Actualmente, la industria exportadora de pasifloras en
Colombia atraviesa un momento decisivo. Aunque las exportaciones
superan los US$ 65 millones al año, los volúmenes han disminuido cerca de 4%
respecto del año anterior, en un escenario marcado por mayores exigencias
sanitarias del principal destino: la Unión Europea.
Es importante recordar que en 2024, Europa concentró cerca
del 90% de los envíos colombianos de pasifloras, proporción que se mantuvo en
2025. A diciembre del 2025, las exportaciones alcanzaron un total de más
de 70 millones de dólares, con un volumen neto de casi 14 millones de
kilos.
Portalfruticola.com conversó
con la directora ejecutiva de la Corporación Gremial de Exportadores de
Pasifloras de Colombia, Marisol Parra, quien se refirió al endurecimiento de
los controles bajo el Pacto Verde Europeo, “el cual implica un aumento en el
muestreo e inspección de fruta colombiana: del 10% al 20% del volumen que
ingresa al bloque comunitario, debido a exigencias en los Límites Máximos de
Residuos (LMR)”.
Explicó que el incremento de las inspecciones ha
generado mayores costos logísticos, demoras y presión financiera sobre las
empresas exportadoras, lo que ha llevado incluso a que algunas empresas
decidan retirarse del mercado europeo.
Asimismo, esta situación ha provocado una reducción en el cultivo de pasifloras, afectando la oferta exportable. “Aunque el alza en precios internacionales compensó parcialmente la caída en volumen, el impacto estructural obligó al sector a replantear su estrategia productiva” indicó.
Rol de los pequeños productores
Parra dijo que uno de los principales desafíos radica en
la estructura productiva del sector. “El 85% de la fruta exportable
proviene de pequeños productores, mientras que solo el 10% corresponde a
cultivos propios de grandes exportadoras”.
Detalló que la atomización hace más compleja la
implementación de cambios técnicos y sanitarios, especialmente en el uso
responsable de agroquímicos y el cumplimiento de períodos de carencia exigidos
por mercados como el europeo.
Frente a este escenario, Parra comentó que, como gremio,
han intensificado el trabajo territorial. Tras el Congreso Mundial
de Pasifloras realizado en Medellín, se decidió replicar el modelo en versiones
regionales enfocadas directamente en productores. El próximo encuentro se
realizará el 13 de mayo en Neiva, departamento del Huila, una de las principales
zonas productoras.
Agregó que el objetivo es acercar la institucionalidad
—incluyendo autoridades sanitarias y organismos de promoción comercial— a los
predios rurales, fortalecer la comunicación del riesgo y generar conciencia
sobre la importancia de cumplir los estándares internacionales.
Parra dijo que hasta ahora los productores han mostrado receptividad y disposición al cambio, aunque persisten mitos respecto a la eficacia de los bioinsumos y existe preocupación por los costos de transición.
Reconversión tecnológica
El desafío que tiene el sector es claro: producir
fruta más sustentable. Por ello, el eje estratégico de la industria es la
reconversión tecnológica hacia una producción más limpia.
La ejecutiva comentó que, en alianza con el Instituto
Colombiano Agropecuario (ICA), están estructurando un plan de acción que
incluye campañas de capacitación, sensibilización y acompañamiento técnico en
campo.
Además, el gremio trabaja con la Fundación de Usos Menores
de Estados Unidos y con la Corporación CABI, organismo internacional
especializado en control biológico, para formular un proyecto orientado al
desarrollo de bioinsumos específicos para pasifloras.
Parra dijo que la meta es, en el plazo de un año, contar con
una propuesta tecnológica sólida que permita reducir la dependencia de
moléculas de síntesis química, combinando bioplaguicidas y agroquímicos
tradicionales bajo protocolos técnicos adecuados. Se proyecta incluso la
creación de biofábricas gremiales que aseguren calidad, disponibilidad regional
y precios competitivos.
El presente de la industria
Colombia cuenta con más de 20.000 hectáreas
sembradas de pasifloras y una producción cercana a 320.000 toneladas anuales,
de las cuales apenas el 4% se exporta.
En ese sentido, Parra expuso que el objetivo es elevar ese
porcentaje al 10% en los próximos dos a tres años, impulsando nuevas siembras
bajo estándares de producción limpia.
El sector también está trabajando en diversificar los
mercados de destino. “Aunque Europa sigue siendo el principal mercado, el
sector avanza en gestiones para abrir Estados Unidos, donde la admisibilidad
sanitaria aún se encuentra en fase final de negociación entre autoridades
técnicas de ambos países”, señaló Parra.
Especificó que la expectativa es que, una vez habilitado el
mercado estadounidense, este pueda igualar en cinco años la relevancia que hoy
tiene Europa, reduciendo así la alta dependencia del bloque comunitario.
Agregó que también se exploran oportunidades en
Chile y China —con especial interés en granadilla— y otros mercados de
América del Norte y Centroamérica, aunque actualmente representan una fracción
menor del total exportado.
Fortalecimiento del sector
Frente a los desafíos que enfrenta la industria, Parra
enfatizó que los pequeños productores no están solos, ya que el proceso implica
acompañar a miles de agricultores en una modernización técnica que garantice
calidad, sostenibilidad y competitividad internacional.
La ejecutiva concluyó diciendo que la apuesta gremial
combina apertura de mercados, reconversión tecnológica e incentivos a nuevas
siembras, con un mensaje claro hacia el sector: “fortalecer la industria
exportadora no solo impacta en cifras comerciales, sino en generación de empleo
rural, mejora de ingresos y dignificación del trabajo en el campo colombiano”.
*Fotografías gentileza Corporación Gremial de
Exportadores de Pasifloras de Colombia.







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