jueves, 16 de diciembre de 2021

Alianzas propiciarían innovación entre agricultores del Valle

 Apoyo constante y económico, unión entre gremios, academia y Estado, mayor conexión para telecomunicaciones y  capacitaciones administrativas y de mercadeo, son algunas las propuestas que ayudarían a los productores hortofrutícolas del sur del Valle del Cauca a innovar sus sistemas de producción y mercadeo.

Los productores piden y necesitan mejorar sus condiciones comerciales, ya que así también mejoran su calidad de vida. Hasta la fecha aplican técnicas productivas de hace 20-30 años por las que sienten que no obtienen suficientes ganancias”.

Este es el panorama que aprecia Diana Melissa Zambrano Beltrán, magíster en Administración de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, lo que la llevó a analizar la forma en la que las empresas as recopilados y entrevistas a 11 asociaciones hortofrutícolas, la magíster preparó propuestas estratégicas para aumentardo y la Academia se articulen con los productores para apoyarles en formas de innovar y de racionalizar sus c la capacidad de innovación agroindustrial de esta región, en las que la principal consiste en que el Estaostos.

Entre las propuestas destaca que “cuando se realizan convocatorias de seguridad alimentaria e impulso para el agricultor, los requisitos deberían ser más flexibles y con menos tecnicismo, pues a veces la gente del campo no sabe ni siquiera leer o escribir o no tiene acceso a internet y las convocatorias se montan en las web o redes sociales”, explicó la investigadora.

De ahí que resalte que en buena parte del campo rural vallecaucano la conectividad es nula y los productores no alcanzan a conocer estas convocatorias, “mientras más lejos está la zona de cultivo, menos fuentes de información tiene el agricultor”. Sería indispensable que el Estado garantice la conectividad y las telecomunicaciones, pues así también garantiza la seguridad alimentaria y la productividad agrícola.

Así mismo sugiere que entre las Secretarías de Agricultura de los municipios de Dagua, Vijes, Pradera, Florida, Palmira y Candelaria, y la de la Gobernación del Valle, se unan como gremio fuente de financiamiento para que los productores tengan otra alternativa de acceder a los créditos.

“Por lo general el agricultor debe cumplir otra cantidad de requisitos para que les aprueben un subsidio o crédito, algunos llegan a hipotecar sus terrenos a unas tasas de interés muy altas para poder mantenerlos al mismo tiempo. Que el Estado apoye en otras formas de financiación, la disminución de intereses o el pago de las deudas puede ser un alivio económico”, agrega la magíster.

Grave panorama

Además de este contexto, las estrategias anteriores se proponen por otros fuertes problemas que agobian a los productores y que afectarían la seguridad alimentaria en el futuro.

El primero es que muchos de ellos no tienen suficientes recursos para solventar todos los gastos de su producción, especialmente porque “la compra de insumos está muy relacionada con el dólar; a medida que este aumenta se encarecen más los insumos y aunque vuelvan a bajar conservan los precios costosos”.

Como resultado, la magíster detalla que la producción también se encarece para los agricultores y deben vender a precios por debajo de su inversión para no perderlo todo.

Por otro lado, las intermediaciones de venta generan conflicto y poco acuerdo. “El productor no tiene alianzas comerciales grandes como con supermercados ni contratos directos con los compradores, sino que siempre está una persona negociando entre los dos e imponen un precio sin negociar. Esto ocurre con el 90 % de los pequeños y medianos agricultores”, explica la investigadora.

De ahí que sean indispensables sistemas o métodos más elaborados para determinar cuánto cuesta realmente su producto; la magíster también alerta sobre soluciones indispensables para la “fuga de cerebros” del campo a la ciudad.

“La mayoría de las personas del campo son adultos mayores y ellos no quieren que sus hijos continúen con este trabajo porque sienten que no es bien pago ni genera buenos ingresos. Prefieren endeudarse o hacer lo que sea para que sus hijos salgan a la ciudad, pero si no tenemos gente que nos ayuda a producir nuestra comida, la seguridad alimentaria está en un riesgo muy alto”, señala la magíster de la UNAL.

Frente a su estudio, concluye que todo se podría compilar en una política pública de desarrollo y acción para el sector agropecuario que “contemple más allá de solo dar una asistencia técnica y ocasional, pues se debe considerar la situación socioeconómica y productiva de los agricultores”.







lunes, 6 de diciembre de 2021

Pouteria lucuma, alimento ancestral para conservar

Este fruto proveniente del árbol de maco, y que por sus propiedades nutritivas representa un alimento importante para las comunidades indígenas en los valles andinos de Colombia y Perú, está el riesgo de desaparecer debido a la baja siembra y al poco estudio sobre esta especie en el país.


Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el lúcumo (Pouteria lucuma) es acogido principalmente por las comunidades indígenas inga y kamëntšá del Alto Putumayo en Colombia, y forma parte de las muchas especies ancestrales y de la diversidad de los recursos genéticos que las comunidades aprovechan tanto para la alimentación básica como para la agricultura.

Por esto y por sus cualidades medicinales, cosméticas, gastronómicas y nutracéuticas, la ingeniera agrónoma María Antonia Ojeda Ramos, magíster en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, se propuso rescatar el valioso recurso genético de P. lucuma para recuperar su aprovechamiento en el Alto Putumayo.

“En Colombia este alimento es tan poco utilizado, que prácticamente se está perdiendo; los árboles que aún permanecen los reemplazan por nuevos monocultivos como frijol, granadilla, lulo y tomate de árbol, ya que las comunidades buscan obtener mayores ingresos y mejorar sus condiciones de vida”, afirma la magíster.

Señala además que “en Perú, por ejemplo, este fruto tiene un mercado promisorio nacional e internacional, pues se puede consumir fresco o transformarse en harina y se utiliza como ingrediente en tortas, refrescos, chocolates, galletas, etc., lo que sería un modelo digno de aplicar en Colombia, en especial en los pueblos originarios, para aprovechar los cultivos naturales del árbol de maco”.

Conservar la semilla

La magíster de la UNAL caracterizó la morfoanatomía (forma, componentes y cuerpo) de la semilla de lúcuma, analizó la distribución espacial de los árboles en el departamento y recolectó frutos maduros para extraer sus semillas y obtener plantas de conservación.

 Según la literatura, los árboles de maco pueden medir entre 12 y 15 m de altura, tienen una copa de hojas densa densa y esférica, pero su crecimiento es lento. “Este último también puede ser uno de los factores de pérdida porque un agricultor o productor no va a esperar 8 o 10 años para la primera fructificación; sin embargo, si no se cultiva, igualmente el tiempo pasa y a la final se perdería”, resalta la ingeniera.

El fruto de la lúcuma es ovalado, recubierto por una cáscara verde, amarilla o naranja, y cuando está maduro su pulpa se torna amarilla-anaranjada, adquiere una textura seca, harinosa, pero muy dulce, y contiene entre 1 y 4 semillas en su interior.

Como primer hallazgo, la investigadora encontró que solo hay 64 árboles sembrados (un número muy reducido) en terrenos de 22 familias de cuatro municipios del Valle de Sibundoy, Alto Putumayo: San Francisco, Sibundoy, Colón y Santiago. También entrevistó a niños de  escuelas rurales y a tres personas que aunque no tenían sembrado el fruto y el árbol de maco, sí lo conocían.

“Algunas familias lo conservan solo por tradición, al recordar que ‘mi abuelita o mi papá lo sembró’ y lo mantienen por el cariño hacia los padres, pero no ven el aprovechamiento potencial que tiene la fruta, por lo que la cosecha se pierde; otros han tumbado los árboles porque no le ven uso”, expuso la ingeniera.

No aprovechar naturalmente el fruto y que pueda incidir en los recursos económicos de los agricultores sería por la pérdida del recurso genético de la lúcuma.

“Las personas han dejado de sembrar estas semillas tradicionales porque no ven en su cultivo una posibilidad económica de comercialización y porque el trabajo que demandan no compensa los precios de compra que ofrecen los mercados de los pueblos”.

Por eso les recomienda a los pueblos inga y kamëntšá enfocar acciones para recuperar semillas de uso ancestral a través de un proceso comunitario de investigación y participación.

Si se aprovecha correctamente, las comunidades indígenas tendrían un producto atractivo para diversos sectores del mercado, incluso en medicina natural, pues la lúcuma “tiene propiedades anti-hiperglucémicas para prevenir etapas de la hiperglucemia, y las comunidades creen que al consumir este fruto se puede controlar el colesterol alto y tener una longevidad con buena salud”.






miércoles, 1 de diciembre de 2021

Ajíes picantes, más resistentes y rendidores en la UNAL Sede Palmira

 Tres líneas de ajíes (dos Tabasco y un habanero) que se encuentran en proceso de registro ante el ICA han demostrado capacidad para durar mucho más tiempo después de la cosecha, y alcanzar al menos las 80 toneladas de producto por hectárea cultivada.

Uno de los objetivos de mejorar el ají es que fuera más resistente a enfermedades como el ‘tizón del pimiento’ –causado por el patógeno Phytophthora capsici, que produce una mancha oscura en el cuello de la raíz– y el marchitamiento de la raíz, causado por el hongo Fusarium oxysporum, que ha venido en crecimiento, además de virus transmitidos por vectores como la mosca blanca”.

Así lo explica el profesor Carlos Germán Muñoz, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, quien junto al docente Mario García, doctor en Ciencias Agrarias, trabajan en el Programa de Mejoramiento de Hortalizas, que busca no solo generar “En el país siempre se ha cultivado esta especie con semillas que no habían sido mejoradas. nuevos cultivares para el país, sino también fomentar la investigación, la academia y la extensión.

En algunas pruebas, estas líneas de ají –que serían las primeras de esta especie en liberarse en Colombia– han sobrevivido a inundaciones gracias a su alta resistencia a estos patógenos.

Aunque en el país se consume más el ají dulce, como el pimentón, en los últimos años ha aumentado el consumo de especies picantes, por lo que se ha convertido en un cultivo importante, sobre todo para el Valle del Cauca y el Caribe. “El Valle, por ejemplo, debido a su tipo de suelo, es uno de los lugares del mundo en donde los ajíes alcanzan los mejores rendimientos y una alta calidad, y se tiene potencial sobre todo en la producción y exportación de salsas picantes con base de ají”, señala el docente.

Variedades en crecimiento           

El Programa de Mejoramiento, con más de 30 años en funcionamiento, busca contribuir con la investigación al mejoramiento de la producción de semillas de hortalizas, con el uso en fresco para el consumidor, pero también para soluciones agroindustriales.

Es por eso que algunos de los cultivares se han trabajado más en función del rendimiento, la calidad nutricional y otros componentes que sean interesantes para el consumidor.

“Algunos de los cultivares también dan soluciones a problemas fitosanitarios buscando generar alimentos con alta resistencia, mientras trabajamos la parte de gestión para hacer sistemas más eficaces y eficientes y productivos”, señala el docente Muñoz.

 En el Programa  se trabajan cinco especies: tomate (fresco, cherry y silvestre), z, cilantro, habichuela y pimentón, y hasta el momento ha logrado registrar a 14 variedades de hortalizaapallos.


“Este es el único programa del país que está generando nuevas variedades de hortalizas. Parte de la solución generalmente se basa en la importación de semillas que producen y distribuyen compañías de otros países, mientras que con el Programa de Mejoramiento buscamos generar recursos genéticos propios para darle soluciones a los agricultores”.