lunes, 18 de abril de 2022

Metodología internacional mejoraría sustentabilidad alimentaria en comunidades colombianas

 La eficacia de la metodología Sustainability Analysis Framework (marco FoodSAF), aplicada en algunos países de Latinoamérica y África, se puso a prueba en Susa (Cundinamarca) y Vélez (Santander). El trabajo, que duró cinco años, se realizó con organizaciones campesinas para mejorar condiciones medioambientales y sociopolíticas.


Según el Conpes Social 113 de 2008, la seguridad alimentaria y nutricional se refiere a la disponibilidad suficiente y estable de alimentos, el acceso y consumo oportuno y permanente de estos en cantidad, calidad e inocuidad, bajo condiciones que permitan su adecuada utilización biológica, para llevar una vida saludable y activa.

No obstante, lograr avances significativos en los aspectos relacionados con la alimentación supone un reto cada vez más difícil dada la persistencia de fenómenos económicos, políticos, científicos, ambientales y climáticos adversos.

Cristian Moreno Moreno, magíster en Seguridad Alimentaria y Nutricional e integrante del Observatorio de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), aplicó el marco FoodSAF para evaluar y mejorar la sustentabilidad de los sistemas alimentarios en esas comunidades.

El proyecto "Hacia la sustentabilidad alimentaria en Sudamérica y África" fue desarrollado por la Universidad de Berna (Suiza) y la ONG Compas (Bolivia), y aplicado en Colombia por la UNAL. En él, el investigador Moreno sistematizó la experiencia y realizó la retroalimentación con las comunidades campesinas de Susa y Vélez.

Un proceso de cinco puntos

"La metodología se enfoca en 5 pasos. En el primero, identificar las partes interesadas en evaluar y transformar las problemáticas de los sistemas alimentarios, encontramos que los actores más interesados fueron las comunidades campesinas y no tanto las grandes industrias ni las entidades estatales, por eso decidimos trabajar con ellas", menciona el investigador.

Después se desarrolló la evaluación, que es un encuentro con los campesinos; allí se hace un mapeo de cómo funciona el sistema alimentario a través de la cartografía social y se ubican los principales puntos: dónde está la producción, hacia dónde va, cómo se comercializa, qué flujos se realizan, cuáles son los insumos para la producción, cuánto dinero se invierte, etc. "Cuando se tiene la imagen conjunta entre todos los participantes, se hace la evaluación de 5 dimensiones y 15 indicadores", amplía.

Luego de realizar la evaluación, se generó una puntuación en una escala del 0 al 4, siendo 4 el mejor desempeño en términos de sustentabilidad. "Los resultados se grafican y se muestran a los participantes en un diagrama de telaraña identificando las debilidades y fortalezas del sistema". Después se realiza un plan de acción, en el cual la comunidad propone acciones coincidentes con los puntos a mejorar.

En el caso de Susa, consistió en el impulso de las Fincas Susenses Sostenibles y Amigables con el Medioambiente, con la que buscaron mejorar la situación en términos de deterioro  ambiental que hay en el municipio. "Se aplicaron estrategias para mejorar la recuperación del paisaje campesino y en el caso de Vélez se encontró que hacían falta innovaciones tecnológicas, entonces se impulsó la Comunidad de Aprendizaje Veleña, para recuperar prácticas tradicionales a retomar en las fincas", explica.

El paso siguiente fue el seguimiento de las acciones del proyecto, en donde se trabajó con entidades locales para transformar los procesos de recuperación de paisaje e impulso tecnológico, lo que podría mejorar a largo plazo la sustentabilidad alimentaria de estos municipios.

Aprendizajes

El investigador destaca que esta metodología tiene aspectos innovadores en cuanto a la forma en la que se aborda y mide la sustentabilidad alimentaria.

Agrega que las dimensiones de este trabajo son inter y transdisciplinarias y abordan elementos "más integrales y aterrizados hacia los sistemas alimentarios, como la soberanía y seguridad alimentaria, la resiliencia socioecológica, la pobreza e inequidad, etc. Todo se integra y esto permite un mayor diálogo y participación por parte de la comunidad".

Asegura que se evidenció una ausencia para promover el bienestar en los aspectos sociopolíticos del campesinado, "hay aprendizajes alrededor de cómo esta herramienta impacta y mejora la organización y la construcción del tejido social para la transformación de estos sistemas alimentarios. Lo importante es que forjamos conocimiento de manera conjunta y nos centramos en las actividades cotidianas. Cuando hicimos el ejercicio sistemático de evaluar cada aspecto y buscar transformaciones, nos dimos cuenta de que hay una fuerza muy poderosa para mejorar los sistemas alimentarios desde el trabajo participativo".


 






No hay comentarios:

Publicar un comentario