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jueves, 11 de junio de 2026

UNAL destaca en ranking que mide la producción científica de Colombia

 La Sede Bogotá ocupó el segundo lugar nacional en el ranking Art-Sapiens 2026 y logró que sus artículos científicos llegaran a revistas de 50 países. Además, las Sedes Medellín, Manizales, Palmira y La Paz mejoraron su posición, reflejando el alcance nacional de la investigación que se produce en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Dicha medición evalúa a las instituciones de educación superior según su producción de artículos científicos publicados en revistas nacionales e internacionales. La edición 2026 del ranking Art-Sapiens deja una fotografía poco común: las cinco Sedes de la UNAL que clasificaron avanzaron posiciones.

El resultado más destacado lo obtuvo la UNAL Sede Bogotá, que alcanzó el segundo lugar nacional con 486,9 puntos y 905 artículos científicos registrados durante el periodo evaluado se consolidó como uno de los principales referentes de la producción científica colombiana. Sus grupos de investigación lograron que los resultados de sus trabajos fueran publicados en revistas de 50 países, la cifra más alta entre las instituciones que integran el Top 15 del ranking.

La Sede Medellín también confirmó su peso en la producción científica nacional. Con 202 puntos, ocupó el octavo lugar del ranking general y se mantuvo dentro del Top 10 de las instituciones con mejor desempeño del país. Además, sus artículos circularon en revistas de 29 países, un dato que habla de una investigación con alcance internacional.

Entre las universidades públicas, fue la quinta con mayor número de publicaciones científicas, con 380 artículos registrados en el periodo evaluado, lo que refuerza el papel de la UNAL Sede Medellín como uno de los polos más sólidos de generación de conocimiento en Colombia.

El avance de la Sede Manizales es uno de los más llamativos dentro de la Universidad. Pasó del puesto 70 en 2025 al 39 en 2026, con 73,4 puntos, y sus investigaciones fueron publicadas en revistas de 18 países. Este salto muestra una mayor visibilidad de su producción científica y el fortalecimiento de grupos que, desde el Eje Cafetero, están logrando que sus resultados circulen en escenarios académicos más amplios.

La Sede Palmira también registró un crecimiento importante: pasó del puesto 109 al 64, con 45,5 puntos, y publicó artículos en revistas de 17 países. Su avance resulta especialmente valioso porque refleja cómo la producción científica de la UNAL se fortalece desde territorios distintos a los grandes centros universitarios tradicionales, ampliando el mapa nacional de la investigación.

La Sede de La Paz, la más joven de la Institución, alcanzó el puesto 109 con 17,4 puntos y publicaciones en revistas de 7 países. Aunque su escala es distinta a la de sedes con mayor trayectoria, su presencia en el ranking muestra un proceso de consolidación académica e investigativa en el Caribe colombiano, una región estratégica para ampliar el impacto territorial de la UNAL.

Estos resultados cobran especial relevancia si se tiene en cuenta que el ranking evalúa variables asociadas a la internacionalización de la producción científica, como las publicaciones en revistas extranjeras, los artículos escritos en inglés y la diversidad de países donde circulan los resultados de investigación. En otras palabras, no solo mide cuánto se publica, sino también qué tan lejos llegan esos nuevos conocimientos.

Así se calcula el ranking

El ranking Art-Sapiens es elaborado por Sapiens Research y clasifica a las instituciones de educación superior colombianas a partir de la producción internacional de artículos científicos.

Para la edición 2026 fueron evaluadas 368 instituciones activas y clasificaron 260, entre sedes principales y seccionales.

La metodología tiene en cuenta cinco variables: publicaciones en revistas colombianas, publicaciones en revistas extranjeras, artículos en español, artículos en inglés y diversidad de países donde circulan los resultados de investigación, este último indicador permite medir el alcance internacional del conocimiento producido por las universidades y la capacidad de sus investigadores para participar en conversaciones científicas globales.

Los resultados se construyen a partir de la información registrada por los grupos de investigación categorizados ante el Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación (MinCiencias) en las plataformas GrupLAC (Grupo Latinoamericano y del Caribe) y CvLAC (Currículum Vitae Latinoamericano y del Caribe), que recopilan y validan la producción científica de investigadores, semilleros y grupos de investigación del país.

 






lunes, 4 de mayo de 2026

Europa impulsa su producción de aguacate y mango con España a la cabeza

 La producción de aguacate y mango en Europa vive un momento de expansión sostenida, con España concentrando cerca del 80% del volumen total del continente. Aunque el país ibérico aún representa una porción menor a nivel global, el crecimiento ha sido suficiente para consolidar estos cultivos dentro de la oferta agrícola europea.

En este contexto, el sector, liderado por la Organización Interprofesional del Aguacate y el Mango de España, Intertropic, busca dar un paso clave: que el consumidor no sólo incorpore estas frutas en su dieta diaria, sino que también reconozca y valore su origen. A través de la campaña “Aguacate y Mango de Europa: Frutas con Corazón”, la industria apunta a posicionar atributos como la cercanía, la frescura y los altos estándares de producción como factores decisivos en la compra.

 Para conocer más detalles de la iniciativa, Portalfruticola.com conversó con Antonio Carpintero, director general de Intertropic, quien comentó las estrategías que están desarrollando para potenciar las frutas europeas.

 ¿Cuál es el principal objetivo de la campaña “Aguacate y Mango de Europa: Frutas con Corazón”?

Que el consumidor no solo adquiera aguacate y mango, sino que identifique y valore el origen europeo. Queremos poner en valor lo que hay detrás del producto: cercanía, trazabilidad, calidad y un modelo de producción exigente. En definitiva, ayudar a que la decisión de compra sea más consciente.

 ¿Por qué consideran necesario visibilizar el origen europeo de estas frutas ahora?

El consumo ya está consolidado, pero el origen todavía no está tanto en la mente del consumidor. El aguacate y el mango forman parte del día a día, pero muchas veces no se diferencia de dónde provienen ni qué implica elegir uno u otro origen. Este es el momento de dar ese paso y poner en valor el producto europeo.

¿Qué rol juega Intertropic en esta iniciativa?

Es la entidad que impulsa y coordina la iniciativa. Representa al conjunto del sector y actúa como punto de unión entre producción, comercialización y distribución. Nuestro papel es clave para ordenar el mensaje, reforzar el posicionamiento del origen europeo y dar visibilidad a todo el trabajo que hay detrás del producto.

¿Qué ventajas tiene el modelo de producción europeo en términos de calidad y seguridad alimentaria?

Europa cuenta con uno de los marcos normativos más exigentes del mundo. Esto se traduce en controles estrictos, trazabilidad total y garantías en toda la cadena. Para el consumidor, esto significa confianza: saber de dónde viene el producto y bajo qué condiciones se ha producido.

¿Cómo ha evolucionado el perfil del consumidor de estas frutas en los últimos años?

Ha pasado de ser un consumidor puntual a uno habitual. Hoy el aguacate y el mango están plenamente integrados en la dieta, asociados a salud, conveniencia y versatilidad. Ya no son productos de tendencia, sino de consumo cotidiano.

¿Qué factores han incidido en el fuerte crecimiento del consumo de aguacate y mango en Europa?

Principalmente, el cambio en los hábitos alimentarios hacia opciones más saludables, junto con la versatilidad de ambas frutas. También ha influido su presencia en restaurantes, redes sociales y en los lineales de distribución, lo que ha facilitado su normalización en la cesta de la compra.

¿Qué factores han permitido a España convertirse en el principal productor europeo?

El país combina varios elementos clave: clima favorable, experiencia acumulada, profesionalización del sector y una cadena comercial bien estructurada. Además, el sector ha sabido adaptarse e innovar, tanto en variedades como en técnicas de cultivo.

¿Cómo se distribuye la producción dentro del país y qué regiones lideran?

Andalucía es el principal polo de producción de ambos cultivos, especialmente Málaga y Granada, donde se concentra históricamente el cultivo subtropical. Pero el mapa está evolucionando; se están produciendo avances relevantes, en especial para el aguacate, en la Comunidad Valenciana, así como en Canarias, donde el cultivo tiene también un papel destacado. Asimismo, y para el aguacate, se está viendo una expansión hacia otras provincias como Cádiz y Huelva, e incluso por el noroeste de España ya empiezan a surgir plantaciones.

¿Qué importancia tienen mercados como Francia, Italia y Reino Unido para el sector?

Son mercados clave. Francia es un gran consumidor y muy relevante para el aguacate. Italia es un mercado en crecimiento, con mucho potencial, y Reino Unido es un mercado maduro, donde la competencia es alta y la diferenciación por origen cobra especial importancia.

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¿Qué desafíos enfrenta España para mantener su liderazgo?

El reto es seguir siendo competitivos en un contexto cada vez más exigente. Factores como el agua, los costes de producción o la competencia internacional obligan al sector a seguir mejorando y, sobre todo, a explicar mejor su valor diferencial.

¿Cómo esperan que evolucione el consumo en los próximos años?

El consumo tiene todavía un amplio margen de crecimiento en Europa. Actualmente, el consumo per cápita, tanto de aguacate y mango se sitúa en torno a los 2 kg, pero el sector trabaja con el objetivo de acercarse a los 5 kg en los próximos años.

Ese crecimiento no será solo en volumen, sino también en valor, con una mayor sensibilidad hacia el origen, la calidad y la forma de producción.

¿Existe potencial para expandirse a nuevos mercados fuera de Europa?

Sí, pero el foco actual está en Europa. Aún hay mucho recorrido para consolidar el origen europeo en los mercados actuales. A partir de ahí, se podrán explorar oportunidades en otros destinos de forma estratégica. Es clave seguir trabajando unidos para reforzar el posicionamiento del origen europeo.




jueves, 26 de febrero de 2026

Colombia proyecta aumentar exportaciones de pasifloras al 10% con producción más sustentable

  

Actualmente, la industria exportadora de pasifloras en Colombia atraviesa un momento decisivo. Aunque las exportaciones superan los US$ 65 millones al año, los volúmenes han disminuido cerca de 4% respecto del año anterior, en un escenario marcado por mayores exigencias sanitarias del principal destino: la Unión Europea.

Es importante recordar que en 2024, Europa concentró cerca del 90% de los envíos colombianos de pasifloras, proporción que se mantuvo en 2025. A diciembre del 2025, las exportaciones alcanzaron un total de más de 70 millones de dólares, con un volumen neto de casi 14 millones de kilos. 

Portalfruticola.com conversó con la directora ejecutiva de la Corporación Gremial de Exportadores de Pasifloras de Colombia, Marisol Parra, quien se refirió al endurecimiento de los controles bajo el Pacto Verde Europeo, “el cual implica un aumento en el muestreo e inspección de fruta colombiana: del 10% al 20% del volumen que ingresa al bloque comunitario, debido a exigencias en los Límites Máximos de Residuos (LMR)”.

Explicó que el incremento de las inspecciones ha generado mayores costos logísticos, demoras y presión financiera sobre las empresas exportadoras, lo que ha llevado incluso a que algunas empresas decidan retirarse del mercado europeo. 

Asimismo, esta situación ha provocado una reducción en el cultivo de pasifloras, afectando la oferta exportable. “Aunque el alza en precios internacionales compensó parcialmente la caída en volumen, el impacto estructural obligó al sector a replantear su estrategia productiva” indicó.

Rol de los pequeños productores 

Parra dijo que uno de los principales desafíos radica en la estructura productiva del sector. “El 85% de la fruta exportable proviene de pequeños productores, mientras que solo el 10% corresponde a cultivos propios de grandes exportadoras”.

Detalló que la atomización hace más compleja la implementación de cambios técnicos y sanitarios, especialmente en el uso responsable de agroquímicos y el cumplimiento de períodos de carencia exigidos por mercados como el europeo.

Frente a este escenario, Parra comentó que, como gremio, han intensificado el trabajo territorial. Tras el Congreso Mundial de Pasifloras realizado en Medellín, se decidió replicar el modelo en versiones regionales enfocadas directamente en productores. El próximo encuentro se realizará el 13 de mayo en Neiva, departamento del Huila, una de las principales zonas productoras.

Agregó que el objetivo es acercar la institucionalidad —incluyendo autoridades sanitarias y organismos de promoción comercial— a los predios rurales, fortalecer la comunicación del riesgo y generar conciencia sobre la importancia de cumplir los estándares internacionales.

Parra dijo que hasta ahora los productores han mostrado receptividad y disposición al cambio, aunque persisten mitos respecto a la eficacia de los bioinsumos y existe preocupación por los costos de transición.

Reconversión tecnológica

El desafío que tiene el sector es claro: producir fruta más sustentable. Por ello, el eje estratégico de la industria es la reconversión tecnológica hacia una producción más limpia. 

La ejecutiva comentó que, en alianza con el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), están estructurando un plan de acción que incluye campañas de capacitación, sensibilización y acompañamiento técnico en campo.

Además, el gremio trabaja con la Fundación de Usos Menores de Estados Unidos y con la Corporación CABI, organismo internacional especializado en control biológico, para formular un proyecto orientado al desarrollo de bioinsumos específicos para pasifloras.

Parra dijo que la meta es, en el plazo de un año, contar con una propuesta tecnológica sólida que permita reducir la dependencia de moléculas de síntesis química, combinando bioplaguicidas y agroquímicos tradicionales bajo protocolos técnicos adecuados. Se proyecta incluso la creación de biofábricas gremiales que aseguren calidad, disponibilidad regional y precios competitivos.

El presente de la industria 

Colombia cuenta con más de 20.000 hectáreas sembradas de pasifloras y una producción cercana a 320.000 toneladas anuales, de las cuales apenas el 4% se exporta. 

En ese sentido, Parra expuso que el objetivo es elevar ese porcentaje al 10% en los próximos dos a tres años, impulsando nuevas siembras bajo estándares de producción limpia.

El sector también está trabajando en diversificar los mercados de destino. “Aunque Europa sigue siendo el principal mercado, el sector avanza en gestiones para abrir Estados Unidos, donde la admisibilidad sanitaria aún se encuentra en fase final de negociación entre autoridades técnicas de ambos países”, señaló Parra.

Especificó que la expectativa es que, una vez habilitado el mercado estadounidense, este pueda igualar en cinco años la relevancia que hoy tiene Europa, reduciendo así la alta dependencia del bloque comunitario.

Agregó que también se exploran oportunidades en Chile y China —con especial interés en granadilla— y otros mercados de América del Norte y Centroamérica, aunque actualmente representan una fracción menor del total exportado.

Fortalecimiento del sector 

Frente a los desafíos que enfrenta la industria, Parra enfatizó que los pequeños productores no están solos, ya que el proceso implica acompañar a miles de agricultores en una modernización técnica que garantice calidad, sostenibilidad y competitividad internacional.

La ejecutiva concluyó diciendo que la apuesta gremial combina apertura de mercados, reconversión tecnológica e incentivos a nuevas siembras, con un mensaje claro hacia el sector: “fortalecer la industria exportadora no solo impacta en cifras comerciales, sino en generación de empleo rural, mejora de ingresos y dignificación del trabajo en el campo colombiano”.

*Fotografías gentileza Corporación Gremial de Exportadores de Pasifloras de Colombia













lunes, 17 de noviembre de 2025

Estiércol de cerdo y bacterias, aliados para la producción sostenible de fertilizantes

 Colombia importa grandes volúmenes de fertilizantes sintéticos, de los cuales se aplican en los cultivos cerca de 392,5 kg por hectárea, una práctica costosa que además deja fuertes huellas ambientales. En contraste, el estiércol de cerdo —uno de los residuos agroindustriales más abundantes y ricos en carbono— suele desecharse sin aprovechamiento, pese a su potencial como insumo. Cuando este se descompone de forma controlada libera moléculas que actúan como fuente de energía para bacterias que pueden fijar nitrógeno de manera natural y favorecer el crecimiento de los cultivos como el tomate.

Es urgente hacer un cambio, ya que hasta el 50 % del nitrógeno aplicado se pierde en el suelo, y las emisiones de óxido nitroso —un gas 300 veces más potente que el CO₂— siguen en aumento. A esto se suma que desde 2020 los precios de los fertilizantes han aumentado más del 300 % debido a la crisis de insumos provocada por la pandemia de Covid-19, un impacto fuerte para los productores.

En este contexto, convertir los ácidos derivados del estiércol porcino en alimento para bacterias fijadoras de nitrógeno abre una ruta sostenible para producir una alternativa biológica, reducir costos y disminuir la contaminación asociada tanto con el uso de químicos como con los 55 billones de toneladas de residuos animales que se generan cada año.

Frente a este crítico panorama es necesario buscar soluciones en los procesos y organismos naturales, y en esa línea la investigación realizada por Nicolás Rodríguez Romero, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, en conjunto con la Universidad del Valle, extrajo ácidos grasos volátiles del estiércol de cerdo y los convirtió en el alimento de comunidades microbianas capaces de fijar nitrógeno en las raíces del tomate.

Selección natural en pro de la abundancia 

La fijación de nitrógeno es el segundo proceso biológico más importante para sostener la vida en el planeta, por lo que el punto de partida fue aislar microorganismos capaces de realizarla de manera eficiente. Estas bacterias funcionan mejor cuando actúan en comunidad, pues juntas potencian su capacidad para producir biofertilizantes.

En lugar del camino tradicional de trabajar con cepas aisladas, el investigador implementó un método de ingeniería de microbiomas, partiendo de una muestra de suelo rica en biodiversidad microbiana. A partir de allí se creó un sistema en donde solo podían prosperar los organismos capaces de fijar nitrógeno.

Durante 6 semanas los microorganismos se expusieron en biorreactores a condiciones altamente selectivas. El medio de cultivo incluía los ácidos grasos volátiles como única fuente de carbono y el aire como la única fuente de nitrógeno, una configuración que generó una presión evolutiva intensa, ya que allí solo sobrevivieron y se multiplicaron las bacterias capaces de consumir los ácidos grasos y fijar nitrógeno atmosférico al mismo tiempo.

El monitoreo reveló una especie de selección natural en miniatura. Semana tras semana, el magíster registró la disminución de los ácidos grasos y el aumento de nitrógeno disponible. “La desaparición de los ácidos grasos nos indicaba que estaban siendo consumidos, mientras que el aumento de nitrógeno en el medio nos confirmaba que la fijación biológica estaba ocurriendo de manera efectiva”, señala.

Las comunidades obtenidas lograron usar los ácidos grasos volátiles como alimento y aumentaron en 76 % su capacidad de fijación de nitrógeno, lo que se reflejó en un mejor crecimiento del tomate tanto en hidroponía como en suelo, frente a las plantas que no recibieron el tratamiento microbiano.

Además del seguimiento a los ácidos grasos y al nitrógeno total, se evaluó el desempeño de las comunidades en diferentes diluciones, se comparó su respuesta frente a mezclas de ácidos grasos volátiles (AGVs) tanto sintéticos como provenientes del estiércol, y se midió el nitrógeno acumulado en el sobrenadante, que alcanzó valores de hasta 9,8 mg·mL⁻¹.

Las pruebas en invernadero confirmaron que la inoculación modificó la composición microbiana de la rizosfera y mejoró la producción, equiparando resultados obtenidos con fertilización química convencional.

El análisis de estas comunidades reveló 3 géneros bacterianos dominantes: TaibaiellaAureimonas y Sinirhodobacter, poco comunes en biofertilizantes comerciales y con un potencial biotecnológico aún por explorar. Para identificarlos, se extrajo ADN de los cultivos, se secuenció y se realizó un análisis bioinformático a partir del efluente de los reactores, procedimiento aplicado específicamente a los tratamientos con mezclas de AGVs de cerdo y AGVs sintéticos.

Este análisis permitió detectar taxones poco conocidos asociados con la fijación de nitrógeno y sugirió interacciones sinérgicas en la comunidad, un comportamiento compatible con el aumento de pH (acidez) y la mayor disponibilidad de nitrógeno observada durante el proceso.

Otro hallazgo fundamental fue el comportamiento “social” de estas comunidades al interactuar con la planta. “El tomate no aceptaba a toda la comunidad, sino que, través de señales químicas, seleccionaba activamente a los microorganismos más compatibles con su fisiología, estableciendo una simbiosis personalizada”, explica el investigador. Este proceso sugiere que cada cultivo podría elegir sus propios socios microbianos ideales, abriendo la puerta a biofertilizantes ajustados a las necesidades de cada planta.

De desechos orgánicos a alimento microbiano

Una vez la comunidad estaba establecida, había que buscar su alimento. Por eso, el punto de partida para obtener esos ácidos fue la digestión anaerobia realizada con el estiércol, un proceso que, en condiciones sin oxígeno, descompone la materia orgánica. De esto se obtiene biogás, pero también ácidos grasos ricos en moléculas conocidas como el acético, propiónico y butírico, “compuestos ricos energéticamente para el metabolismo microbiano”, explica el investigador Rodríguez.

El líquido resultante, rico en estos compuestos, pero aún con una composición compleja y presencia de sólidos, se sometió a un proceso de filtración y centrifugación para eliminar impurezas y partículas mayores. El resultado fue un licor que contenía la mezcla de ácidos, y para hacerlo aún más puro, el investigador implementó una fase de destilación, un método de separación que aprovecha los diferentes puntos de ebullición para generar una evaporación controlada de los componentes volátiles.

El producto final fue un sustrato líquido rico en carbono que constituyó la base del medio de cultivo para las comunidades microbianas. Esta transformación no solo resuelve un problema ambiental al darle un uso de alto valor a un desecho, sino que además reduce drásticamente los costos potenciales de producción del biofertilizante, ya que el sustrato principal proviene de una fuente gratuita y abundante.









lunes, 2 de junio de 2025

Nuevas semillas de maracuyá elevarían la producción nacional hasta 25 toneladas por hectárea

 Ocho nuevas variedades élite de maracuyá, más dulces, resistentes y productivas que las tradicionales, fueron identificadas por investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL). Estas plantas aumentarían la productividad nacional de 17 a más de 25 toneladas por hectárea y fomentarían su consumo gracias a sus propiedades nutracéuticas, que incluyen antioxidantes, potasio, magnesio y vitaminas A y C.

En Colombia se cultivan más de 12.000 hectáreas de maracuyá en más de 20 departamentos, con una producción anual que supera las 210.000 toneladas, con Antioquia, Meta y Huila como líderes. Sin embargo, el cultivo enfrenta desafíos importantes: bajos rendimientos, escasa tecnificación, uso de semillas no certificadas y una alta incidencia de enfermedades como la fusariosis, causada por hongos del género Fusarium, que generan marchitamiento y pudrición en las plantas.

Para enfrentar este problema, el Grupo de Investigación en Recursos Fitogenéticos (Girfin) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira desarrolló un proceso de mejoramiento genético que permitió identificar ocho accesiones élite de maracuyá. Estas variedades destacan por su alto rendimiento, mayor porcentaje de pulpa, dulzura y resistencia a plagas y enfermedades. Actualmente se están validando o evaluando en campo con productores de Antioquia, Meta, Caldas, Valle del Cauca y Huila.

Selección genética desde el campo colombiano

Las variedades élite surgieron de un riguroso trabajo de campo realizado en 52 cultivos de 27 departamentos. Inicialmente los investigadores recolectaron muestras en fincas productoras y luego las evaluaron agronómicamente analizando indicadores como rendimiento, contenido de azúcar, porcentaje de pulpa y tolerancia a factores adversos. A través de análisis estadísticos y varios ciclos de selección, identificaron las plantas superiores que hoy permiten avanzar hacia la producción de semilla certificada.

Mientras en Colombia el maracuyá estándar alcanza en promedio 17,2 toneladas por hectárea, las nuevas variedades élite superan las 25 toneladas desde el primer año de producción. Cada fruta contiene más del 50 % de pulpa, un contenido de azúcares con grados Brix superiores a 14,5 y una mayor tolerancia comprobada a las enfermedades más comunes del cultivo.

Además del trabajo en campo, las variedades se caracterizaron genética y molecularmente en laboratorio, lo que permitió verificar su estabilidad y sus ventajas frente al maracuyá convencional. Paralelamente el equipo realizó injertaciones con especies silvestres del mismo género, Passiflora, como la cholupa (Passiflora maliformis), incorporando genes de resistencia a enfermedades.

“Hemos tenido muy buenos resultados con estos sistemas de aprovechamiento de recursos genéticos que no posee el maracuyá pero sí otras especies afines”, explica el profesor Jhon Albeiro Ocampo, líder del Girfin.

Advierte además que “el gran problema de este cultivo es la ausencia de un sistema de semillas confiable: actualmente las plantas que se siembran en el país no cuentan con respaldo genético ni sanitario, lo que aumenta los riesgos para los agricultores y limita el desarrollo técnico del maracuyá”.

Transferencia del conocimiento al agricultor

Como parte de este proceso, el Girfin también ha producido publicaciones científicas y elaboró un manual técnico –disponible en el repositorio institucional– con recomendaciones detalladas sobre densidad de siembra, sistemas de riego, manejo nutricional y control de plagas. Estas herramientas buscan facilitar la adopción del cultivo mejorado por parte de productores y viveristas, fortaleciendo así el vínculo entre la investigación y el campo.

Uno de los grandes desafíos es aumentar el consumo de maracuyá en Colombia. Aunque es una fruta tropical reconocida, su valor nutracéutico, es decir, su capacidad para contribuir a la salud, sigue siendo poco aprovechado. Gracias a su contenido de antioxidantes, vitamina C, potasio y fibra, el maracuyá fortalece el sistema inmunológico, mejora la digestión y apoya la salud cardiovascular.

También contiene compuestos como flavonoides y alcaloides naturales, asociados con efectos calmantes sobre el sistema nervioso, lo que le confiere un valor funcional adicional. Incluirlo en la dieta no solo aporta beneficios nutricionales, sino que además impulsa una cadena productiva con alto potencial económico y social para el país.

Recientemente el profesor Ocampo presentó los resultados del proyecto en el II Congreso Mundial de Pasifloras, realizado en Medellín con la participación de expertos de más de 15 países. Esta visibilidad internacional no solo valida el trabajo científico realizado por el Girfin, sino que también posiciona a Colombia como referente regional en el mejoramiento genético de frutas tropicales con alto valor económico y nutricional.







lunes, 14 de abril de 2025

VOG: 80 años de innovación y especialización en la producción de manzanas

 2025 marca un importante aniversario para VOG-Hogar de las manzanas: 80 años dedicados a sus orígenes, experiencia, sostenibilidad y desarrollo de productos y marcas.

Hoy, VOG, uno de los actores más destacados de Europa en la producción y comercialización de manzanas. Comprende 11 cooperativas con más de 4.000 productores que cultivan manzanas en 10.700 hectáreas.

Hannes Tauber, director de marketing de VOG, declaró a Portalfrtuticola que la empresa espera producir 550.000 toneladas de manzanas este año, es decir, unos tres mil millones de manzanas. 

VOG opera en más de 70 países, lo que le permite adaptarse a diferentes mercados y consumidores.

Innovación varietal de VOG

Para VOG, este tema significa introducir y desarrollar nuevas variedades de manzanas que satisfagan las necesidades de los consumidores y se adapten a las cambiantes condiciones climáticas. Esto garantiza una oferta diversa y de alta calidad durante todo el año.

Tauber explica: “El desarrollo de nuevas variedades de manzana siempre ha formado parte de nuestro ADN. Debemos tener en cuenta dos hechos importantes: hemos entrado en una nueva era de innovación varietal y los cambios en los hábitos de los consumidores”. 

Describió tres fases en la innovación varietal en el sector de la manzana: la década de 2000, que estableció la popularidad de Fuji, Pink Lady y Gala; la década de 2010, que introdujo marcas como Kanzi, Envy y Yello; y la fase actual, en la que están desempeñando un papel clave con Giga, RedPop, Cosmic Crisp, Joya, Crimson Snow y SweeTango.

Por ello, cada una de las nuevas manzanas que VOG ha puesto en el mercado en los últimos años tiene una identidad precisa y se dirige a un target de consumidores específico. 

Por ejemplo, Kanzi evoca energía y poder; Envy pretende deleitar los sentidos con una bella imagen; Giga es la manzana poderosa con un fuerte aroma hecha para compartir; RedPop es un snack natural que se puede llevar a cualquier parte; Cosmic Crisp es una manzana única con un sabor celestial, que ofrece sensaciones de otro mundo; y muchas más variedades que esperan ser exploradas.

El otro factor clave que impulsa la innovación varietal es la evolución de los hábitos de consumo, que requieren un enfoque flexible y una comprensión constante del mercado para poder generar valor para toda la cadena, desde el productor de manzanas hasta el consumidor, pasando por el importantísimo papel del minorista. 

“Al mismo tiempo, especialmente en Europa, debemos atraer a nuevos consumidores con propuestas innovadoras y una comunicación que vaya más allá de la simple calidad y salubridad de la manzana, que los consumidores dan por sentados”, afirma Tauber.

La integración vertical de VOG

Hace dos años, el Consorcio se reorganizó centralizando las ventas y ahora cuenta con una estructura interna aún más eficiente. Este cambio proporciona a los socios comerciales del Consorcio un único punto de referencia para sus necesidades de categoría. 

La adopción de esta estructura también ha completado la integración vertical de la cadena de producción: VOG es un sistema que incluye producción, almacenamiento, envasado, ventas y marketing.

“Por no hablar de que nuestra experiencia se concentra en un solo producto, las manzanas. Disponibles en las tiendas todo el año y siempre entre las frutas más vendidas, las manzanas representan una categoría básica en el departamento de frutas y verduras”.

“Además, con nuestra amplia gama de productos y marcas, podemos crear el surtido adecuado para satisfacer las necesidades de una tienda atractiva y diversificada. Por eso, hoy más que nunca, VOG es el ‘Hogar de las manzanas’, el lugar al que los minoristas pueden acudir para cualquier necesidad relacionada con las manzanas y para dialogar y aportar ideas sobre la gestión de la categoría”, señala Tauber.

La integración vertical es un ejemplo de cómo VOG-Hogar de las manzanas adapta su organización y sus procesos para elevar constantemente el nivel de sus servicios y del diálogo entre manzaneros, clientes y proveedores. 

“Consideramos que este diálogo es crucial para abordar aspectos fundamentales como el desarrollo del sector, la innovación varietal, la sostenibilidad y la comunicación dirigida al consumidor final para aumentar su nivel de satisfacción y, por tanto, las ventas y el volumen de negocio”. 

“El objetivo general es satisfacer a productores y consumidores garantizando que VOG y sus socios trabajen conjuntamente para aumentar el valor a lo largo de toda la cadena de producción», concluye Tauber.

El consumidor en el centro

“Para atraer realmente a los consumidores, tenemos que ir más allá del producto y centrarnos en sus necesidades y expectativas”, explica Hannes Tauber. 

“Tenemos que comunicar cómo responde una manzana a distintos estilos de vida, explicar cómo y cuándo consumir, y utilizar el lenguaje de su público cuando sea necesario. Al mismo tiempo, el reto es garantizar que el producto esté disponible en el punto de venta cuando los consumidores sientan la necesidad de comprarlo”, dice.

Además, afirma que enseñar al consumidor a diferenciar el sabor y los momentos de consumo de las manzanas crea valor para el producto, de forma similar a lo que ocurre con los vinos, donde los consumidores son conscientes de que hay detrás de la producción y el origen de cada producto.

Mantenerse en contacto con los consumidores es esencial para que las frutas y hortalizas compitan por el espacio y la preferencia en los pasillos de los supermercados. 

Temporada actual y previsiones futuras de VOG

Del volumen total previsto para esta temporada (550.000 toneladas), unas 515.000 son de producción integrada, y 35.000 toneladas, ecológicas. 

“Nuestros productores de manzanas trabajan en explotaciones familiares a pequeña escala, lo que significa que piensan en las generaciones futuras. Para garantizar la sostenibilidad a largo plazo, trabajan para regenerar el suelo y proteger el medio ambiente, al tiempo que equilibran cuidadosamente la responsabilidad ecológica con la viabilidad económica”, señala.

VOGutiliza redes antigranizo para proteger sus nuevos manzanos y riego antiheladas para mantener y salvaguardar la cosecha.

En torno a 2020 se plantaron árboles nuevos, que están entrando en producción, por lo que Tauber espera que la producción aumente ligeramente entre un 5 y 10%, y se estabilice entre 550.000 y 580.000 toneladas.





miércoles, 3 de abril de 2024

Aumentar la producción del copoazú y una comercialización justa, la batalla en Leticia

 La falta de riego y tecnificación de prácticas sostenibles y resilientes a lo largo del eslabón de producción hace que los costos agrícolas se incrementen, reduciendo la eficiencia y alterando la calidad de los productos. De ahí que algunas de las recomendaciones para mejorar la cadena de valor del copoazú en Leticia son apostarle al desarrollo y la implementación de mecanismos de articulación del sector público y privado que permitan aplicar proyectos agrícolas de intervención regional que impulsen el crecimiento económico de la región, así como asegurar la viabilidad ecológica de las poblaciones de los frutos amazónicos.

“Es necesario implementar proyectos agrícolas de intervención regional que impulsen el crecimiento económico de la región. La comercialización de frutos amazónicos representa una fuente de ingresos para muchas familias urbanas y periurbanas, permitiéndoles satisfacer sus necesidades básicas”.

Así lo asegura el magíster en Estudios Amazónicos Jorhan Jonathan Durán Jaimes, contratista en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede de La Paz, quien señala que los agricultores de Leticia luchan por incrementar la producción que demanda la posesión de sus frutos en cualquier escala de mercado, compitiendo por mejores ingresos que están sujetos a merced de los precios del mercado desigual e inequitativo.

Ante este panorama, los agricultores se ven inmersos en la búsqueda de soluciones para satisfacer las necesidades y oportunidades de negocio en las ciudades y mitigar la dependencia pasiva de los sistemas alimentarios y ecológicos, buscando siempre la tecnificación agropecuaria y la industrialización de sus productos agrosustentables.

“Precisamente la falta tanto de activos productivos en las familias agricultoras como de riego y tecnificación de prácticas sostenibles y resilientes a lo largo del eslabón de producción, hacen incrementar los costos agrícolas, reducen la eficiencia y alteran la calidad de los productos”, detalla el investigador del copoazú (Theobroma grandiflorum), cuya pulpa se utiliza para preparar jugos, mermeladas, yogures, dulces, néctares, salsas, postres, y compotas, entre otros productos.

La riqueza de alimentos producidos o cosechados localmente en Leticia depende en gran medida de la estacionalidad de la oferta natural de las especies a lo largo del año. Esta situación provoca que las cosechas estén disponibles solo durante periodos cortos, generando escasez y altos costos de la fruta fuera de la temporada de recolección.

Leticia cuenta con una población aproximada de 51.000 habitantes, y según la Dirección Nacional de Planeación en 2021 reportó un índice de pobreza multidimensional (IPM) del 48,4 %. Esta situación se complica con la falta de inversión educativa y de estrategias que impulsen la generación de empleo, especialmente formal.

“Por lo tanto, es necesario implementar proyectos agrícolas de intervención regional que impulsen el crecimiento económico de la región. La comercialización de frutos amazónicos representa una fuente de ingresos para muchas familias urbanas y periurbanas, permitiéndoles satisfacer sus necesidades básicas. En el mercado regional existe una fluctuación en la oferta y demanda de diferentes frutos exóticos a lo largo del año, entre ellos copoazú, asaí, arazá, acerola, aguaje y chontaduro”, refiere el magíster.

Estas variaciones estacionales afectan la disponibilidad y demanda de alimentos básicos para las familias locales. Además, se destaca el alto valor nutricional y económico de estos frutos exóticos, lo cual contribuye al crecimiento económico de la región y su industria frutícola.

“La importancia del copoazú en la economía local de Leticia radica en su potencial para generar crecimiento e innovación industrial. A través de la consolidación de un mercado regional se busca lograr un valor agregado que permita competir nacional e internacionalmente con otras frutas de la región”, recalca el magíster Durán.

¿Qué factores influyen en la cadena de valor del copoazú?

El experto identificó diferentes factores que influyen en el desarrollo de este aspecto y que incluyen: producción, distribución, comercialización y transformación del fruto. Además, busca asegurar la viabilidad ecológica de las poblaciones de los frutos amazónicos y una comercialización justa con las comunidades indígenas y los productores locales.

“Se plantea una cadena de valor que garantice una trazabilidad completa de la información; una cadena de valor bien estructurada para un producto en específico, que aplique no solo para los demás productos de Leticia, sino para otras regiones del país”, puntualiza.






miércoles, 14 de septiembre de 2022

Biocarbón, eficaz para la producción de teca blanca, madera dura y gruesa

 Aplicar biocarbón –o carbón activado– en suelos dedicados a plantaciones forestales (madera), por ejemplo de teca blanca (Acacia mangium), aumentaría la producción en un 47 % y ayudaría a reducir el uso de fertilizantes comerciales, los cuales generan un serio impacto al ambiente. Ensayos realizados en Puerto Gaitán (Meta), así lo demostraron.

Solo o mezclado con fertilizantes comerciales, el biocarbón –derivado de residuos de podas y entresacas de árboles de teca blanca– incrementó en el suelo la disponibilidad de nitrógeno, potasio, fósforo y calcio, nutrientes esenciales en el desarrollo de teca blanca, cuya madera se caracteriza por ser dura, resistente y gruesa, y porque se deja transformar fácilmente en vigas, tableros de mesas y sillas, entrepaños de bibliotecas o armarios.

Estos hallazgos se dieron en la investigación del agroecólogo Giovanni Reyes Moreno para optar al título de Doctor en Agroecología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), y es un aporte relevante si se tiene en cuenta que, según datos del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, en 2021 había en el país 531.693 hectáreas dedicadas a las plantaciones forestales comerciales, de las cuales alrededor de 400.000 estaban dedicadas a la madera, y aspectos como el rendimiento son esenciales para que los cultivos sean rentables.

El investigador, quien en la actualidad es profesor de la UNAL Sede Orinoquia, explica que “el biocarbón es un tipo de carbón que se obtiene a partir de la exposición a altas temperaturas de la biomasa (tallos, ramas, hojas, etc.). Una de sus bondades es que funciona como fertilizante orgánico que, combinado con los fertilizantes sintéticos, proporciona una mejor rentabilidad en los cultivos de madera”. 

Sin embargo, en el caso de Meta, por ejemplo, los residuos teca blanca no están siendo aprovechados de manera adecuada y el 40 % de la biomasa queda en el campo como desecho. Si estos se utilizaran como fertilizante la eficiencia de la producción aumentaría hasta en un 30 %.

Primero en vivero

Antes de valorar las bondades del biocarbón en plantaciones de grandes hectáreas, el estudio se adelantó en el vivero de A. mangium, como se le conoce científicamente, en la empresa Cooperación Verde, en el corregimiento de Planas (Meta).

La teca blanca es una especie heliófila, es decir que requiere sol directo para desarrollarse; es de rápido crecimiento, se adapta fácilmente a zonas con condiciones ambientales variables y suele crecer en bosque húmedo y muy húmedo tropical, detrás de manglares y en pantanos.

A pesar de su gran capacidad de adaptación en suelos degradados, con alta acidez y baja fertilidad, en algunas zonas el fuste recto de los árboles de A. mangium no se desarrolla bien, lo cual afecta su aprovechamiento en volumen y reduce su valor comercial.

Para el análisis de las diferentes variables con la adición de biocarbón en el sustrato y en las plántulas de acacia realizó un diseñó experimental con nueve tratamientos, tres repeticiones y  tres materiales a evaluar: carbón activado de teca blanca, fertilizante sintético y mezcla de biocarbón más fertilizante.

Uno de los resultados fue que los tratamientos en los que se mezclaron 40 ton/ha de biocarbón más 50 % de fertilizante mostraron un mayor aumento.

Una alternativa económica al uso de fertilizantes sintéticos

Después del ensayo en laboratorio, el investigador Reyes hizo las pruebas de campo, en las que trabajó con 2.000 ha de plantaciones de Cooperación Verde que producen cerca de 500.000 toneladas de residuos forestales hasta el corte del árbol, lo que genera problemas fitosanitarios y de manejo en el cultivo.

Tomó 27 muestras iniciales y finales de suelo –10 meses después de sembrar las plantas en 27 lotes– en una rejilla rígida de 3 x 9 m, donde cada lote tuvo un área de 80 m²; estas 27 muestras derivaron de 6 muestras iniciales ubicadas a 20 cm de cada punto.

Las muestras se tomaron a una profundidad promedio de 30 cm del suelo y se analizaron según los mismos parámetros usados en el ensayo en vivero. De esta manera se corroboró que al incorporar la mezcla de biocarbón de teca blanca en combinación con el fertilizante sintético y solo el carbón activado en el suelo, se incrementaron los valores de retención de humedad y agua disponible.

De igual manera, el uso del biocarbón hizo que la producción de madera creciera un 47 % en comparación de los fertilizantes sintéticos. Además, aprovechar los residuos orgánicos que deja la actividad forestal permite tener ganancias de hasta 1 millón de pesos por hectárea.

El profesor Giovanni Reyes busca continuar la investigación, pero esta vez aplicado a economías de pequeñas escalas de la región, en especial pequeños productores que puedan tener una alternativa que además de mitigar los costos les permita tener un ingreso extra por la captura de carbono.






jueves, 7 de octubre de 2021

Frío extremo disminuiría producción de vacas lecheras

 Al enfrentarse a temperaturas inferiores a 5,9 °C, las vacas Holstein con más de seis partos producen en promedio 17,1 litros de leche, mientras que en temperaturas mayores a 7,2 °C llegan a producir 19,7 litros, es decir que el frío extremo les haría perder 2 litros/día.

“Si se exponen a bajas temperaturas que no pueden tolerar, estas vacas activan su mecanismo de termorregulación, dado que los cambios en los factores ambientales causan desequilibrio en la homeostasis del animal y llevará a que sufran de estrés térmico”.

Así explica ese comportamiento la zootecnista Carmen Trejo, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, quien evaluó el efecto de la baja temperatura ambiente en vacas de fincas lecheras de los municipios de Pupiales, Guachucal y Pasto (Nariño) para aportar información con la que se puedan enfrentar los efectos negativos del cambio climático en la actividad lechera.

En Nariño la actividad agropecuaria más importante es la producción de leche, sin embargo, cuando ocurren heladas y fuertes lluvias se presentan pérdidas de alimento que alteran las condiciones ambientales y hace que los bovinos utilicen energía para conservar su temperatura en vez de destinarla a la producción y calidad de la leche.

“Por los tratados de libre comercio, las fincas han sentido la presión de ser cada vez más eficientes y competitivas. Muchos productores tienen limitaciones tecnológicas y se deben encontrar formas de afrontar el cambio climático sinque afecte su producción”, menciona la zootecnista.

Mientras fue controladora lechera en el proyecto de selección genética de la Universidad de Nariño, la magíster registró el volumen de leche producido por vaca en el día, obtuvo muestras para su análisis y también revisó registros de temperatura ambiental del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) de la región lechera del trópico alto de Nariño.

Aunque los bovinos son animales homeotermos –que mantienen una temperatura corporal relativamente constante–, la zootecnista resaltó que las vacas pueden mantener sus temperaturas normales entre algunos grados bajo cero y 25 °C, aunque esto depende de las variables climáticas del territorio y las condiciones de cuidado de las vacas (confinamiento, alimentación, etc.).

Metabolismo alterado

“Cuando las vacas están bajo condiciones de estrés se activan mecanismos fisiológicos que pueden incluir respuestas endocrinas, neuroendocrinas y de comportamiento. Especialmente cuando las temperaturas bajan mucho, su metabolismo basal, la frecuencia cardíaca, la secreción de cortisol y otros factores endocrinos pueden aumentar o disminuir su función, lo que repercutirá en la producción de leche”, afirma la investigadora, quien categorizó la temperatura ambiental mínima de las zonas: menor a 5,9 °C, de 5,9 a 7,2 °C y mayor a 7,2 °C.

La zootecnista explica que “la producción y la calidad de la leche dependen del número de partos, el estado de la lactancia y otros aspectos. En esta investigación se trabajó con grupos  de vacas que registran entre uno y 12 partos y comprobamos que la baja temperatura ambiente sería un factor que altere la cantidad de leche producida”.

Por otro lado, el análisis de los datos indicó que la composición de la leche no se afectó por las bajas temperaturas. Sin embargo, el estrés térmico, ya sea por frío o por calor, influye negativamente en el sistema de producción animal. “Quizá al alterar sus procesos metabólicos y fisiológicos las vacas reducen su productividad, eficiencia y bienestar animal, lo que podrían llevar hasta al descarte de animales”, asegura la magíster.

Mayor investigación

El hallazgo de estos efectos negativos serían una investigación pionera en esta región del país, pues la magíster agrega que “aunque existen registros de la actividad lechera a nivel productivo y reproductivo, en finca existe muy poca información de la actividad ambiental”.

Por eso también hace un llamado a promover más investigaciones relacionadas con estrés térmico bajo condiciones de trópico alto, en las cuales se incluyan otras variables del animal –como por ejemplo los factores ambientales de los territorios– para obtener mayor información que pueda explicar la influencia del ambiente sobre la producción y calidad de la leche.

Por último, la zootecnista les recomienda a los propietarios de las fincas considerar los ciclos productivos de las vacas con un número mayor a seis partos. “La producción de leche de vacas adultas se ve afectada por el frío, por lo que es pertinente revisar la edad de cada una y evaluar si aún cumple con parámetros productivos y reproductivos eficientes, o si ya merecen un retiro y descanso”, concluye.