Mostrando entradas con la etiqueta cacao. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cacao. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Prueba detecta en menos de 10 días hongos que arrasan con cultivos de aguacate y cacao

 El aguacate y el cacao, dos productos emblemáticos en la mesa de los colombianos, enfrentan hongos capaces de destruir hasta el 80 % de un cultivo. El problema es que los productores suelen detectarlos solo dos o tres meses después de la infección, cuando ya es casi imposible salvar las plantas. Ahora, el desarrollo de una prueba molecular permite identificarlos entre 7 y 9 días, lo que abre la puerta a un control más temprano y efectivo de enfermedades como el machete y la muerte regresiva.

En Colombia el aguacate y el cacao no son solo productos de alto consumo, sino también motores de la economía agrícola. Según el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), en 2023 se sembraron 33.500 hectáreas de aguacate, con una producción cercana a las 150.000 toneladas al año y la generación de al menos 54.000 empleos directos e indirectos. Por su parte el cacao alcanzó en 2021 una producción récord de 69.040 toneladas, según la Federación Nacional de Cacaoteros, lo que representó un crecimiento del 8,9 % frente a 2020.

Aunque el aguacate y el cacao deleitan a miles de colombianos, ya sea en un guacamole para acompañar las comidas o en una taza de chocolate caliente en la mañana o la tarde, su producción enfrenta una amenaza silenciosa: los hongos Lasiodiplodia y Ceratocystis, causantes de la enfermedad del machete y de la muerte regresiva respectivamente. Dichos microorganismos ingresan por el tallo, se expanden por el interior de la planta y permanecen ocultos durante semanas; desde afuera todo parece normal, pero por dentro los árboles ya están condenados.

El problema es que cuando los síntomas finalmente aparecen –árboles débiles y marchitos– la enfermedad ya está muy avanzada. En ese momento el árbol se pierde y no hay mucho por hacer. Para los productores esto significa perder tiempo, dinero y esfuerzo, pues un cultivo que luce sano puede estar lleno de plantas infectadas sin que nadie lo advierta.

La buena noticia es que la ciencia colombiana encontró una forma de adelantarse a estos hongos que golpean con fuerza en departamentos como Antioquia, Santander y Arauca. La investigadora Laura Valentina Laverde Arias, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), desarrolló una prueba capaz de detectar su presencia apenas una semana después de que entran en la planta. “La diferencia es enorme, pues ya no es necesario esperar meses para ver los síntomas, sino que ahora se puede identificar a tiempo y evitar que la enfermedad se propague”, explica la investigadora.

Señala además que “uno de los mayores riesgos de infección está en el proceso de injertación, en el cual se toma una parte pequeña de la planta para trasplantarla a otro cultivo, según las propiedades genéticas de interés para los productores, como por ejemplo resistencia a enfermedades o a condiciones extremas, entre otras”.

“Uno de los encargados de propagar el mal del machete es un pequeño escarabajo de la especie Xyleborus ferrugineus, que se introduce en los tallos de las plantas enfermas y dispersa las  esporas del hongo; por eso los productores aplican insecticidas para evitar que el problema se propague, pero desconocen el impacto sobre este y otros insecto cruciales para el ecosistema, pues son los encargados de mejorar los nutrientes en el suelo y las condiciones para que crezcan las plantas”.

Con esta nueva herramienta los viveros y productores podrán revisar sus plántulas antes de enviarlas al campo, reduciendo así el riesgo de transportar plantas aparentemente sanas que en realidad ya llevan la enfermedad por dentro. El beneficio no solo es técnico, sino que puede representar ahorros significativos y mayor seguridad para quienes dependen de estos cultivos.

Detectar a tiempo para salvar cultivos y economías rurales

Con el apoyo de la profesora de la UNAL Adriana González Almario, y de la investigadora Yeirme Jaimes, doctora de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia), la magíster Laverde trabajó con muestras de hongos recolectadas en más de 10 fincas de Santander, Antioquia, Huila, Norte de Santander, Tolima y Valle del Cauca. En el laboratorio extrajo el ADN de los patógenos y diseñó una prueba especializada capaz de reconocer de manera precisa la infección causada por ellos.

Para comprobar su eficacia, inoculó en vivero 25 plántulas de cacao y aguacate con Lasiodiplodia y Ceratocystis y siguió de cerca la evolución de la enfermedad durante varios días, comparándolas con otras plantas sanas. Aunque por fuera los árboles infectados parecían saludables, los tallos mostraban necrosis y señales claras del daño interno.

La nueva técnica demostró capacidad de detectar los hongos incluso en cantidades muy pequeñas, y, gracias a su alta sensibilidad, diferenciarlos de otros organismos presentes en el ambiente, reduciendo al mínimo la posibilidad de errores en el diagnóstico.

Según la experta Laverde, “el cambio climático está exacerbando la presencia de estos hongos que, en el caso de Lasiodiplodia, antes podían vivir en el tallo sin generar ningún problema, pero que ahora están encontrando la temperatura ideal para expandirse”.

Además de diseñar la técnica, la investigadora plantea una ruta práctica para que viveros y laboratorios regionales puedan aplicarla en sus procesos. Así, en el futuro los productores no tendrán que depender solo de inspecciones visuales sino que contarán con un método confiable para garantizar que el material que llega al campo esté libre de enfermedades.

“En las regiones faltan centros especializados que puedan llevar a cabo este tipo de técnicas”, señala la magíster.

El impacto económico también resulta evidente. Proteger el cacao y el aguacate es salvaguardar dos motores de la agricultura nacional. El cacao se ha convertido en producto bandera de los programas de sustitución de cultivos ilícitos y en símbolo de calidad internacional, mientras que el aguacate Hass se consolidó como estrella de la agroexportación, con presencia en los mercados de Europa y Estados Unidos.

La innovación, desarrollada en los invernaderos de Agrosavia, llega en un momento crucial. En un mundo donde plagas y enfermedades se propagan con rapidez, Colombia da un paso adelante al crear una herramienta sencilla, rápida y confiable para proteger dos de sus tesoros agrícolas. Más  que un avance técnico, la herramienta representa una esperanza para los productores, que ahora cuentan con un aliado científico para defender sus cultivos, su trabajo y la seguridad alimentaria del país.





lunes, 20 de enero de 2025

Bacteria que “secuestra” cadmio, la nueva aliada del cacao colombiano

 El cadmio presente en los suelos y rocas genera preocupación mundial por sus efectos tóxicos en la salud humana cuando se consume en el agua y los alimentos agrícolas; en las plantaciones de cacao es donde más se ha reportado la filtración de este elemento. En respuesta a este problema se evidenció que la bacteria Bacillus subtilis, que habita en suelos y raíces, reduce la absorción del metal pesado en las plantas, con lo cual se garantizaría un cultivo más saludable y seguro, que cumpla con los requisitos de exportación internacional.

Aunque el cadmio es un metal pesado presente de forma natural en suelos y rocas, especialmente en terrenos volcánicos, cuando actividades como la explotación petrolera o la minería entran en contacto con ciertas profundidades pueden liberar metales como cadmio, arsénico, plomo y mercurio, contaminado el agua o facilitando su absorción por las raíces de las plantas.

La ingeniera de Procesos Alejandra Burgos, magíster en Biotecnología de de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que “el cadmio es un metal xenobiótico, es decir ajeno para los seres vivos, y no cumple un rol biológico. A diferencia del zinc, que es esencial para nuestro organismo en concentraciones adecuadas, el cadmio, independientemente de su concentración, genera una toxicidad en el cuerpo o en cualquier ser vivo”.

¿Por qué es un problema?

Según la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (ATSDR), de Estados Unidos, este elemento consumido en altas concentraciones, a través de los alimentos o el agua, puede causar irritación grave del estómago, vómitos o diarrea. Además, ingerir niveles de cadmio más bajos durante un período prolongado puede producir acumulación en los riñones, lo que se traduce en problemas renales, óseos y cardiovasculares.

La preocupación por este metal se ha incrementado en la producción de cacao, ya que se puede encontrar en los productos derivados como el chocolate, poniendo en riesgo tanto la salud de quienes lo consumen como su exportación hacia mercados con regulaciones estrictas, como el Reglamento 488/2014 de la Unión Europea, el cual establece que solo se aceptan productos con niveles de cadmio inferiores a 0,8 miligramos por kilo (mg/kg) en chocolates con más del 50 % de cacao, o de 0,10 mg/kg en chocolates con menos del 30 % de cacao. Además del cacao, este metal se ha detectado en cultivos como arroz, maíz y frijol.

Bacteria del mismo ecosistema

El estudio de la UNAL analizó la capacidad de la bacteria Bacillus subtilis para resistir y manejar el cadmio en diferentes concentraciones presentes en plantas de cacao. “Sorprendentemente mostró una notable resistencia en concentraciones de 2, 5 y 10 mg/kg; al ser inoculada en las raíces del cacao, forma una barrera biológica capaz de ‘secuestrar’ el cadmio”, precisa la ingeniera.

Añade que “es probable que, al acumular el metal en su pared celular, la bacteria evite que se disperse dentro de la planta; los polisacáridos segregados por la bacteria también podrían atrapar el metal, inmovilizándolo en el suelo”.

Para las pruebas realizadas en plántulas de cacao se usaron muestras de suelo del municipio de San Vicente de Chucurí (Santander), que por ser un epicentro cacaotero ya había mostrado altos contenidos de cadmio en estudios previos.

“Con el uso de la bacteria observamos una notable disminución de cadmio –que cuando es absorbido llega a las hojas y frutos del cacao–, lo cual fue posible estudiando cambios en el diámetro y la longitud del tallo, el número de hojas y de clorofila más abundante”, detalla.

Las plantas tratadas con la bacteria no solo crecieron más, sino que además presentaron hojas más verdes y sanas. “Encontramos que el cacao con Bacillus subtilis tenía mayor concentración de clorofila, lo que mejora el desarrollo de la planta”, comenta la investigadora. Este hallazgo es crucial, ya que el cadmio puede provocar clorosis, una enfermedad que vuelve las hojas transparentes y disminuye la capacidad fotosintética de la planta.

Aunque eliminar el cadmio por completo es difícil, esta solución apunta a hacerlo menos disponible para las plantas, reduciendo su absorción. El hallazgo se postula como un primer acercamiento para desarrollar más adelante un biofertilizante que incorpore la bacteria y cuyo uso sea más práctico para los cacaocultores.

“Queremos que sea un producto asequible y fácil de usar, ya que el estudio se hizo sin controlar el ambiente de la planta para tener un acercamiento más real a los cultivos”, señala la investigadora. Además, el equipo explora cómo se podría aplicar esta misma tecnología a otros cultivos como el arroz y el maíz, afectados por metales pesados como el plomo y el cromo, entre otros.





lunes, 18 de noviembre de 2024

Con poda y fertilización aumenta la productividad del cacao en el Catatumbo

 Un estudio realizado en una finca de la vereda Santa Rosa, en el municipio de Convención (Norte de Santander), reveló que la poda tecnificada y la fertilización integrada en cultivos de cacao del clon TCS-19 pueden incrementar el rendimiento en hasta 1.830 kg por hectárea (alrededor del 14 %), lo que beneficiaría a 3.500 familias.

 Con más de 12.000 hectáreas sembradas en la región del Catatumbo, en los últimos años el cacao se ha convertido en una alternativa económica viable para algunas familias campesinas afectadas por el conflicto armado y la dependencia de cultivos de uso ilícito. A pesar de las posibilidades, el desconocimiento técnico sobre el manejo de los cacaotales venía afectando la producción.

Entre los principales problemas en los que trabajó el ingeniero agrícola José Libardo Lerma Lasso, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, está la falta de podas y el uso inadecuado de fertilizantes químicos. También identificó que los cacaocultores utilizaban semillas de baja productividad, las cuales fueron reemplazadas por plantaciones clonales, pero sin ningún tipo de manejo agronómico; además faltaba regulación del sombrío, recolectaban los frutos cuando aún no estaban maduros, y había una alta demanda de mano de obra que elevaba los costos.

A raíz de esta situación el investigador evaluó el impacto de la poda tecnificada y de la fertilización integrada sobre la producción del cacao y la salud del suelo, ya que allí la densidad de las ramas obstaculiza la ventilación y favorece las enfermedades, mientras que con las prácticas de fertilización empíricas aplicaban dosis generales de 500 gramos por árbol, sin un análisis previo.

El investigador trabajó con una familia cacaotera de 60 productores locales del municipio de Convención, con las que generó estrategias sostenibles y adaptadas a las necesidades de la comunidad agrícola de la región, una colaboración que le permitió identificar las prácticas de manejo y los desafíos en la producción.

Primero la salud del árbol

El magíster Lerma desarrolló su estudio con recursos del Fondo de Ambiente del Gobierno de Portugal, en la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia). Para ello seleccionó 5 clones de cacao (TCS-01, TCS-6, TCS-19, ICS-1 y CCN-51) de 10 años de edad, plantados en una finca en parcelas con un diseño de bloques completos al azar y aplicó 6 tratamientos de poda y fertilización, con 3 repeticiones, utilizando el software estadístico R (versión 4.2.1) para analizar los datos.


La poda tecnificada consiste en un esquema de cortes específicos tras la cosecha principal y antes de la temporada de lluvias, en la que se eliminan las ramas bajas o enfermas y se ajusta la copa según su arquitectura. Esto favoreció la producción de nuevos cojines florales y aumentó el potencial de producción sin comprometer la salud del árbol.

Con respecto a la fertilización, primero se hicieron los análisis de suelo para formular las dosis precisas, por lo que se consideraron tanto las necesidades del cultivo como las condiciones climáticas, utilizando una mezcla de fertilizantes orgánicos –como los residuos de la poda– y químicos de aplicación localizada. Así optimizó los recursos de estos insumos, mejoró el rendimiento y generó efectos positivos en las propiedades físicas y químicas del suelo.

Los análisis del suelo también revelaron una variabilidad entre las zonas alta y baja de la unidad productiva, que destaca diferencias en niveles de materia orgánica relacionados con la pendiente de la finca, la cual alcanza un 46 %, topografía que demandó una adaptación especial en la aplicación de los fertilizantes, combinando los abonos orgánicos y químicos, y se aplicaron en franjas alrededor de los árboles para prevenir la erosión y maximizar la absorción de nutrientes.

Al emplear la metodología de “aprender haciendo” de Agrosavia, el magíster logró contrastar las prácticas tradicionales de los productores locales con las técnicas propuestas en la investigación, y así trabajó con ellos en la sensibilización e incorporación de criterios técnicos en sus actividades agrícolas.

Resultados prometedores

El estudio reveló que la combinación de la poda tecnificada y la fertilización integrada tiene un impacto notable en la productividad del cultivo. El tratamiento alcanzó un rendimiento máximo de 1.830 kg por hectárea en el clon TCS-19, con un incremento en la producción del 14 % en comparación con las prácticas tradicionales.

Los resultados también mostraron mejoras en la forma de los frutos con un aumento tanto en el diámetro como en la longitud de las mazorcas, lo cual favorece un mayor peso y volumen de grano seco por hectárea.

“A nivel de suelo, las prácticas implementadas redujeron la densidad aparente y aumentaron la estabilidad estructural, el pH, la capacidad de intercambio catiónico y la disponibilidad de nutrientes esenciales, lo que fortalece las condiciones para un crecimiento más saludable y una mayor resistencia a plagas y enfermedades”, explicó el experto Lerma.






lunes, 23 de septiembre de 2024

UNAL fortalece estrategias de comercialización de cacao con mujeres tumaqueñas

 El proceso de transformación de cacao en Tumaco es un trabajo que día a día realizan cientos de mujeres asociadas o emprendedoras para sobresalir a los hechos de violencia que han sufrido por varias décadas. Para potenciar las posibilidades de este cultivo tradicional en la generación de ingresos económicos, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) brinda acompañamiento y capacitación a las cacaocultoras.

Muchas de ellas son mujeres rurales que adquieren el cacao en baba y con sus manos continúan el proceso de transformación que implica la selección del grano, el secado, el tostado y la elaboración y comercialización de productos con valor agregado como nibs, chocolate de mesa saborizado y chocolatinas, licores, cosméticos y bombones, entre otros.

A través de un grupo interdisciplinario, la UNAL Sede Tumaco, el Instituto de Estudios del Pacífico (IEP) y la Cámara de Comercio municipal desarrollan acciones que generen sostenibilidad, herramientas para implementar estrategias de promoción comercial, fortalecimiento comercial en redes sociales, asociatividad y alfabetización digital.

Según estudios realizados por la Cámara de Comercio de Tumaco, en el municipio hay 3.500 empresas registradas y 500 negocios en modalidad informal, el 60 % son empresas familiares y el 40 % son emprendimientos de diferentes grupos poblacionales.

El futuro en manos de las mujeres

El principal cambio en el territorio se relaciona con el hecho de que en el pasado las actividades en la finca eran realizadas principalmente por hombres, mientras que hoy son las mujeres quienes las realizan, especialmente los procesos de transformación del cacao.

A lo anterior se suman los talleres de capacitación y diferentes espacios de formación pensados desde las metodologías participativas que buscan involucrar a todos los participantes de la cadena del valor del cacao en estos territorios: adultos mayores, mujeres, jóvenes y adolescentes, y que además han llevado a crear una red de apoyo para afrontar juntas las violencias basadas en género y el conflicto armado.

“Con estas intervenciones se fortalecen las capacidades de las mujeres cacaocultoras, el valor y las formas de compartir sus conocimientos, la creación de emprendimientos, y mediante estos elementos, sus proyectos de vida y de permanencia en sus territorios”, señala el profesor Gabriel Barrero Tapias, director de la UNAL Sede Tumaco.

Transmisión de saberes y costumbres

La siembra de cacao fomenta oportunidades de empleo y conlleva transformaciones significativas en los hogares del Consejo Comunitario Rescate Las Varas, asentado en el corregimiento de San Luis Robles, a 45 minutos de la vía al mar que conduce de Tumaco a Chilvi.

Allí, 286 familias afrodescendientes forman parte de la Corporación de Asistencia Técnica Las Varas (Corpoteva) que desde 2009 brinda asistencia técnica y comercial para mantener viva esta tradición ancestral, que es base fundamental de la economía local.

Las 70 mujeres que conforman Corpoteva trabajan el cacao por tradición heredada de sus padres y abuelos. Ahora también se encargan de enseñarles a los más jóvenes los usos y costumbres alrededor de este cultivo ancestral. Mientras algunas siembran y cosechan, otras se dedican a la transformación de los “nibs” o pequeños trozos de granos de cacao fragmentados con sabor a chocolate, panela y coco.

“La capacitación recibida por parte del equipo de profesionales de la UNAL nos permitió elegir un nuevo nombre para este producto, seleccionar el empaque más adecuado e iniciar en el proceso de registrar la marca, además del estudio de validación. También nos capacitamos en el manejo de redes sociales para potenciar la comercialización”, afirma la representante legal Fanny Rodríguez Angulo.

El cacao de la paz

Otro caso es la Asociación de Cultivadores, Comercializadores y Procesadores de Cacao (Procacao), cuyos miembros encontraron en el cacao una forma de resiliencia ante el conflicto armado que afecta a los territorios del Pacifico nariñense. Este fruto fue una oportunidad para dejar a un lado los cultivos de coca, una de las principales fuentes de ingreso en esta región. Los cultivos de cacao tienen una alta rentabilidad y amplio mercado regional, nacional e internacional.

Conformada en un 80 % por mujeres víctimas de violencias de género y del conflicto, provenientes de diferentes veredas y corregimientos de Tumaco, el objetivo de Procacao es fortalecer 180 iniciativas productivas de cacao en temas técnicos, de producción, financieros y de transformación en productos de valor agregado como chocolate amargo, saborizado con clavos y canela, manteca de cacao, cobertura, licor, pulverizado y pastillas de 25 gramos.

“Mientras 40 mujeres en las veredas se encargan de la siembra y cosecha, 9 se dedican a la transformación de productos de valor agregado. El acompañamiento que recibimos de la UNAL nos permitió aprender cosas nuevas y eso hicimos, trabajar en equipo, relacionarnos con nuestros compañeros, llevar registros, analizar antes de negociar. Cuando llegaron los profesionales aprovechamos todas esas recomendaciones. Hemos visto avances y estamos dando mayor visibilidad a nuestros productos”, señala María Perpetua Calderón, tesorera de la Asociación.

Belleza o cosméticos

En cosmética, el extracto de cacao favorece la hidratación de la piel y el extracto del polvo de cacao tiene propiedades calmantes y combate los radicales libres.

“Antes de empezar a involucrarme en la producción de cosméticos a base de cacao realizaba diferentes labores. Ahora siento que el cacao es la principal motivación de mi vida. La capacitación que nos dio la UNAL me hizo descubrir que tengo más potencial para manejar las redes sociales que vender en tiendas físicas”, sostiene Lizeth Belalcázar, emprendedora de los productos de belleza “Rizos Emy”.

La joven emprendedora coordina con Corpoteva la fabricación de champú de banano y naidi, mascarilla de miel de caña y crema para peinar con base en cacao y 16 plantas medicinales que nutren e hidratan el cabello, y con sus fortalezas para manejar las redes sociales, logra mantener cautivo a un público virtual con una alta demanda de estos productos.










jueves, 25 de julio de 2024

Juventudes rurales son la nueva generación del cacao en el Valle del Cauca

 El 80 % de la producción de cacao en Buenaventura y Tuluá, en el Valle del Cauca, depende de la mano de obra familiar, con alta participación de jóvenes, pero situaciones como la pobreza y el conflicto dificultan el relevo generacional. Por ello, recuperar el cultivo de este fruto sería una alternativa viable y sostenible para revitalizar territorios vulnerables de la región y ofrecer oportunidades para la juventud.

En esta región se desarrolló un estudio con 14 jóvenes de entre 14 y 28 años, de 21 familias que forman parte de dos asociaciones de cacaocultores en los corregimientos de Cisneros (Buenaventura) y Tres Esquinas (Tuluá), quienes participaron en el “Proyecto de integración de jóvenes rurales en la cacaocultura”, de la Maestría en Gestión y Desarrollo Rural de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

El estudio fue realizado por la zootecnista María del Carmen Moreno Ortegón, estudiante de la Maestría, quien trabajó con dos asociaciones de productores, una de ellas en Tuluá, que transforma el cacao en chocolate de mesa y manteca de cacao. En estas asociaciones el proyecto dejó como principal balance una proyección a 5 años para procesos de transformación del cacao, ventas y mercadeo (marketing), así como en la introducción de maquinaria y tecnología para fortalecer el cultivo en la región.

El corregimiento de Cisneros se caracteriza por su biodiversidad y riqueza hídrica; allí alrededor del 31 % de las familias productoras de cacao participaron en el programa de sustitución de cultivos de uso ilícito, que buscó transformar la economía local con el denominado “cultivo de la paz”. Por su parte Tres Esquinas cuenta con una tradición cacaotera más arraigada, ya que en el pasado esta zona formaba parte de las grandes áreas productoras del departamento, junto con Palmira, Candelaria, Florida y Pradera.

En la tesis se determinó que la migración de la juventud en ambos corregimientos ha dejado un vacío intergeneracional en la cacaocultura, que se refiere a la pérdida del conocimiento ancestral y de conexión con sus territorios, costumbres y rituales. Sin embargo, en Tres Esquinas han logrado mantener algunos de sus jóvenes en contacto con la tradición del cultivo, gracias a un fuerte vínculo familiar y comunitario.

Resultados y contribuciones a las comunidades

Con este proyecto, la tesista Moreno identificó que el 80 % de la producción de cacao en ambas regiones depende de la mano de obra familiar, con una alta participación de jóvenes. El cultivo en sus organizaciones se realiza en un sistema agroforestal en el que se destaca la presencia de cítricos, plátano y cacao, lo que garantiza una diversidad de alimentos e ingresos para los productores y sus familias.

Uno de los hallazgos más reveladores fue el arraigo cultural y la identidad biocultural de los jóvenes con el cultivo del cacao. “En Cisneros, por ejemplo, son fundamentales la identidad arraigada a su territorio en la región del Pacífico, la conexión con el entorno natural y la transmisión de conocimientos de generación en generación, además del seguimiento de las fases de la luna para llevar a cabo las actividades agrícolas y el valor del cacao en los sistemas agroforestales. Los jóvenes tulueños valoran la transmisión de conocimientos ancestrales y se muestran interesados en continuar impulsando la transformación del cacao en productos de mayor valor agregado”, señaló la investigadora.

La asociación de Tuluá tiene una permanencia más amplia en el territorio y sus productores viven en los predios donde tienen la unidad productiva, lo que genera un mayor vínculo con la cacaocultura en comparación con Cisneros, en donde sus predios están distantes de la vivienda, lo que limita su relación con el cultivo.

La investigación también destacó el papel que juegan las mujeres en la producción de cacao, con un 81 % de la participación, lo que resalta su apropiación e importancia en el desarrollo local sostenible. Además, identificó que el 53 % de los jóvenes en Cisneros y el 72 % en Tuluá están directamente vinculados al cultivo, bajo el liderazgo de sus familias.

Según la tesis, los factores desencadenantes de la migración de los jóvenes rurales son “el difícil acceso a servicios básicos, la pobreza multidimensional que para 2020 llegaba a 37,1 % y el conflicto armado. Datos de la Unidad para las Víctimas indican que el 21 % tienen entre 18 y 28 años. Hasta abril de 2024 se registraron en Tuluá 33.606 víctimas, mientras que en Buenaventura la cifra alcanza las 354.409”.

Este fenómeno ha impactado el desarrollo de las actividades agrícolas debido a la falta de mano de obra disponible y a la falta de continuidad generacional tanto familiar como asociativa y territorial.






lunes, 24 de junio de 2024

Con cultivos sostenibles de cacao, campesinos en Chaparral subsisten y protegen el medioambiente

 En los verdes paisajes de este municipio tolimense, un estudio reveló que las familias cacaoteras organizan sus recursos y medios no solo para generar ingresos y asegurar su sustento, sino que también protegen el agua, mantienen su entorno natural y contribuyen con la paz en el territorio, demostrando que la agricultura puede ser tanto productiva como sostenible.

Tradicionalmente el cacao crece bajo sombra, acompañado por árboles más altos que proporcionan protección y mejoran la biodiversidad. En Tolima, el quinto departamento productor del país, el cultivo de cacao se mezcla con otras especies agrícolas y forestales formando un sistema agroforestal que no solo les genera ingresos a las familias campesinas través de la venta de cacao, sino que también les proporciona alimentos para sus integrantes y sus animales de granja, permitiéndoles aprovechar al máximo sus tierras.

Así lo identificó el estudio realizado por Jaqueline Chica Lobo, doctora en Agroecología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, a partir de 106 encuestas y entrevistas a cacaocultores de 24 veredas de 3 corregimientos de Chaparral. También realizó un transecto agroecológico, la historia predial y la cartografía social del lugar.

“Con el análisis de la racionalidad económico-ecológica de los cacaocultores establecí qué factores determinan sus decisiones productivas, económicas y técnicas, me refiero a esas decisiones que se toman con propósitos tanto económicos como ecológicos”, explica la investigadora.

Sistemas agroforestales proveen alimentos

Los datos arrojaron que el 80 % de las fincas cacaoteras mantienen relictos de bosque, claves para la biodiversidad y la regulación local del agua, una de las características más destacadas del cacao. Además evidenciaron que los sistemas agroforestales no solo son rentables, sino que también juegan un papel esencial en la alimentación de las familias.

Por ejemplo, encontró que las fincas poseen una alta agro-biodiversidad, con hasta 14 especies agrícolas que coexisten con el cacao, entre las que se destacan: café, caña, pancoger, papaya, naranja, mango, coco, guayaba, banano, aguacate y plátano.

“El cacao no es la única fuente de ingreso (una característica general en el país) aunque sí puede ser la principal, como se confirmó para el caso de Chaparral”, explica.

Otro hallazgo importante es que en las fincas de cacao el valor de una hora de trabajo supera al del salario mínimo en Colombia, lo que demuestra que los campesinos obtienen más beneficios económicos trabajando en sus propias fincas que optando por empleos asalariados en la ciudad, lo que destaca la importancia social de este cultivo.

Para calcularlo, la tesista valoró la biomasa total producida en términos de alimentos, incluyendo venta y consumo interno, y le dio el valor del mercado, y luego la dividió entre el número total de horas de trabajo invertidas por las familias en sus fincas.

Cerdos y gallinas, ingresos extra

Los hogares campesinos suelen combinar la producción de cacao con la cría de pequeños animales. La mayoría tienen máximo 3 cerdos, algunos para producir y otros para criarlos y luego venderlos para obtener recursos adicionales y cubrir gastos como la compra de útiles escolares o el pago de créditos. De manera similar, las gallinas proveen huevos y carne, son una fuente importante de proteínas en la nutrición del hogar, al tiempo que permite generar un recurso monetario para obtener otros bienes que no se producen en la finca.

Como parte del estudio se realizó una capacitación a las familias sobre nutrición animal para sensibilizarlas acerca de que en sus territorios cuentan con recursos vegetales como el bore, el botón de oro y la hoja de yuca que les proveen ricas proteínas y fuentes calóricas a sus animales y al mismo tiempo les permiten reducir el uso de alimentos concentrados costosos.

También construyeron un biodigestor que les suministra biogás para cocinar y reemplazar de forma gradual el uso de la estufa de leña, que por la inhalación de humo les ha causado enfermedades respiratorias a las mujeres.






viernes, 3 de mayo de 2024

Cacao colombiano podría ser tan exitoso como el café, ¿cómo?

 La cacaocultura colombiana afronta retos de productividad y rentabilidad, ya que es un cultivo de ciclo largo, es decir que tarda hasta 5 años en dar frutos. No obstante, investigaciones demuestran que es posible pasar de 500 kilos a 5 toneladas de frutos por hectárea, mediante injertos y trabajando con individuos de menor tamaño. La información está detallada en Ciencia para la cacaocultura, libro que desmiente algunos mitos y actualiza la información disponible para los agricultores.

Aunque Colombia tiene una gran tradición cacaotera, pues el cacao es un cultivo nativo e históricamente utilizado por los aborígenes, actualmente se produce y comercializa poco. Según la Federación Nacional de Cacao (Fedecacao), de los 5 millones de toneladas que se cosechan en el mundo, Colombia solo aporta 60.000 toneladas.

Aun así, por sus características de sabor y aroma, el cacao colombiano tiene tanto potencial como el café. “Para que eso suceda existen retos por superar, como el aumento del rendimiento, la renovación de los cacaotales envejecidos, y, muy especialmente, entender y conocer en detalle el funcionamiento del árbol para mejorar la productividad y la calidad”, señala la profesora Edna Ivonne Leiva Rojas, adscrita a la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

A partir de este contexto, y con el fin de acercar a los agricultores a los resultados de más de 15 años de investigación, la profesora Leiva presentó el libro Ciencia para la cacaocultura en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2024, publicación que se aproxima a temas como la física de suelos y la arquitectura del árbol.

“Allí explicamos asuntos prácticos relacionados con la flor, por ejemplo, que es muy difícil de polinizar porque no tiene aroma; tanto es así, que de las 20.000 a 100.000 flores que se producen al año, solo el 1 % son polinizadas”, señala la experta.

También ahonda en la necesidad de que los árboles productivos sean más pequeños de lo que son en vida silvestre, en donde pueden alcanzar de 15 a 20 m de altura.

“Este es un cultivo de ciclo largo: pueden pasar hasta 5 años antes de obtener frutos, por eso es de rentabilidad difícil, de ahí la importancia de estudiar su arquitectura. Si fueran árboles más pequeños, injertados o clonados, y con ramas más bajas, su manejo sería más sencillo”, señala la docente Leiva.

El cacao tiene un potencial de alto rendimiento: normalmente se producen 500 kilos por hectárea. “Sin embargo, en nuestro trabajo hemos logrado un potencial mayor: 5 kilos de semillas por árbol, así pasamos de 1/2 a 5 toneladas por hectárea”, agrega.

En ese sentido hay algunos asuntos clave en la forma de sembrar: “tenemos que mirar por dónde brota la semilla y poner esa parte hacia abajo, porque si no el brote da la vuelta y se tuerce, dando  como resultado árboles muy grandes y ‘acostados’, con la raíz torcida, sin anclar bien y con probabilidades de tener rotura de tejido en la base”, explica la docente.

Cultivo noble y adaptable

La investigadora –con la colaboración de estudiantes de pregrado y posgrado, y colegas– encontró cacao en todo tipo de suelos: francos (compuesto por partículas de distintos tamaños, siendo las más grandes similares a la arena de la playa), arenosos, secos, agrietados y arcillosos; y con respecto a la temperatura óptima se halló que la mínima que resiste la planta son 18 °C, con 14 °C no “trabaja”, y a los 12 °C se congela.

Así mismo, desmiente uno de los muchos mitos sobre el cacao: “se creía que por ser originario de la selva amazónica requería de sombra para crecer, y eso no es cierto, ya que algunos genotipos trabajan mejor con más luz, y el que menos requiere recibe hasta 400 paquetes de fotones. También descubrimos que el fertilizante se debe aplicar a 60-70 cm del tronco y no donde termina la circunferencia de la copa, pues ahí las raíces se podrían tocar con las de otro árbol”, continúa.

Otro detalle importante: el cacao sería un cultivo aliado en la lucha contra el cambio climático, pues fija dióxido de carbono (CO2), además, cuando sus hojas maduras caen forman un colchón en el suelo, lo que disminuye la pérdida de agua y mantiene más baja la temperatura, por lo que sería un dispositivo de bonos de carbono, es decir que los campesinos podrían recibir pagos adicionales por disminuir la presencia de dicho gas de efecto invernadero en la atmósfera, donde se puede volver perjudicial.

“Los libros publicados hasta 2000 hablaban de un tipo de cacao y de una sola forma de sembrarlo. Nosotros proponemos algo distinto, menos demorado y menos riesgoso, produciendo frutos injertos, de distintos colores y tamaños.

 En Ciencia para la cacaocultura se condensan muchos estudios y resulta fundamental, ahora más que nunca frente a la crisis climática, los cambios de temperatura, las lluvias o la disponibilidad de la luz”, concluye la profesora Leiva.

jueves, 8 de febrero de 2024

Pulpa de cacao tiene potencial como endulzante natural

 Los resultados del estudio aplicado a 115 consumidores frecuentes de chocolate prometen darle un valor agregado e impulsar el sector cacaotero en Arauca, a partir del aprovechamiento de la pulpa de cacao, subproducto hasta ahora desperdiciado por la industria nacional, pero que se proyecta como una alternativa deliciosa y sostenible frente a los azúcares añadidos convencionales.

Más allá de ser subestimada en la producción de chocolate, la pulpa de cacao tiene compuestos aromáticos y sabores frutales, además de nutrientes beneficiosos como vitaminas, minerales y antioxidantes. Por ese potencial fue la protagonista de la investigación realizada por Idania Lizeth Quintero Herreño, magíster en Ingeniería Agroindustrial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

En un trabajo conjunto con la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia), y gracias al Sistema General de Regalías, la magíster centró su atención en el cultivar “Federación Arauquita 5”, destacado en Francia como uno de los mejores cacaos finos del mundo.

Como los granos de cacao están recubiertos por la pulpa, lo primero que se hizo fue utilizar la despulpadora para retirar de la semilla el 40 % y destinar el 60 % restante al proceso de fermentación para elaborar muestras de chocolate.

En un trabajo conjunto con la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia), y gracias al Sistema General de Regalías, la magíster centró su atención en el cultivar “Federación Arauquita 5”, destacado en Francia como uno de los mejores cacaos finos del mundo.

Como los granos de cacao están recubiertos por la pulpa, lo primero que se hizo fue utilizar la despulpadora para retirar de la semilla el 40 % y destinar el 60 % restante al proceso de fermentación para elaborar muestras de chocolate.

La opinión del consumidor

En las pruebas realizadas en el Laboratorio de Análisis Sensorial de Agrosavia, ubicado en Palmira (Valle del Cauca), cada participante recibió tres muestras de las formulaciones de chocolate, en un ambiente agradable con condiciones controladas de temperatura (entre 18 y 22 oC), luz blanca y un vaso de agua para eliminar los sabores de las muestras anteriores.

Equipados con fichas de calificación, los catadores evaluaron cada formulación proporcionando retroalimentación clave para entender la aceptación del producto.

A partir de los resultados, la ingeniera Quintero confirmó que la pulpa del cacao es un endulzante natural con un potencial excepcional, ya que los catadores afirmaron que no notaron diferencias significativas en el reemplazo del azúcar por la pulpa de cacao.

“Se trata de un endulzante totalmente natural que tiene concentraciones de sacarosa, glucosa y fructosa, provenientes directamente de la fruta, con lo cual buscamos disminuir el porcentaje de azúcares añadidos como el de caña”, señala la investigadora, cuyo trabajo estuvo dirigido por el investigador Sebastián Escobar y el profesor Hugo Alexander Martinez Correa.

Este hallazgo tiene implicaciones económicas favorables para los cacaocultores de Arauca, ya que la transformación y venta de este subproducto agroindustrial se convierte en una oportunidad de obtener ingresos adicionales.

El siguiente reto del proyecto será llevar a los cacaoteros del departamento hasta Agrosavia para que allí conozcan las técnicas utilizadas y capacitarlos en la disposición final de la pulpa para su transformación, con miras a establecer una cadena de conocimiento que promete un futuro más sostenible y rentable para la industria cacaotera colombiana. Además se planea establecer una chocolatería directamente en Arauca con el objetivo de implementar el proceso y fortalecer las condiciones económicas del sector.

Este proyecto pionero en Colombia sigue los pasos de Ghana, el mayor productor de cacao del mundo, que desde hace unos años incursionó en la utilización de la pulpa como endulzante natural, el cual exporta en la actualidad a Europa para la elaboración de helados, galletas y pastelería, entre otros productos, un mercado interesante en el que el Colombia incursiona a partir de esta investigación.










jueves, 4 de mayo de 2023

Cocadas y jabones artesanales, usos alternativos para el cacao de La Espriella (Tumaco)

 En esta vereda, ubicada a 30 minutos de Tumaco, 25 familias han aprendido a sacarle provecho a este fruto autóctono de América. La innovación social y el desarrollo sostenible han hecho posible que 11 emprendimientos le apuesten a la elaboración de jabones, cremas faciales y cocadas, entre otros productos con potencial económico. Este es uno de los resultados del proyecto “Cacaotiando Tumaco”, liderado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Uno de los retos de esta iniciativa es agregarle valor a la cadena del cacao de esta zona rural, haciendo que la población vuelva a ver este producto como una alternativa económica viable.

Aunque se encuentre ubicado en una esquina de Colombia, Tumaco no es ajeno a lo que pasa en el país y en el mundo. Por ejemplo, una de sus problemáticas recientes tiene que ver con el invierno que desde 2022 afecta muchas partes del territorio, lo cual impacta en el rendimiento del cacao, y de paso en el margen de ganancias. De hecho, el desbordamiento del río Caunapí, fuente de agua para la población de La Espriella, ha impactado en los cultivos.

A lo anterior hay que agregarle que el precio del cacao –como la mayoría de las materias primas agrícolas– depende de la oferta y la demanda; en este caso, como sucede con el café y el petróleo, Colombia también se rige por el precio de la Bolsa de Valores de Nueva York y Londres.

Precisamente, una de las consecuencias de la pandemia por COVID-19 ha sido el impacta en la variación del precio de este aromático fruto; a ello se agrega que Europa ha empezado a reducir su consumo, por lo que los principales países productores han tenido sobreproducción desde el periodo 2020-2021.

¿Y quién dijo que la única forma de comercializar el cacao es a través del chocolate? Un equipo de expertos de la UNAL se ha dado a la tarea de mostrarles a los cacaoteros de La Espriella toda la versatilidad que ofrece este cultivo.

De la cadena de producción de cacao se generan tres subproductos: el mucílago, la cáscara y la cascarilla. En Colombia se aprovecha solo el 20 % del fruto del cacao, y se estima que cada año se generan 43.940 toneladas de residuos agroindustriales de este cultivo.

El profesor William Vásquez Rodríguez, líder del proyecto “Cacaotiando Tumaco”, indica que “el fruto y sus residuos sirven como materia prima para elaborar productos cosméticos como jabones, cremas humectantes y labiales, entre otros, y en la industria alimentaria galletas y tortas”.

“Con la participación de un equipo interdisciplinario, esta iniciativa quiere devolverle al cacao de la región su papel protagónico para la comunidad, más allá del tema netamente económico, pues este representa un aspecto importante de sus saberes tradicionales, cuyas prácticas se resisten a desaparecer”, afirma el docente.


Agrega que “la agricultura es la base de la economía de los habitantes de esta región, y el cacao es el producto más reconocido; se cultiva en las fincas o en los patios de manera  tradicional, sin tecnificación agronómica como el uso de fertilizantes o la renovación de cacaotales envejecidos, entre otras prácticas que pueden mejorar la productividad de esta actividad, lo cual influye en la rentabilidad”.

“Aunque la manera orgánica de cultivar cacao no atenta contra el medioambiente, evitar que este se vea atacado por enfermedades puede tardar más de un año, lo que retrasa las cosechas”.

Así, estudiantes de secundaria de la Institución Educativa Nuestra Señora del Carmen San Bernardo de Espriella y miembros de sus familias aprendieron sobre el proceso productivo de crear los jabones artesanales a base de cacao mezclándolo con avena, manzanilla o caléndula; también sobre la transformación de esta materia prima en crema hidratante para la piel.

Algunas de estas iniciativas convertidas en emprendimientos llegaron hasta el IV Congreso Internacional de Innovación Social 2022, realizado en la UNAL Sede Manizales, donde las conocieron participantes del sector de innovación de España, Brasil y Uruguay.                                                    

De “Cacaotiando Tumaco” forman parte el Instituto de Estudios del Pacífico de la UNAL Sede Tumaco y el Grupo de Investigación en Artes, Educación y Cultura de la Facultad de Artes de la UNAL Sede Bogotá. Así mismo, cuenta con el apoyo de las egresadas en esta área Lisbeth Meneses, Ana María Segura y Jenny Bueno y 11 estudiantes del Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (Peama) de la UNAL Sede Tumaco, y estudiantes de la Maestría en Educación Artística.








viernes, 2 de diciembre de 2022

Cacao de Arauca con potencial para la exportación a Europa

 Arauca es el segundo mayor productor de cacao del país, una actividad que beneficia a cientos de familias y que podría tener mayor proyección internacional si se establecieran estrategias como la optimización de prácticas agrícolas y se impulsa a la asociatividad.

Expertos invitados al evento “Estrategias para la internacionalización de la producción agroindustrial de la región Orinoquia”, organizado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia, recordaron que en 2021 se produjeron 69.000 toneladas de cacao, de las cuales 7.900 se cosecharon en Arauca, especialmente en los municipios de Tame, Arauquita y Saravena.

La ingeniera agrónoma Yael Lizárraga, consultora sobre el mercado francés, aseguró que las propiedades de la producción y transformación del cacao en el departamento le permitirían exportar a los países de la Unión Europea. Sin embargo, para que eso se dé, los productores deben primero conocer el tipo de consumidor qué es, y después trabajar en el embalaje de los productos, el etiquetado y la certificación BPA (buenas prácticas agrícolas).

Las BPA, promovidas incluso por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), garantizan una sostenibilidad ambiental, económica y social de los procesos de producción y posproducción con el fin de tener productos agrícolas seguros y saludables.

Según el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), en 2019 el departamento de Arauca contaba con 55 predios de cacao certificados con BPA.

“Dicha certificación es necesaria para exportar productos a la Unión Europea, ya que garantiza que todas las etapas de producción se han realizado de manera correcta y según los intereses de los consumidores de la región”, menciona la ingeniera Lizárraga.

Nelsy Rondón, gerente del clúster de cacao del departamento, señaló que otro reto que afrontan los cacaoteros se relaciona con la “denominación de origen del cacao araucano”, con la que podrían lograr un mayor reconocimiento nacional e internacional.

“Es un esfuerzo para lograr un posicionamiento de marca e integrar a más productores y que las características tengan un reconocimiento masivo”, enfatizó.

En esta idea coincidió Jairo Caballero, supervisor Nacional de la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecacao), quien dijo que “para consolidar la producción de cacao en la región es necesario impulsar estrategas de asociatividad fuertes”.

El cadmio, un problema a superar

El cadmio es un metal pesado que se encuentra de forma natural en la tierra, unido a la materia orgánica o en la solución del suelo, de donde puede ser absorbido por las plantas como la del cacao y acumularse en las almendras.


La ingeniera Lizárraga afirmó que “en el mundo existe una preocupación por garantizar la inocuidad de los alimentos, es decir que estén libres de componentes que pongan en peligro la salud. En 2015 la Unión Europea aprobó el Reglamento 488, mediante el cual regula el límite de cadmio en el cacao y sus derivados”.

Según la normativa, si los productores araucanos quisieran exportar cacao deben garantizar que el chocolate en leche, con un contenido de materia seca total de cacao superior al 30 %, debe tener un nivel de cadmio de 0,10 mg por kilo; si supera el 50 % debe ser de 0,30 mg por kilo, y si es inferior al 50 % de 0,80 mg de cadmio por kilo. Así mismo, el porcentaje de cadmio admitido en cacao en polvo debe ser de 0,60 mg por cada kilo.