jueves, 24 de febrero de 2022

Innovación técnica y asociatividad, secreto de la producción cafetera en Pitalito Colombia

 Desde hace una década Pitalito es el principal productor de café del país, con un aporte del 1,9 % a la producción nacional y del 12,7 % a la departamental; este auge del municipio huilense tiene que ver con la implementación de nuevos procesos en cosecha y beneficio del café.

El geógrafo Carlos Albeiro Mora Villalobos, magíster en Gestión y Desarrollo Rural de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala que “para ofrecer un producto de mejor calidad, en la cosecha se recolectan únicamente granos maduros y sobremaduros, evitando los granos verdes”.

“La razón es que los granos verdes pueden afectar severamente la prueba de taza, dando sabores y aromas acartonados y maderosos que opacan las sensaciones frutales, cítricas y dulces de los granos maduros”.

“Para garantizar la calidad del grano, muchos caficultores contratan recolectores de la región que ya han sido capacitados y que cuentan con experiencia y conocimiento sobre el tema”.

“Es común que las fincas tengan secaderos tipo invernadero construidos en altura para evitar que factores del ambiente circundante influyan en la aparición de fragancias y aromas indeseables para la calidad del café”.

Cuando el café está seco y adquiere la tipología de café pergamino (o sea luego de cosecharlo, despulparlo, fermentarlo, lavarlo y secarlo) se selecciona en zarandas o máquinas vibradoras que clasifican el grano por tamaño y luego se empaca en bolsas GrainPro contenidas en costales de fique tejido, se almacena en pequeñas bodegas adaptadas para mantener las condiciones adecuadas de humedad, temperatura y luz para preservar la calidad.

Cuando el cliente recibe los resultados de la prueba de taza (mecanismo determinante para la comercialización), realizada en laboratorios de catación autorizados, presentes en el municipio, se acuerdan los precios de compra y se procede a realizar los trámites de transporte, trillado y exportación del microlote.

Asociatividad genera mayor cohesión social

Con respecto a la innovación social, el magíster destaca que “en Pitalito la producción de café se realiza desde fincas pequeñas, por lo que el caficultor no obtiene grandes volúmenes. Por eso, para tener mayor capacidad de negociación con las comercializadoras –en su mayoría internacionales– recurren a la figura de la asociatividad”.

“El tamaño promedio de la finca cafetera es de 4,6 hectáreas, el 80 % de dicha extensión cultivada con café. Las variedades más cultivadas son Caturra, Colombia y Castillo, preferidas por su alta productividad; además de estos se producen cultivos exóticos de gran aceptación en el mercado internacional como Bourbon Amarillo, Bourbon Rojo, Bourbon Rosado, Bourbon Pimienta, Geisha y Cenicafé-1”.


“La asociatividad es un mecanismo que genera mejor cohesión social de los productores, por lo que es común que compartan prácticas y comportamientos productivos que conduzcan a la homogeneización de la calidad del café de los asociados, con lo cual se logra mejor capacidad  de negociación, mayor acceso a recursos y mejores condiciones de vida para las familias caficultoras”.

“El principal determinante en la adopción de innovación tecnológica y social en Pitalito es la obtención de mejores precios mediante la comercialización de café de alta calidad que responde a los gustos y preferencias de la demanda y el consumo especializado en mercados internacionales”.

Incidencia de comercializadoras internacionales

Para su estudio, el magíster realizó 46 encuestas a productores, 10 entrevistas semiestructuradas a expertos y 10 entrevista con actores locales estratégicos relacionados con la caficultura de Pitalito, gracias a las cuales pudo evidenciar la fuerte incidencia de las comercializadoras internacionales de café en los procesos de innovaciones tecnológicas, asociatividad, buenas prácticas agrícolas y procesos de cultivo de café varietales, cosecha, beneficio y secado del café.

“La negociación directa entre los productores y el comercializador garantiza las buenas prácticas agrícolas y de comercio justo y permiten obtener mejores márgenes de ganancia por precio de venta del café pergamino seco”.

Además de ser el principal productor del país, Pitalito ha sido ganador en dos ocasiones (2005, 2006) del concurso Cup of Excellence, que selecciona anualmente el mejor café de Colombia.

El trabajo de campo tuvo una duración de 29 días que fueron distribuidos en 7 visitas al municipio entre noviembre de 2018 y diciembre de 2019.







martes, 1 de febrero de 2022

Modelos contribuirían a estimar nutrientes que requieren los cultivos de papa

 Por medio de cuatro estudios experimentales en dos ciclos de producción, por primera vez se logró desarrollar las “curvas críticas de dilución” de calcio (Ca), magnesio (Mg) y azufre (S) en cultivares (varios cultivos) de papa, lo que representa un aporte para diagnosticar si el cultivo está en un nivel adecuado, deficiente o excesivo de concentración de estos nutrientes.

“Los modelos estadísticos generados para cada nutriente y cada cultivo les permiten a los productores de papa determinar la necesidad nutricional de estos elementos y hacer correcciones en cualquier momento del ciclo del cultivo, lo cual mejoraría el rendimiento y la calidad del tubérculo al tiempo que se haría un uso más eficiente de los recursos”.

Así lo sostiene la investigadora Kristal Castellanos Ruiz, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien buscó caracterizar el consumo y la distribución de calcio, magnesio y azufre en papa (Solanum tuberosum L. subespecie andigena) variedades Diacol Capiro y pastusa suprema en dos localidades del altiplano cundiboyacense con condiciones de clima y suelo contrastantes.

Como nutrientes minerales, el calcio, el magnesio y el azufre tienen un impacto directo en el rendimiento y la calidad del tubérculo en papa. Con frecuencia, se encuentran problemas de sobre o subdosificación en los cultivos, que afectan negativamente su rendimiento y calidad.

Por ejemplo, el déficit de calcio genera diversos desórdenes fisiológicos, como la aparición de manchas marrones internas, rajado y corazón hueco, los cuales afectan gravemente la calidad del tubérculo, mientras que el déficit de magnesio genera una disminución en el contenido de almidón y azúcares, en la resistencia mecánica del tubérculo, decoloración de la pulpa y aparición de puntos negros internos.

“Ante esta problemática se necesitan herramientas de diagnóstico que permitan hacer más eficiente y eficaz el manejo nutricional de calcio, magnesio y azufre en papa. Para ello se establecieron cuatro experimentos en campo en dos ciclos de producción, en las localidades de Facatativá (suelos de alta fertilidad) y Chocontá (suelos de baja fertilidad). Evaluamos dos cultivares (Diacol Capiro y pastusa suprema) y dos niveles de fertilización (0 y 100 % de la dosis recomendada de macro y micronutrientes esenciales). Medimos la biomasa seca de la planta y el contenido de calcio, magnesio y azufre en tubérculos y en la parte aérea desde la formación de tallos principales hasta la maduración del tubérculo”.

“Pudimos caracterizar mejor el comportamiento y la interacción genotipo -ambiente del cultivar de papa con la localidad, determinando que Diacol Capiro tiene mayor plasticidad para adaptarse a condiciones de suelo y clima contrastantes, ya que se comportó muy bien en ambas localidades, mientras que la pastusa suprema presentó una mejor adaptación a la localidad de Chocontá”.

“A lo largo del ciclo productivo también fue muy importante establecer las necesidades específicas de calcio, magnesio y azufre en las etapas críticas del cultivo que muestreamos, que incluyen la formación de tallos primarios, tallos secundarios, floración e inicio de la tuberización, la máxima tuberización y la maduración del tubérculo”.

Avance en conocimiento de nutrientes

Los componentes de rendimiento y calidad de la papa están directamente relacionados con un adecuado manejo de la nutrición de elementos mayores y menores. Sin embargo, la investigación en torno a la nutrición en papa se ha centrado en los elementos mayores como nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), siendo escaso el conocimiento sobre macronutrientes secundarios, muy importantes para el cultivo, como calcio, magnesio y azufre.

La mayor parte del calcio se encuentra en hojas y tallos, y en menor proporción en los tubérculos, los cuales son más propensos a sufrir déficit de este elemento, incluso en suelos con alto contenido y disponibilidad de este. Por ello, con el aumento de la concentración de calcio en el tubérculo se logra disminuir significativamente la aparición de desórdenes fisiológicos, daños mecánicos en cosecha e incidencia de plagas y enfermedades.

Por su parte, un adecuado suplemento de magnesio es esencial para el rendimiento y la calidad del tubérculo, sobre todo si la papa tiene como destino el procesamiento industrial. Aunque se ha considerado que el cultivo de papa tiene bajo consumo de azufre, su déficit se refleja en una baja utilización de nitrógeno, fósforo y potasio, además de menor peso seco en los tubérculos y bajo contenido de aminoácidos, especialmente cisteína y leucina.







viernes, 28 de enero de 2022

Abejas polinizadoras, aliadas en la obtención de mejores granos de café

 En los municipios cafeteros de Quipile y Juli, en Cundinamarca, una mayor presencia y frecuencia de abejas polinizadoras está relacionada con un incremento de plantas en los cafetales y con una menor distancia a los bosques más cercanos.

El estudio de la bióloga Juliana Cepeda Valencia, doctora en Agroecología y profesora ocasional de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), también mostró que las principales especies polinizadoras de estos sistemas productivos serían las abejas de las familias Apidae (Trigona y Apis mellifera) y Halictidae, que encuentran su fuente de alimentos en malezas y árboles dentro del cultivo.

La bióloga destaca que los resultados de su trabajo complementan lo reportado en otras investigaciones sobre la importancia de las abejas en la producción de cultivos de café.

Algunos estudios mencionan además que cuantas más abejas haya en los sistemas de cultivos cafeteros, mayor será el número de flores que se podrían convertir en frutos viables.

La investigadora refiere que “se ha encontrado que la polinización cruzada para el café (transporte de polen de una planta a otra) implica una estabilidad en la producción de sus frutos, los cuales son de mayor calidad, más grandes, más pesados y con mayor contenido de azúcares, lo que no solo sugiere relaciones importantes entre estos polinizadores con la producción de café o su estabilidad, sino también con la calidad, algo clave en la agricultura”.

La investigadora refiere que “se ha encontrado que la polinización cruzada para el café (transporte de polen de una planta a otra) implica una estabilidad en la producción de sus frutos, los cuales son de mayor calidad, más grandes, más pesados y con mayor contenido de azúcares, lo que no solo sugiere relaciones importantes entre estos polinizadores con la producción de café o su estabilidad, sino también con la calidad, algo clave en la agricultura”.

Así fue el estudio

En Quipile y Juli se delimitaron diversos puntos de muestreo que hacían referencia a diferentes sistemas de cultivo de café, algunos eran sistemas de policultivos tradicionales y otros comerciales, en los que predominaba una única especie vegetal encargada de dar sombra (sombrío monoespecífico), en este caso, plátano.

“En el policultivo tradicional había mucha más riqueza de especie vegetal, mientras que en los comerciales había más maderables y frutales que forman parte del sombrío del café, y en los sombríos monoespecíficos el café solo estaba asociado con el plátano”, detalla.

En cada lugar, incluyendo los parques de bosques cercanos a la zona, se midieron índices de manejo como el porcentaje de intensidad de uso de agroquímicos y la frecuencia de su aplicación, para identificar dentro del sistema qué tanta riqueza y diversidad había dentro. Además en cada una de las fincas se caracterizó cada sistema productivo.

“En paralelo hicimos un muestreo de los polinizadores y un registro de las abejas presentes en la zona de estudio, lo cual se hizo de forma individual por cada abeja para analizar el polen de contacto (polen en sus patas), que indica qué plantas están visitando, y el polen de carga, que dan pista de si son visitantes florales o posible polinizadores”.

En todos los sistemas de estas zonas de cafetales se encontraron con mayor frecuencia y abundancia las especies Apis mellifera, del género Trigona, Paratrigona, y especies de la familia Halictidae, esta última asociada con los espacios que no tienen sombrío.

La investigadora señala que se realizó un análisis para entender mejor los grados de intensificación del café, y con las variables más destacadas se generaron relaciones con la riqueza de las abejas. Encontramos que las especies vegetales más visitadas están en la parte interna del cafetal, mientras que otras están dentro de la zona, pero por fuera del cafetal.











jueves, 13 de enero de 2022

Jardín Botánico de la UNAL, reconocido como Centro de Ciencia, Tecnología e Innovación

 El Jardín Botánico de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Caribe recibió este reconocimiento por tres años, tras demostrar que se ha consolidado como un centro de ciencia tipo bioespacio, gracias a sus diferentes programas y actividades que se articulan con la Política Pública de Apropiación Social del Conocimiento y tienen un impacto significativo para el fortalecimiento de la cultura en ciencia, tecnología e innovación de su comunidad.

Con este título se reconoció además que el Jardín Botánico ha trabajado por conservar, recuperar y recrear los diferentes tipos de vegetación del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina con fines de educación, investigación, recreación y aprovechamiento, labor que adelanta desde 1998.

Este reconocimiento avala a los actores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovasión (SNCTI) y se les da la posibilidad de competir por recursos públicos provenientes del MinCiencias y de otras entidades del Gobierno nacional.

La profesora Adriana Santos, directora de la UNAL Sede Caribe, afirmó que se trata de un importante reconocimiento porque es la suma de un trabajo mancomunado que se adelanta desde hace más de 24 años.

Con este título se reconoció además que el Jardín Botánico ha trabajado por conservar, recuperar y recrear los diferentes tipos de vegetación del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina con fines de educación, investigación, recreación y aprovechamiento, labor que adelanta desde 1998.

“El Jardín Botánico se ha comprometido con la conservación de la fauna, la flora y los orgnismos asociados, con el fin de ponerlo al servicio de la humanidad”.

“Como Centro de Ciencia genera espacios que proporcionan un diálogo horizontal entre conocimientos científicos y saberes ancestrales, en los que la participación de las comunidades contribuyen a la construcción y apropiación de diferentes conocimientos”.


Por su parte el profesor Jairo Medina, director del Jardín Botánico, señala que “este reconocimiento es importante porque se identifica un sitio en el cual estamos generando conocimiento pero a la vez transmitimos información a las personas de las islas, de otras ciudades del país o del mundo, acercándolos al conocimiento de la fauna y la flora de una manera más técnica, es decir, resaltando la importancia ecológica que tiene para la región y el planeta”.

Durante el acto protocolario de entrega del reconocimiento, realizada a finales de diciembre, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Tito José Crissien, aseguró que “desde MinCiencias hoy queremos subrayar el trabajo que se realiza en el Jardín Botánico, ya que su misión ha sido fundamental para generar espacios que propicien el diálogo entre conocimientos científicos y saberes ancestrales, para así contribuir a la apropiación de diferentes conocimientos de este departamento del país”.

Destacó además que con este anuncio 14 instituciones han sido reconocidas como Centros de Ciencia en el país, 11 de los cuales están vigentes.


Apropiación del conocimiento

En las 8 hectáreas que conforman el Jardín Botánico de la UNAL Sede Caribe se encuentran 12.640 especies entre árboles, arbustos y palmas con un diámetro superior a 2,5 cm, pertenenecientes a 113 especies de 38 familias botánicas, 27 especies de aves y 15 de reptiles.

Después del paso de los huracanes Eta y Iota por las islas, el Jardín ha trabajado en la recuperación y recreación de los diferentes tipos de vegetación del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Gracias al apoyo del Museo Paleontológico de Villa de Leyva se construyó una herramienta que permite vivir la naturaleza de otra manera. A través de la aplicación NaddieAR, los visitantes del Jardín Botánico pueden tener un recorrido interactivo con realidad aumentada.


 


 



viernes, 7 de enero de 2022

Prueban novedosos sutratos para la cría artesanal de mojojoy

 Con el peciolo de la hojas de palma de moriche o aguaje y de palma africana se busca frenar la tala de estas especies vegetales e incrementar la producción de mojojoy (larvas de diversos cucarrones), esencial para la seguridad alimentaria del resguardo indígena ticuna de San Sebastián de los Lagos, en Leticia.


También se están probando residuos orgánicos de piña, papaya, banano o caña (presentes en las chagras indígenas) para alimentar a los insectos adultos a fin de obtener huevos, y, posteriormente, de las larvas del escarabajo Rhynchophorus palmarum, también conocido como cucarrón, cigarrón, gorgojo, gorgojo de palma, casanga, picudo, picudo negro y picudo del cocotero.

La iniciativa, liderada por el grupo de investigación en Ecología y Conservación de Fauna y Flora Silvestre de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Amazonia, promueve el uso de sustratos alternativos para la zoocría de larvas de mojojoy, consideradas como un superalimento.

Aunque en muchas partes el mojojoy es considerado como una plaga de los cultivos de palma, en  la Amazonia ha estado ligado a los conocimientos ancestrales y a la tradición, ya que además de ser una fuente de proteína en la alimentación, también se utiliza con fines terapéuticos; por ejemplo su aceite se emplea como medicina para el tratamiento de problemas respiratorios como el asma.

Sin embargo, el uso de la larva se está viendo amenazado por la destrucción de hábitat y el sobreconsumo, ligado a la creciente demanda generada por el aumento en el turismo en la región, lo cual está haciendo que su obtención no sea sostenible.

La bióloga Angélica Torres Bejarano, doctora en Estudios Amazónicos e investigadora del proyecto, explica que “normalmente es necesario talar las palmas para que el escarabajo pueda colonizarlas y después obtener las larvas”.

Según la experta, esta situación está generando un fuerte y negativo impacto en las poblaciones de la palma de aguaje. De hecho, los aguajales o morichales son una fuente importante de alimento y refugio para la fauna (guacamayos, loros, tapires, pecaríes, peces,

 tortugas y monos) durante las épocas de fructificación.


A su vez, los cananguchales también garantizan la disponibilidad de agua para la fauna y para los pobladores que se ubican en sus cercanías, de ahí la importancia de esta iniciativa, concluye la investigadora.

Otra consecuencia de la tala de palma es que se afecta el ciclo de vida del mojojoy, incidiendo en su baja producción, lo cual afecta la seguridad alimentaria de las poblaciones indígenas de la región.

El ticuna,John Jairo Chota, de la comunidad de San Sebastián, relata que: “años atrás consumíamos la larva, pero ahora por el poco espacio de nuestro resguardo y la escasez de palma no la conseguimos con facilidad en nuestros terrenos o chagras. Por eso es importante para nosotros mantener esta tradición en la comunidad y el hecho de poder producirlos en nuestras casas sin necesidad de tumbar la palma”.


La comunidad de San Sebastián de los Lagos, que habita al sur de Leticia, está conformada por 732 personas distribuidas en 182 familias, y, según los resultados de la primera fase del proyecto, el 89 % de su población consume mojojoy.

Por eso los investigadores de la UNAL Sede Amazonia se han dado a la tarea de diseñar estrategias que permitan cultivar las larvas de mojojoy de manera artesanal.

El profesor Gabriel Colorado, coordinador de este proyecto, destaca que “de esta forma se podría mantener un cultivo sostenible dentro de los hogares, aportando a la seguridad alimentaria de estas poblaciones”.

Los expertos agregan que también cuentan con 200 semillas de aguaje en proceso de germinación, lo que permitirá aumentar la población de esta especie, y que para seleccionar los lugares de siempre se contará con el conocimiento ecológico tradicional de los habitantes de la comunidad.

También se generarán espacios educativos que vinculen los saberes ancestrales y el conocimiento científico sobre el manejo, uso y valor sociocultural de larvas de coleópteros comestibles en comunidades indígenas periurbanas y los métodos sustentables para obtenerlas.







jueves, 16 de diciembre de 2021

Alianzas propiciarían innovación entre agricultores del Valle

 Apoyo constante y económico, unión entre gremios, academia y Estado, mayor conexión para telecomunicaciones y  capacitaciones administrativas y de mercadeo, son algunas las propuestas que ayudarían a los productores hortofrutícolas del sur del Valle del Cauca a innovar sus sistemas de producción y mercadeo.

Los productores piden y necesitan mejorar sus condiciones comerciales, ya que así también mejoran su calidad de vida. Hasta la fecha aplican técnicas productivas de hace 20-30 años por las que sienten que no obtienen suficientes ganancias”.

Este es el panorama que aprecia Diana Melissa Zambrano Beltrán, magíster en Administración de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, lo que la llevó a analizar la forma en la que las empresas as recopilados y entrevistas a 11 asociaciones hortofrutícolas, la magíster preparó propuestas estratégicas para aumentardo y la Academia se articulen con los productores para apoyarles en formas de innovar y de racionalizar sus c la capacidad de innovación agroindustrial de esta región, en las que la principal consiste en que el Estaostos.

Entre las propuestas destaca que “cuando se realizan convocatorias de seguridad alimentaria e impulso para el agricultor, los requisitos deberían ser más flexibles y con menos tecnicismo, pues a veces la gente del campo no sabe ni siquiera leer o escribir o no tiene acceso a internet y las convocatorias se montan en las web o redes sociales”, explicó la investigadora.

De ahí que resalte que en buena parte del campo rural vallecaucano la conectividad es nula y los productores no alcanzan a conocer estas convocatorias, “mientras más lejos está la zona de cultivo, menos fuentes de información tiene el agricultor”. Sería indispensable que el Estado garantice la conectividad y las telecomunicaciones, pues así también garantiza la seguridad alimentaria y la productividad agrícola.

Así mismo sugiere que entre las Secretarías de Agricultura de los municipios de Dagua, Vijes, Pradera, Florida, Palmira y Candelaria, y la de la Gobernación del Valle, se unan como gremio fuente de financiamiento para que los productores tengan otra alternativa de acceder a los créditos.

“Por lo general el agricultor debe cumplir otra cantidad de requisitos para que les aprueben un subsidio o crédito, algunos llegan a hipotecar sus terrenos a unas tasas de interés muy altas para poder mantenerlos al mismo tiempo. Que el Estado apoye en otras formas de financiación, la disminución de intereses o el pago de las deudas puede ser un alivio económico”, agrega la magíster.

Grave panorama

Además de este contexto, las estrategias anteriores se proponen por otros fuertes problemas que agobian a los productores y que afectarían la seguridad alimentaria en el futuro.

El primero es que muchos de ellos no tienen suficientes recursos para solventar todos los gastos de su producción, especialmente porque “la compra de insumos está muy relacionada con el dólar; a medida que este aumenta se encarecen más los insumos y aunque vuelvan a bajar conservan los precios costosos”.

Como resultado, la magíster detalla que la producción también se encarece para los agricultores y deben vender a precios por debajo de su inversión para no perderlo todo.

Por otro lado, las intermediaciones de venta generan conflicto y poco acuerdo. “El productor no tiene alianzas comerciales grandes como con supermercados ni contratos directos con los compradores, sino que siempre está una persona negociando entre los dos e imponen un precio sin negociar. Esto ocurre con el 90 % de los pequeños y medianos agricultores”, explica la investigadora.

De ahí que sean indispensables sistemas o métodos más elaborados para determinar cuánto cuesta realmente su producto; la magíster también alerta sobre soluciones indispensables para la “fuga de cerebros” del campo a la ciudad.

“La mayoría de las personas del campo son adultos mayores y ellos no quieren que sus hijos continúen con este trabajo porque sienten que no es bien pago ni genera buenos ingresos. Prefieren endeudarse o hacer lo que sea para que sus hijos salgan a la ciudad, pero si no tenemos gente que nos ayuda a producir nuestra comida, la seguridad alimentaria está en un riesgo muy alto”, señala la magíster de la UNAL.

Frente a su estudio, concluye que todo se podría compilar en una política pública de desarrollo y acción para el sector agropecuario que “contemple más allá de solo dar una asistencia técnica y ocasional, pues se debe considerar la situación socioeconómica y productiva de los agricultores”.







lunes, 6 de diciembre de 2021

Pouteria lucuma, alimento ancestral para conservar

Este fruto proveniente del árbol de maco, y que por sus propiedades nutritivas representa un alimento importante para las comunidades indígenas en los valles andinos de Colombia y Perú, está el riesgo de desaparecer debido a la baja siembra y al poco estudio sobre esta especie en el país.


Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el lúcumo (Pouteria lucuma) es acogido principalmente por las comunidades indígenas inga y kamëntšá del Alto Putumayo en Colombia, y forma parte de las muchas especies ancestrales y de la diversidad de los recursos genéticos que las comunidades aprovechan tanto para la alimentación básica como para la agricultura.

Por esto y por sus cualidades medicinales, cosméticas, gastronómicas y nutracéuticas, la ingeniera agrónoma María Antonia Ojeda Ramos, magíster en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, se propuso rescatar el valioso recurso genético de P. lucuma para recuperar su aprovechamiento en el Alto Putumayo.

“En Colombia este alimento es tan poco utilizado, que prácticamente se está perdiendo; los árboles que aún permanecen los reemplazan por nuevos monocultivos como frijol, granadilla, lulo y tomate de árbol, ya que las comunidades buscan obtener mayores ingresos y mejorar sus condiciones de vida”, afirma la magíster.

Señala además que “en Perú, por ejemplo, este fruto tiene un mercado promisorio nacional e internacional, pues se puede consumir fresco o transformarse en harina y se utiliza como ingrediente en tortas, refrescos, chocolates, galletas, etc., lo que sería un modelo digno de aplicar en Colombia, en especial en los pueblos originarios, para aprovechar los cultivos naturales del árbol de maco”.

Conservar la semilla

La magíster de la UNAL caracterizó la morfoanatomía (forma, componentes y cuerpo) de la semilla de lúcuma, analizó la distribución espacial de los árboles en el departamento y recolectó frutos maduros para extraer sus semillas y obtener plantas de conservación.

 Según la literatura, los árboles de maco pueden medir entre 12 y 15 m de altura, tienen una copa de hojas densa densa y esférica, pero su crecimiento es lento. “Este último también puede ser uno de los factores de pérdida porque un agricultor o productor no va a esperar 8 o 10 años para la primera fructificación; sin embargo, si no se cultiva, igualmente el tiempo pasa y a la final se perdería”, resalta la ingeniera.

El fruto de la lúcuma es ovalado, recubierto por una cáscara verde, amarilla o naranja, y cuando está maduro su pulpa se torna amarilla-anaranjada, adquiere una textura seca, harinosa, pero muy dulce, y contiene entre 1 y 4 semillas en su interior.

Como primer hallazgo, la investigadora encontró que solo hay 64 árboles sembrados (un número muy reducido) en terrenos de 22 familias de cuatro municipios del Valle de Sibundoy, Alto Putumayo: San Francisco, Sibundoy, Colón y Santiago. También entrevistó a niños de  escuelas rurales y a tres personas que aunque no tenían sembrado el fruto y el árbol de maco, sí lo conocían.

“Algunas familias lo conservan solo por tradición, al recordar que ‘mi abuelita o mi papá lo sembró’ y lo mantienen por el cariño hacia los padres, pero no ven el aprovechamiento potencial que tiene la fruta, por lo que la cosecha se pierde; otros han tumbado los árboles porque no le ven uso”, expuso la ingeniera.

No aprovechar naturalmente el fruto y que pueda incidir en los recursos económicos de los agricultores sería por la pérdida del recurso genético de la lúcuma.

“Las personas han dejado de sembrar estas semillas tradicionales porque no ven en su cultivo una posibilidad económica de comercialización y porque el trabajo que demandan no compensa los precios de compra que ofrecen los mercados de los pueblos”.

Por eso les recomienda a los pueblos inga y kamëntšá enfocar acciones para recuperar semillas de uso ancestral a través de un proceso comunitario de investigación y participación.

Si se aprovecha correctamente, las comunidades indígenas tendrían un producto atractivo para diversos sectores del mercado, incluso en medicina natural, pues la lúcuma “tiene propiedades anti-hiperglucémicas para prevenir etapas de la hiperglucemia, y las comunidades creen que al consumir este fruto se puede controlar el colesterol alto y tener una longevidad con buena salud”.