lunes, 31 de octubre de 2022

Las chagras, más que huertas, espacios de transmisión de conocimiento

 La chagra es el sistema de producción indígena de la región Amazónica, comparable con las fincas o huertas de los campesinos. Sin embargo, para las comunidades nativas estas representan información de profundidad cultural y forman parte de su cosmogonía.

El trabajo de la antropóloga Victoria Andrea Lasprilla López, estudiante del Doctorado en Estudios Amazónicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Amazonia, abre un panorama a la comprensión de las chagras más allá de los aspectos tratados tradicionalmente, los cuales suelen centrarse en las prácticas productivas.

“Las prácticas que se adelantan en las chagras fundamentan el cuidado de la sociedad desde aspectos como la ética, la salud, la alimentación y el ritual, convirtiéndolas en un núcleo de formación de sociedad”, afirma la antropóloga, quien recorrió cerca de 15 chagras de comunidades ticuna, murui-muina y andoques residentes en Amazonas, Caquetá y Putumayo.

Además, convivió con la comunidad nimaira naimekeibiri (que traduce “patio de ciencia dulce”), ubicada en el kilómetro 11 de Leticia, capital de Amazonas, una de las más afectadas por la influencia urbana. En ese recorrido identificó los roles de las mujeres, los hombres y los niños de las comunidades en este escenario tan diverso de siembra y conocimiento.

“Por medio de la siembra también se consolida el pensamiento, la formación del carácter, el manejo del territorio y la adquisición de valores. El trabajo de la chagra aporta al saber especializado y está dotado de un sentido comunal a través de una delegación de roles por género y edad”.

“Por ejemplo, los hombres ticuna participan en las primeras fases del establecimiento de la chagra, en especial en la roza y la tumba; las mujeres se encargan de sembrar, desyerbar y mantener o ‘cultivar’, y la cosecha se realiza de manera conjunta”, explica la antropóloga.

Menciona además que “aunque hay varios tipos de chagra, el trabajo que se hace en ellas aporta a la humanidad y al desarrollo de la sociedad, a través de los conocimientos, relaciones y prácticas sociales que origina. También se considera como un espacio sagrado que actúa a su vez como ámbito de formación de los adultos, niños y jóvenes”.

Apuesta por la diversidad

El estudio de la antropóloga se apoya en un método etnográfico que le ha permitido describir e interpretar sistemáticamente la cultura de las diversas comunidades que forman parte de las chagras.

Para ello realizó entrevistas en profundidad a hombres y mujeres de diferentes generaciones y participó en actividades en las que acompañó tareas como nombrar los alimentos o los diferentes procesos de una chagra, o la elaboración de fariña (harina de yuca brava) y la extracción de fibras para artesanías.

“Gran parte de los sistemas agrícolas reconocidos en nuestro país desarrollan un método de trabajo de monocultivo, es decir que dedican toda la tierra disponible al cultivo de una sola especie vegetal”, anota.

El principio de las chagras que se cultivan en la Amazonia es la diversidad, y llevan un orden determinado por la asociación de especies y otras determinaciones culturales. En ella se cultivan alimentos básicos como yuca, plátano y frutales, esenciales en la seguridad alimentaria de las comunidades indígenas.

También se dedica un espacio al cultivo de especies curativas, que son cuidadas y reproducidas por medio del trabajo familiar.






martes, 25 de octubre de 2022

Nanotecnología frenaría acción de hongo que enferma a los cafetales

 La antracnosis, enfermedad de las plantas provocada por el hongo Colletotrichum spp., les arrebata a los granos de café su intenso y brillante color rojo, los convierte en negros o marrones, puede podrir el cafeto, y si no se toman medidas oportunas se riega por toda la finca generando importantes pérdidas. Para frenar su acción letal, las nanopartículas de óxido de zinc se proyectan como una prometedora alternativa de prevención y control.

La eficacia en el uso de la nanotecnología en el control de la antracnosis se evidenció al comprobar que el óxido de zinc posee una acción antifúngica, es decir que puede de evitar el crecimiento de Colletotrichum spp.

Así, se inocularon hojas de café con el hongo, y una vez contaminadas se les administraron nanopartículas de óxido de zinc y se observó la evolución de la enfermedad. Los resultados son prometedores, pues el óxido retrasó entre un 70 y 90 % la acción del hongo.

Además, durante la observación en laboratorio –en medio del cultivo y en situaciones controladas– se consiguió un porcentaje de inhibición de entre el 86 y 96 %.

Lyda Patricia Mosquera, candidata a doctora en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, menciona que en su investigación también se evidenció que el uso de nanopartículas de óxido de zinc tiene un efecto preventivo.

“Evita el ingreso del patógeno en las hojas del café sin perjudicar el cultivo ni dañar a los cloroplastos (estructuras donde se produce la fotosíntesis), contrario a lo que pasa con los fungicidas y otros productos químicos tradicionales utilizados para el tratamiento del hongo. El zinc es un micronutriente indispensable para el crecimiento y desarrollo de las plantas, que además no afecta sus partes”.

La investigadora señala que su trabajo tenía tres objetivos: (i) hacer el análisis morfológico y patogénico, y la caracterización molecular del hongo, (ii) analizar el desarrollo y su ciclo infectivo en las hojas de café, y (iii) evaluar el efecto de las nanopartículas de óxido de zinc aplicadas in vitro y en hojas desprendidas bajo condiciones controladas.

Para su desarrollo utilizó técnicas como la microscopía óptica y electrónica, útil para apoyar y evaluar la interacción planta-patógeno y la severidad de la infección en la planta.

Lo que sigue ahora es llevar el proceso a invernadero, en donde será expuesto a otras variables para observar si hay cambios en las inhibiciones, evaluar su comportamiento y posteriormente llevarlo a campo. También se debe definir cuántas aplicaciones se requieren para un mayor control de la enfermedad, pues hasta ahora se ha hecho con una sola aplicación y se logró un retraso significativo.

Otro aporte a este trabajo se realiza de manera conjunta con la Universidad del Cauca, donde, un grupo de biomodelos o ratones fueron expuestos a las nanopartículas de óxido de zinc para evaluar si presentaban efectos adversos y asegurar que la salud del caficultor, campesino o trabajador que aplique el futuro nanofungicida no se vea afectada.

“Hasta el momento no se ha registrado ninguna pérdida ni riesgo y se procederá con la evaluación histológica para saber si hubo afectación de los tejidos tras dos meses de estar sometidos al componente”, afirma la estudiante Mosquera, docente de Unicauca.

Con este resultado se espera que los cultivos de café tengan una mayor producción y rentabilidad, ya que, por tratarse de partículas muy pequeñas se amplifica su efecto de esparcimiento, y con una mínima cantidad se alcanza un mayor rendimiento en su aplicación. Para hacerse una idea, un nanogramo es 1.000 millones de veces más pequeño que un gramo.

Los aportes de la investigación han sido reconocidos en eventos académicos en México.

La docente Mosquera ha contado con la dirección de los profesores Jaime Eduardo Muñoz, vicerrector de la UNAL Sede Palmira, y Jorge Enrique Rodríguez, de la Universidad del Cauca, ejecutora del proyecto.






viernes, 21 de octubre de 2022

Hallan en la planta prontoalivio sustancias con potencial antiinflamatorio y anticancerígeno

Carvona y citral fueron las sustancias encontradas en esta planta cultivada en el Pacífico colombiano, luego de un estudio genético de sus componentes químicos; la primera con propiedades antiinflamatorias y la segunda con propiedades anticancerígenas, podrían convertirse en insumo para futuros fármacos. Este estudio, además de dar luces sobre el uso médico de esta especie vegetal, apoyaría la economía de las comunidades de esta región del país.

“Con la investigación se pudo determinar la diversidad de prontoalivio mediante el análisis morfológico de la planta, de su estructura genética y de sus hojas. También fueron relacionadas las concentraciones de los diferentes metabolitos secundarios que la componen a través de diversas metodologías, y por último se hizo la caracterización genética con genotipificación por secuenciación”, señala Gisela Mabel Paz, doctora en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, líder de la investigación.

La genotipificación por secuenciación es un método utilizado para determinar las variaciones específicas que existen en un gen; es una técnica de nueva generación que no se había utilizado antes en evaluaciones de esta especie.

El prontoalivio es un arbusto aromático originario de América, tiene 2 m de largo y ramas de crecimiento determinado y esparcidas, con hojas de 2-7 cm opuestas, o algunas veces alternadas. Se caracteriza por presentar cambios en la composición química de sus aceites esenciales, dependiendo del estado de desarrollo de la planta, el clima, la ubicación geográfica y las características fisicoquímicas del suelo.

Para el estudio se colectaron 44 plantas de los jardines de casas en los departamentos de Chocó (3), Valle del Cauca (1), Cauca (10), Nariño (5), Putumayo (5) y Amazonas (10), además de las introducciones de Ecuador (8) y Costa Rica (1), que formaban parte de la colección del Banco de Plantas Medicinales del Centro Experimental de la UNAL Sede Palmira (CEUNP).

Con la investigación se identificaron varios quimiotipos, “es decir plantas que a pesar de ser de la misma especie pueden tener productos químicos diferentes; así, encontramos unos ricos en carvona –que tiene propiedades antiinflamatorias– y otros en citral, que es un potente anticancerígeno. De tal forma, al conocer las propiedades químicas logramos determinar cuáles eran citral y cuáles carvona, lo que sirvió para identificar sus cualidades medicinales”, explicó la profesora Paz.

El mayor número de compuestos se encontró en Chocó (72) y el menor en Cauca (29). Tras cumplir con los objetivos propuestos en el estudio, la investigadora buscará financiación para continuar con la segunda fase del proyecto y lograr establecer cadenas de valor productivas con esta planta en las comunidades de la región suroccidental del país, iniciativa que buscará beneficiar la producción y mejorar la calidad de vida en estos territorios.

Prontoalivio y parte de la investigación

La investigación formó parte del trabajo de tesis doctoral en la línea de investigación de mejoramiento genético, del Grupo de Investigación Diversidad Biológica Química de Productos  Naturales, la cual contó con la dirección de los profesores Ricardo Benítez, de la Universidad del Cauca, y Amanda Ortiz y Jaime Eduardo Muñoz de la UNAL Sede Palmira.

“En un inicio se planteó para determinar las 10 plantas medicinales más utilizadas por las comunidades indígenas del Pacífico colombiano, dentro de las cuales se encontraba prontoalivio, con la idea de buscar proyectos productivos que beneficiaran a las madres cafetaleras”, intención que en principio fue planeada por la Federación Nacional de Cafeteros y la Universidad del Cauca, donde dicta clases la doctora Paz.

El profesor Jaime Eduardo Muñoz, uno de los directores de la tesis doctoral y vicerrector de la Sede, concluye señalando que “dada la relevancia de la genotipificación, hoy la UNAL Sede Palmira trabaja en un artículo científico con su autor Robert J. Elshire”.





 

miércoles, 19 de octubre de 2022

Silvopastoreo, alternativa para producir carne y leche bajas o neutras en carbono

 Reducir las emisiones de metano producido por el ganado, y a la vez ofrecerle al mercado nacional e internacional una carne libre de emisiones de carbono en todo su proceso productivo, será posible gracias a la iniciativa de docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

El propósito del proyecto “Conformación de paisajes ganaderos productivos con baja huella de carbono y alto bienestar animal, orientados a la sostenibilidad del sector en Antioquia” es implementar paisajes ganaderos sostenibles para su reconversión productiva y ambiental, con estrategias de silvopastoreo.

Dicho sistema de producción combina árboles, pasto y animales rumiantes en un mismo lugar, en pro de la sostenibilidad ambiental y del bienestar de las especies.

Este comenzará con la puesta en marcha de dos clústeres ganaderos bovinos en las zonas del Urabá y Bajo Cauca, en cinco fincas por región –de entre 400 y 500 hectáreas– en los municipios de Arboletes, Necoclí, San Pedro de Urabá, Nechí, Cáceres y Caucasia, orientados a la reconversión ganadera sostenible, con baja huella de carbono y alto bienestar animal.

Además se realizará un monitoreo constante que sirva para caracterizar sus ciclos de vida y generar nichos de mercado futuros para la carne sostenible, a través del incremento del desempeño productivo del sector y la mitigación de sus aportes en gases efecto invernadero (GEI) al cambio climático.

El profesor Luis Alfonso Giraldo Valderrama, del Departamento de Producción Animal de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL Sede Medellín, explica que los forrajes que consumen vacas, búfalos, cabras y ovejas, entre otros animales, son muy ricos en fibra, por lo que dentro de su sistema digestivo habitan microorganismos cuya labor es convertir químicamente esas fibras en sustancias más fáciles de digerir.

“Durante ese proceso se libera el gas metano por vía oral, a través de eructos que los animales emiten las 24 horas del día, pues son procesos de digestión muy complejos, y que luego de 10 años se convierte en C02, como parte del ciclo natural del carbono en la atmósfera”.

Un impacto relevante si se tiene en cuenta que la población de bovinos del país está distribuida en 623.794 predios y constituida por cerca de 27,2 millones de animales ubicados especialmente en Antioquia, que representan el 11,35 % del inventario bovino.

Desde la perspectiva ambiental, el sector pecuario de Colombia emite cada año 66,3 millones de toneladas de CO2, o dióxido de carbono, de los cuales el 40,11 % proviene de las emisiones de metano expulsado por el ganado y el 34,67 % del óxido nitroso, producto de la fertilización, la orina y las heces.

“Los datos evidencian que Antioquia es uno de los departamentos que más emite este tipo de GEI en el país”, anota el experto.

Medición del metano

Varios estudios realizados por el Grupo de Investigación Biotecnología Ruminal y Silvopastoreo (Biorum) han evidenciado que en la ganadería que maneja dicho sistema se puede tener un mayor número de animales.

“Esto sucede básicamente porque mejora la productividad, pues tanto la ganancia de peso de los novillos como la producción de leche son más altas, y bajo la sombra de los árboles se crea un microambiente que hace que estos estén en mejor confort ambiental y que el pasto sea de mejor calidad nutritiva, logrando que los animales coman mucho más”, destaca el docente.

Agrega que “otro beneficio que contrarresta el problema ambiental es que, en el proceso natural de la fotosíntesis, los árboles captan el CO2 y lo inmovilizan en sus tallos, hojas y raíces, y cuando se mezclan con pasto y animales, captan el dióxido de carbono que circula en el ambiente”.

Anota también que aunque en el país ya existen antecedentes sobre la implementación del silvopastoreo en la ganadería, el proyecto cuenta con un componente novedoso que es la forma de medir el metano, un proceso técnico creado en la UNAL Sede Medellín y que se espera pueda ser replicado en todo el país, gracias al interés del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), encargado de hacer el inventario de GEI en el país.

El profesor explica que la estandarización de los protocolos de medición del metano ha sido posible gracias a un trabajo que suma ya tres años.

“Este consiste en introducir en una cápsula un gas llamado hexafluoruro de azufre, que químicamente se liga muy bien con el metano. Dicho objeto tiene una membrana permeable que permite que el hexafluoruro de azufre salga lentamente y pueda ser medido, por lo que lo introducimos vía oral en el animal para que los gases se mezclen en el estómago del animal. Además, le ponemos un collar de PVC que los succiona de manera permanente. Por último, se lleva al laboratorio para medir la concentración de metano unido al gas inicial”, explica el investigador.

El profesor Giraldo, líder del proyecto que cuenta con financiación de recursos del Sistema Nacional de Regalías, destaca que es vital el relacionamiento con empresarios y asociaciones ganaderas.

“Por ejemplo a Colanta y a Asobrangus –una parte de cuya actividad comercial está dedicada a la carne– les interesó el proyecto porque prevén que en un futuro puedan ofrecer un producto comercial con un atributo ambiental bajo en carbono, muy conveniente hoy por una sociedad sensible ante estos temas y con un cambio climático inminente”.

Para desarrollar la iniciativa también se cuenta con una alianza con entidades privadas y asociaciones de productores del sector ganadero para tener un impacto real y positivo en las problemáticas ambientales.






miércoles, 5 de octubre de 2022

En cáscara de papaya buscan antioxidantes con potencial para la industria alimenticia

 La cáscara de la papaya tiene compuestos químicos bioactivos, entre ellos los denominados fenólicos, que tienen un amplio espectro de propiedades biológicas, como por ejemplo efecto antioxidante, lo que permitiría usarlos en la producción de aceites vegetales, para cuya elaboración se utilizan hoy conservantes sintéticos.

Los antioxidantes sintéticos obtenidos de la industria petroquímica se usan en margarinas, mantequillas, aceites vegetales y todo alimento rico en lípidos y ácidos grasos insaturados, para conservar el sabor, color y aroma; sin embargo, pueden provocar tumores, quistes y daños hepáticos en humanos y animales. Por eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho un llamado a los Gobiernos para que fomenten la alimentación saludable.

Como una posibilidad de dar respuesta a dicha problemática, la ingeniera agroindustrial Viviana Andrea Velasco Arango, estudiante del Doctorado en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, ha centrado su interés en la papaya, debido a su alto consumo en el país y al aumento en su producción en el Valle del Cauca.

La investigación “Obtención y evaluación de un extracto de compuestos fenólicos a partir del epicardio de papaya como antioxidante natural en un aceite vegetal comestible”, que se adelanta en este momento, ha sido financiada con recursos de regalías gracias a la convocatoria del Programa Becas de Excelencia Doctoral otorgada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

La estudiante explica que los compuestos fenólicos tienen capacidad antioxidante y pueden ser consumidos por las personas.

“Estos se encuentran en las hojas y en los tallos de los frutos. Son producidos por la planta como un mecanismo de defensa ante un posible factor de estrés que se puede causar por altas temperaturas, falta de riego o de nutrientes en el suelo”.

Además, señala que la cáscara de papaya es un residuo que no se utiliza, y como desecho orgánico contamina suelos y aguas e incrementa la huella de carbono.

“La idea con el proyecto es aprovechar la cáscara de la papaya como subproducto y reincorporarla en la cadena alimentaria para cumplir con la economía circular, que quiere decir que todo residuo sea aprovechado e incluido de nuevo en la cadena de producción agroindustrial”.

De hecho, los compuestos fenólicos también se pueden aplicar a margarinas, carnes y productos cárnicos, procesados y ultraprocesados, para evitar que se pongan rancios.

Residuo prodigioso

El proyecto tiene tres objetivos: (i) hacer una evaluación cualitativa y cuantitativa de los compuestos fenólicos presentes en cáscara de papaya, (ii) hacer un proceso de extracción  asistida por ultrasonido, método para maximizar la concentración, y (iii) evaluar su aplicación para saber si cumple o no con la función antioxidante.

A partir de la revisión bibliográfica y científica, la investigadora constató que los compuestos fenólicos tienen capacidad antioxidante y que pueden ser consumidos por las personas.

Así mismo, que en la cáscara de la papaya se hallan en concentraciones de ácido cafeico, ácido ferúlico y p-cumárico.

Además, contiene vitamina C y concentraciones altas de carotenoides, que también cumplen funciones antioxidantes y tienen un alto potencial en la industria alimentaria.

El siguiente paso ha sido la puesta en marcha de las técnicas experimentales como espectrofotometría (mide la cantidad de luz absorbida por una sustancia) y cromatografía líquida (separa los componentes individuales de una muestra), con las que ensaya en laboratorio los métodos científicos evaluados por otros investigadores, para en la siguiente etapa identificar las cualidades de los compuestos hallados.


A partir de estas metodologías la investigadora hace la extracción del compuesto fenólico total de la cáscara de la papaya y mide su absorbencia para hacer la cuantificación.

En una fase posterior, la estudiante de doctorado espera que el extracto cumpla con la función antioxidante y luego sea escalado en la industria nacional de alimentos.

En su trabajo, la investigadora ha estado acompañada por el profesor de la UNAL Sede Palmira Luis Eduardo Ordóñez, Ph. D. en Alimentos: Valor Nutritivo, Tecnología y Seguridad de la U. de Santiago de Compostela, y el docente de la Sede Medellín Misael Cortés Rodríguez, Ph. D. en Ingeniería de Alimentos de la UNAL.

La producción y el consumo de papaya repuntan en el mundo

En los últimos 20 años la producción de papaya ha aumentado en todo el mundo; en 2020 registró 13,89 millones de toneladas métricas.

Según Statista GmbH, portal de estadística en línea alemán, el principal productor es India (38,61 %), seguido de Brasil (17,5 %), Indonesia (6,89 %), Nigeria (6,79 %), México (6,18 %), Etiopía (2,34 %), República Democrática del Congo (2,12 %) y Colombia (2,08 %).

En Colombia, los departamentos que reportan mayor producción de papaya son Córdoba, Magdalena, Santander y Valle del Cauca.