jueves, 7 de octubre de 2021

Frío extremo disminuiría producción de vacas lecheras

 Al enfrentarse a temperaturas inferiores a 5,9 °C, las vacas Holstein con más de seis partos producen en promedio 17,1 litros de leche, mientras que en temperaturas mayores a 7,2 °C llegan a producir 19,7 litros, es decir que el frío extremo les haría perder 2 litros/día.

“Si se exponen a bajas temperaturas que no pueden tolerar, estas vacas activan su mecanismo de termorregulación, dado que los cambios en los factores ambientales causan desequilibrio en la homeostasis del animal y llevará a que sufran de estrés térmico”.

Así explica ese comportamiento la zootecnista Carmen Trejo, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, quien evaluó el efecto de la baja temperatura ambiente en vacas de fincas lecheras de los municipios de Pupiales, Guachucal y Pasto (Nariño) para aportar información con la que se puedan enfrentar los efectos negativos del cambio climático en la actividad lechera.

En Nariño la actividad agropecuaria más importante es la producción de leche, sin embargo, cuando ocurren heladas y fuertes lluvias se presentan pérdidas de alimento que alteran las condiciones ambientales y hace que los bovinos utilicen energía para conservar su temperatura en vez de destinarla a la producción y calidad de la leche.

“Por los tratados de libre comercio, las fincas han sentido la presión de ser cada vez más eficientes y competitivas. Muchos productores tienen limitaciones tecnológicas y se deben encontrar formas de afrontar el cambio climático sinque afecte su producción”, menciona la zootecnista.

Mientras fue controladora lechera en el proyecto de selección genética de la Universidad de Nariño, la magíster registró el volumen de leche producido por vaca en el día, obtuvo muestras para su análisis y también revisó registros de temperatura ambiental del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) de la región lechera del trópico alto de Nariño.

Aunque los bovinos son animales homeotermos –que mantienen una temperatura corporal relativamente constante–, la zootecnista resaltó que las vacas pueden mantener sus temperaturas normales entre algunos grados bajo cero y 25 °C, aunque esto depende de las variables climáticas del territorio y las condiciones de cuidado de las vacas (confinamiento, alimentación, etc.).

Metabolismo alterado

“Cuando las vacas están bajo condiciones de estrés se activan mecanismos fisiológicos que pueden incluir respuestas endocrinas, neuroendocrinas y de comportamiento. Especialmente cuando las temperaturas bajan mucho, su metabolismo basal, la frecuencia cardíaca, la secreción de cortisol y otros factores endocrinos pueden aumentar o disminuir su función, lo que repercutirá en la producción de leche”, afirma la investigadora, quien categorizó la temperatura ambiental mínima de las zonas: menor a 5,9 °C, de 5,9 a 7,2 °C y mayor a 7,2 °C.

La zootecnista explica que “la producción y la calidad de la leche dependen del número de partos, el estado de la lactancia y otros aspectos. En esta investigación se trabajó con grupos  de vacas que registran entre uno y 12 partos y comprobamos que la baja temperatura ambiente sería un factor que altere la cantidad de leche producida”.

Por otro lado, el análisis de los datos indicó que la composición de la leche no se afectó por las bajas temperaturas. Sin embargo, el estrés térmico, ya sea por frío o por calor, influye negativamente en el sistema de producción animal. “Quizá al alterar sus procesos metabólicos y fisiológicos las vacas reducen su productividad, eficiencia y bienestar animal, lo que podrían llevar hasta al descarte de animales”, asegura la magíster.

Mayor investigación

El hallazgo de estos efectos negativos serían una investigación pionera en esta región del país, pues la magíster agrega que “aunque existen registros de la actividad lechera a nivel productivo y reproductivo, en finca existe muy poca información de la actividad ambiental”.

Por eso también hace un llamado a promover más investigaciones relacionadas con estrés térmico bajo condiciones de trópico alto, en las cuales se incluyan otras variables del animal –como por ejemplo los factores ambientales de los territorios– para obtener mayor información que pueda explicar la influencia del ambiente sobre la producción y calidad de la leche.

Por último, la zootecnista les recomienda a los propietarios de las fincas considerar los ciclos productivos de las vacas con un número mayor a seis partos. “La producción de leche de vacas adultas se ve afectada por el frío, por lo que es pertinente revisar la edad de cada una y evaluar si aún cumple con parámetros productivos y reproductivos eficientes, o si ya merecen un retiro y descanso”, concluye.







lunes, 4 de octubre de 2021

Pruebas detectarían contaminación de semillas nativas de maíz por transgénicos

 Mediante la técnica de ensayo de flujo lateral (LFD), que consiste en una prueba con tiras reactivas, los agricultores podrán detectar la presencia de transgénesis (combinación de material genético), que amenazarían la biodiversidad de maíces criollos y el equilibrio de agroecosistemas campesinos, debido a la entrada del maíz transgénico OGM a Colombia.

Desde 2017, el Grupo de Investigación en Agroecología (GIAUN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, se propuso acompañar a la Red de Mercados Agroecológicos y Campesinos del Valle del Cauca (Redmac) tanto para contribuir al desarrollo de estrategias que multipliquen las semillas criollas de maíz como para detectar la contaminación de semillas nativas por la liberación y siembra incontrolada de maíces genéticamente modificados.

“Con la entrada de maíces transgénicos y su propagación tan rápida en el territorio nacional, las semillas se están contaminando, lo cual provocaría una pérdida de la biodiversidad en el territorio colombiano”, afirma la profesora Marina Sánchez de Prager, coordinadora del GIAUN.

Según la docente, el Grupo de Investigación en Recursos Fitogenéticos Neotropicales (Girfin) de la UNAL Sede Palmira y la ingeniera agrónoma Lady Díaz Velandia, también de la Institución, en Latinoamérica existen cerca de 220 razas de maíz, 69 de ellas en México –centro de origen del cereal– y otras 34 en Colombia.

La coordinadora Sánchez afirma que las semillas transgénicas afectan las dinámicas de poblaciones de insectos como mariposas, abejas, avispas e incluso bacterias.

“En países como México ya declararon no aceptar más las siembras de transgénicos, pues desplazan los maíces criollos. En Colombia, la Cámara de Representantes tiene pendiente revisar la modificación del artículo 81 de la Constitución Política para prohibir el ingreso, la producción, comercialización y exportación de semillas transgénicas OGM”, recordó.

Colores, señal de transgénesis

Los LFD solo detectan si hay o no contaminación transgénica en las semillas o plantas, mediante tiras reactivas que rastrean proteínas transgénicas específicas. La primera detecta cuatro proteínas (Cry2Ab2, Cry3Bb1, Cry34Ab1, Cry1F) de la familia del gen CRY, y la segunda la proteína CP4-EPSPS del Roundup Ready (herbicida a base del glifosato).

Cartilla para las comunidades

El equipo investigador, conformado por docentes, agricultores y estudiantes, inició los ensayos seleccionando las semillas de maíz a evaluar y el tejido foliar de plántulas con 12 días de desarrollo. El uso de este método se plasmó en una cartilla a disposición de la comunidad, donde se leen recomendaciones como las siguientes:

Se prepara la sustancia buffer o amortiguadora, en la que se diluirá la tirilla. La sustancia es diferente para cada referencia. Luego se toman las semillas de maíz y se muelen hasta obtener una textura harinosa y homogénea.

Para el procedimiento, se vierte polvo de maíz en un tubo de ensayo y se agrega el volumen del buffer según la tirilla a evaluar. Se agita la mezcla en el tubo y se deja reposar por un minuto. Después, con una micropipeta, tomar 0,5 ml de la mezcla del tubo de ensayo y se transfieren a un tubo de microvolumen de 1,5 ml.

El probador toma la tirilla y la introduce en el tubo para que la almohadilla de la tira absorba la muestra. Se esperan máximo 10 minutos para leer el resultado de la tirilla STX63200 y 20 minutos para la tira STX74000. Por último, esta se retira y se registran los resultados. Estas muestras se deben repetir tres veces para precisar más los resultados.

Las investigadoras explican que si al introducir la tirilla a la mezcla aparecen líneas de color rojo aparte de la línea de control, “significa que las semillas presentan transgénesis; si no aparece ninguna línea adicional, quiere decir que la semilla está libre de contaminación para esa proteína específica”.

La ingeniera Díaz agregó que recomienda realizar pruebas PCR (reacción en cadena de la polimerasa) en laboratorios especializados, ya que “esta técnica es más exacta y visualiza en mayor cantidad cuántas de las muestras que se procesaron están contaminadas”.

El equipo de investigación también desarrolla un video explicativo para que en todo el país las comunidades puedan realizar estas pruebas siguiendo las instrucciones descritas.

La ONG Internacional de Cooperación al Desarrollo Swissaid, junto con la UNAL, colabora en la capacitación del uso de esta herramienta para agricultores afiliados a la Redmac y comunidades campesinas e indígenas.