miércoles, 24 de mayo de 2023

Mejores cultivos de girasol gracias a compostaje de residuos de flores

 La flor que se compra en la esquina tiene todo un trasfondo desde su cultivo y florecimiento hasta su comercialización, y en la mitad de este proceso se encuentran los residuos de los tallos y pétalos que se botan o no se utilizan, pero que tienen potencial como materia prima para la elaboración de un fertilizante con residuos orgánicos (compost), que, al aplicarse en el suelo donde se cultivan girasoles, mejora los niveles de absorción del agua y los nutrientes.

Según la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores, la floricultura genera cerca de 140.000 empleos directos e indirectos, distribuidos especialmente en Cundinamarca y Antioquia. Además, siendo un país tan rico en diversidad de flores (cerca de 1.600 variedades), es el segundo exportador mundial –estas llegan a 89 países– y el principal de claveles.

En Cundinamarca el girasol es protagonista de la floricultura de la región, donde tiene una gran proyección económica; por eso, investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) se dieron a la tarea de buscar la forma de que los suelos ofrecieran el mejor rendimiento posible y encontraron una alternativa viable y útil en los residuos de esta industria.

“En El Agrado, finca productora de flores de Tabio, recogimos una gran cantidad de tallos, flores y raíces que quedan de la producción de claveles (Dianthus spp.) y de girasol (Helianthus annuus), para elaborar un compost y aplicarlo sobre el suelo del próximo cultivo de girasol”, asegura Eliana Carolina Cruz Muñoz, ingeniera agrónoma integrante del proyecto.

Señala además que la aplicación de este abono se dio en distintas dosis para evaluar cuál era la mejor, y también se dejó una parte del suelo sin tratado con el abono para comparar los efectos de integrar estos fertilizantes.

“El compost se produce por la acción de bacterias (termófilas) y hongos que se alimentan de los residuos –organizados en grandes pilas–, y sus heces son el abono para los suelos”, explica.

Al cabo de 3 ciclos de 11 semanas, periodo natural del cultivo de girasol, se evidenció que la densidad aparente disminuyó, es decir que los suelos tenían mayor capacidad de absorción del abono y sus beneficios; la porosidad aumentó, lo que significa un mejor movimiento y retención del agua y los nutrientes en el suelo, además de su integración con las raíces.

“Algo muy importante es que hubo un mayor intercambio catiónico, o sea que las raíces de las plantas interactúan mejor con el suelo y los nutrientes que hay allí, por lo que tienen el sostén necesario para crecer de la mejor manera, lo que también se traduce en un pH o nivel de acidez balanceado y en que en el suelo haya microorganismos, como bacterias fijadoras de nitrógeno y fosfato que ayudan al buen funcionamiento de la planta”, indica.

La concentración ideal de compost fue de 160 kg por hectárea, que se aplicó en cada uno de los ciclos y competía con otras partes de suelo, en donde se ponían 80 kg o 120 kg sin resultados, pero las otras concentraciones no tuvieron los mismos resultados positivos; según la investigadora, parece ser que esta es la medida suficiente, ya que más de 160 kg sería logísticamente una cifra exagerada para los suelos.

“En el experimento también se midió si el mejor compost era el producido por los residuos de clavel, girasol, o su combinación, y lo que pudimos observar es que cuando se utilizan las dos flores el abono tiene las mejores propiedades, lo cual también lleva a pensar en qué otras se podrían añadir para tener un mejor rendimiento, ya que en el país hay una variedad impresionante y los residuos no siempre se reutilizan”, señala la investigadora.

El uso mixto permite una mejor rentabilidad para generar el compost, ya que, como son tantos residuos, en ocasiones es difícil separarlos, por lo que hay que trabajar con lo que se puede identificar y caracterizar de cada planta.

La experta también recalca que para esta industria es importante ofrecer flores de mejor calidad, provenientes de cultivos libres de plagas o bacterias y hongos dañinos, lo cual se evidencia en la rigurosidad con que trabajan los floricultores y en la “Certificación florverde” que deben tener vigente, el cual vigila que los procesos se lleven a cabo de una manera fiable y confiable.






martes, 16 de mayo de 2023

Asistencia alimentaria se queda corta al enfrentar crisis de alimentación en Bogotá

 En esta idea coincidieron los asistentes a la conferencia “Retos para la construcción de la ciudadanía alimentaria en Bogotá”, organizada por egresados de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL). En este espacio se destacó además la necesidad de buscar nuevas estrategias para asegurar el acceso de la ciudadanía a alimentos seguros, suficientes y nutritivos y no tener que depender exclusivamente de la asistencia alimentaria, y se argumentó que es fundamental diversificar las opciones disponibles.

Daniel Bernal Rojas, nutricionista y magíster en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la UNAL, fue enfático al señalar que “el principal reto es que, desde la misma institucionalidad, los decisores y sus respectivos asesores superen la perspectiva de que atender lo alimentario se debe hacer únicamente de forma asistencial”.

De los 21.483 casos de desnutrición aguda reportados por el Instituto Nacional de Salud (INS) a 31 de diciembre de 2022, en Bogotá se registraron 4.089 casos, es decir el 19 %, lo cual evidencia parte de los desafíos relacionados con la seguridad alimentaria.

Precisamente para superar de manera progresiva la inseguridad alimentaria y la malnutrición, desde 2019 Bogotá cuenta con la política pública de seguridad alimentaria y nutricional “Construyendo ciudadanía alimentaria 2019-2031”,con la que se plantea garantizar el derecho a la seguridad alimentaria de los habitantes en la capital del país, a través del abastecimiento de agua y la distribución de alimentos saludables. Pese a ello, los retos permanecen.

Uno de ellos es la disponibilidad y el acceso a alimentos de calidad para todos los ciudadanos, en especial aquellos en situación de vulnerabilidad económica. A pesar de ser una ciudad con una amplia oferta de productos alimentarios, todavía hay áreas y comunidades que enfrentan dificultades para obtener alimentos nutritivos y a precios asequibles. “Esto puede obedecer a limitaciones económicas, falta de acceso a mercados cercanos, o a la ubicación en zonas de difícil acceso geográfico”, indicaron los participantes a la jornada.

Ante esto, el nutricionista Bernal, quien también es consultor en derecho humano a la alimentación –referente distrital de la política pública de seguridad alimentaria y nutricional de Bogotá–, dijo que desde su rol aún ha evidenciado que frente a las crisis alimentarias algunas instituciones tienen como única respuesta la asistencia alimentaria.

“Es crucial superar esta visión, ya que mantenernos en lo que se ha hecho en los últimos 15 años y que hemos comprobado que no funciona no nos llevará a un progreso. Es fundamental impulsar y fortalecer la soberanía alimentaria, posicionándola como un objetivo prioritario. Además debemos hacer del derecho a la alimentación un horizonte de trabajo claro y necesario para asegurar que todos los ciudadanos tengan acceso a alimentos de calidad y suficientes”, indicó.

Para subsanar la inseguridad alimentaria las personas recurren al sonado “rebusque”, tanto de dinero como de alimento, y este tipo de prácticas responden a unos determinantes sociales en la salud que deben ser tratados, reconocidos y abordados de manera particular y no generalizada.

“Si abordamos todo de una única manera en una ciudad como esta que tiene alrededor de 8 millones de personas, nos vamos a quedar cortos en los territorios, que es donde se presentan contextos que desde arriba, desde la institucionalidad, no se percibe” manifestó el experto.

Sobre los conceptos y las proyecciones

Soberanía alimentaria y seguridad alimentaria, entre otros conceptos, aunque parecieran ser diferentes, tienen el mismo objetivo de garantizar que cada persona, hombre, mujer o niño, tenga acceso al derecho humano de la alimentación.

“Algunos de esos conceptos han quedado de gobiernos o se han dado en la academia, pero lo cierto es que se debe tratar de hablar menos de seguridad y soberanía alimentaria y hacerlo más del posicionamiento, el reconocimiento y la garantía que tiene el derecho a la alimentación”, explicó el nutricionista Bernal.

Sobre lo esperado para la ciudad en materia alimentaria para los próximos años, el experto dijo: “yo sinceramente espero que en los siguientes tres o cuatro años haya al menos un cambio positivo en estas cifras de inseguridad alimentaria, que se estabilice y empiecen a disminuir en la medida que se vaya solventando la crisis que ocasionó la pandemia”.

 






jueves, 11 de mayo de 2023

Con menos cantidad de agua se cosechan mejores zapallos

 Con un sistema de riego por goteo, y reponiéndole al suelo el 120 % de evapotranspiración –es decir la pérdida de humedad del suelo a través de la evaporación y la transpiración de la planta–, se obtuvieron zapallos o ahuyama con alto contenido de materia seca y alto peso promedio por fruto. Los ensayos se realizaron con materiales del Programa de Mejoramiento Genético y Producción de Semillas de Hortalizas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, en la Granja Mario González Aranda.

Según proyecciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), uno de los grandes desafíos de la agricultura es atender la demanda de comida en un futuro y prever el agua que se necesitará para producir el 60 % de los alimentos adicionales a 2050. De ahí que se promueva una mejora en la gestión de este preciado líquido y el uso de sistemas de riego más eficaces y sostenibles con el ambiente.

En este contexto empiezan a jugar un papel relevante los alimentos que toleren cada vez más el déficit hídrico o la sequía. Uno de estos es el zapallo, hortaliza con excepcional valor nutricional que forma parte de la base alimentaria en varias regiones del país. También se le conoce como calabaza o ahuyama, su pulpa o materia seca es de color anaranjado, tiene alto contenido en fibra y es sumamente rica en betacarotenos, vitaminas y minerales.

Interesado en explorar esta variedad, el ingeniero agrícola Robert Augusto Rodríguez Restrepo, doctor en Ciencias Agrarias de la UNAL Sede Palmira, evaluó el efecto del régimen de humedad en el suelo sobre el rendimiento y la calidad del fruto de zapallo y la respuesta fisiológica de la planta al déficit hídrico.

“En el caso del zapallo, en el Valle del Cauca se utilizan un sistema de riego por gravedad que no es muy eficiente, pues registra solo el 35 % de eficiencia en el uso del agua, genera pudrición en los cultivares, proliferación de arvenses y pérdida de los fertilizantes”, explica el investigador.

Riego por goteo, el ideal para cultivares de zapallo

Los materiales del Programa de la UNAL empleados para el estudio son Unapal abanico 75, Unapal boloverde y Unapal dorado.

Se aplicaron cuatro ensayos de riego al suelo, desde el más deficitario en agua hasta el mayor en cantidad, lo que provocó en la planta la activación de ciertos mecanismos de tolerancia y resistencia al déficit hídrico (o sequía).

Los tratamientos de riego se basaron en la evapotranspiración de referencia, es decir la perdida de humedad del suelo a través de la evaporación y la transpiración de la planta.

Así, en un primer ensayo se aplicó el 40, 60, 80 y 100 % de la evapotranspiración de referencia y los resultados fueron inferiores a lo esperado, por lo que en la siguiente prueba la oferta hídrica se aumentó en 20 %, o sea 60, 80, 100  y 120 % de evapotranspiración.

Los investigadores encontraron que con 120 % el rendimiento se disparó y se observó el mejor resultado, incluso el contenido de humedad del suelo estaba a capacidad de campo en una profundidad de 30 cm después del riego, que es la profundidad efectiva del zapallo. “Durante los 150 días que duró la evaluación hubo una muy buena toma de nutrientes para estas plantas”, dijo el doctor Rodríguez.

Señaló además que “la idea es decirle al agricultor que regando con un sistema eficiente como el goteo no solo disminuyen los costos de operación y mejoran la absorción de nutrientes, sino que a mediano plazo el costo del sistema de riego que adapten se retribuirá. Los cultivadores pueden sembrar aprovechando la época de precipitación o lluvias del año y en los demás meses emplear el riego, lo que les permitirá planear mejor su época de siembra”.

Con tratamientos de riego bajo la calidad del fruto se vio alterada de forma natural, pues se encontró menos materia seca y almidón en el fruto, pero una mayor presencia de carotenos. Los carotenos les otorgan a los vegetales el color amarillo, naranja o rojo y resultan esenciales para la salud por sus propiedades antioxidantes.

En estas mismas condiciones de riego bajo aumentó la cantidad de semillas, “en principio podríamos pensar que esto es una respuesta fisiológica natural de la planta para preservar su especie, que podría indicar una adaptación de estos resultados parar producir semilla a menor costo de riego”, indica.

No obstante, el tesista consideró que el resultado merece más estudios, pues aunque presentó el mayor número de semillas, el peso de estas disminuyó, lo que puede suponer que tengan menor contenido de grasas.

Los investigadores encontraron que las variedades Unapal abanico 75 y Unapal dorado presentaron mayor capacidad para sintetizar proteínas sin sufrir detrimento significativo de la materia seca ni de rendimiento de los frutos.

“Este hallazgo hace más interesante estos materiales en un futuro plan de mejoramiento genético en aras de afrontar el cambio climático, ya que organizaciones como la FAO recomiendan sembrar cultivares precoces con alta productividad que presenten ciertas características de adaptación al estrés hídrico”, destacó el doctor en Ciencias Agrarias.

La investigación fue dirigida por los profesores Sanín Ortiz Grisales y Harold Tafur Hermann, de la UNAL Sede Palmira, y Magda Piedad Valdés Restrepo, de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia.








jueves, 4 de mayo de 2023

Cocadas y jabones artesanales, usos alternativos para el cacao de La Espriella (Tumaco)

 En esta vereda, ubicada a 30 minutos de Tumaco, 25 familias han aprendido a sacarle provecho a este fruto autóctono de América. La innovación social y el desarrollo sostenible han hecho posible que 11 emprendimientos le apuesten a la elaboración de jabones, cremas faciales y cocadas, entre otros productos con potencial económico. Este es uno de los resultados del proyecto “Cacaotiando Tumaco”, liderado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Uno de los retos de esta iniciativa es agregarle valor a la cadena del cacao de esta zona rural, haciendo que la población vuelva a ver este producto como una alternativa económica viable.

Aunque se encuentre ubicado en una esquina de Colombia, Tumaco no es ajeno a lo que pasa en el país y en el mundo. Por ejemplo, una de sus problemáticas recientes tiene que ver con el invierno que desde 2022 afecta muchas partes del territorio, lo cual impacta en el rendimiento del cacao, y de paso en el margen de ganancias. De hecho, el desbordamiento del río Caunapí, fuente de agua para la población de La Espriella, ha impactado en los cultivos.

A lo anterior hay que agregarle que el precio del cacao –como la mayoría de las materias primas agrícolas– depende de la oferta y la demanda; en este caso, como sucede con el café y el petróleo, Colombia también se rige por el precio de la Bolsa de Valores de Nueva York y Londres.

Precisamente, una de las consecuencias de la pandemia por COVID-19 ha sido el impacta en la variación del precio de este aromático fruto; a ello se agrega que Europa ha empezado a reducir su consumo, por lo que los principales países productores han tenido sobreproducción desde el periodo 2020-2021.

¿Y quién dijo que la única forma de comercializar el cacao es a través del chocolate? Un equipo de expertos de la UNAL se ha dado a la tarea de mostrarles a los cacaoteros de La Espriella toda la versatilidad que ofrece este cultivo.

De la cadena de producción de cacao se generan tres subproductos: el mucílago, la cáscara y la cascarilla. En Colombia se aprovecha solo el 20 % del fruto del cacao, y se estima que cada año se generan 43.940 toneladas de residuos agroindustriales de este cultivo.

El profesor William Vásquez Rodríguez, líder del proyecto “Cacaotiando Tumaco”, indica que “el fruto y sus residuos sirven como materia prima para elaborar productos cosméticos como jabones, cremas humectantes y labiales, entre otros, y en la industria alimentaria galletas y tortas”.

“Con la participación de un equipo interdisciplinario, esta iniciativa quiere devolverle al cacao de la región su papel protagónico para la comunidad, más allá del tema netamente económico, pues este representa un aspecto importante de sus saberes tradicionales, cuyas prácticas se resisten a desaparecer”, afirma el docente.


Agrega que “la agricultura es la base de la economía de los habitantes de esta región, y el cacao es el producto más reconocido; se cultiva en las fincas o en los patios de manera  tradicional, sin tecnificación agronómica como el uso de fertilizantes o la renovación de cacaotales envejecidos, entre otras prácticas que pueden mejorar la productividad de esta actividad, lo cual influye en la rentabilidad”.

“Aunque la manera orgánica de cultivar cacao no atenta contra el medioambiente, evitar que este se vea atacado por enfermedades puede tardar más de un año, lo que retrasa las cosechas”.

Así, estudiantes de secundaria de la Institución Educativa Nuestra Señora del Carmen San Bernardo de Espriella y miembros de sus familias aprendieron sobre el proceso productivo de crear los jabones artesanales a base de cacao mezclándolo con avena, manzanilla o caléndula; también sobre la transformación de esta materia prima en crema hidratante para la piel.

Algunas de estas iniciativas convertidas en emprendimientos llegaron hasta el IV Congreso Internacional de Innovación Social 2022, realizado en la UNAL Sede Manizales, donde las conocieron participantes del sector de innovación de España, Brasil y Uruguay.                                                    

De “Cacaotiando Tumaco” forman parte el Instituto de Estudios del Pacífico de la UNAL Sede Tumaco y el Grupo de Investigación en Artes, Educación y Cultura de la Facultad de Artes de la UNAL Sede Bogotá. Así mismo, cuenta con el apoyo de las egresadas en esta área Lisbeth Meneses, Ana María Segura y Jenny Bueno y 11 estudiantes del Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (Peama) de la UNAL Sede Tumaco, y estudiantes de la Maestría en Educación Artística.








jueves, 27 de abril de 2023

Siembra de cannabis tendría potencial en Cauca y Valle del Cauca

 De la especie Cannabis sativa, cáñamo o marihuana, se pueden obtener textiles y papel, entre otras materias primas. De su flor y semillas se extraen compuestos medicinales para el tratamiento de enfermedades como el cáncer o el sida, y de algunas del sistema nervioso y respiratorio. Además es un reconocido reparador de suelos y fijador de carbono. Por este potencial para el agro colombiano, estudiantes del Colectivo Siembra, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, promueven su cultivo en Cauca y Valle del Cauca.

A pesar del efecto psicoactivo de las plantasenteógenas (tabaco, cannabis, coca, hongos, yagé o borrachero), los usos alternativos ancestrales atribuidos a sus beneficios medicinales e industriales superan cualquier prejuicio o discriminación. En algunas culturas, debido a sus características místicas, estas plantas son apreciadas como “un regalo de los dioses” y están ligadas a sus tradiciones y creencias.

Pero no todo es magia y divinidad, por sus efectos psicotrópicos, su uso es prohibido en algunos países, y consecuentemente estigmatizado. Según el Informe mundial de las drogas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), en 2022 la cannabis fue considerada como la “droga ilegal” más consumida por 209 millones de personas entre los 15 y 64 años de edad, es decir más del 4 % de la población mundial.

En Colombia, el proyecto de ley que cursa en el Congreso de la República para legalizar la marihuana para consumo adulto, en marzo superó por mayoría el quinto debate en plenaria de la Cámara de Representantes, de ocho que deberá surtir, un hecho sin precedentes si se tienen en cuenta los anteriores intentos fallidos.

Ante el escenario que se vislumbra en el país, 40 estudiantes de las Ingenierías Agronómica, Agrícola, Agroindustrial y Ambiental, además de Administración de Empresas y Diseño Industrial de la UNAL Sede Palmira, se unieron para crear el Colectivo Siembra pensado en fomentar el conocimiento y la investigación de estas plantas, y con ello “contrarrestar la desinformación, la discriminación y los estereotipos con los que las asocien”.

Juan David Rojas Villafañe y David Garzón, estudiantes de Ingeniería Agronómica, afirman que “la principal preocupación con la que se creó el colectivo fue cómo atender la estigmatización social hacia quienes consumen y siembran estas plantas”. Así promueven su potencial industrial y medicinal, para lo cual iniciaron con el cáñamo, derivado del C. sativa, uno de los cultivos clave en muchas partes del mundo por su potencial textil e industrial.

Con este propósito, se organizaron en mesas de trabajo con diferentes líneas para sensibilizar a la comunidad universitaria y externa con actividades culturales y para gestionar proyectos con cáñamo e incentivar su cultivo y diversos usos en las comunidades de Corinto y Toribio (Cauca) y en la zona alta y baja del Valle del Cauca.

Cáñamo, cultivo con potencial

“El cáñamo no solo tiene uso textil e industrial, sino que es un reconocido fitorremediador, o reparador de suelos, y fijador de carbono, mucho más eficiente que el pino”, señala el  estudiante Rojas, quien colabora con la Fundación Educando en el Posconflicto para llegar a las comunidades marginadas por la violencia: “queremos decirles que tienen otras alternativas y que pueden darles otros usos a sus cultivos”.

Por su parte el estudiante Garzón menciona que “como sede agrónoma debemos entrar justo en este auge que vendrá por cuenta de la posible legalización del cannabis”, al explicar que a partir del cáñamo los cultivadores pueden elaborar maletas, manillas, botas y otros elementos textiles, además de productos agrícolas y cosméticos.

Se trata de la fibra que extraen de la especie C. sativa, una planta dioica, es decir que tiene flores femeninas y masculinas. De las flores femeninas se forma el “moño”, que es rico en resinas que contienen más de 100 cannabinoides; por el contrario, las plantas macho son más altas y delgadas y contienen vainas que parecen flores, pero su efecto no es el mismo; de estos tallos extraen las fibras y forman una cuerda que es el cáñamo.

Respecto a las propiedades farmacológicas, los cannabinoides son sustancias químicas que se encuentran en las plantas de forma natural y son apreciadas por sus beneficios en el tratamiento de la ansiedad y la depresión, en el manejo del cáncer y el dolor, y para combatir el insomnio y los trastornos alimenticios, entre otros problemas de salud, y por lo tanto estos componentes tienen un alto potencial para la industria farmacológica.






martes, 25 de abril de 2023

Dosis adecuada de fertilizantes garantiza calidad nutritiva de la piña oro miel

 El dulce sabor tropical de la piña oro miel la ha posicionado como una de las frutas más apetecidas por los consumidores de Italia, Reino Unido, Holanda, Estados Unidos y Perú, y como uno de los principales cultivos agrícolas de Colombia. Pese a ser una de las frutas más cultivadas en el país, los pequeños agricultores carecen de información técnica para manejar el cultivo, lo que limita su competitividad. La eficacia en la aplicación de la dosis idónea de fertilizantes les permitiría alcanzar la máxima calidad nutritiva, y de paso ahorrarse unos pesos.

En Colombia la producción de piña abarca cerca de 33.000 hectáreas, 5.000 de las cuales corresponden a la variedad oro miel(Ananas comosus L. cv. MD2), característica por su intenso color amarrillo y alto contenido de vitamina C, con amplia aceptación en el público para su consumo en fresco.

Como parte del proyecto “Incremento de la competitividad sostenible en la agricultura de ladera en el Valle del Cauca”, la investigadora Jennifer López Montoya, doctora en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, analizó el crecimiento, desarrollo y uso eficiente de nutrientes en la piña oro miel que se siembra en el municipio de Dagua, principal productor del departamento, y evaluó el efecto de diferentes dosis de fertilización sobre dichos factores, y en la calidad del fruto.

A diferencia de otras variedades, que presentan ciclos de hasta 24 meses, la piña oro miel da frutos entre 16 y 18 meses. En algunas zonas se da una segunda cosecha, pues las mismas plantas producen otro fruto; sin embargo, muchas veces los cultivadores no saben esto y erradican el cultivo tras la primera.

La investigadora señala que “en esta zona del país los agricultores cultivaban el híbrido MD2 de la misma manera que las otras variedades tradicionales de piña, o con las recomendaciones de otros países; no obstante, por ser diferente en el ciclo de crecimiento y en sus necesidades nutricionales, el manejo agronómico y el uso de fertilizantes en la oro miel se debe dar de forma distinta”.

Fertilización y piña, una alianza nutritiva

El estudio clasificó las dosis que fueron aplicando durante los dos años en categoría alta, media, baja y testigo, que fue la utilizada de manera común e intuitiva por los agricultores. Al final, durante los monitoreos de las cosechas, la cantidad que presentó un mejor comportamiento en zona de ladera fue la dosis media. Sin embargo, la investigadora aclaró que antes que definir la dosis ideal, los cultivadores deben hacer análisis de suelo y destacó los demás resultados importantes obtenidos con la ejecución del proyecto.

Para determinar la dosis idónea, primero se realizaron encuentros y visitas técnicas para conocer las necesidades de los cultivadores de piña en la zona de ladera de Dagua, y de paso se les capacitó en el proceso de fertilización de la variedad MD2.

“En las reuniones se dieron cuenta de que no estaban haciendo bien la fertilización, y que cuando los agroquímicos se utilizan en exceso pueden modificar las propiedades del suelo, además de afectar la calidad de fruto y los cultivos posteriores”, señala la doctora López.

El experimento se montó en el terreno de uno de los productores, seleccionado para que tanto el equipo técnico y de investigación como los demás sembradores participaran en el seguimiento y las capacitaciones en el manejo de los fertilizantes.

Durante todo el ciclo del cultivo se hicieron análisis químicos del contenido de nutrientes y de sus diferentes estados de desarrollo.

Cada dos meses midió el crecimiento de los órganos de la planta y la distribución de materia seca. Se evaluaron factores como: desarrollo y peso del fruto; altura de la planta; diámetro del tallo; pH; sólidos solubles; vitamina C, y contenido de bromelina, una enzima extraída del tallo o del fruto de la piña a la que se atribuyen propiedades benéficas para digerir las proteínas de los alimentos en el estómago o los intestinos.

“Determinamos las diferentes fases de crecimiento del cultivo, cada cuánto se dan y qué cantidad de materia seca acumula el cultivo durante cada fase, y así conocimos las necesidades nutricionales y generamos información relevante para la producción nacional de piña oro

 miel”, puntualiza.

La investigación se realizó con recursos del Sistema General de Regalías y el aval de la Gobernación del Valle del Cauca.







jueves, 20 de abril de 2023

Empaque para alimentos, otro uso para la pepa del aguacate Hass

 La semilla del aguacate sirve para mucho más que ponerla en el fondo del guacamole para que no se negree. Aunque suele verse como un residuo, la pepa contiene proteínas, grasas, fibra y carbohidratos benéficos para la salud, entre otros atributos. En la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales se encontró que también sirve como material para elaborar un empaque plástico para alimentos, gracias a su alto contenido de almidón.

El ingeniero físico Duván Camilo Fuquen Espinel, estudiante de la Maestría en Ciencias - Física, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNAL Sede Manizales, elaboró una biopelícula similar al plástico, pero menos contaminante, que evitaría el deterioro de los alimentos.

Para obtener este material natural se mezclan tres sustancias: el polvo o almidón de la pepa del aguacate Hass, las nanopartículas provenientes de ese mismo compuesto, y el xiloglucano, una molécula presente en la semilla del tamarindo, que hace las veces de látex.

“El 20 % de cada semilla del aguacate Hass contiene el material aprovechable para el proceso, lo que es más que suficiente para crear las biopelículas”, menciona el investigador.

Como si se tratara de una receta de cocina, la pepa del aguacate se pela por completo y luego se sumerge en agua por un día para que suelte más fácilmente la cáscara que la protege. Cuando se ablanda es más fácil molerla con un molino de bolas, o para mayor practicidad en una molienda húmeda (licuadora). Después se seca y se obtiene el polvo.

Como el polvo queda con residuos y grasa natural del aguacate, debe pasar por un proceso de limpieza. “Para ello se utilizó bisulfito de sodio disuelto en agua –en un proceso similar al empleado para purificar el agua de las piscinas–, que se decanta (caer al fondo) y luego se seca para obtener un polvo similar a la maicena”.

“Cuando el almidón está en contacto con el agua forma grumos y se decanta, deja de estar disuelto, así que la limpieza siempre se debe hacer en movimiento con agitación constante y luego ponerse en una máquina de ultrasonido, la cual emite ondas para que los gránulos vibren y no se aglomeren”, explica el magíster.

Para el segundo material, el de las nanopartículas del almidón, el polvo seco pasó por un proceso químico llamado hidrolisis ácida, en este caso con ácido sulfúrico mezclado en agua, para que rompa los gránulos en fragmentos más pequeños y lograr el tamaño deseado, que es de 100 nanómetros, es decir unas 1.000 veces menos grueso que un cabello humano.

“Con el 100 % del almidón usado se obtuvo el 70 % de nanopartículas”, anota el investigador.

Posteriormente las nanopartículas se extrajeron en un proceso de centrifugado (como el de las lavadoras), en una máquina giratoria que separa el líquido del sólido, y luego la parte sólida se secó para obtener el almidón puro.

Para el tercer material, que haría las veces de plástico (elaborado generalmente con látex, o propileno industrial), se utilizó xiloglucano.

Siguiendo el mismo proceso de la semilla de aguacate, se limpió y desintegró hasta volverla polvo. La diferencia es que, en este caso, por una mezcla de alcohol etílico para que convierta el material en una textura gelatinosa y trasparenté que se debe secar en un horno durante un día.


Por último, para construir la película o capa compuesta por estos materiales, el almidón disperso se calentó en agua a 80 °C, y a los 5 minutos se le agregaron las nanopartículas y el gel, se agitó constantemente, y al minuto 10 la temperatura se empezó a bajar progresivamente.

“Lo llevamos a pequeños moldes de vidrio y se expuso a horno durante 15 horas para que tomara una tonalidad amarilla sin olor, adquiriendo así resistencia y flexibilidad”, anota el investigador.

Mediante distintos análisis técnicos especializados se determinó que el material cumple con las propiedades de flexibilidad, es moldeable y resistente a la temperatura e impermeabilización moderada con el impacto del agua y el vapor, por lo que cumple con los criterios básicos de firmeza de un material para cubrir elementos.