Mostrando entradas con la etiqueta semillas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta semillas. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de junio de 2025

Nuevas semillas de maracuyá elevarían la producción nacional hasta 25 toneladas por hectárea

 Ocho nuevas variedades élite de maracuyá, más dulces, resistentes y productivas que las tradicionales, fueron identificadas por investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL). Estas plantas aumentarían la productividad nacional de 17 a más de 25 toneladas por hectárea y fomentarían su consumo gracias a sus propiedades nutracéuticas, que incluyen antioxidantes, potasio, magnesio y vitaminas A y C.

En Colombia se cultivan más de 12.000 hectáreas de maracuyá en más de 20 departamentos, con una producción anual que supera las 210.000 toneladas, con Antioquia, Meta y Huila como líderes. Sin embargo, el cultivo enfrenta desafíos importantes: bajos rendimientos, escasa tecnificación, uso de semillas no certificadas y una alta incidencia de enfermedades como la fusariosis, causada por hongos del género Fusarium, que generan marchitamiento y pudrición en las plantas.

Para enfrentar este problema, el Grupo de Investigación en Recursos Fitogenéticos (Girfin) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira desarrolló un proceso de mejoramiento genético que permitió identificar ocho accesiones élite de maracuyá. Estas variedades destacan por su alto rendimiento, mayor porcentaje de pulpa, dulzura y resistencia a plagas y enfermedades. Actualmente se están validando o evaluando en campo con productores de Antioquia, Meta, Caldas, Valle del Cauca y Huila.

Selección genética desde el campo colombiano

Las variedades élite surgieron de un riguroso trabajo de campo realizado en 52 cultivos de 27 departamentos. Inicialmente los investigadores recolectaron muestras en fincas productoras y luego las evaluaron agronómicamente analizando indicadores como rendimiento, contenido de azúcar, porcentaje de pulpa y tolerancia a factores adversos. A través de análisis estadísticos y varios ciclos de selección, identificaron las plantas superiores que hoy permiten avanzar hacia la producción de semilla certificada.

Mientras en Colombia el maracuyá estándar alcanza en promedio 17,2 toneladas por hectárea, las nuevas variedades élite superan las 25 toneladas desde el primer año de producción. Cada fruta contiene más del 50 % de pulpa, un contenido de azúcares con grados Brix superiores a 14,5 y una mayor tolerancia comprobada a las enfermedades más comunes del cultivo.

Además del trabajo en campo, las variedades se caracterizaron genética y molecularmente en laboratorio, lo que permitió verificar su estabilidad y sus ventajas frente al maracuyá convencional. Paralelamente el equipo realizó injertaciones con especies silvestres del mismo género, Passiflora, como la cholupa (Passiflora maliformis), incorporando genes de resistencia a enfermedades.

“Hemos tenido muy buenos resultados con estos sistemas de aprovechamiento de recursos genéticos que no posee el maracuyá pero sí otras especies afines”, explica el profesor Jhon Albeiro Ocampo, líder del Girfin.

Advierte además que “el gran problema de este cultivo es la ausencia de un sistema de semillas confiable: actualmente las plantas que se siembran en el país no cuentan con respaldo genético ni sanitario, lo que aumenta los riesgos para los agricultores y limita el desarrollo técnico del maracuyá”.

Transferencia del conocimiento al agricultor

Como parte de este proceso, el Girfin también ha producido publicaciones científicas y elaboró un manual técnico –disponible en el repositorio institucional– con recomendaciones detalladas sobre densidad de siembra, sistemas de riego, manejo nutricional y control de plagas. Estas herramientas buscan facilitar la adopción del cultivo mejorado por parte de productores y viveristas, fortaleciendo así el vínculo entre la investigación y el campo.

Uno de los grandes desafíos es aumentar el consumo de maracuyá en Colombia. Aunque es una fruta tropical reconocida, su valor nutracéutico, es decir, su capacidad para contribuir a la salud, sigue siendo poco aprovechado. Gracias a su contenido de antioxidantes, vitamina C, potasio y fibra, el maracuyá fortalece el sistema inmunológico, mejora la digestión y apoya la salud cardiovascular.

También contiene compuestos como flavonoides y alcaloides naturales, asociados con efectos calmantes sobre el sistema nervioso, lo que le confiere un valor funcional adicional. Incluirlo en la dieta no solo aporta beneficios nutricionales, sino que además impulsa una cadena productiva con alto potencial económico y social para el país.

Recientemente el profesor Ocampo presentó los resultados del proyecto en el II Congreso Mundial de Pasifloras, realizado en Medellín con la participación de expertos de más de 15 países. Esta visibilidad internacional no solo valida el trabajo científico realizado por el Girfin, sino que también posiciona a Colombia como referente regional en el mejoramiento genético de frutas tropicales con alto valor económico y nutricional.







lunes, 9 de diciembre de 2024

Tortas y galletas libres de gluten se preparan con residuos de la semilla de sacha inchi

 Mediante un proceso conocido como prensado en frío, que consiste en extraer el aceite de la semilla de sacha inchi sin usar calor, se obtiene una especie de torta, un subproducto que a pesar de su alto contenido proteico suele desecharse o utilizarse como alimento para animales. En lugar de verlo como algo de poco valor, una investigadora de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) lo utilizó para elaborar tortas y galletas libres de gluten, proteína que se encuentra en los cereales como el trigo, la cebada, el centeno y la espelta, pero al que algunas personas presentan intolerancia.


El sacha inchi o maní de los incas (Plukenetia volubilis) es una planta oleaginosa trepadora, autóctona de la Amazonia; su semilla está compuesta por una cáscara no comestible (30-35 %) y una almendra que sí lo es (65-70 %), y que es rica en lípidos y ácidos grasos como omega 3, el cual contribuye a mantener el funcionamiento normal del cerebro, entre otros aportes. De ella se está obteniendo un aceite rico con aplicaciones para la industria alimenticia y cosmética.

Leidy Paola Cortés Vega, estudiante de la Maestría en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL, quien investigó cómo agregarle valor al cultivo de sacha inchi y encontró un nuevo uso en pasteles horneados, explica que su idea es que cualquier agricultor, ya sea del Amazonas, del Cauca, o de Cundinamarca, pueda acceder a estos productos.

Así, con su proyecto –enmarcado dentro del Sistema General de Regalías– creó una receta fácil de reproducir, que además tiene alto valor nutricional. Para ello reemplazó en las preparaciones de las tortas hasta el 100 % de la harina de trigo por harina de sacha inchi, y obtuvo productos con un alto contenido de proteínas vegetales (entre 8 y 10 %) y de ácidos grasos poliinsaturados (88 %), o sea la grasa buena para el cuerpo –especialmente omega 3–, gracias a la sustitución del 5 al 10 % de grasa vegetal por aceite de esta prodigiosa semilla.

Uno de los principales beneficios de esta receta es que la harina de sacha inchi es 100 % libre de gluten, lo que la hace apta para personas con intolerancia a este o con enfermedades como la celiaquía, una afección del sistema inmunitario que inflama la parte superior del intestino delgado causando desnutrición, diarrea y anemia, entre otros síntomas, y que afecta aproximadamente al 1 % de la población colombiana.

También se realizó una evaluación sensorial de las tortas con 80 consumidores de la UNAL, quienes las describieron como de buen sabor, buena apariencia, color agradable, ligeramente dulce con un sabor predominante a nuez o maní, y le dieron una calificación de 7,2 en una escala de 1 a 10.

Transferencia tecnológica para productores

Además de las tortas también se prepararon galletas a base de avena y nueces, a las que se les añadió harina de sacha inchi. “El objetivo es que estos productos, como las tortas y galletas, sean saludables y fáciles de elaborar, no solo para que los agricultores los consuman, sino también para que la industria alimentaria los emplee”, señala la investigadora.

El proyecto también incluyó un componente de transferencia tecnológica, en el que se capacitaron agricultores de diversas regiones del país sobre el uso del aceite y la torta de prensado de sacha inchi en la producción de alimentos. Así, se busca no solo crear productos de valor agregado, sino también ofrecer nuevas fuentes de ingresos a los productores de este cultivo en Amazonas, Cauca y los Santanderes.

La iniciativa, más allá de su enfoque en la creación de productos alimenticios, es un ejemplo de cómo un cultivo tradicional se puede transformar mediante el uso de tecnologías innovadoras para beneficiar tanto a los consumidores como a los productores, impulsando el desarrollo económico y mejorando la salud pública





martes, 24 de septiembre de 2024

Mutación de semillas de fríjol tépari haría cultivos resistentes a las sequías por el cambio climático

 Científicos evalúan en invernadero y condiciones de estrés –por calor y sequía– el cultivo de fríjol tépari, una leguminosa que por adaptarse a climas extremos forma parte de un proyecto de investigación que busca generar suficiente semilla para futuros ensayos en el Caribe colombiano, con los cuales planificarán su distribución a los agricultores afectados por las altas temperaturas y la escasez de agua.

La seguridad alimentaria mundial está amenazada por el agotamiento de los recursos hídricos y las temperaturas extremas, por lo que, ante estos efectos del calentamiento global, el fríjol tépari (Phaseolus acutifolius A. Gray), originario de los desiertos del suroeste de Estados Unidos y el norte de México, ofrece una alternativa prometedora para la agricultura en zonas áridas y semidesérticas.


Esta especie de fríjol tiene semillas pequeñas a medianas y sus colores incluyen blanco, café-amarillo y negro; además, no solo es resistente a la sequía, sino que también es más nutritivo que su pariente rojo: el fríjol común (P. vulgaris L.), ya que incluso contiene mayor cantidad de proteínas, que lo convierten en una opción considerable para la humanidad, y requiere pocos insumos, por eso es asequible para pequeños agricultores que no pueden permitirse el uso intensivo de maquinaria y productos agroquímicos.

El experimento es desarrollado en el invernadero de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira por un grupo de estudiantes de Ingeniería Agronómica liderado por la profesora Ligia Carmenza Muñoz Flórez, científica colombiana que se cuenta entre las pocas expertas que investigan esta especie de fríjol en el mundo, y quien ha trabajado de la mano con el botánico Daniel Debouck, especialista en fríjoles del Centro de Investigación en Agricultura Tropical (CIAT).

“El objetivo principal del proyecto es multiplicar las semillas de fríjol tépari bajo condiciones controladas, evaluar su rendimiento en ambientes de estrés hídrico y calórico, y por último seleccionar las mejores líneas para su cultivo a mayor escala en campo”, comenta la investigadora.

Aunque en la primera siembra adelantada en 2023 la producción de semillas no fue alta –ya que era la primera vez que se realizaba el experimento–, sí se obtuvo suficiente material para continuar con los ensayos de la segunda siembra, hoy en curso.

En el proceso de multiplicación las plantas se cultivan y las estudiantes las evalúan con frecuencia y luego se recolectan las semillas. Con cada ciclo de siembra ajustan las condiciones de cultivo para perfeccionar la producción y estudiar su comportamiento.

Mutaciones en el mejoramiento del fríjol tépari

En los estudios previos la profesora Muñoz observó que las variedades cultivadas tenían una diversidad genética baja, lo que limitaba su adaptabilidad a nuevas condiciones; por eso, entre  2011 y 2016 la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) en Viena (Austria) financió un proyecto de investigación del cual ella fue la directora científica.

Para lograr estas variaciones se implementó un proceso natural inducido, en el que las semillas se exponen a productos químicos que generan pequeñas alteraciones genéticas. “Estas variaciones no afectan la seguridad del cultivo ni su capacidad de cruzarse con otras plantas, lo que hace que este método sea aceptado en regiones como Europa, en donde los organismos genéticamente modificados (OGM) son rechazados. Este método de mutación es mucho menos controvertido que el uso de OGM, ya que no implica la inserción de genes foráneos”, explicó.

Así, el ensayo actual incluyó la siembra de semillas de un grupo de accesiones cultivadas y un grupo de líneas mutantes de frijol tépari. Las líneas mutantes se seleccionaron por su comportamiento favorable en ensayos realizados en el CIAT, bajo condiciones de estrés por calor y sequía.

Este proyecto ha dado frutos prometedores por el buen desarrollo y crecimiento de las plantas en condiciones extremas; el siguiente paso será evaluarlo en campo en zonas calientes del país como en la región Caribe, con el objetivo de establecer su viabilidad en un entorno real, para lo cual la científica está gestionando su financiamiento.

En dicha etapa analizarán el comportamiento de las plantas frente a plagas, enfermedades y condiciones ambientales, a fin de desarrollar un paquete tecnológico que se les pueda entregar a los agricultores. “Estamos muy avanzados, hay mucha estabilidad, pero necesitamos hacer un ensayo preliminar de evaluación para poder entregar la semilla”, señaló la científica.

Con la orientación continua de la profesora Muñoz, las estudiantes que participan en el proyecto se encargan de las labores diarias de riego, recolección de datos sobre germinación y crecimiento, y toma de muestras para análisis genéticos, actividades que les permiten adquirir experiencia en el manejo de cultivos y en la investigación aplicada. También se ha contado con el apoyo de los profesores Jaime Eduardo Muñoz y Carlos Germán Muñoz.

En países como México y Estados Unidos el fríjol tépari es consumido tradicionalmente por las comunidades rurales. “Además, la variedad blanca se podría utilizar en la industria alimentaria para la producción de fríjoles enlatados, como ocurre en otros mercados internacionales donde los consumen en el desayuno mezclado con salsas”, concluye la experta.




miércoles, 28 de junio de 2023

Semillas de soya tolerantes a lluvias y hongos en la Orinoquia

 Pese al potencial de la altillanura colombiana para la producción de soya, factores como las largas temporadas de lluvias, las temperaturas superiores a los 30 °C y los bajos niveles de fósforo en el suelo, nutriente esencial para el crecimiento de las plantas, dificulta la producción de semillas de alta calidad. Dos de seis variedades de esta leguminosa mostraron óptimo desempeño y calidad, lo cual representaría una oportunidad para la región.

En el mundo el cultivo de soya se ha posicionado por su rentabilidad y su contenido nutricional, que lo convierte en un sustituto para otros alimentos. Por su alto contenido de proteína, en Colombia se usa especialmente para alimentar vacas, cerdos y aves.

La Orinoquia colombiana abarca cerca del 90 % de la producción nacional de soya, siendo Meta, con más de 50.000 hectáreas sembradas, el mayor productor del país.

Pese a su proyección, las condiciones ambientales de la región impiden el desarrollo empresarial de semilleristas y propicia una dependencia de material foráneo, lo que incrementa los costos de producción y el riesgo asociado con el deterioro de la calidad y la disponibilidad de este.

La necesidad apremiante de producir semillas locales tolerantes a las lluvias, con mayor contenido de lisina y con ciclos de reproducción cortos, motivó a la ingeniera agrónoma Yuli Stephani Tibocha, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, a investigar 6 variedades de soya, desarrolladas por Agrosavia en 5 ambientes de la Orinoquia con el objetivo de identificar cuáles tienen el mejor desempeño y calidad.

Del material analizado, las variedades Corpoica Superior 6 y Corpoica Orinoquia 3 tuvieron el mejor desempeño para ser cultivadas en el primer semestre del año.

“Durante la prueba de germinación estas variedades tuvieron un ciclo precoz y un secado uniforme, lo que quiere decir que en el primer semestre, cuando hay más precipitaciones o lluvias, tienen mejor respuesta”, explica la investigadora.

Sol y hongos, relación dañina

El estado de madurez a cosecha es uno de los más importantes para el desarrollo de la soya. En el primer semestre, caracterizado por las lluvias, el exceso de agua afecta este estado y la germinación de la semilla, lo que además contribuye a la aparición de patógenos, en especial de los hongos Phomopsis sp.y Fusarium sp.

“Las variedades de soya que eran de ciclo intermedio y tardío en esos periodos alternos de déficits y excesos causaron la pérdida de la germinación”, señala. Dicha situación se explica porque las semillas con ciclos cortos tienen mayor resistencia al primer semestre del año.

Pero la presencia de patógenos es un factor clave que requiere de acciones concretas. Por eso, la ingeniera aplicó la técnica de análisis de sendero, que permite entender las variables que afectan la germinación.

Así, evidenció que el brillo solar –una variable ambiental– tiene una relación directa con la presencia de hongos. “Cuanto mayor sea el brillo solar, el hongo Phomopsis sp. disminuye en una condición de segundo semestre, es decir cuando hay déficit de agua”, explica.

Con esta metodología confirmó que aumentar los días de cosecha es un factor necesario para reducir la presencia de este hongo, lo que además incrementa los niveles de lisina, aminoácido esencial para la nutrición de la semilla.

“Es importante que los productores sepan qué variedad van a sembrar y qué características tienen para producir granos de calidad. Deben ser variedades con ciclos cortos, con contenido alto de lisina. Esto porque si hay excesos hay menor germinación, se favorece la presencia de aceites y disminuye la lisina”, subraya.

Además recomienda no utilizar la técnica de bodega para guardar las semillas. Se trata de una práctica usada por los productores para guardar el material en costales para que se multipliquen. Sin embargo, esto provoca que se pierda en promedio el 1 % diario de la germinación de la semilla.







jueves, 27 de abril de 2023

Siembra de cannabis tendría potencial en Cauca y Valle del Cauca

 De la especie Cannabis sativa, cáñamo o marihuana, se pueden obtener textiles y papel, entre otras materias primas. De su flor y semillas se extraen compuestos medicinales para el tratamiento de enfermedades como el cáncer o el sida, y de algunas del sistema nervioso y respiratorio. Además es un reconocido reparador de suelos y fijador de carbono. Por este potencial para el agro colombiano, estudiantes del Colectivo Siembra, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, promueven su cultivo en Cauca y Valle del Cauca.

A pesar del efecto psicoactivo de las plantasenteógenas (tabaco, cannabis, coca, hongos, yagé o borrachero), los usos alternativos ancestrales atribuidos a sus beneficios medicinales e industriales superan cualquier prejuicio o discriminación. En algunas culturas, debido a sus características místicas, estas plantas son apreciadas como “un regalo de los dioses” y están ligadas a sus tradiciones y creencias.

Pero no todo es magia y divinidad, por sus efectos psicotrópicos, su uso es prohibido en algunos países, y consecuentemente estigmatizado. Según el Informe mundial de las drogas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), en 2022 la cannabis fue considerada como la “droga ilegal” más consumida por 209 millones de personas entre los 15 y 64 años de edad, es decir más del 4 % de la población mundial.

En Colombia, el proyecto de ley que cursa en el Congreso de la República para legalizar la marihuana para consumo adulto, en marzo superó por mayoría el quinto debate en plenaria de la Cámara de Representantes, de ocho que deberá surtir, un hecho sin precedentes si se tienen en cuenta los anteriores intentos fallidos.

Ante el escenario que se vislumbra en el país, 40 estudiantes de las Ingenierías Agronómica, Agrícola, Agroindustrial y Ambiental, además de Administración de Empresas y Diseño Industrial de la UNAL Sede Palmira, se unieron para crear el Colectivo Siembra pensado en fomentar el conocimiento y la investigación de estas plantas, y con ello “contrarrestar la desinformación, la discriminación y los estereotipos con los que las asocien”.

Juan David Rojas Villafañe y David Garzón, estudiantes de Ingeniería Agronómica, afirman que “la principal preocupación con la que se creó el colectivo fue cómo atender la estigmatización social hacia quienes consumen y siembran estas plantas”. Así promueven su potencial industrial y medicinal, para lo cual iniciaron con el cáñamo, derivado del C. sativa, uno de los cultivos clave en muchas partes del mundo por su potencial textil e industrial.

Con este propósito, se organizaron en mesas de trabajo con diferentes líneas para sensibilizar a la comunidad universitaria y externa con actividades culturales y para gestionar proyectos con cáñamo e incentivar su cultivo y diversos usos en las comunidades de Corinto y Toribio (Cauca) y en la zona alta y baja del Valle del Cauca.

Cáñamo, cultivo con potencial

“El cáñamo no solo tiene uso textil e industrial, sino que es un reconocido fitorremediador, o reparador de suelos, y fijador de carbono, mucho más eficiente que el pino”, señala el  estudiante Rojas, quien colabora con la Fundación Educando en el Posconflicto para llegar a las comunidades marginadas por la violencia: “queremos decirles que tienen otras alternativas y que pueden darles otros usos a sus cultivos”.

Por su parte el estudiante Garzón menciona que “como sede agrónoma debemos entrar justo en este auge que vendrá por cuenta de la posible legalización del cannabis”, al explicar que a partir del cáñamo los cultivadores pueden elaborar maletas, manillas, botas y otros elementos textiles, además de productos agrícolas y cosméticos.

Se trata de la fibra que extraen de la especie C. sativa, una planta dioica, es decir que tiene flores femeninas y masculinas. De las flores femeninas se forma el “moño”, que es rico en resinas que contienen más de 100 cannabinoides; por el contrario, las plantas macho son más altas y delgadas y contienen vainas que parecen flores, pero su efecto no es el mismo; de estos tallos extraen las fibras y forman una cuerda que es el cáñamo.

Respecto a las propiedades farmacológicas, los cannabinoides son sustancias químicas que se encuentran en las plantas de forma natural y son apreciadas por sus beneficios en el tratamiento de la ansiedad y la depresión, en el manejo del cáncer y el dolor, y para combatir el insomnio y los trastornos alimenticios, entre otros problemas de salud, y por lo tanto estos componentes tienen un alto potencial para la industria farmacológica.






lunes, 29 de noviembre de 2021

Semillas mejoradas de la UNAL ya se podrán comercializar en el país

 Por ser la ganadora de la “Convocatoria para la creación y el fortalecimiento de una spin-off” (Creáme), del Ministerio de Ciencia y Tecnología, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira podrá establecer su marca Unapal de semillas mejoradas genéticamente de zapallo, tomate, habichuela, pimentón, cilantro y ají, para comercializarlas en el mercado regional y nacional.

El grupo de Investigación en Mejoramiento Genético, Agronomía y Producción de Semillas de Hortalizas de la UNAL Sede Palmira viene trabajando desde hace más de 30 años, y a la fecha ha logrado obtener 16 variedades de semillas de dichas hortalizas, resistentes a plagas y enfermedades y de mayor producción.

“Queremos que la Universidad pueda entregarles a los agricultores del país productos puros y mejorados que garantizarán la calidad de los cultivos; también buscamos ofrecer las semillas en la Tienda Universitaria, a través de páginas web e incluso ya tenemos algunas ofertas de empresas interesadas”, afirma el profesor Mario García Dávila, decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNAL Sede Palmira.

Cerca de ocho profesores y un número importante de investigadores, estudiantes de pregrado y posgrado, profesionales y laboratoristas, entre otros, mejoraron genéticamente las semillas para otorgarles el valor agregado de ser productos creados desde la vocación de ciencia y tecnología en la UNAL.

Nuevos cultivares

Alrededor de 14 semillas de hortalizas Unapal ya cuentan con registro del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y están listas para su comercialización. Para el cilantro, la UNAL ofrece las variedades Precoso y Laurena, esta última creada exclusivamente por la Universidad con derecho de obtentor.

Precoso tiene un periodo vegetativo corto (28-35 días) que da una cosecha rápida y se adapta a las condiciones agrícolas similares a la del Valle del Cauca; la variedad Laurena permite una alta densidad de siembra, mayor rendimiento y productividad de planta por unidad de superficie; puede cosecharse a los 30-35 días de su vegetación, entrega un mayor número de hojas basales y sus hojas y tallos son muy aromáticos.

En zapallo están los tipos mandarino, con alta tolerancia a densidad de siembra; bolo verde, tolerante a enfermedades de este cultivo como el oídio de la hoja y añublo; dorado, con buen contenido de materia seca, color claro en su superficie que lo hace atractivo para la industria; Llano grande, con un tamaño pequeño pero apto para el mercado, alta uniformidad, estabilidad fenotípica y alta producción; y abanico 75, que promete alto contenido nutricional, carotenos, materia seca en fruto y de producción por planta.

Para tomate están las semillas tipo maravilla y cherry mile, cherry Karen y cherry Diana, que tienen una buena producción por planta, adaptación a clima cálido y tolerancia a plagas y enfermedades.

La variedad de habichuela milenio es resistente al virus de mosaco común y tolerante a la roya, y también entrega un alto rendimiento y calidad de vainas. Y la semilla de pimentón tipo serrano cuenta con una buena adaptación a ecosistemas en zona plana y cafetera, además de alto rendimiento y periodos productivos.

Por último, la UNAL Sede Palmira ofrecería en ají los tipos catty (tabasco), nanda (habanero) y marce (cayenne), los cuales tienen un alto rendimiento de fruto posplanta y una resistencia parcial a los hongos Phytophthora capsici y Fusarium oxysporum.


Diagnóstico de mercado

La docente Edna Mora Andrade, de la UNAL Sede Palmira y líder de este proyecto spin-off, concluye que “estamos terminando de consolidar un diagnóstico de mercado para continuar este trabajo con los expertos y facilitar la transferencia de conocimiento sobre nuestras semillas. Esto incluye el diseño de logos, marca, registro de nombre, estudio de mercado y otros procesos, ya que no solo se trata del valor de la semilla, sino del valor agregado de toda la ciencia que formularon los científicos detrás de estas”.

Cuando se comercialicen, las semillas incluirán un manual agronómico que será una herramienta para que los productores sepan cómo tener mejores resultados de cultivo, cómo tratar las plagas, cómo se trata a la semilla, cuál es el área de siembra que soporta y demás datos.









lunes, 4 de octubre de 2021

Pruebas detectarían contaminación de semillas nativas de maíz por transgénicos

 Mediante la técnica de ensayo de flujo lateral (LFD), que consiste en una prueba con tiras reactivas, los agricultores podrán detectar la presencia de transgénesis (combinación de material genético), que amenazarían la biodiversidad de maíces criollos y el equilibrio de agroecosistemas campesinos, debido a la entrada del maíz transgénico OGM a Colombia.

Desde 2017, el Grupo de Investigación en Agroecología (GIAUN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, se propuso acompañar a la Red de Mercados Agroecológicos y Campesinos del Valle del Cauca (Redmac) tanto para contribuir al desarrollo de estrategias que multipliquen las semillas criollas de maíz como para detectar la contaminación de semillas nativas por la liberación y siembra incontrolada de maíces genéticamente modificados.

“Con la entrada de maíces transgénicos y su propagación tan rápida en el territorio nacional, las semillas se están contaminando, lo cual provocaría una pérdida de la biodiversidad en el territorio colombiano”, afirma la profesora Marina Sánchez de Prager, coordinadora del GIAUN.

Según la docente, el Grupo de Investigación en Recursos Fitogenéticos Neotropicales (Girfin) de la UNAL Sede Palmira y la ingeniera agrónoma Lady Díaz Velandia, también de la Institución, en Latinoamérica existen cerca de 220 razas de maíz, 69 de ellas en México –centro de origen del cereal– y otras 34 en Colombia.

La coordinadora Sánchez afirma que las semillas transgénicas afectan las dinámicas de poblaciones de insectos como mariposas, abejas, avispas e incluso bacterias.

“En países como México ya declararon no aceptar más las siembras de transgénicos, pues desplazan los maíces criollos. En Colombia, la Cámara de Representantes tiene pendiente revisar la modificación del artículo 81 de la Constitución Política para prohibir el ingreso, la producción, comercialización y exportación de semillas transgénicas OGM”, recordó.

Colores, señal de transgénesis

Los LFD solo detectan si hay o no contaminación transgénica en las semillas o plantas, mediante tiras reactivas que rastrean proteínas transgénicas específicas. La primera detecta cuatro proteínas (Cry2Ab2, Cry3Bb1, Cry34Ab1, Cry1F) de la familia del gen CRY, y la segunda la proteína CP4-EPSPS del Roundup Ready (herbicida a base del glifosato).

Cartilla para las comunidades

El equipo investigador, conformado por docentes, agricultores y estudiantes, inició los ensayos seleccionando las semillas de maíz a evaluar y el tejido foliar de plántulas con 12 días de desarrollo. El uso de este método se plasmó en una cartilla a disposición de la comunidad, donde se leen recomendaciones como las siguientes:

Se prepara la sustancia buffer o amortiguadora, en la que se diluirá la tirilla. La sustancia es diferente para cada referencia. Luego se toman las semillas de maíz y se muelen hasta obtener una textura harinosa y homogénea.

Para el procedimiento, se vierte polvo de maíz en un tubo de ensayo y se agrega el volumen del buffer según la tirilla a evaluar. Se agita la mezcla en el tubo y se deja reposar por un minuto. Después, con una micropipeta, tomar 0,5 ml de la mezcla del tubo de ensayo y se transfieren a un tubo de microvolumen de 1,5 ml.

El probador toma la tirilla y la introduce en el tubo para que la almohadilla de la tira absorba la muestra. Se esperan máximo 10 minutos para leer el resultado de la tirilla STX63200 y 20 minutos para la tira STX74000. Por último, esta se retira y se registran los resultados. Estas muestras se deben repetir tres veces para precisar más los resultados.

Las investigadoras explican que si al introducir la tirilla a la mezcla aparecen líneas de color rojo aparte de la línea de control, “significa que las semillas presentan transgénesis; si no aparece ninguna línea adicional, quiere decir que la semilla está libre de contaminación para esa proteína específica”.

La ingeniera Díaz agregó que recomienda realizar pruebas PCR (reacción en cadena de la polimerasa) en laboratorios especializados, ya que “esta técnica es más exacta y visualiza en mayor cantidad cuántas de las muestras que se procesaron están contaminadas”.

El equipo de investigación también desarrolla un video explicativo para que en todo el país las comunidades puedan realizar estas pruebas siguiendo las instrucciones descritas.

La ONG Internacional de Cooperación al Desarrollo Swissaid, junto con la UNAL, colabora en la capacitación del uso de esta herramienta para agricultores afiliados a la Redmac y comunidades campesinas e indígenas.






miércoles, 2 de mayo de 2018

Multiplicación de semillas

Semillas criollas nativas  en Colombia  Valle del Cauca 

Alrededor de 100 kilos de semillas fueron obtenidas por especialistas de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, para dejarlas a disposición de los agricultores.


Los expertos trabajaron durante un año en la multiplicación de semillas nativas y criollas con 
la Red de Mercados Agroecológicos Campesinos del Valle del Cauca, mediante un sistema
 de abastecimiento de maíz, frijol y soya que promueve la soberanía alimentaria de la región.


Los agricultores habían expresado que para alimentar a sus animales solo contaban con granos de maíz, frijol y soya modificados genéticamente o producidos a partir de agroquímicos, lo cual no les permitía avanzar con métodos agroecológicos en todos los eslabones de producción, y por tanto necesitaban abastecerse de semillas criollas (adaptadas al entorno) y nativas de buena calidad. 
El objetivo del programa de extensión solidaria fue producir estos insumos en beneficio de las 500 familias que integran la Red, para lo cual la Universidad brindó acompañamiento y apoyo de insumos e infraestructura, además de una serie de capacitaciones en prácticas de cosecha y manejo de semillas y plagas. 

Despensas vivas 


En primera instancia, el Grupo de Investigación en Agroecología de la U.N. Sede Palmira buscó los lugares idóneos para establecer las despensas vivas (cultivos). Se consideraron 14 fincas, de las cuales 10 cumplieron con todos los requerimientos. 
Después la Institución adquirió una base de semillas nativas y criollas entre los cultivos de los agricultores, dentro de la cual estudió la diversidad genética: 18 razas de maíz, 25 variedades de frijol y 2 de soya. 
Según el coordinador del proyecto, Juan Carlos Ortiz, para la multiplicación de las semillas se trabajó con una metodología de investigación-acción participativa con los campesinos: “no vemos al agricultor como un simple objeto de estudio. Para nosotros es un coinvestigador por los conocimientos que nos puede aportar sobre la manera como se cultivan determinadas variedades de semillas, cómo se prepara el terreno, cuáles son los usos y las recetas con las que se pueden consumir las cosechas”. 
Las capacitaciones giraron en torno a temas como el uso de tecnologías apropiadas para pequeños agricultores en cosecha y poscosecha, talleres de manejo adecuado de semillas y registro de costos para que el campesino sepa a qué precio vender sus productos. 

Biodiversidad en semillas 
Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), durante el siglo XX cerca del 75 % de la diversidad vegetal de uso agrícola se perdió por el abandono de cultivos y prácticas tradicionales en la búsqueda de mejores rendimientos económicos. 

Fuente: fin/FH/MLA/LOF

miércoles, 12 de octubre de 2011


Invierno: cerca de 1.500 productores beneficiados con entrega de semillas
para seguridad alimentaria y reactivación de siembras.

Colombia
Más información
Myriam Astrid Montoya
Departamento de Comunicaciones
Tel (1) 422 73 00 ext 1261 -1262 Bogotá Colombia.

jueves, 21 de julio de 2011

SEMILLAS DE LA TIERRA.

                                                     EL ÁRBOL DE QUINA.
El árbol de quina cuya corteza se extrae una infusión que durante varios siglos fue la única droga existente contra la malaria.

  ¡NUESTRO PLANETA ES LA VIDA!.