal motivación de mi vida. La capacitación que nos dio la UNAL me hizo descubrir que tengo más potencial para manejar las redes sociales que vender en tiendas físicas”, sostiene Lizeth Belalcázar, emprendedora de los productos de belleza “Rizos Emy”.

La joven emprendedora coordina con Corpoteva la fabricación de champú de banano y naidi, mascarilla de miel de caña y crema para peinar con base en cacao y 16 plantas medicinales que nutren e hidratan el cabello, y con sus fortalezas para manejar las redes sociales, logra mantener cautivo a un público virtual con una alta demanda de estos productos.










sábado, 14 de septiembre de 2024

Con tiamina se combatiría la principal enfermedad de los cultivos de clavel

 La vitamina B1 sería efectiva para combatir el hongo Fusarium oxysporum, causante de la marchitez vascular, una de las principales amenazas de la flor de mayor exportación nacional. Los resultados de una investigación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) evidencian que la tiamina se podría utilizar como alternativa para controlar esta enfermedad.

El investigador Walter Hernando Pérez Mora, químico y estudiante del Doctorado en Ciencias - Química de la UNAL, centró su investigación en el estudio de alternativas al control integral a este patógeno, trabajo dirigido por los profesores Luz Marina Melgarejo y Harold Duván Ardila Barrantes, en colaboración con académicos de la Universidad Militar Nueva Granada y de la Universidad de Córdoba (España).

Una alternativa al uso de plaguicidas

El hongo Fusarium oxysporum es uno de los principales desafíos para los cultivadores de claveles en Colombia, ya que puede causar pérdidas del 50 o 60 % de la producción. Este hongo se propaga por el suelo y se activa desde las raíces interrumpiendo el paso de agua y nutrientes a la flor, lo que puede causar la marchitez vascular y la pudrición basal, es decir que afecta tanto el tallo como las hojas de la planta.

Según Asocolflores, Colombia es líder mundial en la exportación de claveles. En 2023 se exportaron más de 48.000 toneladas a países como Estados Unidos, Japón, Holanda, Polonia y España, que representaron 285 millones de dólares para el país.

Tradicionalmente el control de este patógeno se ha basado en el uso intensivo de plaguicidas, una práctica no solo costosa, sino que además presenta riesgos significativos para el medioambiente y la salud humana.

La investigación del químico Pérez se enfoca en una solución más sostenible: activar el sistema inmunológico de la planta mediante el uso de tiamina, una vitamina comúnmente consumida por los humanos que ha demostrado ser efectiva en la inducción de resistencia en los claveles, y es toxicológicamente segura.

“En fitopatología la enfermedad no es lo normal, la enfermedad es una excepción a la regla, esto se da porque las plantas tienen un sistema inmunológico tan efectivo que solo los patógenos que han tenido un proceso de evolución junto con la planta logran realmente afectarla. Es el caso de F. oxysporum contra clavel, si se da la interacción puede ser devastador para el cultivo”, sostiene el investigador Pérez.

Resultados alentadores y proyecciones futuras

Mediante técnicas avanzadas como la proteómica –que estudia las proteínas a gran escala– y la metabolómica, que hace referencia al análisis de las pequeñas moléculas encargadas de los procesos bioquímicos en la célula, conocidas como metabolitos, el equipo de investigación comprobó que la tiamina no solo aumenta las defensas naturales de la planta con proteínas, sino que además promueve la producción de compuestos antioxidantes como los flavonoides, que protegen las células vegetales del daño.

Aunque los ensayos iniciales se han realizado en condiciones controladas de vivero, el siguiente paso es ampliar las pruebas a cultivos en campo. Los hallazgos representan un avance hacia un manejo más responsable y efectivo de los patógenos en la agricultura, alineado con los objetivos de sostenibilidad.

Además, esta vitamina ofrecería una alternativa más económica y segura que los plaguicidas y contribuye a generar propuestas de un manejo integral de la enfermedad con un enfoque en la sostenibilidad ambiental, ya que minimiza la contaminación del aire, el suelo, y el agua, lo que representa un beneficio para las comunidades rurales que dependen de la producción de claveles en Colombia, incluyendo a miles de mujeres campesinas.

Este hallazgo ha despertado un gran interés en el sector floricultor, pues un cultivo se podría perder completamente si es afectado por la enfermedad, que desde hace décadas se busca cómo combatirla.






martes, 4 de junio de 2024

Tecnología digital mejora el cultivo de arroz en Colombia y disminuye el uso de agua

 En Colombia, un país con rica tradición arrocera, productores ubicados en la meseta del Tolima, quienes incorporan nuevas tecnologías en las prácticas agrícolas del cultivo de arroz, han logrado un uso eficiente del agua mediante el diseño computarizado de campo acorde con las necesidades de cada lote, logrando reducciones de hasta un 40 % en el uso del agua, y además aumentos significativos en los rendimientos.

Según el Quinto Censo Nacional Arrocero de 2023, el país aumentó la producción de arroz en 7,3 % frente a 2016, hecho que se explica por el uso de tecnología en los cultivos considerando tanto las diferencias en las características del suelo en distintas áreas del campo como las adaptaciones al cambio climático mediante la adopción de la agricultura digital.

Ejemplo de ello es el empleo de maquinaria agrícola precisa tanto para la preparación y adecuación del suelo como en la siembra, logrando ajustar la cantidad de semillas y agroquímicos según las diferentes características del terreno, optimizando los recursos y mejorando la producción.

Estudiantes de las asignaturas de Mecanización Agrícola y Mecanización en Agricultura de Precisión, del programa de Ingeniería Agrícola de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, realizaron una visita técnica a diferentes sitios en Tolima, una de las regiones con mayor producción de este cereal en el país, para conocer de primera mano cómo funcionan estas herramientas tecnológicas.

Uno de los sitios visitados fue la Hacienda El Escobal, que en su continuo proceso de innovación utiliza desde hace más de 4 años un software y equipos de agricultura de precisión como maquinaria para preparación de suelos, siembra y cosecha, que los hace más rentables dando un manejo sostenible de los recursos naturales.

“La Hacienda, que siembra 100 hectáreas de arroz mensualmente, ha reducido el uso del agua hasta un 40 %”, informó el profesor Oscar Chaparro Anaya, de la clase de Mecanización Agrícola y uno de los docentes a cargo de la actividad.

Esta finca productora utiliza el software para obtener información sobre la composición del suelo, la disponibilidad de nutrientes, la humedad y el rendimiento de cultivos, además de la que les proveen los mapas de cosecha que tienen en sus equipos y las bases de datos de clima, con las que pueden monitorear el impacto del cambio climático y cómo afectan las temperaturas el sistema de producción; todas estas acciones les permite tomar de decisiones acertadas.

“Al identificar y analizar los distintos lotes de cultivo mediante estas tecnologías, los agricultores pueden determinar las posibilidades agrícolas y las necesidades de cada área”, agrega el docente.

Suelos arroceros del Tolima

“Por su génesis, los suelos de las zonas arroceras visitadas en este departamento presentan características apropiadas para el manejo de este sistema productivo”.

“Estos se identifican porque presentan un horizonte argílico entre 30 y 50 cm de profundidad, en el que por millones de años se depositaron arcillas dispersadas en sus capas superficiales, rellenando sus poros, lo que los hace de baja permeabilidad, condición requerida mantener la inundación en el cultivo de arroz”, señala el profesor Sandro Nolan Ipaz, coordinador del programa de Ingeniería Agrícola de la UNAL Sede Palmira.

Durante la salida de campo, los estudiantes también tuvieron la oportunidad de interactuar con fabricantes de maquinaria agrícola, con quienes aprendieron sobre las últimas innovaciones para preparar los suelos y la cosecha de arroz.

También visitaron la Universidad del Tolima para encontrarse con los investigadores del Grupo de Investigación en Agricultura Digital y de Precisión, quienes les presentaron los avances en el uso de sensores y tecnologías de información para mejorar las decisiones agrícolas.

La experiencia vivida fue una gran oportunidad para visualizar las áreas de desempeño profesional como ingenieros agrícolas y cómo la agricultura digital ofrece las herramientas para realizar una agronomía de la producción, controlando la cantidad adecuada en el momento oportuno y en el lugar preciso.








jueves, 18 de abril de 2024

Insecto hallado en Colombia, promesa para controlar planta invasora en Australia

 Un chinche de 3 mm no registrado por la ciencia sería útil para controlar el crecimiento del maracuyá silvestre (Passiflora foetida), un tipo de maleza que en países como Australia es considerada como invasora pues obstaculiza el paso en las playas e impide el crecimiento de otras plantas autóctonas. Este insecto sería un controlador natural porque completa su ciclo de vida sobre la planta y se alimenta de las hojas causandoles daño.

P. foetida es una enredadera que trepa elementos vivos o muertos como árboles o postes para competir por la luz del sol. Su flor es blanca, con detalles morados y una “melena” viscosa que desprende un olor desagradable.

“Es originaria de Centro y Suramérica, en donde también es considerada como maleza pero no representa una amenaza para otras especies. Sin embargo, en países como Australia, donde fue introducida artificialmente, es referenciada como una planta invasora que causa daños en fauna, flora y turismo”, explica Héctor Adiel Salazar González, magíster en Entomología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

Agrega que “allí está pasiflora impide el crecimiento de otras plantas que son alimento de animales, obstaculiza el paso en algunas playas, y cuando se seca propaga incendios fácilmente. Por eso, aunque suelen retirarla manualmente, las autoridades siguen buscando estrategias y enemigos naturales para controlarla, especialmente en las regiones de donde es originaria”.

Aunque se sabe que en países como Colombia existen hongos, virus e insectos que modulan su crecimiento, la mayoría de estudios hechos hasta ahora son poco específicos. Por eso el investigador Salazar se enfocó en los insectos que se alimentan de ella, y que por ende pueden ser útiles y efectivos en las zonas donde es problemática.

“Estuvimos en Antioquia, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba y Santander, en donde se sabe que la planta está presente. Realizamos muestreos en 23 puntos, revisamos daños en las hojas, tallos y flores, y encontramos 9 insectos asociados; con algunos de ellos aportamos nuevos registros de su presencia en la planta, los conectamos de forma manual y los llevamos al laboratorio”, relata.

La muestra de insectos se clasificó taxonómicamente según sus características morfológicas, el estado biológico en el que están cuando dañan la planta (larvas, ninfas o adultos) y la parte específica de la que se alimentan (flor, hojas o tallo).

“En el municipio de Santa Fe de Antioquia encontramos una nueva especie de chinche (aún sin nombre) del género Pronotacantha sp., siendo este el primer registro de la especie para la ciencia. Por eso, tras concluir nuestra investigación, quedó en manos del investigador Dimitri Forero, profesor de la UNAL Sede Bogotá, quien seguirá con otros análisis”, agrega el magíster Salazar.

Él eligió estudiarlo a profundidad porque es uno de los insectos que ocasionan mayor daño al maracuyá silvestre y es fácil criarlo en laboratorio: el 88 % de los huevos fueron viables. Además,  para observar y documentar por primera vez su ciclo de vida, sembró varias plantas en invernadero y dispuso los insectos en ellas.

Se observó que el huevo eclosiona en promedio a los 13 días de haber sido puesto; su estado de ninfa (o juvenil) tiene 5 fases que duran más o menos 27 días hasta que se convierte en adulto, y vive cerca de 55 días en total, por eso el magíster calculó que por una misma planta pasarían hasta 4 generaciones del bicho.

“Vimos que empiezan a alimentarse de las hojas desde su eclosión hasta la fase adulta, durante 14 minutos por ingesta, siendo la hembra la más agresiva (quizá porque necesita más alimento para la reproducción), pues en 10 días alcanza una severidad de 2,14 % mientras que el macho llega a un 0,44 %”, destaca.

Por último, realizó pruebas de preferencia para corroborar que Pronotacantha sp. prefiere a P. foetida por encima de otras similares, como Passiflora edulis o maracuyá comercial.

“Hicimos pruebas de elección y no elección. Pusimos los insectos en jaulas con plantas (alimento) específicas. En el primer caso combinando especies y en el segundo con una sola especie para observar cuál elegían, si sobrevivían o no. Así definimos que el insecto solo logra cerrar su ciclo biológico sobre el maracuyá silvestre, y por esa y otras especificidades lo catalogamos como posible controlador”.

Este estudio es un gran aporte para la ciencia colombiana e internacional, ya que deja nuevas rutas por transitar, por ejemplo, con el estudio de posibles patógenos que el insecto pueda transmitirle a la planta.

“También sería importante evaluar su capacidad de adaptación, que no resulte perjudicial para otro tipo de flora en el país de destino y que compense económicamente en contraste con los métodos de control actuales”, concluye.





martes, 9 de abril de 2024

Inteligencia artificial (IA) identifica zonas aptas para la agricultura en Colombia

 La técnica de IA conocida como “redes neuronales” se entrenó con imágenes satelitales de Santander, y predijo con eficacia que zonas como Barichara y El Socorro y sus alrededores tienen potencial para practicar la ganadería y la pesca. Esta herramienta se podría utilizar en todo el país para mejorar la identificación de zonas agrícolas, un proceso que con métodos convencionales suele ser lento y costoso.

Colombia posee un enorme potencial agrícola debido a la diversidad en sus pisos térmicos (templado, cálido, páramo y glaciar), que son ideales para la producción ganadera y para cultivar una amplia variedad de alimentos, que van desde frutas exóticas como el camu-camu de la Amazonia hasta el arroz, que está dentro del top de los productos más consumidos por los colombianos.

Estas zonas tienen variables determinadas como temperatura, humedad, precipitación, fertilidad del suelo y disponibilidad de recursos hídricos, entre otras, que las hacen propicias para las actividades agropecuarias. Sin embargo, aún con estos datos como base, determinarlas no ha sido una tarea fácil.

Un ejemplo de ello ha sido la creación y el desarrollo del Sistema de Información para la Planificación Rural Agropecuaria (Sipra), que permite consultar y analizar información relevante para la agricultura del país, sobreponiéndola en mapas. Para que hoy esto fuera una realidad tuvieron que pasar más de 5 años.

El aporte de esta propuesta

Sebastián Felipe Álvarez Montoya, magíster en Ingeniería de Sistemas y Computación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), desarrolló un sistema de IA aprovechando imágenes satelitales de alta resolución proporcionadas por la misión de observación terrestre Sentinel-2, bajo la dirección de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Una parte crucial de su investigación se enfocó en la integración de estas imágenes con el mapa de planificación rural agropecuaria del Sipra, para luego emplear el aprendizaje de máquina, o machine learning, que le permite al sistema aprender de manera autónoma a partir de los datos.

El investigador señala que, “como trabajamos sobre el mapa Sipra, ya consideramos los factores climáticos y otros aspectos que afectan las actividades agrícolas. A partir de esa información el sistema identificó patrones en las imágenes que le permitieron determinar con gran precisión si la zona era apta o no para la agricultura”.

También explica que “el área de prueba del modelo fue específicamente hacia el sureste de Barrancabermeja, en Santander, en donde el modelo predijo que Barichara, El Socorro y sus alrededores son zonas aptas para realizar actividades agrícolas, lo cual concuerda con lo reportado antes”.

Además identificó áreas que no se pueden intervenir, como el Parque Nacional Natural Serranía de los Yariguíes. Aunque estos ejemplos parezcan muy evidentes, estos ejercicios permiten verificar que el sistema funciona y luego aumentar el nivel de dificultad en otras tareas.

“El modelo mostró un ‘comportamiento correcto’, y esto representa alrededor del 85 % de rendimiento en la tarea de identificar bien las zonas agrícolas y las no agrícolas. Este avance nos permite optimizar significativamente el tiempo necesario para estos procesos, los cuales tradicionalmente podrían llevar años”, explica el magíster.

Con esto, el potencial de esta tecnología es significativo, especialmente para el Gobierno colombiano, ya que la podría utilizar para actualizar y agilizar la identificación de zonas aptas para la agricultura. Además, los agricultores y campesinos se podrían beneficiar al saber si un terreno es adecuado para sus cultivos antes de adquirirlo o realizar actividades agrícolas.

El paso siguiente a esta investigación es caracterizar las zonas para cultivos específicos, es decir que a través de este sistema se pueda saber si determinada zona es apta para cultivar papa, por ejemplo.