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martes, 15 de julio de 2025

UNAL en Agroexpo. Fibra de coco fortalece los suelos donde crece el arándano

 Morado, pequeño y delicioso, el arándano se ha convertido en una joya agrícola para el país. Aunque su cultivo es exigente y requiere suelos ácidos para prosperar, en municipios como Sotaquirá (Boyacá) la fibra de coco se ha vuelto una inesperada fórmula que está revolucionando la forma de sembrarlo, gracias a sus propiedades para mejorar la respiración de las raíces, retener humedad y facilitar el fertirriego.

El fertirriego es una técnica que combina riego y fertilización en un solo paso y se ha convertido en una de las claves para el cultivo eficiente del arándano. Así, los nutrientes se disuelven en el agua y llegan directamente a las raíces a través de tuberías, mangueras y goteros, lo cual permite nutrir cada planta con precisión y sin desperdicios.

El ingeniero agrícola Carlos González Murillo, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, experto en fertirriego sobre sustratos, ha trabajado por más de 10 años en esta área y compartió su experiencia durante una charla ofrecida en la XXV Agroexpo, en donde presentó avances y recomendaciones para aplicar esta técnica en cultivos como flores, y más recientemente en arándanos

Esta técnica funciona especialmente bien cuando se cultiva sobre sustratos artificiales como la fibra de coco, la cascarilla de arroz o la corteza de pino. Estos materiales permiten crear camas sobre el suelo, que protegen las raíces de enfermedades y ofrecen condiciones más controladas. En el caso del arándano, la fibra de coco es ideal porque tiene un pH ajustable —perfecto para esta planta, que prefiere suelos entre 4,5 y 5,5—, y además facilita la aireación y la retención de agua sin generar encharcamientos.

“Este tipo de producción sobre sustrato comenzó a expandirse en Colombia debido a la necesidad de enfrentar problemas como el hongo Fusarium oxysporum, que afecta cultivos en suelo tradicional, especialmente en flores como el clavel y la rosa. Dicho microorganismo ataca las raíces y bloquea el transporte de agua y nutrientes en la planta causando marchitamiento; aunque una de las plantas que más ataca es el plátano, aún no se usan sustratos en sus suelos”, explica el experto.

Comenta además que “empezamos a trabajar en esto cuando una de las principales empresas floricultoras del país llegó a la Universidad buscando soluciones, pues a los dos o tres años sus cultivos en suelo estaban perdiendo productividad”.

“Desde entonces el uso de sustratos ha demostrado ser una herramienta eficaz; hoy entre un 40 y 50 % de los cultivos de rosa y clavel se siembran en sustratos como fibra de coco o cascarilla de arroz, y esa misma tecnología se está empezando a aplicar con éxito en el arándano”, destaca.

Por ejemplo en Sotaquirá (Boyacá) ya hay unas 120 hectáreas de arándano sembradas en sustrato, y se espera que en los próximos años esa cifra llegue a las 300 hectáreas, gracias a los buenos resultados que ha demostrado esta técnica.

Fórmula para un cultivo más eficiente

El potencial del sustrato de fibra de coco es notable: puede durar entre 2 y 4 años sin perder sus propiedades físicas, permite una alta densidad de siembra, mejora la eficiencia del riego y reduce el uso de fertilizantes.

“Además el país tiene condiciones climáticas y geográficas ideales para producir esta fibra localmente, en particular en regiones como el Pacífico colombiano o el departamento del Cesar, lo que evitaría depender de importaciones desde países como India o Indonesia”, anota el ingeniero González.

Agregó que otros cultivos estratégicos, como el aguacate Hass o el cannabis medicinal, también se beneficiarían del uso de sustratos y fertirriego, aunque aún falta investigación adaptada a cada uno.

“Es fundamental que todos los productores comprendan que si tienen sustratos homogéneos pueden aplicar cantidades iguales de agua y nutrientes, lo que hace más eficiente todo el sistema. Ese es el corazón del fertirriego: la uniformidad y el control”, explica.

Según la agencia gubernamental Procolombia, el arándano es un cultivo que ha logrado cuadruplicar su producción desde el 2019; además en 2023 Colombia exportó más de 638 kilos de este alimento, generando más 3,3 millones de dólares.

Por eso, tener cada vez más una mejor producción de arándano es fundamental para los productores, lo cual ya se está implementando en lugares como Sotaquirá y Tenjo (Cundinamarca), con el conocimiento aportado por el profesor González y su equipo de trabajo, quienes ofrecen una técnica para potenciar de manera importante la capacidad de este cultivo para soportar suelos que no tienen la acidez que necesita, fortalecer las raíces y la respiración de la planta, y por ende sus frutos.













lunes, 23 de septiembre de 2024

UNAL fortalece estrategias de comercialización de cacao con mujeres tumaqueñas

 El proceso de transformación de cacao en Tumaco es un trabajo que día a día realizan cientos de mujeres asociadas o emprendedoras para sobresalir a los hechos de violencia que han sufrido por varias décadas. Para potenciar las posibilidades de este cultivo tradicional en la generación de ingresos económicos, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) brinda acompañamiento y capacitación a las cacaocultoras.

Muchas de ellas son mujeres rurales que adquieren el cacao en baba y con sus manos continúan el proceso de transformación que implica la selección del grano, el secado, el tostado y la elaboración y comercialización de productos con valor agregado como nibs, chocolate de mesa saborizado y chocolatinas, licores, cosméticos y bombones, entre otros.

A través de un grupo interdisciplinario, la UNAL Sede Tumaco, el Instituto de Estudios del Pacífico (IEP) y la Cámara de Comercio municipal desarrollan acciones que generen sostenibilidad, herramientas para implementar estrategias de promoción comercial, fortalecimiento comercial en redes sociales, asociatividad y alfabetización digital.

Según estudios realizados por la Cámara de Comercio de Tumaco, en el municipio hay 3.500 empresas registradas y 500 negocios en modalidad informal, el 60 % son empresas familiares y el 40 % son emprendimientos de diferentes grupos poblacionales.

El futuro en manos de las mujeres

El principal cambio en el territorio se relaciona con el hecho de que en el pasado las actividades en la finca eran realizadas principalmente por hombres, mientras que hoy son las mujeres quienes las realizan, especialmente los procesos de transformación del cacao.

A lo anterior se suman los talleres de capacitación y diferentes espacios de formación pensados desde las metodologías participativas que buscan involucrar a todos los participantes de la cadena del valor del cacao en estos territorios: adultos mayores, mujeres, jóvenes y adolescentes, y que además han llevado a crear una red de apoyo para afrontar juntas las violencias basadas en género y el conflicto armado.

“Con estas intervenciones se fortalecen las capacidades de las mujeres cacaocultoras, el valor y las formas de compartir sus conocimientos, la creación de emprendimientos, y mediante estos elementos, sus proyectos de vida y de permanencia en sus territorios”, señala el profesor Gabriel Barrero Tapias, director de la UNAL Sede Tumaco.

Transmisión de saberes y costumbres

La siembra de cacao fomenta oportunidades de empleo y conlleva transformaciones significativas en los hogares del Consejo Comunitario Rescate Las Varas, asentado en el corregimiento de San Luis Robles, a 45 minutos de la vía al mar que conduce de Tumaco a Chilvi.

Allí, 286 familias afrodescendientes forman parte de la Corporación de Asistencia Técnica Las Varas (Corpoteva) que desde 2009 brinda asistencia técnica y comercial para mantener viva esta tradición ancestral, que es base fundamental de la economía local.

Las 70 mujeres que conforman Corpoteva trabajan el cacao por tradición heredada de sus padres y abuelos. Ahora también se encargan de enseñarles a los más jóvenes los usos y costumbres alrededor de este cultivo ancestral. Mientras algunas siembran y cosechan, otras se dedican a la transformación de los “nibs” o pequeños trozos de granos de cacao fragmentados con sabor a chocolate, panela y coco.

“La capacitación recibida por parte del equipo de profesionales de la UNAL nos permitió elegir un nuevo nombre para este producto, seleccionar el empaque más adecuado e iniciar en el proceso de registrar la marca, además del estudio de validación. También nos capacitamos en el manejo de redes sociales para potenciar la comercialización”, afirma la representante legal Fanny Rodríguez Angulo.

El cacao de la paz

Otro caso es la Asociación de Cultivadores, Comercializadores y Procesadores de Cacao (Procacao), cuyos miembros encontraron en el cacao una forma de resiliencia ante el conflicto armado que afecta a los territorios del Pacifico nariñense. Este fruto fue una oportunidad para dejar a un lado los cultivos de coca, una de las principales fuentes de ingreso en esta región. Los cultivos de cacao tienen una alta rentabilidad y amplio mercado regional, nacional e internacional.

Conformada en un 80 % por mujeres víctimas de violencias de género y del conflicto, provenientes de diferentes veredas y corregimientos de Tumaco, el objetivo de Procacao es fortalecer 180 iniciativas productivas de cacao en temas técnicos, de producción, financieros y de transformación en productos de valor agregado como chocolate amargo, saborizado con clavos y canela, manteca de cacao, cobertura, licor, pulverizado y pastillas de 25 gramos.

“Mientras 40 mujeres en las veredas se encargan de la siembra y cosecha, 9 se dedican a la transformación de productos de valor agregado. El acompañamiento que recibimos de la UNAL nos permitió aprender cosas nuevas y eso hicimos, trabajar en equipo, relacionarnos con nuestros compañeros, llevar registros, analizar antes de negociar. Cuando llegaron los profesionales aprovechamos todas esas recomendaciones. Hemos visto avances y estamos dando mayor visibilidad a nuestros productos”, señala María Perpetua Calderón, tesorera de la Asociación.

Belleza o cosméticos

En cosmética, el extracto de cacao favorece la hidratación de la piel y el extracto del polvo de cacao tiene propiedades calmantes y combate los radicales libres.

“Antes de empezar a involucrarme en la producción de cosméticos a base de cacao realizaba diferentes labores. Ahora siento que el cacao es la principal motivación de mi vida. La capacitación que nos dio la UNAL me hizo descubrir que tengo más potencial para manejar las redes sociales que vender en tiendas físicas”, sostiene Lizeth Belalcázar, emprendedora de los productos de belleza “Rizos Emy”.

La joven emprendedora coordina con Corpoteva la fabricación de champú de banano y naidi, mascarilla de miel de caña y crema para peinar con base en cacao y 16 plantas medicinales que nutren e hidratan el cabello, y con sus fortalezas para manejar las redes sociales, logra mantener cautivo a un público virtual con una alta demanda de estos productos.










lunes, 5 de febrero de 2024

Investigación doctoral en Agroecología se fortalece en la UNAL con Acreditación de Alta Calidad

 El estudio tanto de los efectos de la minería en los huertos caseros de Chocó como de las ventajas de la agricultura campesina familiar, los alimentos olvidados por la industrialización de la comida, o la vulnerabilidad de los pequeños cacaoteros ante el cambio climático en Ecuador, son solo algunas de las contribuciones del Doctorado en Agroecología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira que acaba de recibir la Acreditación de Alta Calidad.

Por cumplir con los criterios de alta calidad acordes con sus propósitos y objetivos, el Doctorado en Agroecología recibió del Ministerio de Educación Nacional (MEN) la Acreditación Institucional de Alta Calidad por seis años, que lo consolida como un referente académico nacional e internacional por sus aportes a la investigación científica y a la transformación de la agricultura.

Con respecto al compromiso continuo del programa con la excelencia educativa y la adaptación a las demandas cambiantes de la sociedad – especialmente con las comunidades rurales y sus organizaciones–, su coordinadora, la profesora Ángela María Londoño Mota, señala que “el impacto es diverso y abarca áreas técnicas, políticas, culturales y espirituales. Nuestras tesis doctorales han explorado el agro-ecosistema y el sistema agroalimentario desde distintas perspectivas, brindando alternativas y abordando problemáticas cruciales”. 

Desde 2009, el primer Doctorado en Agroecología creado en Colombia ha graduado a 31 doctores, cuyas investigaciones en Chocó, Valle del Cauca, Cauca, Nariño y Tolima, así como en diferentes lugares de Ecuador, han aportado a la transformación de las prácticas agrícolas. Por ejemplo, algunos de sus egresados han hecho notables aportes en sistemas productivos de maíz, soya, plátano, café, quinua y panela, entre otros.

El Doctorado se ha destacado por su apertura a profesionales de diversas disciplinas: desde abogados hasta biólogos, filósofos, ingenieros, zootecnistas y economistas han transformado su visión, desde la perspectiva propia de su profesión hasta una comprensión integral y sistémica de los desafíos agropecuarios y ambientales. 

Es de resaltar que este posgrado también ha incidido significativamente en la educación superior, ya que sus graduados, que ocupan roles clave en instituciones educativas como la Universidad de Nariño y otras en Ecuador, han impulsado la creación de programas de maestría en agroecología.

Un futuro prometedor en medio de la crisis 

En momentos en que la humanidad se ve obligada a repensar sus sistemas de producción y consumo, la agroecología emerge como un enfoque integral que no solo aborda los síntomas de la crisis climática, la conservación de los recursos naturales y el respeto por las prácticas tradicionales de las comunidades, sino que además redefine la relación entre la sociedad y la tierra, de ahí que su importancia radica en la capacidad de ofrecer respuestas sostenibles y armoniosas a los desafíos actuales.

“La agroecología es una respuesta necesaria a la crisis civilizatoria que enfrentamos. Nuestra propuesta, a partir de la formación, busca transformar la manera en que producimos alimentos, conservamos los bienes naturales y nos relacionamos con la naturaleza”, explica la profesora Londoño.

Y así lo evidenció recientemente el profesor Liviston Barrios Arango, doctor en Agroecología, quien analizó 36 huertos caseros de los municipios de Nóvita, Istmina y Tadó (Chocó), en zonas de actividad minera, y evidenció que más del 40 % de los suelos tienen altos niveles de mercurio que contaminan frutas, verduras y plantas medicinales, fundamentales para la alimentación y las tradiciones de las comunidades. 

Por lo tanto, considera que “el hecho de que el programa haya recibido la Acreditación de Alta Calidad potencia y visibiliza el papel de la Universidad en la transformación de los territorios, ya que permite contribuir a una mejor producción de alimentos en colaboración con las comunidades locales, fusionando el conocimiento tradicional con la investigación científica”.

La doctora en Agroecología Juliana Sabogal Aguilar, quien hizo su tesis sobre la soberanía alimentaria de los campesinos de Pasto (Nariño) y estudió el impacto de las principales políticas agrarias, señala que “como egresados del programa enfrentamos un reto en este momento histórico particular, pues se nos está reconociendo como un referente de incidencia política que puede dar luces sobre diversos temas ambientales y sociales del mundo rural y agrario”.

La Acreditación de Alta calidad continúa

“La Acreditación, más que un reconocimiento, es un proceso dinámico que permite evaluar nuestras fortalezas y debilidades constantemente. Nos obliga a involucrar a todos los actores, desde estudiantes hasta empleadores, en un plan permanente de mejora que seguiremos llevando a cabo”, añadió la coordinadora Londoño.

Por su parte, la profesora Marina Sánchez de Prager, referente histórica de la agroecología en Colombia y una de las principales promotoras del Doctorado, anunció que en marzo, aprovechando la realización de un evento internacional, se dará a conocer la importancia de esta formación en Latinoamérica. Enfatizó en que “la Acreditación de Alta Calidad es resultado del esfuerzo colectivo, en el que el Doctorado ha contado con el apoyo de diversos colectivos, asociaciones y agro-ecólogos de Bogotá, Medellín y América Latina”.