martes, 19 de enero de 2021

Deforestación amenaza a la Orinoquia

 El aumento de la deforestación causada por diversas actividades humanas, como la extensión de la frontera agropecuaria, los monocultivos lícitos e ilícitos y los fuegos e incendios, son las principales amenazas para la diversidad vegetal de esta región de Colombia.

La Orinoquia colombiana, que abarca los departamentos de Arauca, Casanare, Meta y Vichada, es un área que alberga gran diversidad de fauna y flora en ecosistemas como pastizales, matorrales y bosques.

El profesor Vladimir Minorta, doctor en Biología y especialista en vegetación y ecosistemas de la Orinoquia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que esta región equivale al 30 % del territorio nacional, y que una de sus características es que tiene una época de lluvias entre abril a octubre, cuando se concentra el 80 % de la precipitación, que es clave en el desarrollo de la vegetación.

“La zona no son solo los grandes Llanos Orientales, en realidad está dividida en una Orinoquia mal drenada –al oeste del río Meta, donde existe un complejo de sabanas o la gran llanura aluvial–, y al este del río la Orinoquia bien drenada, la altillanura o más las elongaciones de la cordillera Oriental, en lo que se conoce como piedemonte”, explica el profesor Minorta.

Agrega que cada una de estas unidades se diferencia en sus ecosistemas y que en toda la región se han identificado alrededor de 4.346 especies de plantas con flores, unos 95 tipos de vegetación y una base de 22 ecosistemas, lo que quiere decir que la zona es más rica de lo que se había pensado.


Transformaciones drásticas

La transformación de la Orinoquia puede estar ligada a la dinámica natural del ecosistema, por culpa de los fuegos, pero el investigador Minorta recalca que la agricultura, los asentamientos urbanos, la ganadería establecida y los monocultivos –ilícitos y lícitos– han diezmado la densidad de la vegetación, por lo que la causa es más un “crisol” que incide en varios elementos afectando la composición de los paisajes.

“Los pastizales han sufrido serias transformaciones por la ganadería extensiva, la pérdida de la cobertura vegetal por la tala, los monocultivos como la palma de aceite, el desplazamiento forzado, es decir que han sido muchas presiones a lo largo del tiempo”, recalca.

“Aunque las formaciones vegetales se han desplazado aún conservan parte de la estructura ecológica principal, lo que demuestra la falsa premisa de que la Orinoquia es homogénea solo porque predominan los pastizales; incluso al interior de estos la composición y las formaciones vegetales varían, es decir en la manera como se asocian para formar comunidades, y eso es solo en los pastizales que se presumían homogéneos, y de ahí en adelante los bosques son aún más amplios”, detalla el profesor Minorta.

Repercusiones de la transformación

Los cambios han implicado desde tener que drenar en algún momento zonas condicionadas a estar con agua, hasta inundar zonas que no están condicionadas para tenerla.

Al respecto, el profesor subraya que eso repercutirá en el tipo de vegetación que se establezca allí, y que es peor cuando se hace con especies que no son colombianas, que no son de esas regiones o que no dominan en la región.

“Es fundamental que hablemos de una caracterización de las amenazas del territorio, de que la transformación tendrá repercusiones en la forma como las formaciones vegetales traten de adaptarse y la pérdida de la arquitectura de la vegetación, y eso se verá en la vida de la fauna y las actividades humanas”.

En el programa #ElResonarDeLaTierra, el investigador habló de la necesidad de usar especies que ya están en el territorio para hacer desarrollo local y no con la expansión de especies foráneas como el caso de algunas palmeras. En ese sentido, dijo que el uso de açai, palma real o moriche podrían ser mejores alternativas que monocultivos que acaban la diversidad vegetal a largo plazo.

“Necesitamos conservar la mayoría no solo las formaciones vegetales, sino también la calidad y las condiciones de hábitat para que se sigan manteniendo; la permanencia de los recursos permite que otras especies de flora y fauna estén allí”, señala el docente.

Para la conservación, el especialista recomienda que se trabaje con el contexto territorial, socioeconómico y cultural para que los académicos establezcan los puentes entre las entidades públicas y privadas para garantizar la permanencia de la oferta ambiental, sus recursos ecosistémicos y el desarrollo ambiental integral.