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miércoles, 17 de julio de 2024

Mercado campesino de Arauca requiere más apoyo institucional para seguir impulsando la economía rural

 En la vereda Chaparrito del municipio de Arauca, un mercado campesino liderado por mujeres, la mayoría agricultoras, no solo abastece a la comunidad con productos frescos y nutritivos, sino que además ha demostrado ser esencial para las familias que lo conforman, ya que ofrece alimentos a precios asequibles y genera un impacto en la nutrición y economía de una región con recursos limitados; pese a ello afronta desafíos para seguir ejecutándose, el principal: no contar con un espacio fijo.

Un estudio sobre seguridad alimentaria y nutricional adelantado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) exploró esta dinámica comunitaria que se realiza los domingos a las afueras del municipio de Arauca, desde las 5 a. m. hasta las 12 m, y atrae a los pobladores de veredas aledañas y a los transportadores (los principales compradores), que transitan el corredor Arauca, Arauquita, Saravena y Tame.

En este espacio, las mujeres de la comunidad venden una variedad de productos que incluyen quesos, pollo semicriollo, carne, frutas, verduras y comidas típicas como caldos y tamales. Sin embargo, la operatividad del mercado tiene dificultades para el transporte de sus productos, falta de infraestructura adecuada como estanterías y congeladores, y la ubicación remota limita el acceso constante de compradores que van a pie.

La nutricionista Diana Carolina Olano Delgado, estudiante de la Maestría en Seguridad Alimentaria y Nutricional en la UNAL, resalta que “los alimentos que se ofrecen allí son de mejor calidad ya que no contienen conservantes ni químicos, lo que los hace más saludables para el consumo y para mantener una dieta nutritiva y variada, pero es necesario contar con los elementos y el manejo logístico adecuados en su comercialización, para potenciar o no perder su calidad”.

Sin centro fijo de acopio

“Las vendedoras se organizan de manera informal, los domingos se reúnen en la casa de la representante legal de la Asociación de Productores de Chaparrito (Asoproch) para realizar sus actividades, pero dependen de este espacio prestado para ofrecer sus productos al público”.

“Por eso en el último año la participación en el mercado campesino ha sido mínima; las ocasiones que se han efectuado con éxito ha sido por el apoyo de entidades como la Alcaldía y la Secretaría de Desarrollo”, explica la investigadora.

La falta de estanterías, mesas, congeladores y otros equipos esenciales para conservar y exhibir correctamente los alimentos es una barrera significativa. Según la estudiante, “la improvisación para almacenar, conservar y mostrar sus productos impacta en la operatividad y en la calidad de los alimentos ofrecidos. Estas deficiencias logísticas dificultan la venta de productos y son un desafío para la sostenibilidad y la expansión del mercado campesino, vital para la economía y seguridad alimentaria de la región”.


 
Además las participantes han tenido dificultades para mantener el mercado activo debido a la falta de demanda y la disponibilidad de productos, especialmente durante épocas de lluvias, lo que también ha llevado a que el mercado opere solo de manera intermitente; “para asegurar su sostenibilidad es necesario el apoyo constante y estructurado que incluya la dotación de infraestructura y la promoción del mercado entre la población local”, anota la investigadora.

Conservar el mercado como práctica económica y cultural

La investigación también revela que el mercado campesino juega un papel vital en la seguridad alimentaria del municipio de Arauca, pues un estudio del Programa Mundial de Alimentos realizado entre junio y noviembre de 2022, señala que el departamento presentó una tasa de 62 % de inseguridad alimentaria, es decir que no contaban con los suficientes alimentos en cantidad y calidad.

En este contexto, este ofrece una fuente crucial de alimentos asequibles y nutritivos, contribuyendo a mitigar la inseguridad alimentaria en la región y en las familias participantes, pues según la investigadora los alimentos vendidos en este mercado son frescos, menos procesados, y por lo tanto más nutritivos que los productos de supermercados, lo cual promueve hábitos alimenticios saludables y el consumo de alimentos locales y naturales.

La investigadora resalta que, “las mujeres que participan en el mercado campesino pertenecen a estratos socioeconómicos bajos y ven en esta actividad una oportunidad para generar ingresos adicionales y mejorar la calidad de vida de sus familias. Asoproch coordina estas actividades, permitiendo que cualquier persona con productos disponibles participe en el mercado sin necesidad de pertenecer a la Asociación”.

El mercado campesino no solo es un espacio de comercialización sino también un punto de encuentro comunitario donde las familias de la vereda Chaparrito pueden interactuar, compartir experiencias y fortalecer sus lazos sociales. La participación de la comunidad en estas actividades es fundamental para mantener vivas las tradiciones y prácticas agrícolas que son esenciales para la identidad y economía local.

 




viernes, 2 de diciembre de 2022

Cacao de Arauca con potencial para la exportación a Europa

 Arauca es el segundo mayor productor de cacao del país, una actividad que beneficia a cientos de familias y que podría tener mayor proyección internacional si se establecieran estrategias como la optimización de prácticas agrícolas y se impulsa a la asociatividad.

Expertos invitados al evento “Estrategias para la internacionalización de la producción agroindustrial de la región Orinoquia”, organizado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia, recordaron que en 2021 se produjeron 69.000 toneladas de cacao, de las cuales 7.900 se cosecharon en Arauca, especialmente en los municipios de Tame, Arauquita y Saravena.

La ingeniera agrónoma Yael Lizárraga, consultora sobre el mercado francés, aseguró que las propiedades de la producción y transformación del cacao en el departamento le permitirían exportar a los países de la Unión Europea. Sin embargo, para que eso se dé, los productores deben primero conocer el tipo de consumidor qué es, y después trabajar en el embalaje de los productos, el etiquetado y la certificación BPA (buenas prácticas agrícolas).

Las BPA, promovidas incluso por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), garantizan una sostenibilidad ambiental, económica y social de los procesos de producción y posproducción con el fin de tener productos agrícolas seguros y saludables.

Según el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), en 2019 el departamento de Arauca contaba con 55 predios de cacao certificados con BPA.

“Dicha certificación es necesaria para exportar productos a la Unión Europea, ya que garantiza que todas las etapas de producción se han realizado de manera correcta y según los intereses de los consumidores de la región”, menciona la ingeniera Lizárraga.

Nelsy Rondón, gerente del clúster de cacao del departamento, señaló que otro reto que afrontan los cacaoteros se relaciona con la “denominación de origen del cacao araucano”, con la que podrían lograr un mayor reconocimiento nacional e internacional.

“Es un esfuerzo para lograr un posicionamiento de marca e integrar a más productores y que las características tengan un reconocimiento masivo”, enfatizó.

En esta idea coincidió Jairo Caballero, supervisor Nacional de la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecacao), quien dijo que “para consolidar la producción de cacao en la región es necesario impulsar estrategas de asociatividad fuertes”.

El cadmio, un problema a superar

El cadmio es un metal pesado que se encuentra de forma natural en la tierra, unido a la materia orgánica o en la solución del suelo, de donde puede ser absorbido por las plantas como la del cacao y acumularse en las almendras.


La ingeniera Lizárraga afirmó que “en el mundo existe una preocupación por garantizar la inocuidad de los alimentos, es decir que estén libres de componentes que pongan en peligro la salud. En 2015 la Unión Europea aprobó el Reglamento 488, mediante el cual regula el límite de cadmio en el cacao y sus derivados”.

Según la normativa, si los productores araucanos quisieran exportar cacao deben garantizar que el chocolate en leche, con un contenido de materia seca total de cacao superior al 30 %, debe tener un nivel de cadmio de 0,10 mg por kilo; si supera el 50 % debe ser de 0,30 mg por kilo, y si es inferior al 50 % de 0,80 mg de cadmio por kilo. Así mismo, el porcentaje de cadmio admitido en cacao en polvo debe ser de 0,60 mg por cada kilo.