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viernes, 5 de julio de 2024

Participación destacada de la UNAL Sede Orinoquia en encuentro de semilleros de investigación

 Estudiantes de pregrado de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia sobresalieron en el XXI Encuentro Regional 2024 de la Fundación Red Colombiana de Semilleros de Investigación (RedCOLSI), logrando las puntuaciones más altas en una competencia que reunió a diversas instituciones educativas de la Amazonia y la Orinoquia. Las propuestas sustentadas abordaron diversos estudios relacionados con las plantas y semillas de la región, desde evaluaciones de su actividad biológica hasta el diseño de productos innovadores.

La UNAL presentó 10 investigaciones que obtuvieron puntajes superiores a 90 puntos, lo que les da el aval para competir a nivel nacional, consolidando su excelencia académica y científica.

Los grupos de investigación de la Sede están estudiando y ejecutando proyectos, entre ellos el Semillero de Investigación de la UNAL Sede Orinoquia (Siunor) y el semillero Germinando Curiosidades, al cual pertenecen los estudiantes de diversas carreras en la Sede Orinoquia.

Análisis químico de plantas ancestrales, las investigaciones más brillantes

Uno de los trabajos más sobresalientes fue el “Estudio preliminar sobre el potencial antioxidante y antimicrobiano y los principales constituyentes químicos presentes en la planta mata ganado (Pachyptera cf. kerere)”, desarrollado por Juan David Grass Cáceres, estudiante de Química. Esta investigación, que obtuvo un puntaje perfecto de 100 puntos, se centra en la identificación de propiedades antioxidantes y antimicrobianas de una planta nativa de la región que se usa como forraje para el ganado, con el objetivo de explorar su potencial en aplicaciones medicinales y fitoterapéuticas.

El estudiante comentó sobre los requisitos para avanzar al siguiente encuentro, que será a nivel nacional y se celebrará en Barranquilla: “para conseguir el aval es necesario obtener un puntaje superior a 90 puntos y quedar entre los más altos. Gracias a nuestros destacados puntajes representaremos a la región y competiremos con otras investigaciones de los nodos de Antioquia, Atlántico, Bogotá, Bolívar y Cauca, entre otros”.

“Lo ideal es llevar el proyecto adelantado. En mi caso, para este encuentro fue una propuesta de investigación con avances teóricos, ya para el Encuentro Nacional lo ideal es presentarlo como investigación en curso; según el resultado se puede obtener el aval internacional, pero el puntaje debe ser más alto, superior a 95 puntos”.

La segunda investigación de la UNAL que alcanzó el puntaje máximo fue “Análisis fitoquímico y evaluación de actividad biológica de las hojas de Tripogandra serrulata (Commelinaceae) presente en la Orinoquia colombiana”, realizada por Laura Sofía Sogamoso Fernández, también estudiante de Química. Su trabajo profundiza en la identificación de compuestos bioactivos y el posible uso en la industria farmacéutica de la especie vegetal conocida popularmente como azufre, la cual es muy usada en el tratamiento de ciertas dolencias y en procesos de cicatrización.

“En la región no existen investigaciones científicas registradas o referentes bibliográficos que hablen de las propiedades medicinales atribuidas al azufre, ni de sus constituyentes químicos principales. Gracias a las recomendaciones y la guía de la profesora Mary Montaño iniciamos el estudio de esta especie con el fin de analizar el perfil químico y la actividad antioxidante, antimicrobiana y anticancerígena de las hojas de la planta”, indica la estudiante, que con esta propuesta destacó la biodiversidad de la región y su potencial científico.

Las investigaciones que le suceden en puntuación se relacionan con estudios sobre el frailecillo de Cuba, sibidigua o tuatúa (Jatropha gossypiifolia), y el antibiótico (Justicia cf. Colorifera), además del uso de aceites esenciales del fruto limoncillo ornamental, o limón swingla (Swinglea glutinosa)como método alternativo para el control de mosquitos. Además se diseñó un protector solar natural utilizando extractos de achiote (Bixa orellana), promoviendo así el uso de recursos naturales y locales en aplicaciones farmacéuticas y productos de cuidado personal. Todas los trabajos se presentaron de manera presencial y virtual, destacándose por la novedad e innovación de sus enfoques.

Este evento, que se realizó en la Corporación Universitaria Autónoma de Nariño (Aunar) en Villavicencio (Meta), fue una plataforma en donde los estudiantes demostraron la calidad y el rigor de sus investigaciones, destacándose entre universidades públicas y privadas, colegios y el SENA de departamentos como Amazonas, Arauca, Caquetá, Casanare, Guainía, Guaviare, Meta, Putumayo, Vaupés y Vichada.

Este encuentro no solo fue una oportunidad para que los estudiantes de la UNAL demostraran sus habilidades y conocimientos, sino también una plataforma para intercambiar ideas y aprender de otros jóvenes investigadores.

La destacada participación de los estudiantes de la UNAL Sede Orinoquia en el Encuentro Regional 2024 de la RedCOLSI es un testimonio tanto del compromiso y la excelencia académica de la Universidad como del potencial de sus estudiantes para contribuir significativamente al avance científico y tecnológico del país.







viernes, 17 de mayo de 2024

Trabajadores en reforestación de la Orinoquia, en riesgo por exposición a sustancias químicas

 Dolor de cabeza, irritabilidad, cansancio, alteraciones en el ciclo menstrual de las mujeres y enfermedades específicas como chagas, malaria y hepatitis, fueron algunos síntomas que los trabajadores encargados de las labores de reforestación del sector minero-energético y de hidrocarburos en zonas de Meta y Casanare le reportaron a un equipo de profesionales en Seguridad y Salud en el Trabajo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Teniendo en cuenta que en 2017 el Banco Mundial catalogó a la Orinoquia como una de las zonas principales en reforestación y plantaciones forestales, Óscar Daniel Romero Puerta, magíster en Seguridad y Salud en el Trabajo de la UNAL, eligió para su investigación los municipios San Luis de Palenque (Casanare) y Cristalinas (Meta), alejados del casco urbano.

Para el estudio se analizaron los pocos informes en Seguridad y Salud en el Trabajo encontrados, se entrevistaron 85 trabajadores y se hicieron visitas técnicas de inspección a los frentes de trabajo. 

Así se identificaron aspectos relacionados con la falta de medidas de seguridad en el uso de herramientas y maquinaria, y ausencia o mala calidad de los elementos de protección personal como tapabocas, tapaoídos y gafas de seguridad. 

También se evidenció la ausencia de procedimientos o instructivos adecuados en caso de emergencias y la falta de control en el área forestal, lo cual ha generado un entorno laboral de alto riesgo que puede provocar afectaciones como pérdida auditiva, trastornos musculoesqueléticos –por ejemplo, espalda, cuello, hombros y extremidades superiores–, factores degenerativos o accidentes graves. 

Expuestos a sustancias químicas

La literatura ha señalado que la ausencia de medidas de prevención y control también expone gravemente a los empleados a sustancias químicas peligrosas presentes en el aire, el suelo o el agua en el área forestal –como plaguicidas, herbicidas e insecticidas–, además de la intensa y constante exposición al sol.

Todo lo anterior acarrearía afectaciones graves como cáncer, esterilidad, y en el caso de las mujeres complicaciones en su ciclo menstrual, malformaciones genéticas en neonatos, hernias y problemas musculoesqueléticos. 

La profesora María Erley Orjuela Ramírez, líder del Grupo de Investigación Salud y Trabajo (GIST) de la UNAL y coordinadora de esta investigación, afirma que “como son zonas apartadas, quizá se ignoran los impactos que la actividad tiene sobre las condiciones de salud de los trabajadores; por otra parte, en estas regiones no hay quién vigile, los organismos de control del Estado al parecer no ejercen un liderazgo visible para garantizar que las condiciones de trabajo y salud de los trabajadores sean dignas, lo que hace a la población aún más vulnerable”. 

Añade que “en las zonas rurales los trabajadores no tienen la cobertura del sistema general de riesgos laborales, dado el alto nivel de informalidad en el que se desarrollan las actividades económicas en esta región”. 

Por eso es urgente implementar medidas preventivas y de intervención para garantizar la salud y el bienestar de los trabajadores de las áreas rurales, como derecho fundamental que dignifique su trabajo.

Leyes que no son supervisadas

Las entidades gubernamentales, como los Ministerios de Trabajo y de Salud y Protección Social en Colombia son las responsables de supervisar el cumplimiento de las normativas, en función de garantizar el derecho a la salud y el bienestar de los trabajadores. 

Las obligaciones están establecidas en la Ley 1562 de 2012, que promueve tanto la prevención de riesgos laborales como los ambientes laborales seguros; además el Decreto 1072 de 2015 detalla normas específicas en SST que las empresas deben cumplir. Estas incluyen la implementación de un Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo, evaluaciones de riesgos laborales, capacitación de trabajadores, participación activa de estos en la identificación de riesgos, investigación de accidentes y enfermedades ocupacionales, y cumplimiento de normativas para proteger contra riesgos químicos, físicos, biológicos, ergonómicos y psicosociales. 

El objetivo de estas disposiciones es garantizar estándares adecuados de seguridad y salud laboral para proteger la integridad física y mental de los trabajadores en todas las operaciones empresariales, por lo que al parecer dichos estándares no se están garantizando, controlando ni vigilando en las zonas rurales del país.

“Es necesario planear y ejecutar mediciones higiénicas, vibración mano brazo y vibración cuerpo entero, además de aquellas relacionadas con el ruido continuo, asociadas con las etapas del proceso de reforestación (que es el eje de la investigación), con el objetivo de ampliar la caracterización y valoración del peligro y generar medidas de control”, precisa la docente Orjuela.

Añade que “en relación con el componente químico es necesario encaminar esfuerzos en la eliminación o sustitución de sustancias organocloradas y organofosforadas por alternativas de biocontrol, barreras naturales y depredadores con la finalidad de salvaguardar el medioambiente, las condiciones de trabajo y la salud para las personas que permanecen en la zona”.

Síntomas 

Además de las altas tasas de accidentes laborales, especialmente en Meta, con reportes frecuentes de heridas y golpes, principalmente por elementos cortopunzantes, se han se reportado síntomas como dolor de cabeza, irritabilidad y cansancio, que según los expertos podrían ser causantes de estas malas prácticas y explosión laboral riesgosa; además de enfermedades como chagas, malaria y hepatitis que se han evidenciado entre los trabajadores, destacando la importancia de abordar la salud ocupacional en este sector.

Teniendo en cuenta que la información sobre las condiciones de trabajo de estos procesos forestales es escasa en América Latina, este sería uno de los primeros estudios relacionados con dicha problemática. 







lunes, 15 de abril de 2024

UNAL estudiará potencial medicinal de plantas de la Orinoquia

 “Azufre” y “antibiótico” son plantas que crecen en bosques y jardines de la Orinoquia y que han sido aliadas tradicionales de las comunidades en el tratamiento de moretones, heridas o fiebre. Por primera vez en el país, docentes y estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia indagarán su propiedades antioxidantes, anticancerígenas y antimicrobianas; los resultados supondrán un valor agregado a la medicina natural.

Las hojas, el tallo y las flores de estas plantas se han utilizado popularmente en los Llanos Orientales para tratar diferentes dolencias, como una tradición de las abuelas; por ejemplo para las heridas se ponen las hojas de antibiótico trituradas sobre la lesión, al que se le atribuye una cicatrización más rápida y que esta no se infecte.

Otro uso común es para bajar la fiebre: las hojas y tallos se ponen al sol y luego se hierven en agua, adquiriendo tonalidad morada; el enfermo se baña con ella y le ayuda a sentirse mejor, todo esto según los saberes populares y lo que expresa la comunidad en Arauca.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce y acepta el papel fundamental de las plantas con propiedades medicinales para satisfacer las necesidades de salud de muchas poblaciones en el mundo, ya que representan una alternativa económica y en ocasiones muy eficaz para tratar diversas dolencias en poblaciones, especialmente en las zonas rurales y económicamente vulnerables.

Aunque la Orinoquia colombiana se caracteriza por su riqueza vegetal de plantas con propiedades medicinales y muchas de estas especies son ampliamente usadas por los habitantes de la región, los estudios sobre ellas son escasos o nulos, lo mismo que los registros sobre sus propiedades biológicas y medicinales, y sobre la identificación de los compuestos bioactivos que sustenten sus propiedades benéficas.

Guiados por la abundancia de la planta en la región y por el uso habitual de la comunidad, la docente de química Mary Cecilia Montaño, de la Unidad de Docencia y Formación de la UNAL Sede Orinoquia, dirige la investigación pionera sobre estas plantas con la participación de los estudiantes Kenny Julián León García, de Ingeniería Química, y Laura Sofía Sogamoso Fernández, del programa de Química de la Sede Orinoquia.

“La investigación fue el punto de partida para crear el Semillero de Investigación de la UNAL Sede Orinoquia (SIUNOR), en el cual, con la participación de estudiantes auxiliares en diversas carreras, se busca explorar las propiedades antioxidantes, anticancerígenas y antimicrobianas del azufre(Tripogandra serrulata) y el antibiótico(Justicia colorifera); además las puertas abiertas están para los estudiantes de la Universidad que busquen proyecto de grado o pasantía y que deseen vincularse”, explica la docente Montaño, líder de SIUNOR.

Las plantas se deben recoger en la mañana, que es cuando tienen más savia, lo que impide que se marchite rápido, después de la colecta se dejan secar a una temperatura controlada durante un tiempo específico.

“Cuando están lo suficientemente secas las trituramos y las sumergimos en alcohol durante varios días para su extracción por maceración; la mezcla se filtra y nos deja un residuo sólido o muy viscoso, del cual hacemos distintos procesos para sus análisis; las muestras se estudiarán en el Laboratorio de Neurociencias del Instituto de Genética de la UNAL Sede Bogotá”, relata la académica.

La actividad antimicrobiana está siendo evaluada por el grupo de investigación Estudio y Aprovechamiento de Productos Naturales Marinos y Frutas de Colombia, de la UNAL Sede Bogotá.

Hallazgos preliminares

Se están realizando pruebas preliminares para evaluar la actividad antimicrobiana de los extractos obtenidos, los cuales han mostrado actividad biológica, es decir los efectos benéficos o adversos de una droga sobre la materia viva, en este caso frente a 3 bacterias: Staphylococcus aureus, Escherichia coli y Enterococcus faecalis, las cuales están asociadas con infecciones respiratorias y gastrointestinales, además del hongo o levadura de género Candida.

Los hallazgos preliminares de esta investigación sugieren que las plantas antibiótico y azufre tienen interesantes perfiles metabólicos y potencial actividad biológica, que podrían ser de gran interés para desarrollar nuevos fármacos o productos naturales. Se espera que los demás resultados confirmen aún más estos hallazgos y exploren con más detalle los mecanismos de acción de los metabolitos identificados.

Por otra parte, los antioxidantes son compuestos químicos que le ayudan al cuerpo a eliminar los radicales libres, unas moléculas que pueden oxidar las células y producir alteraciones en el material genético (o ADN) provocando enfermedades como el cáncer, entre otras, los cuales también están siendo procesados.

La importancia de este estudio radica en su potencial para proporcionar nuevas opciones terapéuticas derivadas de la naturaleza, aprovechando los recursos naturales de la región de la Orinoquia. Además, al involucrar a estudiantes en el proceso de investigación, se fomenta el desarrollo de habilidades científicas y se promueve una mayor consciencia sobre la biodiversidad y el valor de las plantas medicinales en Colombia.

 









miércoles, 28 de junio de 2023

Semillas de soya tolerantes a lluvias y hongos en la Orinoquia

 Pese al potencial de la altillanura colombiana para la producción de soya, factores como las largas temporadas de lluvias, las temperaturas superiores a los 30 °C y los bajos niveles de fósforo en el suelo, nutriente esencial para el crecimiento de las plantas, dificulta la producción de semillas de alta calidad. Dos de seis variedades de esta leguminosa mostraron óptimo desempeño y calidad, lo cual representaría una oportunidad para la región.

En el mundo el cultivo de soya se ha posicionado por su rentabilidad y su contenido nutricional, que lo convierte en un sustituto para otros alimentos. Por su alto contenido de proteína, en Colombia se usa especialmente para alimentar vacas, cerdos y aves.

La Orinoquia colombiana abarca cerca del 90 % de la producción nacional de soya, siendo Meta, con más de 50.000 hectáreas sembradas, el mayor productor del país.

Pese a su proyección, las condiciones ambientales de la región impiden el desarrollo empresarial de semilleristas y propicia una dependencia de material foráneo, lo que incrementa los costos de producción y el riesgo asociado con el deterioro de la calidad y la disponibilidad de este.

La necesidad apremiante de producir semillas locales tolerantes a las lluvias, con mayor contenido de lisina y con ciclos de reproducción cortos, motivó a la ingeniera agrónoma Yuli Stephani Tibocha, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, a investigar 6 variedades de soya, desarrolladas por Agrosavia en 5 ambientes de la Orinoquia con el objetivo de identificar cuáles tienen el mejor desempeño y calidad.

Del material analizado, las variedades Corpoica Superior 6 y Corpoica Orinoquia 3 tuvieron el mejor desempeño para ser cultivadas en el primer semestre del año.

“Durante la prueba de germinación estas variedades tuvieron un ciclo precoz y un secado uniforme, lo que quiere decir que en el primer semestre, cuando hay más precipitaciones o lluvias, tienen mejor respuesta”, explica la investigadora.

Sol y hongos, relación dañina

El estado de madurez a cosecha es uno de los más importantes para el desarrollo de la soya. En el primer semestre, caracterizado por las lluvias, el exceso de agua afecta este estado y la germinación de la semilla, lo que además contribuye a la aparición de patógenos, en especial de los hongos Phomopsis sp.y Fusarium sp.

“Las variedades de soya que eran de ciclo intermedio y tardío en esos periodos alternos de déficits y excesos causaron la pérdida de la germinación”, señala. Dicha situación se explica porque las semillas con ciclos cortos tienen mayor resistencia al primer semestre del año.

Pero la presencia de patógenos es un factor clave que requiere de acciones concretas. Por eso, la ingeniera aplicó la técnica de análisis de sendero, que permite entender las variables que afectan la germinación.

Así, evidenció que el brillo solar –una variable ambiental– tiene una relación directa con la presencia de hongos. “Cuanto mayor sea el brillo solar, el hongo Phomopsis sp. disminuye en una condición de segundo semestre, es decir cuando hay déficit de agua”, explica.

Con esta metodología confirmó que aumentar los días de cosecha es un factor necesario para reducir la presencia de este hongo, lo que además incrementa los niveles de lisina, aminoácido esencial para la nutrición de la semilla.

“Es importante que los productores sepan qué variedad van a sembrar y qué características tienen para producir granos de calidad. Deben ser variedades con ciclos cortos, con contenido alto de lisina. Esto porque si hay excesos hay menor germinación, se favorece la presencia de aceites y disminuye la lisina”, subraya.

Además recomienda no utilizar la técnica de bodega para guardar las semillas. Se trata de una práctica usada por los productores para guardar el material en costales para que se multipliquen. Sin embargo, esto provoca que se pierda en promedio el 1 % diario de la germinación de la semilla.







martes, 19 de enero de 2021

Deforestación amenaza a la Orinoquia

 El aumento de la deforestación causada por diversas actividades humanas, como la extensión de la frontera agropecuaria, los monocultivos lícitos e ilícitos y los fuegos e incendios, son las principales amenazas para la diversidad vegetal de esta región de Colombia.

La Orinoquia colombiana, que abarca los departamentos de Arauca, Casanare, Meta y Vichada, es un área que alberga gran diversidad de fauna y flora en ecosistemas como pastizales, matorrales y bosques.

El profesor Vladimir Minorta, doctor en Biología y especialista en vegetación y ecosistemas de la Orinoquia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que esta región equivale al 30 % del territorio nacional, y que una de sus características es que tiene una época de lluvias entre abril a octubre, cuando se concentra el 80 % de la precipitación, que es clave en el desarrollo de la vegetación.

“La zona no son solo los grandes Llanos Orientales, en realidad está dividida en una Orinoquia mal drenada –al oeste del río Meta, donde existe un complejo de sabanas o la gran llanura aluvial–, y al este del río la Orinoquia bien drenada, la altillanura o más las elongaciones de la cordillera Oriental, en lo que se conoce como piedemonte”, explica el profesor Minorta.

Agrega que cada una de estas unidades se diferencia en sus ecosistemas y que en toda la región se han identificado alrededor de 4.346 especies de plantas con flores, unos 95 tipos de vegetación y una base de 22 ecosistemas, lo que quiere decir que la zona es más rica de lo que se había pensado.


Transformaciones drásticas

La transformación de la Orinoquia puede estar ligada a la dinámica natural del ecosistema, por culpa de los fuegos, pero el investigador Minorta recalca que la agricultura, los asentamientos urbanos, la ganadería establecida y los monocultivos –ilícitos y lícitos– han diezmado la densidad de la vegetación, por lo que la causa es más un “crisol” que incide en varios elementos afectando la composición de los paisajes.

“Los pastizales han sufrido serias transformaciones por la ganadería extensiva, la pérdida de la cobertura vegetal por la tala, los monocultivos como la palma de aceite, el desplazamiento forzado, es decir que han sido muchas presiones a lo largo del tiempo”, recalca.

“Aunque las formaciones vegetales se han desplazado aún conservan parte de la estructura ecológica principal, lo que demuestra la falsa premisa de que la Orinoquia es homogénea solo porque predominan los pastizales; incluso al interior de estos la composición y las formaciones vegetales varían, es decir en la manera como se asocian para formar comunidades, y eso es solo en los pastizales que se presumían homogéneos, y de ahí en adelante los bosques son aún más amplios”, detalla el profesor Minorta.

Repercusiones de la transformación

Los cambios han implicado desde tener que drenar en algún momento zonas condicionadas a estar con agua, hasta inundar zonas que no están condicionadas para tenerla.

Al respecto, el profesor subraya que eso repercutirá en el tipo de vegetación que se establezca allí, y que es peor cuando se hace con especies que no son colombianas, que no son de esas regiones o que no dominan en la región.

“Es fundamental que hablemos de una caracterización de las amenazas del territorio, de que la transformación tendrá repercusiones en la forma como las formaciones vegetales traten de adaptarse y la pérdida de la arquitectura de la vegetación, y eso se verá en la vida de la fauna y las actividades humanas”.

En el programa #ElResonarDeLaTierra, el investigador habló de la necesidad de usar especies que ya están en el territorio para hacer desarrollo local y no con la expansión de especies foráneas como el caso de algunas palmeras. En ese sentido, dijo que el uso de açai, palma real o moriche podrían ser mejores alternativas que monocultivos que acaban la diversidad vegetal a largo plazo.

“Necesitamos conservar la mayoría no solo las formaciones vegetales, sino también la calidad y las condiciones de hábitat para que se sigan manteniendo; la permanencia de los recursos permite que otras especies de flora y fauna estén allí”, señala el docente.

Para la conservación, el especialista recomienda que se trabaje con el contexto territorial, socioeconómico y cultural para que los académicos establezcan los puentes entre las entidades públicas y privadas para garantizar la permanencia de la oferta ambiental, sus recursos ecosistémicos y el desarrollo ambiental integral.