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viernes, 25 de septiembre de 2026

India pone a prueba 19 variedades internacionales de frutilla bajo producción hidropónica

 La compañía Berry Fresh Agrotech LLP se encuentra en Mahabaleshwar, Maharashtra —la capital de la frutilla de India, ubicada a 1.400 metros de altitud—, donde produce frutillas hidropónicas todo el año. Actualmente, la empresa está realizando uno de los ensayos de genética internacional más diversos.

El verano pasado, produjo una fruta que igualó la calidad de invierno en términos de sabor, equilibrio entre azúcares y acidez, color y vida útil. ¿La única brecha? El calibre. Esto ha llevado a la empresa a plantearse una pregunta específica sobre la genética.

Actualmente, India no posee un programa nacional de mejoramiento de frutillas, por lo que todas las plantas son importadas. Portalfruticola.com  entrevistó a Ketan Sodha, fundador, socio y CEO de Berry Fresh Agrotech LLP, empresa que está realizando ensayos con 19 variedades.

“El objetivo es probar genética de Florida, España, Italia, Uruguay, Japón y Países Bajos bajo condiciones indias, especialmente en un sistema hidropónico sin suelo, para identificar las variedades con mejor desempeño”, adelanta el ejecutivo. 

¿Qué características buscan identificar entre las distintas variedades?
Precocidad, rendimiento, sabor, color, forma, brillo, equilibrio entre azúcares y acidez, firmeza, consistencia productiva, tolerancia al calor y resistencia a enfermedades. 

¿Por qué decidieron trabajar con genética de Florida, España, Italia, Uruguay y Japón?
Cada origen aporta características diferentes. Florida destaca por su genética tolerante al calor y de alto sabor; España e Italia, por sus variedades comerciales, rendimiento y vida poscosecha; Uruguay, por genética adaptada al hemisferio sur; y Japón, por su sabor y calidad. Así podemos comparar distintos materiales en lugar de depender de una sola fuente. 

¿Qué diferencias han observado entre las variedades en términos de sabor, tamaño, color, firmeza y rendimiento?
El sabor ha sido excepcional; el tamaño, comparable al cultivo a campo abierto; el color, rojo brillante y uniforme; y la firmeza, excelente. El rendimiento fue de 408 gramos por planta, todavía bajo porque estábamos en una etapa de aprendizaje. 

¿Qué variedad ha mostrado el mejor desempeño hasta ahora bajo el sistema hidropónico?
Destacaron Parthenope, de Italia, y Felicity y Elyana, de Florida. 

¿Qué resultados preliminares han obtenido y cuándo esperan contar con los datos finales del ensayo?
Aprendimos que el cultivo hidropónico sin suelo es muy diferente al cultivo a campo abierto y requiere un manejo muy preciso. Actualmente estamos recopilando y procesando los datos. 

¿Qué potencial ven para que alguna de estas variedades sea cultivada comercialmente a mayor escala en India?
Ese es precisamente el objetivo: probarlas primero a esta escala y llevar a una mayor superficie solo aquellas cuya genética ya hayamos comprobado. 

Sobre la producción hidropónica sin suelo

¿Qué ventajas ofrece este sistema en comparación con la producción convencional de frutillas en India?
Permite producir durante todo el año, incluso en monzón y verano, cuando el cultivo convencional en suelo no produce. Trabajamos con fibra de coco, fertirrigación automatizada y agua de lluvia, obteniendo fruta con niveles cercanos a cero de residuos y metales pesados. 

¿Cuáles son los principales desafíos técnicos de producir frutillas a 1.400 metros sobre el nivel del mar?
Los principales son la baja luminosidad y la alta humedad durante el monzón. Fuera de eso, las condiciones de nuestra región son favorables y allí se produce cerca del 85% de las frutillas de India.

¿Cómo manejan factores como la temperatura, humedad, nutrición y riego durante los meses de verano?
Contamos con un estanque de 1,5 millones de litros de agua de lluvia y sistemas de nebulización de alta presión. La temperatura máxima no supera los 32 °C y el principal desafío es mantener la humedad. Además, utilizamos inteligencia artificial para gestionar la fertirrigación y el riego, con un consumo promedio de 75 ml de agua por planta al día.


Ketan Sodha, fundador, socio y CEO de Berry Fresh Agrotech LLP.

¿Qué rendimientos pueden alcanzar bajo este sistema y cómo se comparan con la producción convencional?

El objetivo inicial fue aprender y desarrollar los sistemas necesarios para escalar, no maximizar el rendimiento. El rendimiento registrado fue de 408 gramos por planta.

Sobre la producción de verano

¿Qué hace particularmente desafiante producir frutillas de alta calidad durante el verano indio?
La escasez de agua, el estrés térmico y la presión de enfermedades son los principales desafíos del cultivo convencional. Además, con altas temperaturas es difícil controlar la temperatura de la zona radicular en suelo abierto.

¿Cómo han logrado mantener durante el verano niveles de sabor, equilibrio entre azúcares y acidez y color comparables a los del invierno?
Aplicando principios de fisiología vegetal y fitopatología de acuerdo con las necesidades específicas de cada variedad.

¿Creen que este modelo de producción podría replicarse en otras regiones de India?
Absolutamente. Estamos expandiéndonos a cinco ubicaciones en India, con hasta 150 acres en total, y negociamos con potenciales socios e inversionistas de Europa y Norteamérica.

El mercado y el futuro

¿Cómo ha evolucionado la demanda de frutillas en India?
Actualmente, la demanda supera ampliamente la oferta. Según información compartida por referentes de la industria, solo el 1,5% de la población india ha probado frutillas, en un país de 1.450 millones de habitantes.

¿Existe una brecha entre la calidad de las frutillas producidas localmente y las expectativas de los consumidores?
Sí. La falta de un programa nacional de mejoramiento obliga a los productores a trabajar con material vegetal importado de manera inconsistente. La producción sin suelo puede ayudar a reducir esa brecha en términos de residuos y metales pesados, pero es un desafío de todo el sector.

¿Qué oportunidades ven para desarrollar una industria de frutillas de mayor calidad en India?
Hay oportunidades en calidad e inocuidad, producción durante el monzón y verano, y desarrollo de subproductos como fruta liofilizada, congelada y pulpa. La genética es parte de la oportunidad, pero el potencial va más allá de la sustitución de importaciones.

¿Cuál es el siguiente paso para el proyecto una vez finalizados los ensayos?
Estamos en conversaciones con inversionistas para construir un terreno de 12,33 acres (4,99 hectáreas), de los cuales más de 8 acres (3,24 hectáreas) estarán bajo polyhouse. El proyecto contempla más de 200.000 plantas y una producción anual de aproximadamente 144.000 kg.

¿El objetivo final es desarrollar o seleccionar variedades de frutilla específicamente adaptadas a las condiciones de India?
Sí. Buscamos identificar o desarrollar genética adaptada a las condiciones de India, para avanzar hacia variedades desarrolladas específicamente para el país y reducir la dependencia de material importado.







 


lunes, 2 de junio de 2025

Nuevas semillas de maracuyá elevarían la producción nacional hasta 25 toneladas por hectárea

 Ocho nuevas variedades élite de maracuyá, más dulces, resistentes y productivas que las tradicionales, fueron identificadas por investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL). Estas plantas aumentarían la productividad nacional de 17 a más de 25 toneladas por hectárea y fomentarían su consumo gracias a sus propiedades nutracéuticas, que incluyen antioxidantes, potasio, magnesio y vitaminas A y C.

En Colombia se cultivan más de 12.000 hectáreas de maracuyá en más de 20 departamentos, con una producción anual que supera las 210.000 toneladas, con Antioquia, Meta y Huila como líderes. Sin embargo, el cultivo enfrenta desafíos importantes: bajos rendimientos, escasa tecnificación, uso de semillas no certificadas y una alta incidencia de enfermedades como la fusariosis, causada por hongos del género Fusarium, que generan marchitamiento y pudrición en las plantas.

Para enfrentar este problema, el Grupo de Investigación en Recursos Fitogenéticos (Girfin) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira desarrolló un proceso de mejoramiento genético que permitió identificar ocho accesiones élite de maracuyá. Estas variedades destacan por su alto rendimiento, mayor porcentaje de pulpa, dulzura y resistencia a plagas y enfermedades. Actualmente se están validando o evaluando en campo con productores de Antioquia, Meta, Caldas, Valle del Cauca y Huila.

Selección genética desde el campo colombiano

Las variedades élite surgieron de un riguroso trabajo de campo realizado en 52 cultivos de 27 departamentos. Inicialmente los investigadores recolectaron muestras en fincas productoras y luego las evaluaron agronómicamente analizando indicadores como rendimiento, contenido de azúcar, porcentaje de pulpa y tolerancia a factores adversos. A través de análisis estadísticos y varios ciclos de selección, identificaron las plantas superiores que hoy permiten avanzar hacia la producción de semilla certificada.

Mientras en Colombia el maracuyá estándar alcanza en promedio 17,2 toneladas por hectárea, las nuevas variedades élite superan las 25 toneladas desde el primer año de producción. Cada fruta contiene más del 50 % de pulpa, un contenido de azúcares con grados Brix superiores a 14,5 y una mayor tolerancia comprobada a las enfermedades más comunes del cultivo.

Además del trabajo en campo, las variedades se caracterizaron genética y molecularmente en laboratorio, lo que permitió verificar su estabilidad y sus ventajas frente al maracuyá convencional. Paralelamente el equipo realizó injertaciones con especies silvestres del mismo género, Passiflora, como la cholupa (Passiflora maliformis), incorporando genes de resistencia a enfermedades.

“Hemos tenido muy buenos resultados con estos sistemas de aprovechamiento de recursos genéticos que no posee el maracuyá pero sí otras especies afines”, explica el profesor Jhon Albeiro Ocampo, líder del Girfin.

Advierte además que “el gran problema de este cultivo es la ausencia de un sistema de semillas confiable: actualmente las plantas que se siembran en el país no cuentan con respaldo genético ni sanitario, lo que aumenta los riesgos para los agricultores y limita el desarrollo técnico del maracuyá”.

Transferencia del conocimiento al agricultor

Como parte de este proceso, el Girfin también ha producido publicaciones científicas y elaboró un manual técnico –disponible en el repositorio institucional– con recomendaciones detalladas sobre densidad de siembra, sistemas de riego, manejo nutricional y control de plagas. Estas herramientas buscan facilitar la adopción del cultivo mejorado por parte de productores y viveristas, fortaleciendo así el vínculo entre la investigación y el campo.

Uno de los grandes desafíos es aumentar el consumo de maracuyá en Colombia. Aunque es una fruta tropical reconocida, su valor nutracéutico, es decir, su capacidad para contribuir a la salud, sigue siendo poco aprovechado. Gracias a su contenido de antioxidantes, vitamina C, potasio y fibra, el maracuyá fortalece el sistema inmunológico, mejora la digestión y apoya la salud cardiovascular.

También contiene compuestos como flavonoides y alcaloides naturales, asociados con efectos calmantes sobre el sistema nervioso, lo que le confiere un valor funcional adicional. Incluirlo en la dieta no solo aporta beneficios nutricionales, sino que además impulsa una cadena productiva con alto potencial económico y social para el país.

Recientemente el profesor Ocampo presentó los resultados del proyecto en el II Congreso Mundial de Pasifloras, realizado en Medellín con la participación de expertos de más de 15 países. Esta visibilidad internacional no solo valida el trabajo científico realizado por el Girfin, sino que también posiciona a Colombia como referente regional en el mejoramiento genético de frutas tropicales con alto valor económico y nutricional.







viernes, 2 de mayo de 2025

Campesinos de Silvania conservan hasta 5 variedades de yacón, un tubérculo desconocido en el país

 En 5 fincas campesinas de Silvania (Cundinamarca) se cultivan y conservan variedades de yacón amarillo, blanco y morado, tubérculo parecido a la papa y el ñame que tiene propiedades para regular el azúcar en sangre y proteger la salud digestiva, pues ayuda a que las bacterias “buenas” sobrevivan. Una investigación reveló que este tesoro agrícola andino tiene hasta 5 variedades gracias a las buenas prácticas agroecológicas, el intercambio de semillas y el conocimiento campesino, pese a su casi total desconocimiento en las ciudades, un hallazgo novedoso para un cultivo del que casi no se ha investigado en el país.

Esto fue lo que encontró Sandra Juliana Díaz Wagner, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien se interesó desde el primer momento por esta planta, desconocida por las personas en las ciudades pero que en el corazón rural de Cundinamarca es el sustento económico y alimentario para los campesinos y habitantes de Silvania, un municipio ubicado a 44 km de Bogotá que cuenta con más de 20.000 habitantes.

Con el apoyo del Grupo de Investigación sobre el Cultivo de Ñame del Instituto de Biotecnología (IBUN) de la UNAL, la investigadora llegó al yacón (Smallanthus sonchifolius), una planta andina de raíces dulces y refrescantes, similares a la yuca o el ñame. Rica en fructooligosacáridos, actúa como prebiótico natural que protege las bacterias buenas del cuerpo, reduce el colesterol y regula la glucosa. En la industria alimentaria se usa como jarabe o endulzante.

Pero su potencial va más alla. Según otra línea de investigación liderada por la ingeniera biológica Deysi del Rocío Sánchez Cuasapud, profesora de la UNAL Sede Medellín, esta planta contiene inulina, un compuesto que puede transformarse en fructosa mediante una enzima llamada inulinasa. Esta sustancia no solo mejora la digestión y combate el estreñimiento, sino que ha mostrado capacidad para inhibir bacterias asociadas al cáncer de colon. Para el estudio, realizado en 2015, el equipo científico utilizó biotecnología para optimizar su producción, con miras a desarrollar jarabes funcionales que ayuden al control glucémico en personas con diabetes. Estas evidencias refuerzan la idea de que el yacón no solo es un recurso agrícola olvidado, sino también un aliado natural en la prevención de enfermedades crónicas.

Con ese panorama, y motivada por el valor nutricional y ecológico del cultivo, la magíster Diaz Wagner llegó a Silvania para escuchar a quienes cultivan el yacón. En 5 fincas campesinas —Rosal, Chuguaca, Caracasana, El Arca y El Retoño—, de no más de 3 hectáreas, este alimento se preserva gracias a las buenas prácticas agroecológicas y al vínculo con el ecosistema: árboles nativos (guayabo, níspero, mango, entre otros), arbustos y vegetación que protegen el suelo, regulan la humedad y atraen polinizadores e insectos benéficos como escarabajos y lombrices.

Un método para leer la biodiversidad del territorio

Aunque las 5 fincas tuvieron un desempeño formidable, El Retoño presentó los mejores resultados, destacándose en todos los criterios evaluados, especialmente en diversidad y extensión de conectores internos, prácticas de conservación y conciencia ambiental. Esto es importante porque en el país se sabe muy poco sobre este cultivo, por lo que hace falta más investigación para determinar cómo se relacionan estos hallazgos con el yacón producido en Cauca, Nariño, Huila, Tolima y Antioquia.

En dichos terrenos se preservaron hasta 5 morfotipos de yacón. Recordemos que cuando se habla de morfotipo se hace referencia a las diferencias en color, sabor y textura de cada planta, en especial de su tubérculo. “Aunque en Colombia entidades como Agrosavia ya han determinado algunas variedades de yacón en el país, en el trabajo de campo y el día a día rural es difícil saber y determinar cuáles son especies distintas, o en qué casos tienen diferencias genéticas” afirma la investigadora Díaz.

Añade que “en los cultivos de Silvania se resaltan los tipos de yacón amarillo, morado y blanco, los cuales se describen en la literatura como alimentos con un gran potencial para la salud humana, por lo que ya forman parte de la soberanía alimentaria del municipio, con un potencial enorme para ser un renglón fuerte de la economía del país, pero el desconocimiento aún no le ha permitido tener la relevancia que merece”.

La experta expresa que, “sobre las cifras oficiales de producción también hay un obstáculo grande para este cultivo, pues no hay un censo riguroso y confiable que establezca cuánto se produce en el país y cómo se distribuye por los departamentos, más allá de saber en dónde se concentra; en este caso Cundinamarca es uno de los principales”.

El estudio demuestra que la conservación de esta planta no es un accidente ecológico sino el resultado de una decisión consciente de la comunidad, que además de aportar al conocimiento académico ofrece una vía clara para diseñar políticas públicas de soberanía alimentaria y protección del patrimonio natural de Colombia. 

En un mundo donde la agricultura se enfrenta a desafíos crecientes –desde el cambio climático hasta la pérdida de suelos fértiles y la dependencia de semillas comerciales– el yacón emerge como un símbolo de lo que aún se puede rescatar: las raíces profundas, la diversidad viva, y una forma de cultivar que alimenta tanto el cuerpo como la historia.

Además, pone en el centro una idea crucial: la conservación de la biodiversidad agrícola no se puede desligar de la cultura campesina. Son los agricultores –hombres y mujeres–, con sus saberes y sus vínculos con la tierra, quienes han mantenido vivas especies como el yacón, incluso cuando el mercado y las políticas públicas las han dejado de lado.

La investigación contó con la dirección y el apoyo de los profesores Tomás Enrique León Sicard, del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA), y Silvia Bustamante Rodríguez, del IBUN. Además, la magíster destaca el acompañamiento y trabajo conjunto con la investigadora Gloria Corredor, del IBUN.






martes, 12 de septiembre de 2023

"De la tristeza a la alegría" pasan nuevas variedades de aguacate resistentes a enfermedades

 La pudrición de la raíz, o “tristeza del aguacate”, provocada por el hongo Phytophthora cinnamomi Rands, es una de las enfermedades que más inquieta a los productores de aguacate, ya que debilita los árboles hasta destruirlos, generando cuantiosas pérdidas económicas. En la genética estaría la respuesta a la búsqueda de variedades más resistentes y eficaces: tres genotipos con altos niveles de tolerancia al patógeno prometen convertirse en una alternativa.

Mediante la aplicación de un novedoso método, la investigación del biólogo Yeison David López Galé, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, desarrollada de manera conjunta con la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia), permitió identificar las mejores variedades del Banco Nacional de Germoplasma de Aguacate, resistentes a la pudrición de la raíz.

“Esta enfermedad se ha reportado en todas las zonas productoras del territorio nacional, y en los últimos años ha sido un factor predisponente para el abandono de cultivos, como ocurrió en los Montes de María, al norte del país, en donde su cobertura disminuyó en más de 60 % entre 1980 y 1990”, explica el magíster.

Pese a ello, Colombia cuenta con cerca de 80.000 hectáreas destinadas a este cultivo, del cual se obtienen 900.000 toneladas anuales, lo que proyecta al país como uno de los principales productores del mundo.

“La tristeza de aguacate impide que la planta reciba agua y nutrientes, por lo que termina marchitándose hasta la muerte; su fuerza letal es tal, que puede acabar con el 50 % de las plantaciones”, anota el investigador, quien desarrolla este trabajo desde hace seis años junto a Agrosavia.

Se trata de una problemática que exige pensar en los pequeños y medianos productores, que son quienes más necesitan de la tecnología para poder ser más competitivos frente a mercados tan fuertes como el mexicano.

“En la actualidad la enfermedad se trata mediante el uso indiscriminado de productos de síntesis química de alta toxicidad, los cuales no solo son ineficientes para el control de la enfermedad, sino que además ocasionan incremento en los costos de producción y generan graves impactos ambientales”, señala.

De hecho, en su opinión, “la pepa del problema radica en un inadecuado manejo porque su tratamiento se limita a una sola estrategia y también por la falta de un diagnóstico acertado del agente causal”.

La respuesta está en la genética


Para la investigación se evaluaron 7 genotipos o variaciones genéticas nativas del Banco Nacional de Germoplasma de Aguacate de Agrosavia, de la especie Persea americana, una de las más consumidas en el país.

Primero se estandarizó una metodología de propagación clonal que permitió contagiar las raíces de los aguacateros con el hongo, y a diario se documentó la aparición de síntomas de la enfermedad a través de la identificación de clorosis (amarillamiento), marchitez, muerte de tallos y pudrición radicular.

Con dicha metodología también se utilizó semilla sexual, es decir la pepa del aguacate, como patrón nodriza o portainjerto temporal, para incrustar la variedad que se quiere clonar. Cuando el injerto o la yema prendieron, las plántulas se llevaron por 20 días a un cuarto de etiolación o cámara oscura para acelerar su crecimiento.

Después las plántulas se trasladaron a condiciones de vivero, en donde a la base del tallo se le aplicó etiolado, que son reguladores de crecimiento, con el propósito de estimular su enraizamiento. Para que el patrón clonal enraíce de forma adecuada se necesitan 5 meses.

Así se identificaron 3 genotipos de aguacate con altos niveles de tolerancia o resistencia al patógeno, los cuales se proponen como selecciones promisorias para su uso como portainjertos o patrones clonales: BGA0216, BGA0080 y BGA0122, según la nomenclatura de Agrosavia.

“Ahora queremos realizar una segunda injertación la de la variedad comercial. Aquí determinamos que es una planta clonada, tanto en la parte de la copa (injerto) como en el portainjerto (patrón), para lograr identidad genética por ambos lados”, anuncia el magíster.

También confirmó la alta susceptibilidad de cultivar aguacate Hass como patronaje para producir material de siembra, pues en la investigación se determinó que no es recomendable debido a la alta susceptibilidad que tiene de contagiarse de la enfermedad. En ese sentido, el magíster ajustó y validó la metodología de propagación clonal para evaluar el aguacate por primera vez en el país.